11 Ago 2008
En segunda, por favor. Vagón 16
No me podía permitir un billete más caro. Pedí en taquilla un billete de segunda de Reus a Logroño. Cuando apareció el Talgo, imponente, proveniente de Barcelona, cogí la pequeña maleta y subí al vagón 16, que era el que correspondía a mi asiento. Bancos corridos de madera a cada lado, con un estrecho pasillo al centro. Encima de nuestras cabezas, un estante para colocar el equipaje. Pronto el vagón se llenó de pasajeros. Familias con hijos, y lo que conlleva. Señoras mayores, de luto negro, por el marido perdido. Alegres señoras con dos capones en una cesta y la compra del mercado de Reus, algún militar de permiso, y alguna criada, cuyas amas, por no pagar otro billete en primera, las condenaban al vagón 16. La algarabía y el popurrí de acentos y cantos de los allí presentes hacía pensar que menos en un vagón, estabas en un mercado. Caras alegres y rostros felices. Todos hablaban con todos. No tardó en pasar el revisor mirándonos los billetes, me dijo que en la locomotora estaba mi hermano, y al poco tiempo, se me ocurrió ir a verle. Al pasar de segunda clase, parece que se abrieron las puertas de palacio. Un pasillo el doble de ancho, barbas graves, vestidos de tiro largo, con sombreo a la moda y una cigarrera amable, que ofrecía a los hombre puros y cigarrillos. El vagón restaurante, con todo su lujo, las mesas manteladas de blanco, la vajilla bien colocada y las ventanas con dosel. No tardé mucho más en reunirme con mi hermano, aunque pronto volví al vagón 16.
Nunca me imaginé que un tren de finales del siglo XIX se pareciese tanto a uno del siglo XXI. El vaivén y el armonioso y lento movimiento era el mismo de aquellos años. La Primera clase (llamada preferente) y la segunda (llamada turista), dudo mucho que en estos haya tercera. Aunque la apariencia interna haya cambiado y sean ahora asientos mullidos en vez de bancos de madera, la actitud de las personas no ha cambiado con el paso de los años. Señores de traje o no, pero con rostros graves. Señoras enjoyadas, con elegante parafernalia bisutera. Amplios espacios y sillones más cómodos. Con vagón-cafetería; En la clase turista la uox populi, alegres jóvenes que regresaban de sus vacaciones y gente despierta y alegre que hablaba con su compañero de viaje. Si acaso tuvieses que ir a dejar la maleta al vagón reservado para ello, pasando por preferente, ¡salve sea que no te mirasen mal!, cuanta hipocresía. Un poquito arrugados sí que íbamos, pero lo compensaba la animada charla en que íbamos pasando el rato.
Al llegar a Logroño, varios coches de caballos esperaban al otro lado de la estación. ¡Bautista! A casa. Estos viajes me dejan molida. Bajé y yo fui a casa andando. Hoy ya no esperan coches de caballo, ya solo esperan los coches, aunque de ellos sigan tirando los caballos.



24 Jun 2008
Sobre la Real Fábrica de Tabacos de Logroño (1890)
Ya se habló en su día en este mismo blog, sobre cuestiones tales como el tabaco y la situación de las cigarreras a lo largo de la historia de España. No voy a repetir hoy esos argumentos, el que los quiera leer y enterarse un poco de la vida, que lea los post: Parias de hoy (I parte) y Parias de hoy (II parte) “Cigarreras del mundo uníos”.
Esta introducción, referida a dos de mis artículos primigenios, viene a colación de la noticia del cierre de la fábrica de Altadis de Alicante, quedando como únicas plantas fabriles tabaqueras en España las de Logroño y Santander. Lo que mucha gente no sabrá es que hace al menos dos años, la multinacional inglesa Imperial Tobacco compró Altadis, la filial francesa, que en su día adquirió Tabacalera S.A., antes llamada Fábrica Arrendataria de Tabacos. Antes de ponerme histórico con el tema al que quiero hacer referencia, he decir, que como he mencionado antes, es la planta del Sequero y la de Santander las únicas que van a fabricar cigarrillos y puros (respectivamente) en España. Esperemos pues, que los ingleses se porten y mantengan estados factorías en España durante mucho tiempo. Ya que no se puede obviar que el primer productor de puros y cigarros en Europa ha sido España desde el descubrimiento de América. Así pues, vamos al lío, que hoy os voy a hablar de la Real fábrica de Tabacos de Logroño, fundada en 1890, por Don Amós Salvador Arnáez-Rodrigáñez de la Fuente y Mateo-Sagasta.
Lo primero que choca en la historia de la tabacalera de Logroño es sin duda su situación, algo que a día de hoy puede parecer insignificante, en las últimas décadas del siglo XIX no lo era tanto. Hasta entonces todas las fábricas habían tenido salida al mar, Cádiz, Sevilla, la Coruña, Gijón, Santander, Bilbao, Tarragona, Valencia, Alicante y Málaga. La apertura de una fábrica en el interior rompía con la tónica establecida hasta entonces. Tan importante era la voluntad del presidente de la CAT (Compañía Arrendataria de Tabacos) de hacer de Logroño un importante centro de la industria tabaquera. Tan importante que incluso antes de que se cumpliera el año de la inauguración del edificio de la calle Portales como fabrica, una Real orden de 21 de marzo de 1891 aprobaba el proyecto y el presupuesto de obras.
Bajo el impulso de Don Amós Salvador y con la bendición del señor presidente del Gobierno Don Práxedes Mateo Sagasta, en las fiestas de San Bernabé de 1890 se inauguró el centro fabril de la Compañía Arrendataria de Tabacos, que aunque hoy en otro lugar, celebra ya sus 118 años de vida.
Fue sin duda Amós Salvador y Rodrigáñez, Presidente de la CAT y ministro en varias ocasiones, el artífice de la presencia de Tabacalera en La Rioja. La última manzana, acera norte de la calle Portales logroñesa, es el ejemplo más nítido de la acomodación arquitectónica al transcurso de los tiempos. En ella se han asentado los poderes dominantes de cada época. En los años más pretéritos fue sede del poder eclesiástico y religioso, con los frailes mercedarios calzados. En la España liberal fue cuartel, cárcel, polvorín…, es decir, aposento de las fuerzas y poderes militares, como lo exigían las circunstancias. En 1890, la industria, como símbolo de los poderes burgueses, se asienta en forma de Fábrica de Tabacos. Hoy están ubicadas a partes iguales la cultura, con al Biblioteca Pública y una Sala de Exposiciones, y el poder político con el Parlamento de la Comunidad Autónoma.
El 14 de junio de 1890 fue fiesta doble en Logroño y especialmente en esta última manzana, acera norte, de la calle Portales. Se festejó al patrono San Bernabé y se inauguró la nueva fábrica de la Tabacalera. El trayecto recorrido para llegar a la segunda efemérides, había sido prolongado, aunque no excesivamente costoso, pues Sagasta en primer lugar y Amos Salvador a su lado, habían decidió la concesión, y las fuerzas vivas locales se preocuparon del resto.
Sin duda, la Fábrica de Tabacos supuso un paso muy significativo para la economía de Logroño en general, pero eso es tan obvio que no merece recalcarse. Es interesante recalcar otros aspectos, como el aporte que supuso para el movimiento obrero regional. Por primera vez se asientan, en un mismo recinto, más de medio millón de asalariadas, con lo que esto supone para las posibilidades de organización. Desde 1901 las obreras y obreros de la Fabrica contaron con una Caja de Auxilios; desde mayo de 1919 con una Sociedad de Socorros Mutuos; desde junio de ese mismo año cuentan con una organización sindical estable de “defensa de clase”; desde noviembre de 1920 con una cooperativa de consumo. Y en el verano de 1925, con la Dictadura de Primo de Rivera, subsistiría la “Unión Tabacalera”. El protagonismo y el ejemplo de la Sección Tabaquera Logroñesa, no cesaría dentro de la Federación Tabaquera Española y del movimiento obrero riojano, hasta la Guerra Civil.

Don Amós Salvador y Rodrigáñez Don Práxedes Mateo Sagasta
Chimenea de la Real Fábrica de Tabacos
Puerta del Parlamento de La Rioja (antiguo convento de La Merced-Tabacalera)

Edificio de la Biblioteca pública de La Rioja, antes Fábrica de Tabacos

Monumento a la Tabacalera (junto a la puerta del Parlamento, detrás del Revellín)
Foto de la antigua Tabacalera en blanco y negro
11 Jun 2008
San Bernabé apóstol
Muchas veces me he preguntado qué relación pueden tener tanto San Bernabé como San Mateo con Logroño. El primero, como vimos ayer, se erige como patrón de la muy noble y muy leal ciudad de Logroño en 1521 tras acabar en la festividad de este santo (11 de junio) el asedio de las tropas del general Asparrot a la ciudad. En el caso de la relación de San Mateo evangelista con Logroño, he de indagar algo más sobre ello. Como creo que poca gente sepa nada sobre este apóstol (yo tampoco sabía nada hasta que decidí indagar par hacer este post) aquí os dejo en el día grande de las fiestas patronales de Logroño con la biografía de este santo. Que sean felices y no se atraganten con las espinas del pez de San Bernabé.
Bernabé (Hijo de Consolación ó Hijo de Exhortación) considerado uno de los primeros apóstoles del cristianismo, se cuenta entre los discípulos de Jesucristo (Lucas 10:1). Nacido en Chipre, fue un judío de origen que pertenecía a la tribu de Leví, vivió durante el siglo I. Su nombre original era José. Los apóstoles le cambiaron por el de Bernabé, que significa hijo de la consolación, aunque según San Lucas significa el esforzado, el que anima y entusiasma.
Los Hechos de los Apóstoles afirman, en el capítulo 4 versículos 34 a 37, que Bernabé vendió su finca y el producto que de ella obtuvo lo entregó a disposición de los otros apóstoles para distribuir entre los pobres.
Fue un gran colaborador de San Pablo quien a su regresó a Jerusalén, tres años después de su conversión, recibió de Bernabé apoyo ante los demás apóstoles, e intercesión para obtener la aceptación del resto de los apóstoles de Jerusalén a su ministerio.
No se encuentra entre los doce elegidos por Jesucristo, pero probablemente fue uno de los setenta discípulos mencionados en el Evangelio. Bernabé es considerado apóstol por los primeros Padres de la Iglesia y también por San Lucas por la misión especial que le confió el Espíritu Santo.
Los Apóstoles lo apreciaban mucho por ser "un buen hombre, lleno de fe y del Espíritu Santo" (Hechos 11,24), por eso lo eligieron para la evangelización de Antioquía. Con sus prédicas aumentaron los convertidos.
Se fue a Tarso, y se asoció con San Pablo. Juntos obtuvieron un éxito extraordinario. Regresaron a Antioquía, donde permanecieron por un año. Éste se convirtió en el gran centro de evangelización y donde por primera vez se le llamó Cristianos a los seguidores de la doctrina de Cristo.
Volvieron a Jerusalén enviados por los Cristianos de la floreciente iglesia de Antioquía, con una colecta para los que estaban pasando hambre en Judea.
El Espíritu Santo habló por medio de los maestros y profetas que adoraban a Dios: "Separad a Pablo y Bernabé, para una tarea que les tengo asignada".
Después de ayuno y oración Pablo y Bernabé recibieron la misión y la imposición de manos. Partieron acompañados de Juan Marcos, primo de Bernabé, futuro evangelista, a predicar a otros lugares, entre estos Chipre, la patria de Bernabé. Allí convirtieron al procónsul romano Sergio Paulo, de quien Saulo tomó el nombre para predicar entre los gentiles.
Fueron luego a Perga en Pamfilia, donde se inició el más peligroso viaje misionero. Juan Marcos no estaba muy decidido y les abandonó, regresando solo a Jerusalén. Luego prosiguieron su viaje misionero por las ciudades y naciones del Asia Menor.
En Iconium, capital de Licaonia, estuvieron a punto de morir apedreados por la multitud. Se refugiaron en Listra, donde el Señor por medio de San Pablo curó milagrosamente a un paralítico y por esa razón los habitantes paganos dijeron que los dioses los habían visitado, haciendo lo imposible evitaron que la población ofreciera sacrificios en honor a ellos y por eso se pasaron al otro extremo y lanzaron piedras contra San Pablo y lo dejaron maltrecho.
Tras una breve estancia en Derne, donde muchos se convirtieron, los dos Apóstoles volvieron a las ciudades que habían visitado previamente, para confirmar a los convertidos y para ordenar presbíteros. Recordaban que "es necesario pasar por muchas tribulaciones para entrar en el Reino de Dios" (Hch 14, 22). Después de completar la primera misión regresaron a Antioquía de Siria.
Poco después, algunos de los Judíos Cristianos, contrarios a las opiniones de Pablo y Bernabé, exigían que los nuevos cristianos, aparte de ser bautizados sean circuncidados. A raíz de eso, se convocó al Concilio de Jerusalén. Se declaró entonces que los gentiles convertidos estaban exentos del deber de la circuncisión.
Ante el segundo viaje misionero surgió un conflicto entre Pablo y Bernabé. Bernabé quería llevar a su primo Juan Marcos y Pablo se oponía por haberles abandonado en la mitad del primer viaje (por miedo a tantas dificultades). Por ello decidieron separarse. San Pablo se fue a su proyectado viaje con Silas y Bernabé partió a Chipre con Juan Marcos.
Más tarde se volvieron a encontrar como amigos misionando en Corinto (1 Co. 9, 5-6), por lo que se deduce que Bernabé aún vivía y trabajaba en los años 56 o 57 P.C. Posteriormente San Pablo invita a Juan Marcos a unirse a él, cuando estaba preso en Roma, cosa que nos indica que Bernabé ya había muerto alrededor del año 60 o 61. Otros dicen que era predicador en Alejandría y Roma y primer obispo de Milán.
Escritos apócrifos hablan de un viaje a Roma y de su martirio, hacia el año 70, en Salamina, por mano de los judíos de la diáspora, que lo lapidaron. Tertuliano afirma que Bernabé escribió la Epístola a los Hebreos, otros creen que escribió en Alejandría la Epístola de Bernabé. En realidad, lo que se sabe de él tiene como fuente principal al Nuevo Testamento.


10 Jun 2008
Logroño 1521
10 de mayo de 1521; Un jinete galopa como el viento por los caminos que usan los peregrinos que recorren Navarra hasta la frontera con Castilla, donde se erige Logroño, imponente fortaleza castellana. En su saya lleva un mensaje para el capitán de fronteras y corregidor de la ciudad de Logroño Don Pedro Vélez de Guevara. El muchacho llegó al vado donde se pasa al puente de piedra que cruza el Ebro, y que lleva a la puerta norte. Pronto, el corregidor atendió al muchacho, que decía venir de parte del capitán de las tropas castellanas de Carlos I apostadas en Navarra para parar al ejército francés.
"Al señor corregidor de la muy noble y muy leal ciudad de Logroño: sepa vuescencia que los pocos recursos que nos quedan no son los suficientes para contener el avance de las tropas de Asparrot. Las huestes comuneras y algunos navarros ayudan al enemigo y nosotros poco más podremos aguantar; el avance hacia Viana es inminente, enseguida el ejército llegará a Logroño. Prepare la ciudad para resistir ante el enemigo."
-¡Me cagon mis muelas! Gracias chico.- dijo don Pedro al leer el papel amarillento que le había entregado el chaval -¡Alguacil! Llame a Concejo en Santiago. ¡Venga ostia!- La tarde iba pasando, y uno a uno entraban por la puerta de la iglesia el concejo de la localidad. Burgueses y artesanos en Santiago reunidos, decidieron hacer frente a las tropas francesas. La ciudad se puso manos a la obra. Se reforzaron los puntos débiles de la muralla y se enviaron oteadores hasta Viana para ver cómo se desarrollaba el combate. La mañana del 23 de mayo, el cura de Santiago, desde la torre vio que el agitado paso de las tropas francesas se acercaba desde Viana. Pronto subió el corregidor a la torre a ver el espectáculo que las hordas galas estaban montando. -Mi capitán, pa´mi que estos quien quedarse.- dijo el cura. -Que se queden- musitó Pedro. -Y sabrá este porqué nos llaman nobles y leales.-
Frente a las murallas viejas de Logroño un centenar, más quizá, de tiendas de campaña se establecieron, como intuyó el cura, para quedarse, al menos apostadas unos días. Las mañanas de mayo frescas en el norte, hacen que a André de Foix se le alegre el ánimo. Agh! El aigge navaggo me sienta bien.- dijo Asparrot –Mejog sentagá el castellanou, mon capitain- dijo un suboficial francés. Las tropas que bajo su mando salieron de París habían tomado ya Pamplona, Estella y Viana. Pero pronto el puro aire de Navarra se le va a atravesar al francés, justo, cuando la mañana del 25 de mayo, tras estar unos cuantos días carteándose con el corregidor de Logroño, le llegaron estas líneas: “…que aunque vuescencia me asegure que va a passar con sus tropas por esta villa sin façer danno e respetando haciendas e vidas, le repito que Logroño no abrirá sus puertas al enemigo francés habiendo en ella uno solo de sus habitantes con vida para defender la plaça. Nos defenderemos hasta la muerte.” -Peggo, Françiose, esto, que´est que çe?- -Que la ciudad no se rinde, mon capitain-. -D´accord, ellos lo han queggido.- Ahoga, pgonto, toca a comabate-.
El fulgor de las tropas francesas fue paliado con la astucia de aquellos logroñeses, que primero inundaron con las aguas del Ebro el campamento francés y con escaramuzas nocturnas hacían estragos entre las filas francesas. -Condenados loggonieses- Los días pasaban y la ciudad resistía al mando de don Pedro Vélez de Guevara, los ciudadanos distribuidos en grupos atacaban al enemigo, reforzaban la muralla, ayudaban a los heridos. Los ánimos franceses no decaían, pero previsor, el capitán mandó una carta al merino de Nájera, don Antonio Manrique de Lara, para que viniese a ayudar a los logroñeses que desde hace 17 días aguantaba el envite francés como podía. –Señor, dicen las mujeres que casi ya no queda comida en las despensas nada más que unos corruscos de pan y odres de vino, que merman cada día. Pues ya sabes, prepara un grupo de diez hombres y esta noche baja al Ebro y pescad cuanto podáis para comer. La mañana del 10 de junio, sin duda alguna los logroñeses embistieron al enemigo con más fuerza. A lo lejos y a pesar del ruido de los cañonazos franceses y logroñeses, se oyeron las trompetas de socorro, las huestes de Carlos I al mando de Antonio Manrique de Lara llegaban desde Nájera para ayudar a Logroño. Un total de 20.000 hombres que arremetieron y persiguieron a los franceses, con lo que Asparrot tuvo que cejar en su empeño de dominar Logroño y marchar en desbandada hacia su casa.
Al ver los logroñeses que los franceses abandonaban sus puestos, salieron todos de sus casa gozosos de alegría. Al día siguiente, la ciudad mudó su cara y se volvió alegre y festiva. –Cura, ¿qué santo es hoy?-, -San Bernabé, creo señor- -Bien, pues a él haremos voto y tendremos por patrón, ya que ha sido hoy cuando nos hemos librado de esos malditos franceses- Y el pueblo salió a la calle, que recorrió la ciudad, parándose en cada puerta de la muralla, donde el corregidor de la villa, con el pendón del sitio, daba un banderazo como señal de domino a la ciudad, ciudad que resistió el asedio francés durante 18 días; ciudad muy noble y muy leal, a la corona de Castilla.
Este es el homenaje que hoy yo rindo a Logroño. Tras la ascensión al trono imperial alemán, Castilla sufre la invasión de las tropas francesas de Francisco I, mientras Carlos V estaba en Flandes. Estas tropas contaron con el apoyo de algunos comuneros y de los navarros, que tras la anexión de Fernando II, pertenecían a Castilla. En este contexto als tropas mandadas por André de Foix, conde de Foix y señor de Asparrot (más conocido como Asparrot) llega a las murallas de Logroño, viejas conocidas para la famila de Fiox, ya que en 1336, tampoco habían sucumbido a las tropas de Gastón de Foix, siendo los logroñeses dirigidos por Ruiz Díaz de Gaona. Para 1521, Logroño contaba con unas ventajas fiscales heredadas del fuero de Alfonso VI y ampliadas sucesivamente con el título de ciudad en 1431, por Juan II, dándosele el 20 de julio de 1444 los títulos de “Muy noble y muy leal” ciudad de Logroño. Fueros ampliados tras esta batalla, siendo rey Carlos I de Castilla que en 1523 llega a Logroño, otorgando al escudo de la ciudad las tres flores de lis, insignia del ejército francés al que habían resistido. Este es sin duda uno de los pasajes de la historia de Logroño que todos sabemos, pero que a la vez todos desconoces. Espero que les haya gustado.
09 Jun 2008
9 de junio; Himno y bandera
- Podríamos hoy aquí, hablar de La Rioja, de su historia, de sus gentes, de su constitución como Comunidad autónoma, pero me voy a centrar en algo tan universal como lo son la bandera y el himno de cada país. Ya traté en otro post, sobre las circunstancias del himno de España y su devenir histórico. Hoy, 9 de junio, día de La Rioja (y Murcia si alguno no lo sabía) querido hacer un recorrido por el himno de L a Rioja y nuestra bandera. En este día todos nos sentimos orgullosos de ser riojanos. Quiero rendir un homenaje a don Eliseo pinedo, maestro y artífice de la letra y música del himno de La Rioja. El himno de La Rioja, comenzó a perfilarse en 1965. Entonces, la Diputación Provincial encargó la letra al cronista oficial de la provincia, José María Lope de Toledo. Poco después el ilustre Eliseo Pinedo era elegido para componer la música. La primera vez que sonó fue en el teatro Bretón de Haro, el 7 de septiembre de 1965, durante los juegos florales en la víspera de la festividad de la virgen de la Vega. Tanto gustó que se repitió seis veces. Sin embargo, el estreno oficial sería días más tarde, el 21 de septiembre, durante el Pisado de la Uva.
- El himno de La Rioja comenzó a perfilarse en el año 1965. Entonces la Diputación Provincial encargó la letra al cronista oficial de la provincia, José María Lope de Toledo, (quien también fue director del diario La Rioja). Poco después el ilustre Eliseo Pinedo era elegido para componer la música. La primera vez que sonó fue en el teatro Bretón de Haro, el 7 de septiembre de 1965, durante los juegos florales en la víspera de la festividad de la Vega. Gustó tanto que se repitió seis veces. Sin embargo el estreno oficial sería días más tarde, el 21 de septiembre, durante el Pisado de la Uva. Con la llegada de la democracia, la Comisión de Autonomía revisó el tema en 1979, pero no sería hasta 1985 cuando se aprobó oficialmente en la Ley de Signos de identidad riojana. También el artículo 3 del Estatuto de Autonomía de La Rioja contempla la utilización de estos signos básicos de identidad riojana, que, además de la bandera, incluye el Himno de La Rioja y el escudo de la región. En su artículo 8 “se declara himno de la Comunidad Autónoma la composición musical denominada La Rioja”, y en el siguiente se apunta que “el himno deberá ser interpretado en los actos oficiales de carácter público y de especial significación de las instituciones autonómicas” Pero no se aprobó la letra. En su lugar se propuso que el Instituto de Estudios Riojanos la redactase “en sintonía con la sensibilidad riojana” Ahí quedó todo. Así pasaron los años hasta que en 1993 el Partido Popular (en la oposición) pidió que se aprobara un decreto que reconociera la letra de Lope de Toledo como la oficial. No salió adelante. Y lo que te rondaré morena que dicen en mi pueblo. Hoy en día en los actos institucionales no se usa la melodía completa del maestro Eliseo Pinedo, sino que es una adaptación de esa música. Esta es, la letra del maestro Eliseo Pinedo (no oficial del himno):
Eres Rioja, tierra sin descanso, temprana en flor, a todas horas madre.
Se sabe que eres tú, con solo olerte; tu aroma es tuyo; como el tuyo, nadie.
Señorío bodeguero por Haro, bajo el Toloño.
Alfaro, la monarquía del trigo
Azul sendero Santo Domingo
Logroño salmos de la alegría.
Catedralicia y huertana; Calahorra la romana.
Nájera corte y ojiva en gótica filigrana,
Fortaleza de luz viva Torrecilla
Y en Cervera, la mudéjar, primavera derramando miel y oliva.
Arnedo jugoso beso, del Cidacos, que lo baña,
Nueve diamantes de pase, en la corona de España.
María de Valvanera, en la sierra te vi un día; dicen que la tierra es fría, yo digo que es una hoguera.
María de Valvanera, presta calor a las vides, y nunca jamás me olvides, aún después de que me muera, María de Valvanera. (bis)
- En el recuerdo popular, están otras dos composiciones, que a modo de himno han quedado. Una es la celebérrima “en La Rioja nací”· del logroñés Pepe Blanco, y la otra, “La Rioja existe” del grupo, Carmen, Jesús e Iñaki. Ni que decir tiene que existen otras muchas composiciones que ensalzan el honor y el orgullo de ser riojano, como las jotas “riojano de pura cepa”, “calle mayor de Logroño” o “jota a Logroño”. El que se haga pasar por riojano sin al menos conocer alguna de estas canciones es para echarlo al pilón de cabeza, como dicen en m pueblo. Soy consciente de que muchos no las sabrán, por eso dejo aquí constancia de ellas.
LA BANDERA DE LA RIOJA
"La Bandera simboliza la identidad regional de La Rioja" (artículo 1 de la Ley 4/1985 de 31 de mayo).
"La Bandera de La Rioja es la formada por cuatro franjas horizontales y de igual tamaño, de los colores rojo, blanco, verde y amarillo". (Título Preliminar, artículo 3.1. del Estatuto de Autonomía). El Escudo de La Rioja podrá figurar en el centro de la Bandera.
Según la Ley Reguladora de los signos de identidad riojana, la utilización de la bandera ha de ser la siguiente:
- Se colocará, juntamente con la de España, y deberá ondear en el exterior y ocupar lugar preferente en el interior de todos los edificios públicos civiles situados en el territorio de la Comunidad Autónoma.
- Se utilizará en todos los actos oficiales que se celebren dentro del ámbito territorial de la Comunidad Autónoma.
- Cuando la Bandera de La Rioja se utilice junto a la de España, corresponderá siempre y de máximo honor a la de España.
- El tamaño de la Bandera de La Rioja no podrá ser mayor que el de la de España, ni inferior al de otras banderas cuando ondeen o se muestren juntas.
Se prohíbe la utilización de la Bandera de La Rioja como símbolo principal de partidos políticos, sindicatos, asociaciones empresariales, entidades privadas y personas físicas... La utilización de la Bandera de La Rioja como marca o distintivo de procedencia de productos o mercancías, requerirá autorización expresa y previa del Consejo de Gobierno.
- Así rezan los primeros artículos de la ley 4/1985 de 31 de mayo en la que quedan reflejados los signos de identidad de la Comunidad Autónoma de La Rioja. La oficialización de la bandera representativa de nuestra región, otro de los símbolos, llegó un año antes, el 14 de agosto de 1979, cuando fue aprobada por la Diputación después de asumir la "encuesta de consulta" realizada a los 174 municipios de la provincia. Se establecía como bandera oficial de La Rioja la denominada popularmente como "la cuatricolor", "formada por cuatro franjas horizontales, todas de la misma anchura, de colores: rojo, blanco, verde y amarillo con el escudo provincial".
- Había sido apoyada por los Diputados Provinciales de UCD (15 votos) y del PSOE (2 votos) y se habían abstenido tres de Coalición Democrática, estando ausentes otros cuatro. La consulta a los Ayuntamientos había sido igualmente afirmativa. 115 pueblos (el 66,20 %) habían dicho sí; 51 (el 8,79 %) se habían abstenido y 8 (el 0,78 %) habían respondido negativamente. Pero con anterioridad a esta fecha y al modelo aprobado, la definición de la enseña provincial, primero, y autonómica, más tarde, pasó por diversos avatares. Se dieron dos momentos álgidos antes de llegar a la oficialización. El primero, en el verano de 1977, con la institución máxima de la provincia, la Diputación Provincial, ocupándose de la cuestión, y el segundo, en la misma estación de 1979, con el pueblo como gran protagonista. A finales de mayo de 1977 la Diputación Provincial franquista se declara dispuesta a aceptar el sentir y las sugerencias de todos los grupos sociales, políticos, municipales y ciudadanos sobre la bandera. El anuncio es bien recibido y nacen propuestas particulares a través de la prensa regional. La Diputación entonces busca canalizar las opiniones. Para ello convoca a mediados de junio a todo el pueblo riojano, desde el Boletín Oficial de la Provincia, abriendo un plazo hasta el 10 de julio, "para que el pueblo riojano envie sugerencias y proyectos sobre la futura bandera de La Rioja.... Después... presentaremos varios modelos... para que mediante amplia consulta popular, los riojanos elijan la que mejor les parezca" Para regular el proceso se nombra al Cronista Oficial de la Provincia, Felipe Abad León.
- La prensa regional entonces, especialmente La Gaceta del Norte, monta durante todo el mes de junio y los primeros diez días del de julio una campaña explicativa sobre la provincia-región de La Rioja con numerosos artículos de fondo y opiniones particulares. Y la euforia traiciona a mucha gente, como al Presidente de la Diputación Julio Luis Fernández Sevilla que declaraba: para San Mateo habrá bandera. Pero también se escuchan voces que piden calma. "Cuidado con las prisas" proclaman los "Amigos de La Rioja"; la UCD solicita que se retrase la creación de la bandera; y los parlamentarios recien elegidos consideran la idea válida, pero a su vez manifiestan que no es una cuestión esencial. Pese a todo, el proceso ideado por la Diputación Provincial para la creación y selección de la bandera para La Rioja siguió su marcha. Y así el cuatro de agosto se sabe que están seleccionadas 11 propuestas, avaladas por el especialista en vesilología Vicente de Cadenas y Vicent, de las 260 recibidas, y que al día siguiente se celebrará una Asamblea General para tomar acuerdos sobre el particular. En ella se seleccionan cinco modelos y se decide hacer "un plebescito" sui generis entre el 1 al 15 de septiembre, para que sea elegida una. El coordinador de la campaña, Felipe Abad, habla de que se recibieron entre 15 y 20 mil papeletas y de que se gastaron unas doscientas mil pesetas.
- Pero de la campaña promovida por la Diputación Provincial sobre la bandera en el verano de 1977 nunca más se supo. O mejor dicho, con la misma rapidez que apareció, dejó de funcionar. El 15 de septiembre de 1977 el coordinador declara que ha terminado su misión y el Presidente de la Diputación comenta que "si la bandera no va a servir para aglutinar las voluntades riojanas, paralizamos su realización". Y esto fue lo que sucedió. Más tarde se habló de boicoteo a la iniciativa, aunque la verdad es que durante los días inmediatos a la reunión de la Asamblea sobre la bandera se hicieron algunas entrevistas y declaraciones en las que se insistía sobre el aplazamiento de la cuestión y se hablaba del folklorismo y pintoresquismo de la campaña.
- Durante el año 1978 el tema de la bandera permaneció en estado de letargo. Sin embargo, distintos colectivos y grupos de universitarios riojanos lanzaron a la calle un modelo de bandera de cuatro colores yustapuestos (rojo, blanco, verde y amarillo) y la ondearon en los momentos principales de afirmación de la riojanidad. Especialmente se popularizó en el primer "Día de La Rioja" celebrado en Nájera en octubre de 1978, aunque ya antes de esta celebración, y sobre todo después, fue asumiéndose por el pueblo y por los grupos más inquietos en pro de la Autonomía de La Rioja. La "cuatricolor", como empezaba a ser denominada, se afianzaba como bandera de la provincia.
- En enero de 1979 un grupo de jarreros firmaba una instancia dirigida al Alcalde de Haro para que la bandera riojana, dándose por supuesto que era la cuatricolor, se izara junto a la nacional como pasaba en otras regiones. Fue, sin duda, el primer paso en serio para su oficialización. En el mes de febrero la prensa regional empiezaba a considerar a la cuatricolor como bandera de los riojanos, pero fue un escrito de la Asociación "Los Amigos de La Rioja", pidiendo al Presidente de la Diputación a mediados de mayo de 1979 que la bandera de La Rioja ondeara en el Palacio de la Diputación, lo que precipitó el proceso de la oficialización y legalización, en conformidad con el Real Decreto 9-6-30 y la Ley de Régimen Local.
- En el verano de 1979 la presión sobre las instituciones fue total. Ya a finales de mayo, en el "Día de Clavijo", la cuatricolor estuvo plantada en el Monte Laturce durante las celebraciones. En junio los Plenos de algunos Ayuntamientos votaron por su oficialidad (Haro, Rodezno, Briñas, Nájera, Fuenmayor,..). Y en julio se intensificaron las definiciones de los Plenos de tal manera que para primeros de agosto, como hemos dejado dicho, se había completado la "encuesta" de los Ayuntamientos, por la que el Pleno de la Diputación Provincial oficializaba la cuatricolor, legalizándose como bandera de La Rioja.
Bandera de La Rioja
Himno de La Rioja, letra y música de Eliseo Pinedo
Himno de La Rioja
"La Rioja existe" Carmen, Jesús e Iñaki.
31 May 2008
Ilustres riojanos; Hoy: Daniel González Ruiz
- Ayer, tuve la oportunidad de volver al centro donde cursé mis estudios de Bachiller. Ayer, que se celebraban los 25 años de vida del Instituto de Educación Secundaria Escultor Daniel (sito en la Avenida Gonzalo de Berceo nº49) volví a recorrer sus pasillos y a recordar los dos años que estuve, que fueron sin dudad dos de los mejores de mi vida. Casi todos llegamos nuevos, hasta nuestra tutora, Maite, profesora de Filosofía, que venía de Extremadura. La presentación fue un poco caótica, pero recuerdo esa mañana de septiembre, donde tuvimos a primera hora matemáticas y a segunda, latín. Todo nuevo y extraño; yo que no sabía nada de latín, conocí aquel día, al hombre que sin duda ha hecho como ningún otro que ame la lengua de Salustio como la amo, y que ha hecho de m parte de lo que soy. Jesusín… que el sum no lleva SN2… ¡qué tiempos! Este post se lo dedico al instituto, a sus profesores y a todos los compañeros que en el hemos estudiado y hemos aprendido a ser y a hacer algo decente con nuestras vidas. Hoy, vida y obra de don Daniel González Ruiz, escultor Daniel.
- Nació el 16 de febrero de 1893 en Cervera del Río Alhama. En ese mismo año, se traslada con su familia a Comillas (Cantabria). Tras seis años en dicha localidad se instalan en Vitoria. Allí, en la Escuela de Artes y Oficios, iniciará Daniel su aprendizaje artístico. En agosto de 1907 comienzan en Vitoria las obras de la nueva catedral. Para realizar la talla ornamental necesaria para la decoración del templo se crea un taller de escultura. Según la memoria de licenciatura que sobre Daniel y su obra realizó en 1979 Lourdes Cerrillo Rubio para la Autónoma de Madrid (y en la que se basa el presente apunte biográfico), Daniel entrará a formar parte de este taller en 1910, siendo esta experiencia la gran escuela práctica del artista y, probablemente, el punto de partida de su vocación escultórica. El naturalismo expresionista que marca el tono en la ornamentación de la catedral vitoriana, tendrá su influencia tangible en las primeras obras de Daniel González.
Primer viaje a París
- En 1914 se paralizan las obras del templo (que no se reanudan hasta1946) y, como reflejo inmediato, el taller de escultura cerrara sus puertas. El joven Daniel González decide ir a la capital mundial del arte y las vanguardias. Daniel va a París. Es este primar viaje de carácter formativo, un importante punto de contraste entre el oficio adquirido en el taller de escultura vitoriano y el bullicioso movimiento artístico que nutre París de innovaciones estéticas, manifiestos y rupturas. Un importante contraste entre el tradicionalismo que siempre inmovilizó el panorama artístico español y los constantes avances que, con París como lugar de encuentro, protagonizaban escultores, pintores, arquitectos, poetas llegados de todo el mundo. Pero esta primera experiencia parisina de Daniel González, de la que apenas hay datos (y los que hay no sobrepasan el umbral de lo anecdótico), no fue lo suficientemente larga, unos cuatro meses, para que Daniel asimilara la vanguardia francesa, la ruptura con el academicismo escultórico encabezada por Rodin, los hallazgos cubistas, las innumerables escuelas y tendencias. Regresar a España y su ostracismo supuso bloquear esta etapa formativa.
- Sin embargo, la huella de la vanguardia quedará patente en una serie de 47 dibujos realizados por Daniel entre 1914 y 1918, con temática de figura humana (grupos y maternidades). Formalmente van desde el academicismo convencional, con preocupación por el sombreado, el escorzo y la minuciosidad anatómica, hasta una serie de bocetos para posteriores realizaciones escultóricas, donde se refleja palpablemente su aprendizaje parisino y su contacto, aunque breve, con las nuevas tendencias artísticas. Denominados estos últimos por el propio escultor como «Ideas, escultura arquitectónica», superan el academicismo anterior mediante la esquematización en planos de los volúmenes. Los escorzos son aquí sustituidos por visiones combinadas, en sus tibios intentos por asimilar el cubismo. Encuentran su construcción en fuertes líneas rectas que remitan al bloque, a la idea de pre-escultura. Pero sólo algunos de estos bocetos encontraron su plasmación efectiva en esculturas. Desparecidas algunas de ellas, y sin fecha concreta de realización (si bien son anteriores a 1925) mantienen su estética dentro de las formas clásicas.
Vuelta a España: 1914-1918
- Durante su estancia en España (1914-1918) participa en la decoración del Palacio de Telecomunicaciones de Madrid, quedando su labor en el anonimato de la piedra. Viaja después a Bilbao, donde por encargó del arquitecto Julio Apraiz, realiza la decoración de la fachada del Banco de España. Diseñada por el arquitecto, Daniel nunca consideró ésta obra como personal. También durante aquellos años se desplaza a Biarritz, participando en la decoración de su casino. Alternando con estas obras de encargo, esculpe varios bustos que pasan por un primer idealismo propio de la estética griega, para llegar a un tratamiento más naturalista y cierta búsqueda de la expresión psicológica. Son asimismo de esta época los desnudos femeninos, el segundo de ellos un bajorrelieve con ciertas connotaciones miguelangelescas.
Segundo viaje a París
- El 1918 emprende su segundo viaje a París, con la intención de asentarse allí definitivamente. Contacta enseguida con el grupo de artistas vascos de la colonia española, entrando a trabajar en el taller del escultor Francisco Durrio. La amistad de Durrio con muchos de los artistas españoles afincados en París y, en especial, con Picasso y Zuloaga, pudo ser para Daniel un importante punto de apoyo a la hora de introducirse en el ambiente artístico parisino, según apunta en su tesina Lourdes Cerrillo Rubio. Daniel González abandona el taller de Francisco Durrio al establecer contactos personales con diversos marchantes de la ciudad. Con Fréderic Gregoire, editor de libros de lujo, sus retratos abandonan el eclecticismo inicial para tomar personalidad escultórica definida.
- Gustave Geffroy, presidente de la Académic Goncourt, y director de la Manufactura de los Gobelinos, publicaba una elogiosa reseña crítica en la revista «Fémina», a propósito de un busto de Campagnola, primer tenor de la Opera de París, realizado por Daniel. En dicha reseña afirma entre otros comentarios: «Se adivina que Daniel González conoce el lenguaje universal del arte. Uno se persuade, sobre todo, de que es un ardiente escultor ante la naturaleza, sabio en reunir los detalles precisos para lograr la síntesis expresiva deseada», y da el calificativo de «obra maestra» al busto de Campagnola. Anteriores a 1926 son también los bustos del marchante Ferro y de su hija (donde prescinde del detalle anatómico en beneficio de una fuerte sensación volumétrica, a través de grandes planos), de Jane Reouardt. Actriz y directora de I Teatro Daunou, la «Cabeza en terracota», en la que se interesa por las posibilidades plásticas del cabello. También su «Autorretrato» (1926), quizá la obra más representativa de su estética, en cuanto que combina el dominio de formas nuevas con el estudio sicológico de la etapa española.
El aval de Picasso
- En los años que siguen participa en varias exposiciones. Pablo Picasso, del que Daniel fue ferviente admirador, le firma un autógrafo en 1928 como referencia de garantía artística, de cara a conseguir en España una subvención oficial para continuar y ampliar sus estudios. El 2 de julio del mismo año llega a Vitoria.
El desnudo femenino titulado «Arrogancia», favorito de Picasso, marca un punto de cambio estilístico en su trayectoria. Si bien se mantienen sus constantes volumétricas, prescindiendo de la minuciosidad anatómica, utiliza en esta ocasión la irregularidad de la textura como elemento expresivo. Pasa así de la escultura de bloque a la escultura de modelado: «Las formas ya no son absolutas y cerradas, y su densidad plástica nos remite más al elemento masa que al elemento volumen» . Introduce además, mediante la línea diagonal, una clara sensación dinámica, que posibilita numerosos puntos de vista, diversas interpretaciones.
El encargo de la Diputación de Logroño
- En 1929 la Diputación de Logroño le encarga los bustos de Gonzalo de Berceo y del Marqués de la Ensenada, para participar en la Exposición Iberoamericana de Sevilla. Vuelve así. De nuevo, Daniel González a España, realizando las obras en su Cervera natal. A falta de muestras iconográficas, se inspirara para dar forma a Gonzalo de Berceo en la fisonomía del cerverano Cipriano Jiménez. La condición de monje y escritor del «primer poeta de la lengua castellana». La reflejará Daniel a través del hábito con que va vestido y unos pliegos y una pluma que sujeta entre sus manos. A nivel estilístico, el busto de Gonzalo de Berceo es una prolongación y evolución de la «Arrogancia». Hay, en esta ocasión, un mayor detenimiento anatómico (rostro y manos), pero se mantiene la superficie accidentada, dando protagonismo al material trabajado.
- Para el busto del Marqués de la Ensenada partió de los retratos al óleo que del personaje se conservan. Ambas esculturas se exhiben desde 1951 en el exterior de la ahora Comunidad Autónoma, escoltando la entrada principal.
- En abril de 1930 hace su primera exposición de carácter individual en el Ateneo Riojano. En ella se exhiben los dibujos antes comentados y tres proyectos de monumentos (a la «Raza Ibérica», a «Gonzalo de Berceo» y el «Monumento de la Paz»), sin que ninguno de ellos llegara a realizarse. Los dos primeros tenían prevista su instalación en Logroño, y el tercero en Vitoria. Los dos monumentos destinados a Logroño no fueron encargados por ningún estamento oficialismo la prolongación de unos intereses surgidos del Ateneo Riojano, y recogidos por Daniel. El proyecto del monumento a Gonzalo de Berceo o, por extensión, al idioma castellano, se conserva, junto a gran parte de la obra, en el domicilio de su familia, a la espera de que la Comunidad Autónoma, u otra institución, decida darle luz verde. En 1931 inaugura su única exposición individual en Paris: «Atellier Perrier», con excelente acogida crítica. A ella pertenece el busto del banquero parisino Silven Snerf, siguiendo una línea similar a la desarrollada en el busto a Gonzalo de Berceo. También de esta época es una serie de dibujos al carbón, acuarela y óleos, de temática paisajística, con leves resonancias cubistas algunos de ellos.
El principio de la enfermedad
- En 1921 regresa a España para hacer un mausoleo en el cementerio de Logroño, encargado por los hermanos Cadarso. Dos años después, tras haber contraído matrimonio, comienza a aparecer los síntomas de la enfermedad de Parkison, que terminarán cortando su trayectoria artística. Durante los primeros años de enfermedad seguirá trabajando. Realiza el busto del niño Ángel Cadarso; un nuevo mausoleo por encargo de la Funeraria Pastrana, que posteriormente sería transformado, al encontrar los familiares que le faltaba cierto sentimiento religioso.
- En 1934 participa en un concurso convocado por los Gobiernos de España y Méjico, para construir un monumento a la amistad entre los dos países. Su proyecto será seleccionado, junto al de Ángel Ferrant, pero no llegaran a realizarse ninguno de ellos.
En 1936 hace una representación en busto de la República para participar en un nuevo concurso. Ya antes, en 1934, había comenzado la representación del Ahorro para Vitoria adjudicada en concurso abierto. El agravamiento de la enfermedad demorara esta tarea, que no finaliza hasta 1938. En su última obra, exceptuando un proyecto de monumento que ganaría el concurso patrocinado por el Ayuntamiento de Vitoria conmemorando la traída de aguas a esta ciudad. Tampoco llegó a realizarse. El Parkinson, ya en estado muy avanzado, había terminado por imposibilitar al artista su trabajo creador. Tras vivir en Lodosa (Navarra) y Agoncillo (La Rioja), se instala definitivamente, con su mujer e hija, en Logroño, en 1960. El 27 de junio de 1969 muere, a los 76 años, en su casa de Marqués de la Ensenada, número 8. Había permanecido quince años paralítico y más de treinta enfermo y apartado de los medios artísticos.
- Se truncó así una carrera en plena evolución, que hace pensaren lo que pudiera haber sido la obra de Daniel González no realizada. Una trayectoria perfilada en tomo a la línea tradicional o figurativa, como así señalaba el mismo en el único texto que de su pensamiento estético conocemos: «Opino que las nuevas tendencias no deben desconectarse de las tradiciones de tos dogmas del arte. Quien, sintiéndose vanguardista de cualquier manifestación artística, desdeña estas tradiciones, corre el riesgo de incurrir en divagaciones y devaneos tan estériles como extravagantes»
Reconocimientos
- El 24 de mayo de 1985 el Ministerio de Cultura selección varias obras de Daniel para la exposición celebrada en el Palacio de Velásquez “Escultura española 1900-1936. En 1986 la colección del Senado adquiere para la sala de las Comunidades Autónomas, representando a La Rioja la obra de Daniel, la cabeza del violinista Canepa, realizada en bronce y al cual el escultor riojano le oía tocar en los conciertos y al volver a casa modelaba su retrato.
- El 25 de mayo de 1985, es inaugurado solemnemente el nuevo Instituto de Enseñanzas Medias “Escultor Daniel” en Logroño. El histórico momento contó con la presencia de José María de Miguel, presidente de la Comunidad Autónoma y de otras diversas autoridades. El primer director del Centro, Muñoz Ortega, inició el acto comentando los pormenores de su construcción desde la fecha 25 de junio de 1982, día en que el mismo fue creado.
- El 27 de octubre de 1989 fue presentado el libro” El escultor Daniel González”, publicado por el Instituto de Estudios Riojanos en colaboración con la Confederación Española de Centros de estudios Locales, fruto de la tesina de licenciatura de la investigadora riojana Lourdes Cerrillo. El Gobierno de La Rioja, en 1990 le concedió a título póstumo la Medalla de Oro de La Rioja. El acto de entrega se celebró en el Monasterio San Millán de la Cogolla el 9 de junio y pronunciando el panegírico el director del Centro de Arte Reina Sofía, de Madrid, Tomás Llorens Serra. En 1991 el Museo Nacional Centro Reina Sofía adquiere cuatro esculturas y trece dibujos del gran artista riojano.

Foto fin de Curso, promoción 2006/07

Entrada principal del IES "Escultor Daniel"
22 May 2008
Ilustres riojanos; Hoy: Marco Fabio Quintiliano
- En la línea que vengo manteniendo hasta ahora de hablar de riojanos ilustres (como ya he hecho con Gonzalo de Berceo y Santo Domingo de la Calzada) hoy voy a hablar de una de las figuras más importantes de la retórica romana, y que precisamente es de origen hispano, concretamente de la ciudad que hoy se conoce como Calahorra. Este ilustre romano e hispano, es Marco Fabio Quintiliano.
- Marco Fabio Quintiliano, nace en Calagurris Nassica, hoy Calahorra, hacia el 30 d.C. y muere en hacia 100. Escritor y retórico latino del que no se conoce mucho sobre su biografía, ni siquiera a ciencia cierta si su padre fue el rétor Quintiliano, nombrado por Séneca el Viejo en una de sus obras. Una vez en Roma, frecuentó la escuela de gramática de Q. Remmio Palemón y, más tarde, estuvo cerca del célebre orador Domicio Afro, también conoce a Pomponio y a Séneca. Concluida su formación en Roma, se supone que regresó a España, donde permaneció algún tiempo hasta que regresó a Roma, llamado por Galba, cuando éste fue proclamado emperador en el 68.
- A partir de ese momento, Quintiliano se dedicó a la enseñanza de la retórica, actividad que desarrolló durante al menos 20 años según señala en el prólogo de su “Institutio oratoria”. Como profesor de retórica, Quintiliano alcanzó gran fama y, de hecho, se convirtió en el primer profesor que abrió la primera escuela pública pagada por el fisco bajo Vespasiano. Pupilos suyos fueron Plinio el Joven y seguramente Tácito. Y aunque Juvenal señala que su sueldo no era muy elevado, Quintiliano consiguió amasar una buena fortuna. En todo este tiempo, tampoco abandonó por completo su profesión de abogado e incluso llegó a publicar alguno de sus discursos. Bajo el emperador Domiciano, Quintiliano recibió el encargo de tutelar la educación de los nietos de su hermana (hijos de Flavio Clemente y de Flavia Domitila) y fue en aquella época cuando recibió los “ornamenta consularia” gracias a la intervención del propio Clemente; de todos modos, hay que suponer que se trató más de un título honorífico que de un poder real. Tras todos esos años dedicados a la enseñanza, Quintiliano se retiró y se dispuso a componer un tratado de retórica o, mejor dicho, un verdadero manual para la instrucción de los jóvenes: la ya citada “Institutio oratoria”, obra compuesta entre el 93 y el 96, año de la muerte de Domiciano. En dicha obra, en el prefacio al libro VI, Quintiliano habla también de un hecho importante en su vida: su matrimonio y sus dos hijos. Aquí nos enteramos de que su esposa había muerto apenas cumplidos los 19 años. También murieron sus dos hijos: uno cuando tenía 5 años y otro con 9 años. Tras esta obra no se vuelven a tener noticias ciertas sobre Quintiliano, por lo que no es posible señalar la fecha exacta de su muerte, que debió ocurrir antes del año 100.
- Sobre la obra de este autor, hay que decir, que antes de abordar el estudio de la obra más importante de Quintiliano, la “Institutio oratoria”, es preciso citar algunas otras obras suyas que, por desgracia, no han llegado hasta nuestros días. En primer lugar hay que señalar el “De causis corruptae eloquentiae”, donde Quintiliano abordaba el problema de la decadencia de este arte. El propio autor nos indica que inició la composición de esta obra en el momento en que había muerto su hijo y se refiere a ella en varios pasajes de su Institutio. Su discurso “Pro Naevio Arpiniano”, también perdido, se publicó con toda seguridad, a diferencia de otros discursos suyos que pudieron circular sin su autorización.
- Dejadas a un lado estas obras menores, hay que destacar por encima de todas ellas la “Institutio oratoria”, un gran tratado de retórica en 12 libros publicado seguramente antes de la muerte del emperador Domiciano en el año 96, a quien se elogia en el libro X. La obra aparece dedicada a Victorio Marcelo y, según sus propias palabras en el prefacio, tardó en concluirla algo más dos años. De acuerdo también con la carta que encabeza la Institutio dedicada al librero Trifón, la publicación del texto se había adelantado ante las exigencias de aquellos que ansiaban poder leer la obra. Además, en aquellos momentos circulaban bajo su nombre dos trataditos de retórica que no eran suyos, sino más bien apuntes tomados en sus clases, lo que le había llevado a escribir su propio manual para evitar los malos entendidos.
- Ya desde el principio Quintiliano expone que su tratado no se va a caracterizar por su originalidad sino que va a estar basado, sobre todo, en su propia experiencia como rétor. Además, dado que él opinaba que nada era ajeno al arte de la oratoria, su libro iba a tratar de todos aquellos aspectos, incluso los más insignificantes, que ayudaban en la formación de un buen orador, un individuo virtuoso y además elocuente. De ese modo, la Institutio no es un simple tratado de retórica, sino todo un programa educativo que se inicia desde los primeros años de vida de un individuo. De ese modo, para Quintiliano, gran admirador de Cicerón y de su estilo, el orador es algo más que alguien capaz de convencer a través de la palabra; para él, el orador es, ante todo, un hombre útil para el estado gracias a que su formación le ha convertido en un individuo cargado de valores morales, conocedor, entre otras muchas cosas, de la filosofía y, en definitiva, un sabio (opinión que no compartía, entre otros, Séneca, autor contra el que dirige abundantes críticas).
- Así, Quintiliano reasume la tradición romana y, frente a Cicerón, que consideraba la filosofía como una de las principales disciplinas que cualquier orador debía conocer, y que incluso identificaba al orador con el filósofo (el orador es un filósofo que habla con elocuencia), Quintiliano piensa que el orador es simplemente un sabio y que la filosofía es una más de las artes que debe aprender para completar su formación. Quintiliano no veía con buenos ojos los derroteros que estaba tomando la elocuencia en Roma, ni tampoco le gustaba la manera en que los nuevos oradores y escritores manejaban la lengua; por ello, con su tratado, pretendía poner de nuevo las cosas en su sitio. Con ese fin, Quintiliano escribió su manual, en el que Cicerón era el modelo; de hecho, las orationes ciceronianas sirven aquí para ejemplificar las funciones de las distintas partes del discurso; también siguiendo a Cicerón, Quintiliano considera que la elocutio es la más importante de las cinco partes en que se desglosa la actividad del orador (inventio, dispositio, elocutio, memoria y actio) y desarrolla la misma teoría de los tres estilos (el sublime, el medio y el ínfimo).
- Sin embargo, hay un aspecto importante en el que la doctrina de Quintiliano se opone a la de Cicerón, y es precisamente al estudiar la relación entre ars ('arte, técnica') y natura ('naturaleza, ingenio o talento natural'): si para Cicerón la elocuencia era un don natural que podía mejorar con el estudio de la Retórica, para Quintiliano es un don que se puede alcanzar gracias precisamente a la Retórica. Aquí radica la principal diferencia: mientras que Cicerón hablaba en sus tratados sobre retórica desde su propia experiencia de orador exitoso y revelaba así los frutos de su experiencia, Quintiliano habla como profesor de Retórica y, por ello, intenta ser exhaustivo en todos aquellos aspectos que Cicerón ni siquiera había tratado en la idea de que la perseverancia y unos buenos maestros son capaces de crear un orador.
- Quintiliano dibuja en su obra un completo plan de estudios que incluye una parte teórica, donde se abordan los preceptos básicos de la Retórica de sobra conocidos dada la gran cantidad de tratados existentes, y una parte práctica, en la que se recomienda al futuro orador la ejercitación de su arte a través de las ya mencionadas declamationes o se proponen modelos para la imitación. Aunque Quintiliano era consciente de que estaba escribiendo un manual didáctico, quiso engalanar su obra con un ropaje que la hiciera más agradable a su público; por ello, recurrió en ocasiones a un estilo adornado y florido y, a pesar de pregonar su intención de recuperar el modelo ciceroniano, no pudo escapar de las influencias que le venían de su propia época, aquella que se ha bautizado como Edad de Plata de las letras latinas. Su latín reúne, por tanto, las características del latín imperial: audacias lingüísticas y estilísticas y un marcado gusto por el lenguaje con sabor poético, lo que hace que su estilo esté más cercano al de Séneca de lo que podría pensarse. En realidad, Quintiliano, que detestaba los rasgos extremos de modernidad, quería encontrar el justo medio entre esos modelos y los más arcaicos. Todo ello ha hecho que su obra se haya convertido, a pesar de lo que pudiera parecer por su contenido, en una pieza importante de la literatura de esa época.

Estatua de M.F. Quintiliano Estatua en Calahorra
19 May 2008
Las lagrimas de Santa Cristina
- Cuando era niño, me gustaba escuchar los cuentos y leyendas que me contabas mis abuelos. La tónica que adquiría cada tarde de sábado, me transportaba en el tiempo muchos años atrás, pero siempre a corta distancia, siempre alguna historia sobre Corporales. Mi abuela era por lo general la que me contaba historias fantásticas o relacionadas con algún santo o cosa parecida; Al contrario, mi abuelo siempre ponía ese punto realista contándome más que leyendas, su vida en forma de cuentos que me contaba antes de ir a dormir.
- Ahora, como me dijo un profesor, ya no queda tiempo para ver las flores y los románticos nostálgicos nos conformamos con el recuerdo, siempre vivo de rimas y leyendas, que una vez más, la tradición oral ha hecho presentes hasta hoy. La lluvia, como un post anterior, es hoy objeto de mi post. Me gusta ver la lluvia caer desde la ventana de mi habitación, me relaja con una música lenta de fondo. Cuando cae poco, me gusta bajar por Portales hasta el ayuntamiento. Logroño está bonito cuando llueve. La estampa que se produce es indescriptible para un romántico como yo. Logroño renace cada vez que llueve.
- Cada vez que estoy en Corporales y llueve, mi abuela siempre dice lo mismo, “mira como cae, esto es Santa Cristina, que está triste y llora”. ¿Por qué? preguntaba mi voz de niño. Hace mucho tiempo, un poco más arriba de la era de Sampol, había una ermita dedicada a Santa Cristina, donde vivía un ermitaño. El paraje desde donde se alzaba el pequeño templo, asemejaba como un tapiz verde. Subiendo más arriba, en la cumbre de Sampol, se ve el San Lorenzo, hermoso manto blanco cubre la escarnecida roca de la cima del santo patrón de Ezcaray. Los azules que tiñen el cielo no deslucen ni por un momento, los algodones celestes ni siquiera osan hacer acto de presencia. Bajando la mirada se alcanza la población de Corporales, mas allá Grañón y su cerro, villa del camino Santo Domingo, Villarta y Quintana, a lo lejos los días claros, las peñas de Cellorigo. Esta pequeña ermita, albergaba nada más que la imagen de Santa Cristina, a la que devotamente subían de Corporales a honrar y venerar el primer fin de semana de mayo. El ermitaño, santo varón aguantaba los fríos inviernos de la Demanda y los sosegados veranos del norte. Pero todo se pasa y este buen hombre feneció en la promesa de guardar la ermita y fue a encontrarse con Dios. Mientras, la ermita seguía inerte, un pequeño filón de roca gris en el verdor de los campos de mayo, que no ha medio mes tornarán a amarillo. Pero lo que no se cuida perece y los inviernos son duros en la montaña. Un año de grandes nevadas, hizo que el tejado se venciese y esta quedase al descubierto. Noticia hay que alguno subió por la imagen, pero al ir a cogerla no se pudo con ella. Tras las nevadas de enero, las lluvias de marzo llegaron y el deshielo hizo que las piedras en ruinas terminasen de vencerse y así la ermita, con una pared sana que hacía de dique al agua que venía de monte cayó, arrastrando la imagen por el lecho del rio. Lo que no pudo el hombre piadoso, pudo la madre natura. Y la talla de Santa Cristina bajó rio abajo hasta derivar en el