El concepto de España en la Edad Media (II)
Bueno señores, aquí está el segundo volumen el concepto de España en la Edad Media. En este segundo post, voy a tratar el apartado de la historia de España que he denominado: Hispania romana. España, provincia romana. Y señores, que comience la crítica.
2. HISPANIA ROMANA. ESPAÑA, PROVINCIA ROMANA.
La presencia romana de la península Ibérica se prolongó desde finales del siglo III a.C., momento en que se inició la conquista, hasta principios del siglo V d.C., cuando el desmembramiento del Imperio favoreció el asentamiento en Hispania de algunos grupos de pueblos germánicos como los vándalos, alanos y suevos y posteriormente los visigodos.
Como ya se ha visto en el punto anterior, tras la conquista romana, Hispania pasa a ser una de las provincias del imperio, siendo lugar codiciado por pretores y cónsules, que hacían aquí sus riquezas para hacer luego carrera en Roma. El hecho de la presencia romana en España, se debe al peligro del dominio cartaginés del suelo peninsular y su poderío en el Mediterráneo occidental. Roma, una vez expulsados los cartagineses del suelo hispano, no se limita a ocupar el territorio, sino que impone su lengua y su derecho, su religión, arte y literatura, su organización social y política a todos los pueblos prerromanos, aunque no en todas partes con la misma intensidad.
La conquista (o reconquista del suelo español de los pueblos indígenas del yugo cartaginés) se produce en tres etapas. En la 1ª fase, tras el asedio de Sagunto, se conquista la zona mediterránea, (209 a.C. Cartago Nova, 206 a.C. Gades). Al comprobar las riquezas de la península deciden instalarse, conquistando rápidamente las zonas del este y el sur, los pueblos que más en contacto habían estado con los colonizadores. Una 2ª fase, se resume en la conquista del centro y del occidente peninsular, zonas en las que encontraron fuerte resistencia de los nativos produciéndose largas y costosas guerras, como las guerras lusitanas (154-137 a.C.) y las guerras celtibéricas (154-133 a.C.). La aparición del guerrero lusitano Viriato dará problemas a la dominación de roma, aunque el conflicto se solucionará tras la muerte de éste (asesinado por sus generales). El largo asedio de Numancia, junto con la muerte de Viriato, son los dos hitos que mejor simbolizan esta resistencia ante el invasor romano, que primero fue, como se ha dicho, liberador del yugo cartaginés. Por último, la 3ª fase, que se da en tiempos de Augusto (29-19 a.C.), se produce el sometimiento de los pueblos del norte (cántabros, galaicos, astures y vascones). De este modo, queda pacificado todo el territorio romano, comenzando la era da la “paz augusta”.
La posesión íntegra del territorio peninsular, permite a Roma la explotación económica de la península. En Hispania destacaba en agricultura el cultivo de la vid, el olivo y el trigo; la ganadería ovina; las salazones de pescado; la minería del oro, la plata, el cobre, el plomo y el estaño; y la producción artesanal de cerámica, orfebrería y mosaicos. Con la llegada de los romanos, el comercio peninsular se ve integrado en un mercado universal controlado desde Roma, lo que trajo consigo entre otras cosas, el aumento de la circulación monetaria: el denario romano y sus divisiones se convirtieron en la unidad monetaria, además de la moneda romana, se produce un auge en la acuñación de moneda de diversos puntos de la geografía, ya que los impuestos que había que pagar a Roma, debían hacerse en moneda.
“Se exporta de Turdetania (al sur de Hispania) mucho trigo y aceite. No sólo en cantidad, sino también muy bueno. También se exporta miel, cera, pez (…). Los barcos se fabrican allí de madera indígena. Además hay en Turdetania sal fósil y no pocos ríos salados. Además se hace no poca salazón de pescado. Antes ha venido de Turdetania también mucha tela para vestidos, pero hoy (viene solo) lana (…). Esta lana es de hermosura insuperable.” Estrabón. Geografía, libro III.
“Cuando los romanos conquistaron Iberia, muchos itálicos fueron a las minas y obtuvieron enormes riquezas. Compraban un gran número de esclavos, que entregaban a los encargados de las minas. Los propietarios de las minas de Hispania consiguieron grandes riquezas, como ellos esperaban (…).
Los mineros extraen fortunas increíbles para sus amos, mientras que ellos mismos agonizan trabajando día y noche, y muriendo, a menudo a causa de tantas penalidades. Para ellos no existe descanso o tregua en el trabajo, al contrario, pierden la vida quedando forzados a soportar la fatiga inhumana bajo los golpes de los capataces. Y aun aquellos que sobreviven, gracias a la fuerza de su cuerpo y a la energía de su espíritu, no alcanzan otra cosa que la miseria eterna. Para ellos es mejor la muerte que una vida tan penosa”. Diodoro Sículo, Historia primitiva de Roma, siglo I a.C.
La civilización romana permitió, con fines mercantiles y militares, que se construyesen a lo largo de la península una importante red de calzadas, que comunicarían la península, desde el Norte hasta el Sur, aunque posteriormente, tras la caída del aparato político de Roma cayesen en desuso, durante el periodo de presencia romana, fueron de gran ayuda (otra frase enrevesada). Las vías más importantes fueron tres, la Vía Augusta que recorría la costa mediterránea, la Vía de la Plata, que pasaba por Astorga- Mérida- Sevilla y la vía desde Astorga a Burdeos, que posteriormente se tomará como trazado inicial del Camino de Santiago.
El proceso de romanización comportó en lo social un desarrollo espectacular de la esclavitud. Los esclavos eran los habitantes de las ciudades indígenas que tras haber sido ocupadas se sublevaban. Muchos eran vendidos en los mercados de esclavos de la Bética, donde el trabajo servil estaba más extendido, otros eran vendidos en Italia o Galia. Su suerte era diversa, lo más penoso era el trabajo en las minas (un año de vida). Ante esta perspectiva muchos preferían el suicidio a la rendición. De todos modos, la sociedad romana trajo consigo la denominación de hispanos a todos los pueblos de la península.
El factor más importante de cohesión de los países es la cultura, en este caso, Roma llevó a cabo una labor de aculturación romana que se ha denominado romanización, introducida en Hispania (por vía pacífica o por la fuerza) de los elementos de su organización social, política y cultural. Estos elementos entran en relación con las sociedades indígenas, aunque imponiéndose los elementos romanos. Este proceso es más intenso en el este y el sur, y es débil en el norte montañoso, sobre todo País Vasco y Navarra. Los vehículos que usó Roma para este proceso de romanización fueron la difusión del latín: sólo subsistiendo el vascuence de las lenguas prerromanas existentes antes de la dominación; Los militares, funcionarios y comerciantes romanos que llegaron a Hispania y la fundación de numerosas ciudades, dirigidas por dos magistrados, los duunviros, y un senado del que forman parte miembros de la aristocracia local. De este proceso de aculturación dan buena cuenta algunos de los posteriores grandes hombres de la historia de Roma, como son Marco Fabio Quintiliano, Lucio Anneo Séneca, Lucano, Trajano, Adriano, Prudencio…
Como ya se ha dicho en varias ocasiones ya, Hispania fue el nombre con el que los romanos designaron al conjunto de la Península Ibérica. En un primer momento fue dividida en dos provincias: la Citerior (El norte hasta Cartagena) y la Ulterior (el sur). En el siglo I, en tiempos de Augusto fue dividida en tres provincias: Tarraconense, Bética y Lusitania con capitales en Tarraco, Córduba y Emérita Augusta. En tiempos de Diocleciano (finales del siglo III) quedó dividida en seis provincias: Gallaecia, Tarraconense, Bética, Lusitania, Cataginense y Mauritania Tingitana (norte de África). Por último en el siglo IV se añadió una nueva provincia, la Baleárica.


Mapa de España con las divisiones provinciales durante el Bajo y el Alto Imperio.
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Historias de un botijo en alta mar
Jesús Murillo SagredoLa idea de tener un blog, al principio no me terminaba de convencer. He de reconocerlo, no me manejo muy bien con los ordenadores, aunque poco a poco veo mis progresos. Me llamo Jesús Murillo y estudio Filología Hispánica en la Universida de La Rioja. Me llaman romántico, será porque lo soy. No me puedo describir, porque como me dijeron un día, soy indescriptible. ¿Mas sobre mi? Esperad a las sucesivas entradas del blog.
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8 comentarios · Escribe aquí tu comentario
Andreas Corelli dijo
Evidentemente lo que más se te ha quedado grabado de la romanización es el tema de picar en la mina... por ejemplo en "Las Medulas" en Ponferrada.
Carlos Emparan García de Salazar dijo
Hola Jesus,
es muy interesante el concepto de romanización, pero entroncando con el concepto de Hispania y sus provincias, ¿podrias explicar los criterios geográficos o fronterizos que impulsaron a definir las dos Hispanias que nos muestras en los gráficos? Sé que es como haber suspendido y volver a preparar el trabajo, pero definiría mejor los conceptos con los que introduces el título... Sorry
Jesús Murillo Sagredo dijo
Hola a todos.
Amigo Corelli, lo cierto es que sí que llama la atención las condiciones y trato a los esclavos y a los hombres que trabajaban en las minas hispanas. Bien es cierto, que para ilustrar este punto se podían haber elegido otros textos, pero estos me parecieron interesantes con respecto al tema tratado.
Esto está hecho, Carlos, no te preocupes que en un comentario (esuceto espero) ilustro la pregunta, que ahora no tengo tiempo de responder, luego me paso con más tiempo.
Saludos. S&J; S&R.
Jesús Murillo Sagredo dijo
Lo prometidmo es deuda:
Las primeras medidas de organización del territorio recién conquistado fueron tomadas por Escipión, eran medidas simples que se adaptaban a la presencia militar en la península y los problemas a resolver, las revueltas indígenas y el peligro púnico. En el norte, Roma controla entre los Pirineos y el Ebro (hasta Zaragoza) y en el sur, la costa y el valle del Guadalquivir. Una vez que el Senado romano hizo efectiva su presencia pública y ya no solo militar, esta primigenia división de Escipión, sirvió para aglutinar los territorios en dos provincias, la Ulterior y la Citerior. Así nacen las dos Españas (geográficas).
Con la consiguiente conquista del territorio interior y coincidiendo con la llegada del imperio, de la mano de Augusto, esta división bipartita se extiende a todo el suelo peninsular. La ruptura con el régimen republicano, hace que ésta división pase a tres. Debido a la política de Augusto, de no desvincularse totalmente de la época republicana, éste concede al Senado diversas provincias del imperio para su dominio, así en España, el Senado se ocupa de la Baetica, quedando bajo dominio imperial la Tarraconense y la Lusitana. El emperador no dejaba todo el dominio de las provincias senatoriales a este, ya que se reservaba el derecho sobre los impuestos para las arcas públicas.
La última gran reforma provincial en el imperio, bajo el mando de Diocleciano, responde a una serie de objetivos fijados por el emperador. Al ser más provincias, por lo tanto menos territorio por cada una de ellas, se tenía un mayor control fiscal; también se quería evitar la acumulación de poder de los gobernadores, así como descargarlos de tareas administrativas, asumidas ahora por desde Roma; en definitiva la reforma de Diocleciano responde a una política centralizadora del Estado.
A nivel supra provincial, existían las Prefecturas (España entraba en al “Prefectura de las Galias”) diócesis, la diócesis de Hispania, formada por seis provincias: Gallaecia, Tarraconensis, Carthaginensis, Lusitaina, Baetica y Mauritania Tingitana.
(espero que se entienda) Saludos S&J; S&R.
Carlos Emparan García de Salazar dijo
Así pues Jesús, la primera delimitación geográfica de Hispania no estuvo marcada por elementos culturales, sino por cuestiones organizativas estrictamente.
Jesús Murillo Sagredo dijo
Bueno Carlos, atendiendo a los elementos culturales peninsulares, llamados prerromanos se puede atender a una cierta división territorial entre cada etnia, pero esta división no justifica ninguna delimitación geográfica histórica, ya que estas agrupaciones son de "laboratiorio", elaborada para agrupar el sin fin de etnias prerromanas. Así, según un criterio histórico-cultural, se aprecian tres grandes áreas: cantábrica, meseteña y mediterránea. En funcion de un criterio histórico-económico, se aprecian hasta ocho áreas y según un criteiro lingüístico, se aprecian dos áreas, la ibérica y la céltica.
El conjunto geográfico de la peninsula ha hecho mucho a una posterior división territorial, en terminos politicos e históricos. Sin duda, creo que en muchas ocasiones ha sido el elemento cultural el pretexto ideal para una organización territorial de caracter político.
S&J; S&R
jesus murillo dijo
soy peruano y acabo de leer un buen articulo,leer algo de españa es fantastico y crea imaginacion magica de años pasados en los que uno no vivio pero esta alli en la historia.
desde lima peru
jesus murillo
Jesús Murillo Sagredo dijo
Muchas gracias Jesús, me alegra que te haya gustado e instruido el post. Sí, es cierto que la imaginación te ayuda a reconstruir la historia, y más la historia de España, que aquí está tan infravalorada y llena de malentendidos en la actualidad.
Es curiosos que nos llamemos y apellidemos igual ¿verdad? más si usted es peruano y reside en Lima y yo soy español ¿no?
Encantado de leer su comentario, y pásese por esta web cuando quiera.
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