Disce et gaude

- Estas líneas van dedicadas a todos aquellos que han estudiado o estudiarán latín, y con especial cariño, al hombre que me hizo sentir todo lo que siento por la lengua de Salustio. De todos modos, por qué no, también dedico este post a todos aquellos que dicen que no sirve para nada.

- Nunca entenderé por qué se critica algo que no se sabe. Esta circunstancia pasa en muchos temas, pero el que ahora nos entretiene, es especialmente cercano para mí. ¿Por qué criticáis algo de lo que no tenéis ni idea? Estoy hablando, en concreto del latín. Por qué, vosotros, estudiantes, o gente normal y corriente criticáis una lengua tan bonita y antigua como el latín. Y lo que más me molesta es la sinvergonzonería que mostráis cuando se os intenta daros un punto de vista que no os gusta. Cómo es posible que os escudéis en que “yo latín no hablo” si en realidad lo habláis, y para colmo de los colmos, lo habláis mal. Es indignante. Hablar, habláis latín vulgar. ¡Si es que no tenéis vergüenza!

- El latín como Dios y el amor, está en todas partes. Está queridos médicos, en los medicamentos que recetáis a los pacientes. Ingenieros, arquitectos, tenéis latín en los tratados de los antiguos y en los tecnicismos que usáis para hablar de vuestras cosas. Matemáticos, ladistas, tenéis latín en las principales teorías matemáticas de la historia. Y no digamos nada del griego. En enfermedades, en tecnicismos matemáticos, y demás parafernalia científica. Pero como digo siempre, eso sólo pasa en España. Cualquier otro país del mundo estaría orgulloso de su pasado grecolatino. Menos aquí. Qué raro. ¿Por qué se quejan de tantas faltas de ortografía, de tantos errores gramaticales, de las malas conjugaciones del verbo? Por primera vez, tengo la respuesta: Porque no se enseña latín. Sí, hoy en día cuando hago esta afirmación se llevan las manos a la cabeza, “¿pero dónde vas?” Dicen. “Si el latín es cosa de curas”. En efecto, lo es, pero antes de ser el vehículo de transmisión de la cultura cristiana, fue la lengua de Cayo Julio César, de Cayo Salustio Crispo, de Marco Tulio Cicerón, de Agripa, de Vitrubio, de Lucio Anneo Séneca, de Marco Fabio Quintiliano, de Adriano, y de tantos otros cuyos nombre se ha perdido en las brumas del tiempo.

- Las palabras (latinas o no) vienen y van, como las nubes, pero los números son inertes al paso del tiempo, atemorizando a todo aquel que osa con su mano siquiera rozarlos, y arden como lenguas de fuego, y queman a los que no saben usarlos. Pero mentes empecinadas ven consumidas sus horas en vanos esfuerzos por intentar comprender siquiera una mínima parte de las matemáticas, y finalmente, perecen en el intento de sacar algo en claro de las ciencias exactas que llaman matemáticas. Lo que la naturaleza no da, no esperes que te lo hayan dado ni Arquímedes, ni Pitágoras, ni Galileo, ni Copérnico, ni Gauss. Hay que decir, que la cultura occidental, es frente a otro tipo de culturas una cultura greco-latina, bien llamada griega y mejor copiada latina. En efecto, y como ya se ha dicho, el latín es hasta entrado el siglo XIX el vehículo transmisor de la cultura científica, humanística y religiosa del mundo occidental, tanto de los países de lenguas procedentes directamente del latín (Castellano, Catalán, Gallego, Portugués, Italiano, Francés…) y en los países de lenguas germanas (Alemán, Holandés –mal llamado flamenco-) y el Inglés, así como lenguas de otros países occidentales, como son el Sueco, el Danés, el Noruego y el Islandés. Idiomas cuyo lenguaje culto es exclusivamente de raíz latina o griega, no sólo en el plano del vocabulario, sino también en el de la sintaxis; y esto es así, porque como queda dicho más arriba el vehículo de comunicación paradigmático era también la estructura sintáctica latina. De este modo, por ejemplo, es típico que en las estructuras sintácticas de las lenguas germánicas, el núcleo de la frase quede al final de esta.

- Las matemáticas no se entienden sin las letras y las letras sin el latín, conclusión: seguiremos enzarzados en una discusión sin fin que no nos llevará a ninguna parte. Ellos no quieren saber nada del latín, y yo no tengo las mínima intención de perder mi tiempo en siquiera intentar resolver ecuaciones, derivadas y logaritmos. Me niego. Es superior a mí.

- ¿Por qué esta animadversión hacia el latín? Por incultura, porque no se da en las aulas, porque tienes que esperar hasta un primero de bachillerato para estudiarlo, y me atrevo a decir sin equivocarme, que la mayoría de los que cogen la rama de letras en el bachillerato lo hacen para sacarse un titulo y hacer una FP superior. Es muy triste, y luego te llaman raro porque te gusta lo que haces. ¿Me meto yo contigo? No, pues ya está. Me podría poner ahora a escribir mil frases latinas, pero me quedo con unas pocas:

- Quo usque tandem abutere, Catilina, patientia nostra?

- Ui ueri universum uivus uici.

- Excusatio non petita, acusatio manifesta.

- Si hoc signum legere potes, operis boni in rebus Latinus alacribus et fructuosis potiri potes.

De todos modos, aquí, o jugamos todos, o tiramos la puta al rio.

6 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Yemayá

Yemayá dijo

Esas tildes filólogo!

Jesús Murillo Sagredo dijo

estamos trabajando en ello!! estoy en primero jajaja. Gracias.

umaestef dijo

En este país, cuando algo no se controla se desprecia.
Nos refugiamos en insultos y bajezas hacia eso que no está en nuestras manos, simplemente porque nos da miedo, porque nos pone en evidencia.

Fernán Gómez, decía no mucho antes de su muerte, que el deporte nacional de este país, no es la envidia, es el desprecio, y cada día le doy más la razón.
Despreciar nos hace sentirnos más fuertes, ya que el inteligente nunca ahondará en nuestro desprecio y seguramente sea lo suficientemente educado como para no "hacernos un examen" delante de todo el mundo.

Además, el grito es lo que prima en la "cultura" actual, al que gritan se le oye, el que guarda silencio no importa.

No me enrollo más, Jesús, yo también estudié latín y griego y mis compañeros "científicos" nos tildaban de idiotas, y nos soltaban esa parrafada a la que te refieres. Actualmente te diré que el latín, da un barniz a la cultura de uno mismo, que te abre los ojos y los sentidos hacia muchas cosas, que otros al no haberlo disfrutado, no llegan a sentir.

Besotes. Me gusta mucho como escribes, hombre de letras.

Jesús Murillo Sagredo dijo

vaya, por lo que veo tú también has sido "criticada" por los de ciencias. Mi profesor de latin de bachillerato me dijo una vez que el latín es ciencia, que todo lo que se pueda explicar de manera cientifica, lo es. Sabias palabras las de Fernan Gómez. Lo que nunca he conseguido explicarme es porqué solo pasa esto en España, en cualquier otro pais te valoran y admiran por lo que sabes, aquí, te marginan.

...VeRóNiCa...

...VeRóNiCa... dijo

No puede ser!! Si es q no tienen vergüenza querido Jesús!! Aprovecho para decir que sí, he sufrido discriminación por parte de los "sabiondos" de ciencias por ser una humanista. Ya no es lo que era, hay que decirlo todo. Nosotros no sabemos ni la tercera parte de lo que se impartía en clase, pero ya nos queda a nosotros dos, en concreto, cursos para seguir aprendiendo y, como diría mi profesor de latín: amocharnos, el latín. jajaja.
Efectivamente, todos hablamos el latín, vulgar, pero repudiar a la lengua madre. No son más que ignorantes. Debería ser obligado un mínimo en educaciones obligatorias. Así al menos sabemos de lo que hablamos, o cómo hablamos ¿no? Vaya, pero esto lo dice una futura filóloga...
Sigue así, Jesús, sigue así.
Besos!

Jesús Murillo Sagredo dijo

Querida ...VeRóNiCa... este es el rincón por antonomasia de los "repudiados" de letras, bienvenida. Sigo pensando que si que se debería enseñar latín en la ESO, pero tal como está la cosa... no sé. Hasta que no vaya yo a Madrid y cambie el asunto, nada de nada, jiji. Seguiremos intentando que al menos no se hunda el botijo. ;) bss wapa

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Sobre este blog

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Historias de un botijo en alta mar

La idea de tener un blog, al principio no me terminaba de convencer. He de reconocerlo, no me manejo muy bien con los ordenadores, aunque poco a poco veo mis progresos. Me llamo Jesús Murillo y estudio Filología Hispánica en la Universida de La Rioja. Me llaman romántico, será porque lo soy. No me puedo describir, porque como me dijeron un día, soy indescriptible. ¿Mas sobre mi? Esperad a las sucesivas entradas del blog.

Ui Ueri Ueniversum Uivus Uici, o lo que es lo msimo: con la verdad, mientras viva, habré conquistado el universo

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