Y nos dieron las 10...
- En estos días previos a los exámenes de Junio, y con la sensación de que no has hecho nada en todo el año, queda poco tiempo para el asueto. Si de él dispusiese algo más, no tengan la menor duda que no recurriría a ponerles una canción. Si no están tan agobiados como yo, paren cinco minutos y escuchen la canción. Bueno, como el tiempo está un poco tristón, romántico y nostálgico como yo, os dejo una vez más con Joaquín Sabina (a ver si hay más suerte que con la canción “con dos camas vacías”). Hoy, una canción clásica para los románticos; ¿cuántas veces no la hemos bailado en las fiestas del pueblo y en Logroño en San Mateo con esa chica que nos gustaba? Aunque luego nos dijésemos adiós y ojalá que nos volviésemos a ver. Que la disfruten:
Fue en un pueblo con mar
una noche después de un concierto;
tú reinabas detrás
de la barra del único bar que vimos abierto
-"Cántame una canción
al oído y te pongo un cubata"-
-"Con una condición:
que me dejes abierto el balcón de tus ojos de gata"-
loco por conocer
los secretos de su dormitorio
esa noche canté
al piano del amanecer todo mi repertorio.
Los clientes del bar
uno a uno se fueron marchando,
tú saliste a cerrar,
yo me dije:
-"Cuidado, chaval, te estás enamorando"-,
luego todo pasó
de repente, su dedo en mi espalda
dibujo un corazón
y mi mano le correspondió debajo de tu falda;
caminito al hostal
nos besamos en cada farola,
era un pueblo con mar,
yo quería dormir contigo y tú no querías dormir sola...
Y nos dieron las diez y las once, las doce y la una
y las dos y las tres
y desnudos al amanecer nos encontró la luna.
Nos dijimos adiós,
ojalá que volvamos a vernos
el verano acabó
el otoño duró lo que tarda en llegar el invierno,
y a tu pueblo el azar
otra vez el verano siguiente
me llevó, y al final
del concierto me puse a buscar tu cara entre la gente,
y no halle quien de ti
me dijera ni media palabra,
parecía como si
me quisiera gastar el destino una broma macabra.
No había nadie detrás
de la barra del otro verano.
Y en lugar de tu bar
me encontré una sucursal del Banco Hispano Americano,
tu memoria vengué
a pedradas contra los cristales,
-"Se que no lo soñé"-
protestaba mientras me esposaban los municipales
en mi declaración
alegué que llevaba tres copas
y empecé esta canción
en el cuarto donde aquella vez te quitaba la ropa
Y nos dieron las diez y las once, las doce y la una
y las dos y las tres
y desnudos al amanecer nos encontró la luna.
P.D: He estado dudando si poner solo el video de Sabina, o el dúo con Rocío Durcal. No he podido decidirme.
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Con dos camas vacías...
- Ya siento no haber escrito en todos estos días, pero mi deber como estudiante me ha reclamado con más fuerza. Hoy, que he sacado algo más de tiempo, os dejo con otra de Sabina, “con dos camas vacías”, versionada por María Jiménez. Mañana, si me da tiempo, o en breve, escribiré algo con más enjundia, o eso espero. Bueno, pues que la disfruten S&J; S&R:
Ni tú bordas pañuelos ni yo rompo contratos,
ni yo mato por celos ni tú mueres por mí,
antes de que me quieras como se quiere a un gato
me largo con cualquiera que se parezca a tí.
De par en par te abro las puertas que me cierras,
me cuentan que el olvido no te sienta tan mal,
la paz que has elegido es peor que mi guerra,
aquella cama nido parece un hospital.
Yo, en cambio, no he sabido ir a favor del viento
que muerde las esquinas de esta ciudad impía,
pobre aprendiz de brujo que escupe al firmamento
desde un hotel de lujo con dos camas vacías.
¿Quién hará mi trabajo debajo de tu falda?,
la boca que era mía ¿de qué boca será?,
el roto de tu ombligo ya no me da la espalda
cuando pierdo contigo lo que gano al billar.
Aunque nunca me callo, guardo un par de secretos,
lo digo de hombre a hombre, de mujer a mujer.
Ni me caso con nadie, ni guardo pa´ mis nietos,
por no tener no tengo, ni edad de merecer.
Como pago al contado nunca me falta un beso,
siempre que me confieso me doy la absolución,
ya no cierro los bares ni hago tantos excesos,
cada vez son más tristes las canciones de amor.
19 días y 500 noches
- A veces te sientes como si no pudieses describir cómo te sientes. A veces, y aunque puedas escribir bonitas metáforas y versos que te salgan del alma que encubran tus sentimientos, es necesario recrearte en lo que ya hay escrito. Buscar en el baúl de los recuerdos, desempolvar viejas canciones, antiguos versos e historias que te ayuden a sobrellevar la cosa. Siempre me ha gustado mirar atrás, será porque cualquier tiempo pasado fue mejor, (un día prometo una profunda disertación sobre problemas metafísicos) desde luego, el ver que otros han sufrido lo que tú en estos momentos estás sufriendo es un alivio. Un alivio porque sabes que no eres el único que sufres, porque sabes que otros vendrán sufriendo y verán en tus escritos sus sentimientos. A veces es bueno saber que no estás solo, que aunque el camino sea duro, por muchas ostias que te de la vida, siempre habrá algo (o alguien) que te anime a salir hacia delante, porque no todo sale como queremos, porque no queremos todo lo que sale. Hoy, os dejo, aunque tarde ya, con una canción de Joaquín Sabina, “19 días y 500 noches”, la llamaron, es una canción (para mí) preciosa, será porque a veces tengo que aprender a olvidarte en 19 días y en 500 noches. Que la disfruten:
Lo nuestro duró
lo que duran dos peces de hielo
en un güisqui on the rocks,
en vez de fingir,
o estrellarme una copa de celos,
le dio por reír.
De pronto me vi,
como un perro de nadie,
ladrando, a las puertas del cielo.
Me dejó un neceser con agravios,
la miel en los labios
y escarcha en el pelo.
Tenían razón
mis amantes
en eso de que, antes,
el malo era yo,
con una excepción:
esta vez,
yo quería quererla querer
y ella no.
Así que se fue,
me dejó el corazón
en los huesos
y yo de rodillas.
Desde el taxi,
y, haciendo un exceso,
me tiró dos besos...
uno por mejilla.
Y regresé
a la maldición
del cajón sin su ropa,
a la perdición
de los bares de copas,
a las cenicientas
de saldo y esquina,
y, por esas ventas
del fino Laína,
pagando las cuentas
de gente sin alma
que pierde la calma
con la cocaína,
volviéndome loco,
derrochando
la bolsa y la vida
la fui, poco a poco,
dando por perdida.
Y eso que yo,
para no agobiar con
flores a María,
para no asediarla
con mi antología
de sábanas frías
y alcobas vacías,
para no comprarla
con bisutería,
ni ser el fantoche
que va, en romería,
con la cofradía
del Santo Reproche,
tanto la quería,
que, tardé, en aprender
a olvidarla, diecinueve días
y quinientas noches.
Dijo hola y adiós,
y, el portazo, sonó
como un signo de interrogación,
sospecho que, así,
se vengaba, a través del olvido,
Cupido de mí.
No pido perdón,
¿para qué? si me va a perdonar
porque ya no le importa...
siempre tuvo la frente muy alta,
la lengua muy larga
y la falda muy corta.
Me abandonó,
como se abandonan
los zapatos viejos,
destrozó el cristal
de mis gafas de lejos,
sacó del espejo
su vivo retrato,
y, fui, tan torero,
por los callejones
del juego y el vino,
que, ayer, el portero,
me echó del casino
de Torrelodones.
Qué pena tan grande,
negaría el Santo Sacramento,
en el mismo momento
que ella me lo mande.
Y eso que yo,
para no agobiar con
flores a María,
para no asediarla
con mi antología
de sábanas frías
y alcobas vacías,
para no comprarla
con bisutería,
ni ser el fantoche
que va, en romería,
con la cofradía
del Santo Reproche,
tanto la quería,
que, tardé, en aprender
a olvidarla, diecinueve días
y quinientas noches.
Y regresé
a la maldición
del cajón sin su ropa,
a la perdición
de los bares de copas,
a las cenicientas
de saldo y esquina,
y, por esas ventas
del fino Laína,
pagando las cuentas
de gente sin alma
que pierde la calma
con la cocaína,
volviéndome loco,
derrochando
la bolsa y la vida
la fui, poco a poco,
dando por perdida.
Sobre este blog
Historias de un botijo en alta mar
Jesús Murillo SagredoLa idea de tener un blog, al principio no me terminaba de convencer. He de reconocerlo, no me manejo muy bien con los ordenadores, aunque poco a poco veo mis progresos. Me llamo Jesús Murillo y estudio Filología Hispánica en la Universida de La Rioja. Me llaman romántico, será porque lo soy. No me puedo describir, porque como me dijeron un día, soy indescriptible. ¿Mas sobre mi? Esperad a las sucesivas entradas del blog.
Ui Ueri Ueniversum Uivus Uici, o lo que es lo msimo: con la verdad, mientras viva, habré conquistado el universo
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