Ilustres riojanos; Hoy: Daniel González Ruiz
- Ayer, tuve la oportunidad de volver al centro donde cursé mis estudios de Bachiller. Ayer, que se celebraban los 25 años de vida del Instituto de Educación Secundaria Escultor Daniel (sito en la Avenida Gonzalo de Berceo nº49) volví a recorrer sus pasillos y a recordar los dos años que estuve, que fueron sin dudad dos de los mejores de mi vida. Casi todos llegamos nuevos, hasta nuestra tutora, Maite, profesora de Filosofía, que venía de Extremadura. La presentación fue un poco caótica, pero recuerdo esa mañana de septiembre, donde tuvimos a primera hora matemáticas y a segunda, latín. Todo nuevo y extraño; yo que no sabía nada de latín, conocí aquel día, al hombre que sin duda ha hecho como ningún otro que ame la lengua de Salustio como la amo, y que ha hecho de m parte de lo que soy. Jesusín… que el sum no lleva SN2… ¡qué tiempos! Este post se lo dedico al instituto, a sus profesores y a todos los compañeros que en el hemos estudiado y hemos aprendido a ser y a hacer algo decente con nuestras vidas. Hoy, vida y obra de don Daniel González Ruiz, escultor Daniel.
- Nació el 16 de febrero de 1893 en Cervera del Río Alhama. En ese mismo año, se traslada con su familia a Comillas (Cantabria). Tras seis años en dicha localidad se instalan en Vitoria. Allí, en la Escuela de Artes y Oficios, iniciará Daniel su aprendizaje artístico. En agosto de 1907 comienzan en Vitoria las obras de la nueva catedral. Para realizar la talla ornamental necesaria para la decoración del templo se crea un taller de escultura. Según la memoria de licenciatura que sobre Daniel y su obra realizó en 1979 Lourdes Cerrillo Rubio para la Autónoma de Madrid (y en la que se basa el presente apunte biográfico), Daniel entrará a formar parte de este taller en 1910, siendo esta experiencia la gran escuela práctica del artista y, probablemente, el punto de partida de su vocación escultórica. El naturalismo expresionista que marca el tono en la ornamentación de la catedral vitoriana, tendrá su influencia tangible en las primeras obras de Daniel González.
Primer viaje a París
- En 1914 se paralizan las obras del templo (que no se reanudan hasta1946) y, como reflejo inmediato, el taller de escultura cerrara sus puertas. El joven Daniel González decide ir a la capital mundial del arte y las vanguardias. Daniel va a París. Es este primar viaje de carácter formativo, un importante punto de contraste entre el oficio adquirido en el taller de escultura vitoriano y el bullicioso movimiento artístico que nutre París de innovaciones estéticas, manifiestos y rupturas. Un importante contraste entre el tradicionalismo que siempre inmovilizó el panorama artístico español y los constantes avances que, con París como lugar de encuentro, protagonizaban escultores, pintores, arquitectos, poetas llegados de todo el mundo. Pero esta primera experiencia parisina de Daniel González, de la que apenas hay datos (y los que hay no sobrepasan el umbral de lo anecdótico), no fue lo suficientemente larga, unos cuatro meses, para que Daniel asimilara la vanguardia francesa, la ruptura con el academicismo escultórico encabezada por Rodin, los hallazgos cubistas, las innumerables escuelas y tendencias. Regresar a España y su ostracismo supuso bloquear esta etapa formativa.
- Sin embargo, la huella de la vanguardia quedará patente en una serie de 47 dibujos realizados por Daniel entre 1914 y 1918, con temática de figura humana (grupos y maternidades). Formalmente van desde el academicismo convencional, con preocupación por el sombreado, el escorzo y la minuciosidad anatómica, hasta una serie de bocetos para posteriores realizaciones escultóricas, donde se refleja palpablemente su aprendizaje parisino y su contacto, aunque breve, con las nuevas tendencias artísticas. Denominados estos últimos por el propio escultor como «Ideas, escultura arquitectónica», superan el academicismo anterior mediante la esquematización en planos de los volúmenes. Los escorzos son aquí sustituidos por visiones combinadas, en sus tibios intentos por asimilar el cubismo. Encuentran su construcción en fuertes líneas rectas que remitan al bloque, a la idea de pre-escultura. Pero sólo algunos de estos bocetos encontraron su plasmación efectiva en esculturas. Desparecidas algunas de ellas, y sin fecha concreta de realización (si bien son anteriores a 1925) mantienen su estética dentro de las formas clásicas.
Vuelta a España: 1914-1918
- Durante su estancia en España (1914-1918) participa en la decoración del Palacio de Telecomunicaciones de Madrid, quedando su labor en el anonimato de la piedra. Viaja después a Bilbao, donde por encargó del arquitecto Julio Apraiz, realiza la decoración de la fachada del Banco de España. Diseñada por el arquitecto, Daniel nunca consideró ésta obra como personal. También durante aquellos años se desplaza a Biarritz, participando en la decoración de su casino. Alternando con estas obras de encargo, esculpe varios bustos que pasan por un primer idealismo propio de la estética griega, para llegar a un tratamiento más naturalista y cierta búsqueda de la expresión psicológica. Son asimismo de esta época los desnudos femeninos, el segundo de ellos un bajorrelieve con ciertas connotaciones miguelangelescas.
Segundo viaje a París
- El 1918 emprende su segundo viaje a París, con la intención de asentarse allí definitivamente. Contacta enseguida con el grupo de artistas vascos de la colonia española, entrando a trabajar en el taller del escultor Francisco Durrio. La amistad de Durrio con muchos de los artistas españoles afincados en París y, en especial, con Picasso y Zuloaga, pudo ser para Daniel un importante punto de apoyo a la hora de introducirse en el ambiente artístico parisino, según apunta en su tesina Lourdes Cerrillo Rubio. Daniel González abandona el taller de Francisco Durrio al establecer contactos personales con diversos marchantes de la ciudad. Con Fréderic Gregoire, editor de libros de lujo, sus retratos abandonan el eclecticismo inicial para tomar personalidad escultórica definida.
- Gustave Geffroy, presidente de la Académic Goncourt, y director de la Manufactura de los Gobelinos, publicaba una elogiosa reseña crítica en la revista «Fémina», a propósito de un busto de Campagnola, primer tenor de la Opera de París, realizado por Daniel. En dicha reseña afirma entre otros comentarios: «Se adivina que Daniel González conoce el lenguaje universal del arte. Uno se persuade, sobre todo, de que es un ardiente escultor ante la naturaleza, sabio en reunir los detalles precisos para lograr la síntesis expresiva deseada», y da el calificativo de «obra maestra» al busto de Campagnola. Anteriores a 1926 son también los bustos del marchante Ferro y de su hija (donde prescinde del detalle anatómico en beneficio de una fuerte sensación volumétrica, a través de grandes planos), de Jane Reouardt. Actriz y directora de I Teatro Daunou, la «Cabeza en terracota», en la que se interesa por las posibilidades plásticas del cabello. También su «Autorretrato» (1926), quizá la obra más representativa de su estética, en cuanto que combina el dominio de formas nuevas con el estudio sicológico de la etapa española.
El aval de Picasso
- En los años que siguen participa en varias exposiciones. Pablo Picasso, del que Daniel fue ferviente admirador, le firma un autógrafo en 1928 como referencia de garantía artística, de cara a conseguir en España una subvención oficial para continuar y ampliar sus estudios. El 2 de julio del mismo año llega a Vitoria.
El desnudo femenino titulado «Arrogancia», favorito de Picasso, marca un punto de cambio estilístico en su trayectoria. Si bien se mantienen sus constantes volumétricas, prescindiendo de la minuciosidad anatómica, utiliza en esta ocasión la irregularidad de la textura como elemento expresivo. Pasa así de la escultura de bloque a la escultura de modelado: «Las formas ya no son absolutas y cerradas, y su densidad plástica nos remite más al elemento masa que al elemento volumen» . Introduce además, mediante la línea diagonal, una clara sensación dinámica, que posibilita numerosos puntos de vista, diversas interpretaciones.
El encargo de la Diputación de Logroño
- En 1929 la Diputación de Logroño le encarga los bustos de Gonzalo de Berceo y del Marqués de la Ensenada, para participar en la Exposición Iberoamericana de Sevilla. Vuelve así. De nuevo, Daniel González a España, realizando las obras en su Cervera natal. A falta de muestras iconográficas, se inspirara para dar forma a Gonzalo de Berceo en la fisonomía del cerverano Cipriano Jiménez. La condición de monje y escritor del «primer poeta de la lengua castellana». La reflejará Daniel a través del hábito con que va vestido y unos pliegos y una pluma que sujeta entre sus manos. A nivel estilístico, el busto de Gonzalo de Berceo es una prolongación y evolución de la «Arrogancia». Hay, en esta ocasión, un mayor detenimiento anatómico (rostro y manos), pero se mantiene la superficie accidentada, dando protagonismo al material trabajado.
- Para el busto del Marqués de la Ensenada partió de los retratos al óleo que del personaje se conservan. Ambas esculturas se exhiben desde 1951 en el exterior de la ahora Comunidad Autónoma, escoltando la entrada principal.
- En abril de 1930 hace su primera exposición de carácter individual en el Ateneo Riojano. En ella se exhiben los dibujos antes comentados y tres proyectos de monumentos (a la «Raza Ibérica», a «Gonzalo de Berceo» y el «Monumento de la Paz»), sin que ninguno de ellos llegara a realizarse. Los dos primeros tenían prevista su instalación en Logroño, y el tercero en Vitoria. Los dos monumentos destinados a Logroño no fueron encargados por ningún estamento oficialismo la prolongación de unos intereses surgidos del Ateneo Riojano, y recogidos por Daniel. El proyecto del monumento a Gonzalo de Berceo o, por extensión, al idioma castellano, se conserva, junto a gran parte de la obra, en el domicilio de su familia, a la espera de que la Comunidad Autónoma, u otra institución, decida darle luz verde. En 1931 inaugura su única exposición individual en Paris: «Atellier Perrier», con excelente acogida crítica. A ella pertenece el busto del banquero parisino Silven Snerf, siguiendo una línea similar a la desarrollada en el busto a Gonzalo de Berceo. También de esta época es una serie de dibujos al carbón, acuarela y óleos, de temática paisajística, con leves resonancias cubistas algunos de ellos.
El principio de la enfermedad
- En 1921 regresa a España para hacer un mausoleo en el cementerio de Logroño, encargado por los hermanos Cadarso. Dos años después, tras haber contraído matrimonio, comienza a aparecer los síntomas de la enfermedad de Parkison, que terminarán cortando su trayectoria artística. Durante los primeros años de enfermedad seguirá trabajando. Realiza el busto del niño Ángel Cadarso; un nuevo mausoleo por encargo de la Funeraria Pastrana, que posteriormente sería transformado, al encontrar los familiares que le faltaba cierto sentimiento religioso.
- En 1934 participa en un concurso convocado por los Gobiernos de España y Méjico, para construir un monumento a la amistad entre los dos países. Su proyecto será seleccionado, junto al de Ángel Ferrant, pero no llegaran a realizarse ninguno de ellos.
En 1936 hace una representación en busto de la República para participar en un nuevo concurso. Ya antes, en 1934, había comenzado la representación del Ahorro para Vitoria adjudicada en concurso abierto. El agravamiento de la enfermedad demorara esta tarea, que no finaliza hasta 1938. En su última obra, exceptuando un proyecto de monumento que ganaría el concurso patrocinado por el Ayuntamiento de Vitoria conmemorando la traída de aguas a esta ciudad. Tampoco llegó a realizarse. El Parkinson, ya en estado muy avanzado, había terminado por imposibilitar al artista su trabajo creador. Tras vivir en Lodosa (Navarra) y Agoncillo (La Rioja), se instala definitivamente, con su mujer e hija, en Logroño, en 1960. El 27 de junio de 1969 muere, a los 76 años, en su casa de Marqués de la Ensenada, número 8. Había permanecido quince años paralítico y más de treinta enfermo y apartado de los medios artísticos.
- Se truncó así una carrera en plena evolución, que hace pensaren lo que pudiera haber sido la obra de Daniel González no realizada. Una trayectoria perfilada en tomo a la línea tradicional o figurativa, como así señalaba el mismo en el único texto que de su pensamiento estético conocemos: «Opino que las nuevas tendencias no deben desconectarse de las tradiciones de tos dogmas del arte. Quien, sintiéndose vanguardista de cualquier manifestación artística, desdeña estas tradiciones, corre el riesgo de incurrir en divagaciones y devaneos tan estériles como extravagantes»
Reconocimientos
- El 24 de mayo de 1985 el Ministerio de Cultura selección varias obras de Daniel para la exposición celebrada en el Palacio de Velásquez “Escultura española 1900-1936. En 1986 la colección del Senado adquiere para la sala de las Comunidades Autónomas, representando a La Rioja la obra de Daniel, la cabeza del violinista Canepa, realizada en bronce y al cual el escultor riojano le oía tocar en los conciertos y al volver a casa modelaba su retrato.
- El 25 de mayo de 1985, es inaugurado solemnemente el nuevo Instituto de Enseñanzas Medias “Escultor Daniel” en Logroño. El histórico momento contó con la presencia de José María de Miguel, presidente de la Comunidad Autónoma y de otras diversas autoridades. El primer director del Centro, Muñoz Ortega, inició el acto comentando los pormenores de su construcción desde la fecha 25 de junio de 1982, día en que el mismo fue creado.
- El 27 de octubre de 1989 fue presentado el libro” El escultor Daniel González”, publicado por el Instituto de Estudios Riojanos en colaboración con la Confederación Española de Centros de estudios Locales, fruto de la tesina de licenciatura de la investigadora riojana Lourdes Cerrillo. El Gobierno de La Rioja, en 1990 le concedió a título póstumo la Medalla de Oro de La Rioja. El acto de entrega se celebró en el Monasterio San Millán de la Cogolla el 9 de junio y pronunciando el panegírico el director del Centro de Arte Reina Sofía, de Madrid, Tomás Llorens Serra. En 1991 el Museo Nacional Centro Reina Sofía adquiere cuatro esculturas y trece dibujos del gran artista riojano.

Foto fin de Curso, promoción 2006/07

Entrada principal del IES "Escultor Daniel"
Ilustres riojanos; Hoy: Marco Fabio Quintiliano
- En la línea que vengo manteniendo hasta ahora de hablar de riojanos ilustres (como ya he hecho con Gonzalo de Berceo y Santo Domingo de la Calzada) hoy voy a hablar de una de las figuras más importantes de la retórica romana, y que precisamente es de origen hispano, concretamente de la ciudad que hoy se conoce como Calahorra. Este ilustre romano e hispano, es Marco Fabio Quintiliano.
- Marco Fabio Quintiliano, nace en Calagurris Nassica, hoy Calahorra, hacia el 30 d.C. y muere en hacia 100. Escritor y retórico latino del que no se conoce mucho sobre su biografía, ni siquiera a ciencia cierta si su padre fue el rétor Quintiliano, nombrado por Séneca el Viejo en una de sus obras. Una vez en Roma, frecuentó la escuela de gramática de Q. Remmio Palemón y, más tarde, estuvo cerca del célebre orador Domicio Afro, también conoce a Pomponio y a Séneca. Concluida su formación en Roma, se supone que regresó a España, donde permaneció algún tiempo hasta que regresó a Roma, llamado por Galba, cuando éste fue proclamado emperador en el 68.
- A partir de ese momento, Quintiliano se dedicó a la enseñanza de la retórica, actividad que desarrolló durante al menos 20 años según señala en el prólogo de su “Institutio oratoria”. Como profesor de retórica, Quintiliano alcanzó gran fama y, de hecho, se convirtió en el primer profesor que abrió la primera escuela pública pagada por el fisco bajo Vespasiano. Pupilos suyos fueron Plinio el Joven y seguramente Tácito. Y aunque Juvenal señala que su sueldo no era muy elevado, Quintiliano consiguió amasar una buena fortuna. En todo este tiempo, tampoco abandonó por completo su profesión de abogado e incluso llegó a publicar alguno de sus discursos. Bajo el emperador Domiciano, Quintiliano recibió el encargo de tutelar la educación de los nietos de su hermana (hijos de Flavio Clemente y de Flavia Domitila) y fue en aquella época cuando recibió los “ornamenta consularia” gracias a la intervención del propio Clemente; de todos modos, hay que suponer que se trató más de un título honorífico que de un poder real. Tras todos esos años dedicados a la enseñanza, Quintiliano se retiró y se dispuso a componer un tratado de retórica o, mejor dicho, un verdadero manual para la instrucción de los jóvenes: la ya citada “Institutio oratoria”, obra compuesta entre el 93 y el 96, año de la muerte de Domiciano. En dicha obra, en el prefacio al libro VI, Quintiliano habla también de un hecho importante en su vida: su matrimonio y sus dos hijos. Aquí nos enteramos de que su esposa había muerto apenas cumplidos los 19 años. También murieron sus dos hijos: uno cuando tenía 5 años y otro con 9 años. Tras esta obra no se vuelven a tener noticias ciertas sobre Quintiliano, por lo que no es posible señalar la fecha exacta de su muerte, que debió ocurrir antes del año 100.
- Sobre la obra de este autor, hay que decir, que antes de abordar el estudio de la obra más importante de Quintiliano, la “Institutio oratoria”, es preciso citar algunas otras obras suyas que, por desgracia, no han llegado hasta nuestros días. En primer lugar hay que señalar el “De causis corruptae eloquentiae”, donde Quintiliano abordaba el problema de la decadencia de este arte. El propio autor nos indica que inició la composición de esta obra en el momento en que había muerto su hijo y se refiere a ella en varios pasajes de su Institutio. Su discurso “Pro Naevio Arpiniano”, también perdido, se publicó con toda seguridad, a diferencia de otros discursos suyos que pudieron circular sin su autorización.
- Dejadas a un lado estas obras menores, hay que destacar por encima de todas ellas la “Institutio oratoria”, un gran tratado de retórica en 12 libros publicado seguramente antes de la muerte del emperador Domiciano en el año 96, a quien se elogia en el libro X. La obra aparece dedicada a Victorio Marcelo y, según sus propias palabras en el prefacio, tardó en concluirla algo más dos años. De acuerdo también con la carta que encabeza la Institutio dedicada al librero Trifón, la publicación del texto se había adelantado ante las exigencias de aquellos que ansiaban poder leer la obra. Además, en aquellos momentos circulaban bajo su nombre dos trataditos de retórica que no eran suyos, sino más bien apuntes tomados en sus clases, lo que le había llevado a escribir su propio manual para evitar los malos entendidos.
- Ya desde el principio Quintiliano expone que su tratado no se va a caracterizar por su originalidad sino que va a estar basado, sobre todo, en su propia experiencia como rétor. Además, dado que él opinaba que nada era ajeno al arte de la oratoria, su libro iba a tratar de todos aquellos aspectos, incluso los más insignificantes, que ayudaban en la formación de un buen orador, un individuo virtuoso y además elocuente. De ese modo, la Institutio no es un simple tratado de retórica, sino todo un programa educativo que se inicia desde los primeros años de vida de un individuo. De ese modo, para Quintiliano, gran admirador de Cicerón y de su estilo, el orador es algo más que alguien capaz de convencer a través de la palabra; para él, el orador es, ante todo, un hombre útil para el estado gracias a que su formación le ha convertido en un individuo cargado de valores morales, conocedor, entre otras muchas cosas, de la filosofía y, en definitiva, un sabio (opinión que no compartía, entre otros, Séneca, autor contra el que dirige abundantes críticas).
- Así, Quintiliano reasume la tradición romana y, frente a Cicerón, que consideraba la filosofía como una de las principales disciplinas que cualquier orador debía conocer, y que incluso identificaba al orador con el filósofo (el orador es un filósofo que habla con elocuencia), Quintiliano piensa que el orador es simplemente un sabio y que la filosofía es una más de las artes que debe aprender para completar su formación. Quintiliano no veía con buenos ojos los derroteros que estaba tomando la elocuencia en Roma, ni tampoco le gustaba la manera en que los nuevos oradores y escritores manejaban la lengua; por ello, con su tratado, pretendía poner de nuevo las cosas en su sitio. Con ese fin, Quintiliano escribió su manual, en el que Cicerón era el modelo; de hecho, las orationes ciceronianas sirven aquí para ejemplificar las funciones de las distintas partes del discurso; también siguiendo a Cicerón, Quintiliano considera que la elocutio es la más importante de las cinco partes en que se desglosa la actividad del orador (inventio, dispositio, elocutio, memoria y actio) y desarrolla la misma teoría de los tres estilos (el sublime, el medio y el ínfimo).
- Sin embargo, hay un aspecto importante en el que la doctrina de Quintiliano se opone a la de Cicerón, y es precisamente al estudiar la relación entre ars ('arte, técnica') y natura ('naturaleza, ingenio o talento natural'): si para Cicerón la elocuencia era un don natural que podía mejorar con el estudio de la Retórica, para Quintiliano es un don que se puede alcanzar gracias precisamente a la Retórica. Aquí radica la principal diferencia: mientras que Cicerón hablaba en sus tratados sobre retórica desde su propia experiencia de orador exitoso y revelaba así los frutos de su experiencia, Quintiliano habla como profesor de Retórica y, por ello, intenta ser exhaustivo en todos aquellos aspectos que Cicerón ni siquiera había tratado en la idea de que la perseverancia y unos buenos maestros son capaces de crear un orador.
- Quintiliano dibuja en su obra un completo plan de estudios que incluye una parte teórica, donde se abordan los preceptos básicos de la Retórica de sobra conocidos dada la gran cantidad de tratados existentes, y una parte práctica, en la que se recomienda al futuro orador la ejercitación de su arte a través de las ya mencionadas declamationes o se proponen modelos para la imitación. Aunque Quintiliano era consciente de que estaba escribiendo un manual didáctico, quiso engalanar su obra con un ropaje que la hiciera más agradable a su público; por ello, recurrió en ocasiones a un estilo adornado y florido y, a pesar de pregonar su intención de recuperar el modelo ciceroniano, no pudo escapar de las influencias que le venían de su propia época, aquella que se ha bautizado como Edad de Plata de las letras latinas. Su latín reúne, por tanto, las características del latín imperial: audacias lingüísticas y estilísticas y un marcado gusto por el lenguaje con sabor poético, lo que hace que su estilo esté más cercano al de Séneca de lo que podría pensarse. En realidad, Quintiliano, que detestaba los rasgos extremos de modernidad, quería encontrar el justo medio entre esos modelos y los más arcaicos. Todo ello ha hecho que su obra se haya convertido, a pesar de lo que pudiera parecer por su contenido, en una pieza importante de la literatura de esa época.

Estatua de M.F. Quintiliano Estatua en Calahorra
Hoy: Santo Domingo de la Calzada
- Como ya se dijo, haciendo gala de mi riojanismo, y coincidiendo con el aniversario del nacimiento de Santo Domingo de la calzada, este post, hablará de él, de su vida y sus milagros.
- Domingo García, nació en Viloria de Rioja (Burgos) el 12 de mayo de 1019, hijo de un labrador llamado Ximeno García y de Orodulce, y falleció en Santo Domingo de la Calzada (Margubete) con 90 años en 1109.
- La vida en aquella época alto medieval, no era fácil, tras el fallecimiento de sus padres, intentó ser admitido en los monasterios de Valvanera y San Millán de la Cogolla, pero no lo consiguió. Tras este primer encontronazo con la iglesia, se retiró como eremita a un lugar apartado en los bosques de encinas de Ayuela, lugar cercano al actual Santo Domingo de la Calzada, llevando una vida contemplativa hasta 1039. Sobre ese año comenzó a colaborar con Gregorio, obispo de Ostia, llegado a Calahorra como enviado papal para combatir una plaga de langosta que asolaba los territorios navarros y riojanos. Este le otorgó la ordenación sacerdotal. Juntos construyeron un puente de madera sobre el río Oja para facilitar el tránsito de los peregrinos hacia Compostela. Hasta la muerte de Gregorio en 1044, acaecida en Logroño (ermita de San Gregorio, ruavieja). Tras morir Gregorio, volvió a la zona de Ayuela y emprendió una profunda labor de colonización. Taló bosques, roturó tierras y comenzó la construcción de una calzada de piedra que supuso una desviación del camino tradicional por la calzada romana entre Logroño y Burgos, pero que se convirtió, a partir de entonces, en la ruta principal entre Nájera y Redecilla del Camino. Por esta labor es conocido como Domingo de la calzada.
- Para mejorar las condiciones de los peregrinos que empezaron a transitar la nueva calzada, sustituyó el puente de madera que había construido con Gregorio por uno más robusto de piedra, y construyó un complejo integrado por hospital, pozo e iglesia, para atender a las necesidades de los viajeros, donde en la actualidad se encuentra la Casa del Santo, utilizada como albergue de peregrinos. Al apoderarse en 1076 de La Rioja, Alfonso VI de Castilla y viendo que el desarrollo del Camino contribuía a su proyecto de la castellanización de la zona, se hizo partidario del santo, de sus obras, y de su villa, visitando a Domingo en 1090 y responsabilizándolo de las obras viarias que se realizaban a lo largo del Camino de Santiago. En esos momentos, y con la ayuda de su discípulo Juan de Ortega, había iniciado ya la construcción de un templo dedicado al Salvador y Santa María. Este fue consagrado por el obispo de Calahorra en 1106. En el exterior del templo y adosado a sus muros, el santo escogió un lugar para su propia sepultura.
- El burgo, llamado Masburguete o Margubete que se dice hoy día, de Santo Domingo de la Calzada empezó como unas pocas casas construidas en torno a la ermita del santo durante su vida. Al morir Domingo en 1109 ya contaba la villa con una creciente población. La iglesia de Santo Domingo de la Calzada, en la que fue enterrado, fue elevada al rango de catedral poco después, al trasladarse a esta la diócesis de Calahorra en 1232 hasta 1235. Nueve tablas pintadas, adornan hoy una pared de la catedral y recuerda los milagros de Santo Domingo.
- Debido a su labor como constructor, Santo Domingo es el patrón de los ingenieros de caminos, canales y puertos y de los cuerpos de obras públicas.
- Muchos fueron los milagros tanto en vida como después de muerto, que se le atribuyen a Santo Domingo, el más conocido es el del gallo y la gallina. Cuenta la historia que un peregrino alemán de unos 18 años llamado Hugonell, que acompañado por sus padres, hacen el camino hasta Santiago. En el mesón donde se hospedan trabajaba una muchacha joven que se enamora de él y le requiere de amores, a lo que el muchacho se niega. Despechada y con ansias de venganza guarda en el zurrón del joven una copa de plata y luego le acusa de robo. (como para fiarte de las de Santo Domingo)
- El joven Hugonell y sus padres se disponen a abandonar Santo Domingo, cuando llega la justicia y comprueban la acusación registrando el zurrón del muchacho. Es encontrado culpable y condenado a la horca. Los padres no pueden hacer nada por él más que rezar a Santiago. Al acercarse al cuerpo ahorcado de su hijo para despedirse oyen cómo éste les habla desde la horca y les dice que está vivo por la gracia del Santo. Felices van a comunicar la noticia al corregidor que justo en ese momento está cenando opíparamente unas aves. El corregidor naturalmente se burla y lanza la frase conocida: “Vuestro hijo está tan vivo como este gallo y esta gallina que me disponía a comer antes de que me importunarais”. Y en ese momento, las aves saltan del plato y se ponen a cantar y cacarear. De ahí el archiconocido dicho de: “Santo Domingo de la Calzada, donde cantó la gallina después de asada”.
- Muchos otros milagros se le atribuyen al santo, como el que acaeció construyendo el puente nuevo, cuando un carro pasó encima de un señor, al que resucitó el santo, otro milagro, de los menos conocidos, es el de los bueyes de Corporales, cuentan que el santo subió a este pueblo (a cinco kilómetros de Sto. Domingo) para pedir ayuda para la construcción del puente, un joven mozo le dijo, que si uncía los bueyes bravos que tenía en una era en Sampol, le daba la yunta y la ayuda de los mozos del pueblo, así se encaminó Domingo a uncir a los bueyes, cuando llegó donde pastaban, les miró a los ojos y se volvieron mansos, así pudo uncirlos y el pueblo de Corporales prestó su ayuda al santo para hacer el puente.
- Hoy las fiestas del Santo en Santo Domingo, son el acontecimiento que todos los calceatenses esperan todo el año, desde la procesión de las Prioras, la de la Rueda, la de las doncellas, el pan del Santo, todo en estos días recuerda la vida y milagros de Santo Domingo. Cabe decir, que durante la procesión del Santo el día 12, en la catedral se hace una misa por la Cofradía del Santo de Corporales, en memoria del milagro de los bueyes de Corporales, milagro poco recalcado, dentro de la biografía de este santo.

Gallinero gotico que alberga el gallo y la gallina

imagen del santo en procesión (2007)
Ilustres riojanos, hoy: Gonzalo de Berceo.
- Nací en Logroño y como tal, me siento logroñés y riojano. Desde esta palestra quiero dar a conocer algunas de las vidas de riojanos ilustres, de importancia relevante en la historia de España y de La Rioja. En diferentes días expondré la vida y milagros de muchos de ellos. Hoy por ser el primer día, y porque me pilla cerca, hablaré de Gonzalo de Berceo.
- Nace a finales del S-XII en Madrid, como él mismo dice en la cuaderna vía con que finaliza una versión del “Libro de Alexandre” (Madrid se refiere a un pequeño poblado de Berceo, no a la capital del Estado). Recibe en parte su educación en el monasterio de San Millán de la Cogolla y muy posiblemente también estudiara en la universidad de Palencia. Ordenado sacerdote, su vinculación y relación al citado monasterio de San Millán era de índole administrativo-legal. Según tratados de la época aún viviría hacia 1252, aunque se desconoce la fecha de su muerte.
- Su obra, enmarcada dentro de lo que tradicionalmente se ha llamado Mester de Clerecía, abarca desde hagiografías hasta obras doctrinales e himnos. Sobre santos, escríbela “Vida de Santo Domingo de Silos” y “Vida de San Millán”, el “Poema de Santa Oria” y el “Martirio de San Lorenzo”. Dentro de la temática mariana, escribe los “Loores de nuestra señora”, “El duelo de la virgen” y la que quizá es su obra más conocida, “Los milagros de Nuestra Señora”. De las diferentes obras doctrinales escritas por él, nos han llegado “Del sacrificio de la misa” “Los signos del juicio final” e “Himnos”.
- La primordial tarea del Mester de Clerecía, que es la didáctica, destaca una obra en colaboración con otros monjes, posiblemente realizada en su estancia en la universidad de Palencia, y que es el “Libro de Alexandre”. Esta obra es la primera obra del Mester de Clerecía y por lo tanto, la primera manifestación de su discurso, la cuaderna vía, como se puede leer en la segunda estrofa:
Mester traigo fermoso, non es de joglaría,
mester es sin pecado, ca es de clerezía;
fablar curso rimado por la cuaderna vía,
a sílabas contadas, ca es grant maestría.
- Como he dicho más arriba, la autoría de este libro es doble, ya que existen dos versiones del manuscrito, una con firma de Gonzalo de Berceo y otra con firma de Juan Lorenzo, clérigo de Astorga. La estrofa del oficio del mester es la cuaderna vía o tetrástrofo monorrimo (que como insulto está muy bien), que se compone de cuatro versos alejandrinos (debido a que aparecen por primera vez en el “Libro de Alexandre”) con censura al medio y rima consonante sin sinalefa.
- No piense el lector que Gonzalo de Berceo era un santo, porque cometió también lo que hoy se conoce como falseamiento de documentos públicos. A la muerte de Fernán González, (primer conde de Castilla, independiente del reino de León) Gonzalo de Berceo falseó su testamento, donando así algunos territorios al monasterio de San Millán de la Cogolla, que en realidad pertenecían al monasterio de Santo Domingo de Silos.
-Finalmente, de Gonzalo de Berceo, decir que se trata del primer poeta en lengua castellana de nombre conocido. La principal cuaderna vía y símbolo del incipiente español, es esta con la que concluyo y que todo buen riojano debe conocer:
Quiero fer una prosa en roman paladino
En cual suele el pueblo fablar com su vecino
Ca no son tan letrado por fer otoro latino,
Bien valdrá como creo un baso de bon vino.
P.D: Otro día, no sé, quizá un santo o santa o político, no creo que siga ningún orden cronológico, porque el orden de los factores no altera el producto (ves como algo de matemáticas aprendí)

Imagen de Gonzalo de Berceo. Busto de Gonzalo de Berceo en Logroño
(esquina Marqués de Murrieta con Gonzalo de Berceo)
Sobre este blog
Historias de un botijo en alta mar
Jesús Murillo Sagredo- La idea de tener un blog, al principio no me terminaba de converncer. Soy lo que llaman un pato en esto de las tecnologías de internet. Me llamo Jesús Murillo y estudio en la UR Filología Hispánica. Me llaman romántico, será porque lo soy. No me puedo describir, porque como me dijeron un día, soy indescriptible. ¿Mas sonbre mi? Esperad a las sucesivas entradas del blog. Suerte & Justicia; Salud & República.
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