La Rioja
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La investigación debe atender a las necesidades de la “calle”

Finca experimental de La Grajera (La Rioja)

La Universidad de California en Davis ha dado a conocer a un grupo de viticultores las líneas de investigación en las que están trabajando. Un ejemplo de como la investigación recoge las necesidades de la “calle”, dedica sus medios y esfuerzo precisamente en ellas  y comunica los resultados a quien corresponde. Es lo que se denomina transferencia tecnológica. 

Les paso el artículo literal y el enlace por si quieren aumentar la información:

Santa Rosa, Calif.—David Block, chairman of the Department of Viticulture and Enology at University of California, Davis, recently shared several advances results in research as well as new opportunities for partnerships with the wine industry.

Speaking to an audience of members of the Allied Grape Growers during its annual meeting in Santa Rosa, Block said “Research is best thought of as an investment. Like financial investments, a diversified portfolio of research investments will be most effective over time.” He briefly presented five case studies:

• Chardonnay clones 4 and 5

• Elimination of cork taint

• Adams-Harbertson tannin assay

• Low water use rootstocks

• Impact of V&E teaching program on the California, U.S. and world wine industry

Chardonnay Clones

The available Chardonnay clones in the 1950s were uneconomic because of low yields (0.5 tons per acre). Over a 20-year period, grape geneticist Harold Olmo observed, selected, grew and released clones 4 and 5.

Now Chardonnay is the mostly widely planted variety in California at 92,000 acres. Nurseries estimate that 75% of these acres are clones 4 and 5.

Block estimates that the program cost less than a few $100,000 (2016 value). Between 1980 and 2012, the clones represented $14.5 billion in present value. “The return is so high that people can’t believe it.

” Cork taint ” (TCA)

The amount of 2,4,6-trichloroanisole (TCA) in wines increased in the 1980s and 1990s to affect nearly 6% of all wines. A new analytical technique that allows rapid sampling was developed by Susan Ebeler and Christian Butzke in 1995 and transferred to Electronic Testing Laboratories (ETS). The result was the Cork QC program and a major reduction in TCA rate. This saved $3.4 billion (2012 value) from 2006 to 2012, as the TCA rate dropped from 5% to 1%.

This development also cost less than $100,000.

Grape breeding in the Walker Lab

Andy Walker’s first rootstock breeding program released GRN-1 through GRN-5 (Grape Rootstocks for Nematodes) to resist aggressive strains of root-knot, dagger, lesion, citrus nematodes and phylloxera. Bred in 1993 and 1994, they were released to nurseries in 2008 and to growers in 2011.

The lab is now combining broad nematode resistance with salt and drought resistance, and advanced selections are in field testing. Wine grape breeding program The first few 97.5% V. vinifera Pierce’s disease-resistant selections are ready for release to nurseries in late 2016 and to growers in 2019.

These vines demonstrate the potential of classical breeding to 97% vinifera in about 10 years, grapes that progressed from peppery, herbaceous wines with blue-purple pigments to high-quality vinifera characteristics. About 20 more will be released in the next 10 years. They are classically bred with resistance from V. arizonica using DNA markers to optimize selection, not genetic modification. They have been field test tested with numerous industry-based wine tastings. The first commercial-scale wines will be made at Caymus in the fall of 2016.

Microbes in wine production

David Mills has been using next-generation sequencing tools that allow comprehensive tracking of all microbes to address such questions as:

• Do wineries establish a “house” microflora? (PlosOne 2012)

• Do different regions harbor different microflora on grapes? (PNAS 2013)

• Do incoming varietals have characteristic microflora? (PNAS 2013)

• Do different vineyard blocks have characteristic microflora? (mBio 2016)

• Do regional microbes influence wine? (mBio 2016)

Single-vine precision irrigation

Block and other researchers are developing a flexible, low-power, cost-effective system for precision irrigation of individual vines.

“Vineyard irrigation needs change spatially and with climate, but vines are currently irrigated in bulk. This means that water use is high in a vineyard, yet water resources are scarce. Grape quality could be improved by sensing the water status of individual vines and delivering the right amount of water at less than $5 per vine—maybe significantly less,” he said.

Researchers are trying to develop a system that is easy to install and maintain yet uses water more efficiency and increases wine quality.  The first-generation proof-of-concept pilot single-vine resolution irrigation system is now installed and operational on 640 vines at Oakville experimental station.

Scientists at UC Davis are working on new ideas for inexpensive, reliable solutions to fluidics and sensing. Cypress Semiconductor, which also made a heavy investment in high-tech fermentation tanks, has invested $208,000 in UC Davis and University of Michigan and is working with them to develop the next generation of vineyard irrigation systems. (Block discussed this project at the recent ASEV national conference. For more on that presentation see the MOG blog.)

How much should be invested in research?

Block concluded his talk with the question of how much should be invested in research: “You need to start with an industry vision, then move to a research vision to accomplish industry goals. Figure out how much is needed to fund this vision and how it will be funded.” He summed, “This creates the opportunity for critical partnership.”

Read more at: http://www.winesandvines.com/template.cfm?section=news&content=172816
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Ante liberalización: calidad y diferenciación

– Jesús, a que hora es la “última cena”.

– ¿qué dices Judas?, ¿la última?.

– Quiero decir: ¿a qué hora es la cena, Jesús?

Y es que algunos tienen más información…

Hemos conocido “oficialmente” que la Comisión Europea (CE) ha echado para atrás la pretensión riojana de ‘blindar’ la región de las plantaciones para vino de mesa. Recordemos que el año pasado en marzo se aprobó por el Parlamento Riojano la Ley de Defensa de la Calidad de la Viña y el Vino, una ley que todos sabíamos, incluidos los que la promovieron, tenía poco recorrido al ir en contra de ordenanzas de rango superior.

Está claro que vamos de una economía controlada por las Instituciones a una economía de mercado. Una economía en la que el movimiento de productos y mercancías es libre, en la que no se pueden acordar o fijar precios a priori, en la que los capitales  van y vienen sin límites fronterizos, en la que la gestión de los servicios y recursos tiende a ir de manos públicas a privadas. En definitiva, vamos, sin remedio, a una economía en la que “el que más cape, capador”.

Todo esto supone un nuevo escenario. Hasta ahora podemos decir que se ha vivido de las rentas, de bodegas que han extendido un estilo propio de vinos criados y lo han hecho famoso en todo el mundo. Pero estamos en un mundo globalizado, nuestro estilo ha dejado de ser original, además la ambición de algunos  está limando la credibilidad del nombre “Rioja”. Ante esto algunos mantienen posturas inmovilistas, total para que cambiar si así les va tan bien, otros vemos el horizonte borroso. Somos estos últimos los que tendremos, porque nadie lo hará por nosotros,  que repensar que queremos ser en el futuro: o apostamos de verdad por la calidad, vía diferenciación, que se nos compre el vino porque nuestra oferta es de auténtica calidad, o nos sentamos a esperar que pasa. Si elegimos no hacer nada, nos seguirán adelantando por la izquierda, por la derecha, por arriba y por abajo. Y ya sabemos lo que pasa con el que llega el último.

En mi opinión, y me tacharán  de agorero, viendo lo rápido que va todo, si Rioja no cambia de rumbo dejará de ser en pocos años la Rioja que ahora conocemos,  y con ello muchas, muchas familias que viven de esto, se van a tener que buscar la vida de otra forma. Tendremos años buenos, otros malos, otros regulares, pero si seguimos perdiendo posiciones (llámese número de viticultores y cosecheros y poder adquisitivo de los que viven del vino) como lo estamos haciendo en los últimos años, y no me valen los datos del Consejo Regulador y de las grandes bodegas, al final tendremos que bajar la persiana.

Algunos lo tenemos claro:  o vendes por precio o vendes por calidad. Y en una economía de mercado no hay término medio. !O estamos a rolex o estamos a perretxicos¡

Ahí queda esto, para a quien pueda interesar.

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PORQUE ¡AQUÍ NO HAY PLAYA!

El turismo enológico como aliado incuestionable en la mejora de la economía 

España recibió cerca de 60 millones de turistas en 2012 y los avances de los datos oficiales de julio y septiembre indican, a estas alturas de verano, que este año superaremos holgadamente esta cifra. Una tarta muy golosa que genera sustanciales ingresos, pero de la cual a Rioja le ha correspondido una mínima parte. La razón es de todos conocida: ¡aquí no hay playa!.  Sí, sobre el binomio sol y playa ha pivotado hasta la fecha el turismo en España, con lo que nuestra región queda fuera del negocio de la primera industria del país. Nuestros visitantes, la mayoría de fin de semana, lo son muchos procedentes de las grandes capitales de España o de las regiones más próximas, siendo limitado el número de extranjeros que hasta aquí llegan. Las visitas de fuera de nuestras fronteras se producen algunas por razones de trabajo, otras por su proximidad a Bilbao, Santander, San Sebastián y Pamplona, como focos más próximos de interés por sí mismo. Otros visitantes se topan con Rioja de paso en sus rutas por carretera Este-Oeste y Norte-Sur, o  como peregrinos en su camino a Santiago.

Sin menospreciar la fórmula existente en España, que constituye el 80% de los ingresos por turismo, se imponen nuevos modelos de turismo más cercanos a la cultura, respetuosos con el medio ambiente, con público generalmente más exigente que busca más calidad que precio. Entre ellas el enoturismo que hace del vino el eje fundamental de una oferta turística complementada con todo tipo de actividades culturales y de ocio. Es necesario, pues, completar la oferta tradicional de costas, para poder conectar con un público con otras necesidades, hábitos e inquietudes.

El turismo enológico además de la visita a bodegas y elaboradores del vino, permite una explotación de los diferentes  recursos existentes mediante actividades muy variadas: culturales, deportivas, gastronómicas, etc., y cuyo límite es solo la imaginación; para ello Rioja dispone  de todos los elementos necesarios para hacer de esta actividad una fuente de ingresos substancial. El turismo enológico esta dirigido a personas de poder adquisitivo medio-alto cuyo gasto medio por estancia es superior al resto de los turistas y que son, al mismo tiempo, los consumidores habituales o potenciales del vino de Rioja.

Naturaleza privilegiada, patrimonio cultural y etnográfico extraordinario, renombradas bodegas, reputada gastronomía, una buena red de comunicaciones, y por supuesto el vino, confluyen en el área que ocupa la Denominación  y son  argumentos suficientes que justifican el aprovechamiento en esta región de un patrimonio que ni con mucho alcanza el potencial posible. Es necesario decir, para no llamarnos a engaño, que el enoturismo se halla lejos de convertirse en una alternativa al sector vitivinícola, el negocio no esta en el turismo, sino en el vino. El enoturismo debe considerarse como una forma complementaria a la comercialización, que proporciona prestigio al vino y a la bodega. En por consiguiente  un modelo de venta que ayuda a aumentar el consumo del vino y la fidelización de los clientes. Ahora bien, ésta es una oferta que para que sea exitosa y perdurable en el tiempo, debe ser competitiva, dando un servicio impecable y una atención especializada…

Los bodegueros californianos cuando aún estaba sin acuñar el término de enoturismo, han utilizado el potencial turístico como aliado más poderoso para la promoción de sus caldos, convirtiéndolo además en negocio por sí mismo o como canal de ventas principal. Otras zonas productoras de vinos de calidad como La Toscana que se toma como referencia cuando de enoturismo se habla, Oporto, Aquitania en los países europeos limítrofes, o regiones como Ribera de Duero, Toro, Penedés, Priorato, Rías Baixas o Mancha, ciñéndonos al territorio español, son algunos ejemplos con distinto nivel de desarrollo de esta actividad.

En Rioja tenemos ejemplos del buen hacer en este sentido. No citaré ninguno para evitar omisiones injustas, pero cada bodega, lo mismo que con su vino, busca un factor diferenciador que le haga despuntar con respecto a las bodegas vecinas en el mercado turístico, desde su prestigio de marca, hasta la arquitectura, pasando por su actividad museística, espectáculos, spas, gastronomía, etc. El bodeguero es consciente que las visitas a la bodega suponen una herramienta de promoción con la de dar a conocer sus caldos y que como toda labor de marketing es un trabajo del día a día, con resultados a largo plazo. Estamos lejos de otras regiones vitícolas que realizan un importante porcentaje de sus ventas mediante la venta directa en bodega.

Amén de las iniciativas que se vienen realizando en los últimos años para la potenciación del turismo del vino, materializadas en proyectos como Las Rutas del Vino, el Museo Dinastía Vivanco, Centro Temático Villa Lucía, el Centro de la Cultura del Rioja (que ya veremos en que se traduce) etc., es necesario un fuerte impulso institucional para la adaptación de las instalaciones, mejora de infraestructuras, recuperación del patrimonio cultural y natural, restauración y embellecimiento de los pueblos y conjuntos monumentales, creación de empresas auxiliares de servicios, así como la formación del personal que de una u otra manera va a tener contacto con el visitante. Igualmente, para impulsar el enoturismo, es necesaria la creación de otra serie de atractivos que sean alternativa o completen la oferta actual  o que sirvan de reclamo para perfiles diversos de visitantes.

En todo caso, para el éxito de las iniciativas que se pongan en marcha y en suma la explotación de este potencial económico, es imprescindible exista un elevado grado de colaboración entre las tres Comunidades Autónomas que participan en la Denominación, La Rioja, Navarra y País Vasco, lo mismo que entre empresas vitivinícolas y turísticas de todos los territorios, que unidas y trabajando en colaboración, lejos de competir entre ellas, conseguirían un efecto sinérgico que a todos beneficiaría.

El segmento de turismo enológico es, en resumen, una alternativa al turismo tradicional al alza, generadora de ingresos y de puestos de trabajo, resulta una herramienta muy interesante en la promoción del producto estrella de Rioja, el vino, y en definitiva supone un aliado incuestionable en la búsqueda de la competitividad y repunte de la economía.

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VIÑAS VIEJAS…DE ETIQUETA

Se propone un sistema para acabar con la publicidad engañosa sobre la procedencia de las uvas y, de paso, ayudar a la preservación del viñedo histórico. Es necesario un control de trazabilidad para que se refleje la realidad.

Tendemos a creer que todo lo que esta escrito es verdad y así damos por bueno cualquier mensaje, dato o comentario visto en la prensa o en Internet. La realidad es que con la libertad de expresión e información que gozamos, todos podemos manifestar nuestra opinión, si no en un periódico, el cual lógicamente pasa una criba, sí, de momento, en la “red”, donde el control, en la mayoría de los casos, es mínimo. Cualquiera que disponga de un ordenador puede, libremente, exponer su punto de vista y también, y aquí esta el problema, largar cualquier improperio o falsedad, visible para miles o incluso millones de personas de todo el mundo, sin aportar prueba alguna que corrobore lo dicho. No seré yo el que trate de coartar el derecho de expresión, somos los lectores quienes con un pensamiento crítico, debemos separar el grano de la paja y desenmascarar a quién, con su discurso, esta tratando de arrimar el ascua a su sardina.

El mundo del vino no es ajeno al uso pernicioso de la información. Les invito a echar una ojeada a los mensajes en prensa o en la  “web”, de las bodegas o distribuidores de vino, y también, a sus etiquetas. Caer en la tentación de utilizar argumentos que distan de la realidad es moneda de uso común. Vale que cada cual exagere sobre el ancestral origen de la bodega, sobre su flamante tecnología, sobre el esmerado cuidado de sus viñas, sobre el celo en la selección de la uva, sobre la exquisitez de su vino o sobre los aromas divinos que detenta. Cada uno es libre de diseñar su estrategia de comunicación, resaltando lo mejor, o adornando la realidad con cuantas florituras se le ocurran. Ahora bien, siempre que la verdad vaya por delante, con la normativa como referencia inviolable. Una campaña publicitaria basada en el embuste, no hará más que crear expectativas que se volverán del revés cuando llegue el momento de la verdad: la prueba de la bondad del producto. Fiascos que aparte del daño directo a la marca y a la bodega, resultarán contraproducentes a medio-largo plazo para la denominación e incluso para el país productor. Pero en fin, la Ley está para defender a los consumidores de los fraudes, por lo que no entraré en una cuestión que es demasiado compleja para ni siquiera enunciarla en una sola página, ni que decir tiene para plantear soluciones. Es por eso por lo que me centraré en un aspecto que se destaca a la menor oportunidad de alarde, me estoy refiriendo a la referencia a la procedencia de la uva de viñas viejas.

Es opinión prácticamente unánime que, a igualdad de resto de condiciones, las viñas viejas son susceptibles de brindar mayor calidad que las más jóvenes. Son aquellas bodegas que apuestan por las viñas más viejas las que de entrada producen los mejores vinos. Como “el papel todo lo aguanta” y no existe notario que dé fe de que la uva procede de viñedos considerados viejos, en muchas etiquetas, de esas que gustan de describir el vino, o en la misma publicidad sobre el vino o la bodega, figuran alusiones a la senectud de los viñedos que no concuerdan con la realidad vitícola. Esto que puede parecer un simple acto de presunción, tiene consecuencias nefastas no sólo a efectos de imagen, como antes indicaba, sino por que va en contra de la pervivencia del patrimonio vitícola más antiguo.

Dos motivos principales han hecho perder el interés del viticultor riojano por mantener los viñedos viejos. El primero, que no ha visto recompensado su esfuerzo en viñas con menos rendimientos, en terrenos, habitualmente, con topografía difícil, tamaños de parcela y marcos de plantación que dificultan su cultivo. Y segundo, del aprovechamiento gratuito, por muchas bodegas, del argumento de venta de utilizar como materia prima uva procedente de viñedos viejos, algunas sin ni siquiera disponer de una sola cepa longeva. Así las cosas, el viñedo viejo se ha ido reduciendo paulatinamente, más en los últimos años, en los que se han primado los arranques mediante ayudas a la reestructuración procedentes de fondos europeos.

En mi opinión, las cosas pintarían de otra manera si, en relación con esto, las normas del Consejo Regulador impidieran figurara en la etiqueta, publicidad o cualquier otra comunicación, alusión a la antigüedad de los viñedos que no se pudiera demostrar. La cuestión es cómo puede el órgano de control de la denominación verificar la veracidad de esta información. Les adelanto que de manera muy sencilla. Solo es necesario darle a la “tecla”.

Cada uno de los más de 18.000 titulares de viña de Rioja recibe previamente a la vendimia un documento acreditativo, “ la cartilla”, en el que figuran la superficie de viñedo inscrito por el viticultor y el rendimiento máximo que se le autoriza de acuerdo a lo establecido en el Reglamento de la denominación: 6500 kg. por hectárea para las variedades tintas y 9.000 kg. para las blancas, con las posibles variaciones al alza o a la baja por campaña. Por otra parte el Consejo Regulador, y las Comunidades Autónomas con viñedos en la DOCa Rioja,  disponen de un registro en el que figuran todos los viñedos inscritos, con sus datos sobre localización de la parcela y características de la plantación, entre ellas la del año de plantación.

Propuesta planteada
Con una información tan detallada del registro,  y con las inmensas posibilidades que la informática brinda, a la vez que se envía la cartilla a los viticultores con la producción amparada de Rioja  a la que tiene derecho, de acuerdo a la superficie que cultiva, poco complicado sería realizar un desglose de las misma en función de la edad del viñedo. Por una parte se informaría de la cantidad de uva procedente de viñedos con más de 30 años, y por otra la del resto de viñedos. A partir de ahí quedaría una labor de seguimiento del Consejo, de forma que las bodegas embotelladoras no pudieran hacer figurar la procedencia de uvas de viñedos viejos, en más botellas que las que, por superficie de viñedo viejo propio o procedente de proveedores, pudieran acreditar.

A partir de ahí sería el Consejo Regulador, como garante de la calidad, quien supervisará que los productores se ajustan a las nuevas normas que manen de la modificación consiguiente del reglamento. Una opción sería mediante la emisión de un sello (pegatina o etiqueta), al que cada productor tendría derecho, por cada kilo de uva de viñedos viejos que acreditara y que, como las contraetiquetas de Rioja, gestionaría el Consejo Regulador.

El planteamiento expuesto aumentaría las garantías del consumidor respecto a la trazabilidad del producto, reduciría la publicidad engañosa, limitaría el uso de un elemento distintivo de calidad de aquellos productores que no lo justifiquen debidamente, y que ahora sacan partido de una laguna normativa, pero sobre todo, aumentaría la apreciación de los viñedos viejos, que como bien limitado, estarían más valorados. Esta medida, junto con otras posibles, como la creación de un registro de viñedos singulares o las subvenciones para el cultivo y mantenimiento de los viñedos más antiguos, estimo, tendría un efecto muy positivo en la conservación de este patrimonio natural, que Rioja no puede permitir merme campaña tras campaña.

 

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Sobre el autor Antonio Remesal
Ingeniero Agrónomo y enólogo. He trabajado en la empresa privada en ámbitos muy variados de la ingeniería. Actualmente en la Administración, en el sector del vino, con el que me siento absolutamente comprometido. Escribo sobre viticultura y enología y, de paso, sobre lo que tercia…Autor del libro “Talking about wine: Rioja”, primer libro monográfico sobre Rioja escrito en inglés.