La Rioja

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Fecha: enero, 2013
Corrupción y democracia
Marcelino Izquierdo 27-01-2013 | 8:00 | 5

Los populismos y los pensamientos totalitarios saben pescar, como nadie, en río revuelto; con astucia, aprovechan cualquier resquicio para desinformar, confundir y enturbiar el ya de por sí caldeado ambiente de una opinión pública hastiada por la corrupción política y por las secuelas de la crisis.

«Como profesor de instituto, y con la que está cayendo, se me están acabando los argumentos para defender la democracia ante mis alumnos», rezaba un tuit de un docente que, lejos de discernir el grano de la paja, no tenía ningún ambage en vincular directamente corrupción con democracia. Craso error. Y no hace falta recordar a Bokassa, Stalin, Castro,  Ceaucescu, Suharto, Pinochet… con Franco es suficiente.

Si se consulta en Wikipedia la lista de escándalos de corrupción registrados en España, resulta que el número de casos que salpican la democracia es infinitamente superior a los detectados en el Franquismo. ¿Quiere decir esto que la podredumbre proliferaba menos durante la dictadura? Ni mucho menos. Lo que sucede ahora es que tanto la Justicia como la Prensa todavía poseen mecanismos de denuncia impensables en un régimen totalitario. De hecho, España fue el paradigma de la corrupción hasta los años 50, mientras funcionó el mercado negro –bautizado como estraperlo–, si bien hasta el final del Movimiento las palabras nepotismo, prevaricación, momio, enchufismo y demás ralea fueron moneda de cambio.

Lo que sí están obligados a hacer los políticos patrios, si no quieren que los grupos dictatoriales o xenófobos les arrebaten por la fuerza el poder conquistado en las urnas, es recuperar de una vez por todas la honradez y la credibilidad. Por ahora, sin embargo, no van por buen camino.

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El infierno triste del Satanás español
Marcelino Izquierdo 27-01-2013 | 8:00 | 0

 

PÍO GARCÍA

Marcelino Izquierdo Vozmediano aprovecha un horrendo asesinato para diseccionar la posguerra española en una novela policiaca y costumbrista titulada ‘La pasión según Satanás’


En noviembre de 1946, un cabrero de Entrena (La Rioja), José García Barriobero, por mal nombre ‘Satanás’, citó en un descampado a un tablajero con carnicería abierta en Logroño, Jesús López, alias ‘El Gallego’. Iban a negociar la venta de unas cabezas de ganado. Al llegar se saludaron como dos amigos, hasta que ‘Satanás’ agarró un palo y le atizó al ‘El Gallego’ en la nuca. Luego lo remató a pedradas. Cogió las 6.000 pesetas que el tratante llevaba y se fue. Lo pillaron días después, lo juzgaron y lo condenaron a garrote vil. Fue ajusticiado dos años después.

Aquel crimen, quizá por el apodo del asesino o tal vez por su insólita brutalidad, no solo sacudió la mortecina paz de la entonces provincia de Logroño, sino que tuvo amplio eco nacional. Los periódicos trataron profusamente el caso y bucearon en la personalidad de ‘Satanás’, un mozo turbulento, musculoso como un boxeador y de fiera mirada, al que de muy crío las monjas clarisas le colgaron su terrible mote, tales eran sus frecuentes travesuras y su mala índole. Por falta de sitio, el juicio se celebró en la biblioteca de un instituto y fue seguido por miles de curiosos, que incluso montaron guardia en la plazoleta vecina para no perderse ripio. Su posterior ajusticiamiento -fue el último garrote vil que se vivió en la provincia, el 28 de noviembre de 1948- quedó marcado a fuego en el espíritu del joven logroñés Rafael Azcona, que más tarde se inspiraría en la figura del ejecutor, Florencio Fuentes Estébanez, para componer el guión de la película ‘El Verdugo’, obra cumbre de José Luis García Berlanga.

Hasta aquí la historia; una historia negra, sanguinolenta y triste que el periodista Marcelino Izquierdo Vozmediano (Logroño, 1958) oyó relatar muchas veces a su abuelo Simón, conserje de aquel instituto en que se celebró el proceso. Tras una concienzuda búsqueda en archivos y periódicos de la época, Izquierdo, jefe de fin de semana del dario ‘La Rioja’, ha publicado ‘La Pasión según Satanás’ (Editorial Buscarini), su quinta novela. «Aquel suceso -explica- se me quedó en el subconsciente y luego fui leyendo más y más sobre el caso. La historia era muy interesante, pero, como escritor, me interesaba todavía más plasmar cómo era la sociedad de una ciudad de provincias en aquella época».

La obra se pasea por algunos lugares casi míticos de la geografía logroñesa, pero su mensaje supera el localismo: «Lo que narro es extrapolable a otras ciudades en aquellos años 40 -enfatiza Izquierdo-. Ciudades de hambre y de estraperlo, ciudades grises en las que, a veces, también había espacio para la alegría y la solidaridad».

Aunque la sombra de ‘Satanás’ sobrevuela toda la novela, la acción principal pivota sobre Bernabé Fontecha, un camarero con ínfulas literarias que quiere aprovechar el crimen y proceso judicial para escribir su primer libro. «Hay algo de thriller, de relato policiaco y de novela costumbrista; pero he intentado no ser truculento», promete el autor que «quería contar lo que pudo haber sucedido».

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Los Tesoros del Archivo Histórico Provincial de La Rioja
Marcelino Izquierdo 25-01-2013 | 7:09 | 0

Protocolos medievales, renacentistas o decimonónicos; firmas de reyes, nobles o científicos; expedientes judiciales como los del ‘caso Satanás’ o del accidente de Grávalos; documentos confidenciales del Franquismo… En pleno barrio de la Villanueva, ocupando el solar del antiguo palacio de la familia Orive,  un singular edificio oculta valiosos tesoros tras sus gruesas paredes. El Archivo Histórico Provincial de La Rioja conserva en la logroñesa calle Rodríguez Paterna miles y miles de documentos que contienen la historia y las señas de identidad de la región. A través de protocolos notariales y registrales centenarios, de planos, fotografías, mapas,  cartas, telegramas, carteles de todo tipo de espectáculos, expedientes… los investigadores pueden bucear en el pasado. Pero el Archivo no es un coto cerrado; por el contrario, está abierto al ciudadano en aquellas consultas que quiera realizar, conforme a la legislación vigente. Pese que nació hace relativamente poco (1949), la entidad alberga fondos documentales muchísimo más antiguos y de diversas procedencias y características, de tal forma que debe ser considerado como un «archivo de archivos» y no sólo un «archivo histórico».

La semana pasada, el Archivo  presentaba el «Libro Primero de Difuntos del Solar de Valdeosera desde 1581 hasta 1731», adquirido en una librería de Nueva York, una joya más dentro del importante acervo que atesora. Y es que, con su directora Micaela Pérez al frente, el papel de la institución resulta vital para el pasado histórico de La Rioja.

El proyecto de creación de los Archivos Históricos en todas las capitales de provincia nació con el Decreto de 12 de noviembre de 1931, dictado por los Ministerios de Justicia y de Instrucción Pública y Bellas Artes, que tenía por objetivo concentrar la documentación histórica, en riesgo de desaparecer, dispersa por multitud de archivos y diversas entidades de toda España. La mayor parte de esta documentación, generada desde siglos atrás, no era otra que los protocolos notariales.

Si bien el decreto apenas tuvo repercusión en la entonces provincia de Logroño, en 1932 se constituyó la Junta del Patronato fundacional, cuyo primer objetivo se concentró en la búsqueda de un edificio en el que ubicar el Archivo. Pese a que a lo largo de casi dos décadas se barajaron diversas opciones, como el Palacio de Espartero, no fue hasta el 7 de diciembre de 1949 cuando una orden ministerial creó el Archivo Histórico Provincial de Logroño, «con carácter provisional», en las dependencias y con el personal del Instituto de Bachillerato Sagasta.

Historia y modernidad

La inauguración oficial del actual edificio, el 29 de abril de 1983, puso  fin a más de treinta años de precariedad. Era el primero de los de su género construido de nueva planta y concebido con arreglo a criterios de modernidad y funcionalidad.

La parte pública consta de tres plantas, si bien la zona destinada a depósitos –de acceso restringido– está organizada en cinco pisos más sótano. El espacio abierto al ciudadano se articula en tornoal antiguo Portalón, donde se encuentran la conserjería, la sala destinada a los investigadores, la de consultas y las dependencias donde se desarrolla el trabajo técnico de acceso a los fondos, desinsectación, clasificación y catalogación. Del rellano nace la escalera principal, a imagen de la del siglo XVIII, que desemboca en las plantas administrativas.
La zona de depósito, repartida en seis plantas, está compuesta por 21 cámaras estancas, dotadas de sistemas de seguridad (material ignífugo, barreras fotoeléctricas y detectores de humo), y con armarios móviles sobre raíles. Esta estructura dota al Archivo de una capacidad de almacenamiento de más de 20 kilómetros lineales de documentos. Pese al ingente trabajo que desarrolla, la plantilla del AHPR se antoja ciertamente escasa.

El Histórico Provincial conserva como fondos fundamentales los protocolos notariales riojanos de más de un siglo de antigüedad, que superan las 9.300 cajas. «El interés de los protocolos notariales como fuente documental para la historia es muy relevante, ya que constituyen una ventana abierta al pasado –explica su directora, Micaela Pérez–. Los protocolos nos proporcionan no sólo la información más cotidiana y fiable sino, en muchos casos, la única que ciertas generaciones han dejado escrita para la posteridad».

De la misma forma, el Archivo custodia otros fondos de carácter judicial, como Justicia de Antiguo Régimen, Audiencia Provincial, Juzgados de Primera Instancia, Tribunal de Responsabilidades Políticas, Juzgado de Menores…, así como de carácter registral (contadurías de hipotecas de arriendo de Cervera del Río Alhama, Haro, Santo Domingo de la Calzada o Torrecilla en Cameros).

Desde la apertura de su actual sede, en este cofre a gran escala  han ingresado fondos procedentes del Gobierno Civil, Hacienda, Obras Públicas, Educación, Gerencia del Catastro… con una antigüedad de unos 15 años, que pueden ser de gran utilidad tanto a los investigadores –por ejemplo, el Catastro del Marqués de la Ensenada–, como para la propia Administración y, por supuesto, para el ciudadano.

El fondo Alesón

En lo relativo a los archivos privados que se encuentran en Rodríguez Paterna, su origen es familiar y nobiliario, bien adquiridos por compra o por donación. Son los casos de los fondos Pérez Navarrete, Sáenz de Heredia, Pujadas-Alesón, Montoya Salazar… El fondo Alesón, adquirido hace casi una década de esta familia nobiliaria de Sotés, ha aportado y sigue aportando notable información a la historia de La Rioja, sobre todo en lo relativo al siglo XIX. De hecho, esta documentación está rellenado huecos hasta ahora vacíos en una época vital para la formación de la provincia de Logroño y para conocer cómo era el primer liberalismo en España antes de Sagasta.

 

 

El antiguo palacio de la familia Orive

El Archivo Histórico Provincial de La Rioja fue construido a principios de los años 80 del siglo XX sobre un solar próximo a los 500 metros cuadrados, situado en el número 24 de la calle Rodríguez Paterna de Logroño. El edificio estaba ocupado por una casa palacio, obra del último tercio del siglo XVIII, de la que sólo se conserva su fachada de estilo neoclásico. El presidente de Amigos de La Rioja, Federico Soldevilla, explica que el portalón «fue realizado por su propietario, D. Mathias de Orive, en 1793, y en su día se dijo que tenía la fachada más suntuosa de Logroño. También hubo otro edificio casi contiguo, con cierta similitud arquitectónica, donde estuvo situada la Diputación Provincial, y que fue derribado para dejar paso a las Escuelas de San Bernabé». La familia de los Orive, regidores perpetuos de la ciudad, mandaron construir el palacio al arquitecto Valerio de Ascorbe y Beitia, en la por entonces denominada calle de la Villanueva, que da nombre al barrio.

El actual edificio, cuya inauguración oficial tuvo lugar el 29 de abril de 1983, fue proyectado por los arquitectos Sáenz de Jubera Encío y Torío Piudo, que respetaron la fachada neoclásica exterior, mientras que la zona de depósitos la concibieron como un contenedor cerrado, sin vanos, en homenaje a las antiguas arcas de tres llaves de los archivos de concejo. Gracias a que el edificio se levantó de nueva planta, su interior está planteado según los criterios de funcionalidad propios de un archivo moderno y que está dividido en tres zonas diferenciadas: depósito de fondos, salas de trabajo y despachos. Sin embargo, aunque bien comunicadas entre sí, su autonomía arquitectónica impide que surjan interferencias en los circuitos de tránsito.

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La Rioja templaria, leyenda e historia
Marcelino Izquierdo 25-01-2013 | 8:00 | 1

E l Santo Grial, los templarios, el lignum crucis… Historia y leyenda, más leyenda que historia, se entremezclan en las raíces medievales de media Europa. La Rioja, encrucijada en el Camino de Santiago, a caballo entre los reinos de Castilla, Navarra y Aragón, atesora indelebles señas de identidad acuñadas por el tiempo. Pero además, esta tierra desprende un halo de misterio que, si bien parece transportarnos a la Inglaterra del rey Arturo, a la Champaña de Chretien de Troyes o al Jerusalén del rey Balduino, podemos disfrutarlo aquí mismo. En Ábalos, Alcanadre, Alesón, Carbonera, Hormilla, Nájera, Navarrete, San Vicente, Santo Domingo, Tirgo, Tricio, San Asensio o Villamediana sobrevuelan reminiscencias templarias. De ahí a que existan pruebas documentales de la presencia templaria en todos ellos, va un trecho.

«Hoy por hoy, apenas hay documentos que acrediten fehacientemente la presencia de la Orden del Temple en La Rioja, aunque también es verdad que las investigaciones que hasta ahora se han llevado a cabo desde la concesión del Fuero de Logroño (1095) hasta finales del siglo XV no son muchas», explica Mayte Álvarez Clavijo, doctora en Historia y una de las voces más autorizadas en la materia.

Sin embargo, hablando de ‘La Rioja mágica’, hay dos o tres enclaves que, al menos, evocan misterio. El más emblemático es Santa María de la Piscina, templo enclavado frente a la aldea de Peciña –término de San Vicente Vicente de la Sonsierra–, protegido por la Sierra de Cantabria y encaramado sobre un gran roca, ubicación conforme a los cánones ortodoxos: puerta al mediodía y ábside mirando hacia Jerusalén.

El nacimiento de Santa María de la Piscina nos retrotrae al destierro de don Rodrigo Díaz de Vivar, el gran Cid Campeador, cuando se adentró en el valle Ebro y atacó el frente militar del rey entre Haro y Logroño. El Cid arrebató el castillo de Haro al conde Diego López con el fin de preparar el gran asalto a Logroño (1092), gobernado por el conde García Ordóñez, alférez de Alfonso VI. El Campeador no pretendía combatir al monarca, aunque sí demostrarle cuán poderoso era el temple de su Tizona.

 

En aquella época, Ramiro Sánchez, primogénito del rey navarro Sancho el de Peñalén –hijo, a su vez, de don García de Nájera–, perdía sus dominios tras la muerte de su padre tras una sublevación navarra. El Cid, sin embargo, protegió a Ramiro y lo casó con su hija mayor Cristina, de cuyo matrimonio nació García Ramírez. Este monarca, conocido como El Restaurador, recuperó el trono. Por ello, los cruzados nobles a Tierra Santa, que tenían a Díaz de Vivar como héroe invencible, convencieron a su yerno Ramiro Sánchez para que tomara parte en la segunda expedición de la I Cruzada, que predicó el papa Urbano II. Y fue en  1099, en la toma de Jerusalén, cuando el infante asaltó con su mesnada la zona de la muralla donde aún permanece adosada la Piscina Probática de Salomón. Allí, dicen, encontró un trozo de la Vera Cruz.

De regreso a la Península Ibérica, hizo testamento el infante don Ramiro, una de cuyas copias en latín se conserva en el Archivo Histórico Nacional, procedente de Santa María la Real de Nájera. En el mentado testamento dejó a García Ramírez, su hijo mayor, además del reino de Navarra, el encargo de levantar una iglesia que protegiera el lignum crucis hallado en Tierra Santa. «Que este templo tome la forma de la Piscina Probática, teniendo por patrona a Santa María. En él serán expuestas las reliquias traídas de Jerusalén y, en especial, el trozo que pertenece a la Santa Cruz», reza el documento. La última voluntad fue hecha realidad por el primogénito y por el abad de Cardeña, Pedro Virila, quienes para el año 1136 habían construido Santa María de la Piscina.

El historiador Juan García Atienza defiende que Santa María no es sino la reproducción de la Piscina Probática del Templo de Salomón, «donde los templarios hallaron el Grial y otras reliquias de conocimiento eterno». La mencionada piscina fue construida por Salomón, junto al Templo de Jerusalén, para que los animales ofrendados a los sacerdotes para su sacrificio fueran en ella purificados. Ya en tiempos de Cristo, el Evangelio de San Juan explica que, junto a la piscina, «yacía una gran muchedumbre de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que estaban esperando se moviese el agua; un ángel del Señor bajaba y quien al agua entraba quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese».

Explica García Atienza que «en la portada luce su escudo de armas (siglo XVI) en el que destacan nueve flores de lis, cuatro cruces de los Ocho Beatitudes, que adoptaron los templarios como emblema y la vieira jacobea, la concha griálica que contiene el agua bautismal por la que se accede al conocimiento». Este grial, en forma de jarra, aparece también en el escudo de la cofradía de disciplinantes de la Vera Cruz, los ‘picaos’ de San Vicente, si bien ningún documento vincula el origen de la cofradía con el Temple… por ahora.

Y si Santa María de la Piscina evoca connotaciones griálicas, entre la devoción y la mitología, el monasterio najerino de Santa María la Real, fundado por el rey don García de Nájera (siglo XI), también está rodeado de misterio. Cuenta la leyenda que estando el monarca de caza, su halcón se adentró en una cueva mientras perseguía una paloma, lo que le llevó tras él, y en su interior descubrió una imagen de la virgen iluminada por una vela y con una jarra de azucenas a sus pies. Este prodigio legendario inspiró a don García a fundar el monasterio, en el que se ubica la cueva con la imagen de la virgen, la lámpara y la jarra.

La leyenda del halcón y la paloma guarda enormes paralelismos con otras historias de carácter griálico y artúrico que se recuerdan en toda la geografía europea. La mayoría de ellas, independientemente de detalles circunstanciales, concluyen con el hallazgo de una imagen religiosa y, en muchas ocasiones, de cierta jarra, cáliz o recipiente ligado al grial. Incluso la creación de una divisa u orden –la Orden de la Terraza fue la fundada por el rey najerino– semeja a otras órdenes medievales parecidas a los Templarios.

El grial, reliquia paradigmática de cuantas se relacionan con el hijo de Dios, es la copa con la que Jesucristo instituyó el sacramento de la Eucaristía durante la última cena. El rey Arturo y los Caballeros de la Mesa Redonda buscaron con denuedo el Santo Grial –palabra que deriva de la Sangre Real que Jesús derramó en el cáliz–, y son varias las ciudades que aseguran poseerlo. En España, la tradición más acendrada sitúa el grial en manos de San Lorenzo, diácono de Roma, quien, antes de sufrir martirio en la parrilla, ordenó enviarlo a su Huesca natal. Ya en la Península, peregrinó por el reino aragonés –incluido San Juan de la Peña– hasta llegar a Valencia, en cuya catedral se halla hoy en día.

¿Templarios en Logroño?

En 1857, el cronista Antero Gómez dedicó un capítulo  a «Los Templarios» en ‘Logroño y sus alrededores’, que culminaba con este enigma: «Contemplad ese pequeño cerro al lado derecho de la cuesta que va a Murillo, entre Mediana y Matres, Villamediana y Puente madres, que un tiempo perteneció a Hermelinda hija del rey García de Navarra, y ved en sus ocultas piedras la triste historia de los Templarios, que tantas veces habrán atravesado por estos sitios, para dejar escrita la memoria de su nombre entre los escombros del monasterio».
Cuarenta años después (1895), el también cronista e hijo de Antero, Francisco Javier Gómez, rememoraba en su ‘Logroño histórico’ cómo en 1823 los «patriotas riojanos» combatieron a las tropas de los Cien Mil Hijos de San Luis junto «a las ruinas de un edificio habitado por los soldados de la orden militar del Temple (…) y entre las que se ven muchos restos humanos y vestigios arqueológicos, despreciados por los que debieran recoger unos y otros por respeto a la humanidad y amor a las ciencias y a las artes». Hoy en día, nada queda de esas ruinas.

El Juego de la Oca, la Orden del Temple y el Camino de Santiago

Aunque su origen es muy anterior a la Orden del Temple, El Juego de la Oca no es sino un mapa cifrado del Camino de Santiago, donde los templarios marcaban aquellos lugares con una determinada significación. Se trata de un jeroglífico donde los símbolos eran conocidos por toda la orden, lo que permitía emprender el camino de ida y vuelta, independientemente de la lengua de cada uno. Los templarios estaban apostados a lo largo de la Ruta Jacobea –incluido el tramo riojano–, pero más ejerciendo una labor recaudatoria que como mera vigilancia militar.

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Fernando Reinares: «Desde el 11-M España ha dado grandes pasos en la lucha contra el terrorismo internacional»
Marcelino Izquierdo 22-01-2013 | 8:00 | 0

Investigador principal de Terrorismo Internacional del Real Instituto Elcano, el riojano Fernando Reinares Nestares es uno de mayores expertos en terrorismo islámico, no en vano fue asesor del Gobierno de España tras los atentados del 11-M. Pocos como él conocen lo que está ocurriendo en el conflicto de Mali y en el norte de África. De hecho, un informe suyo, de julio pasadlo, ya anticipaba que «la consolidación de un condominio yihadista en el que confluyen tres o cuatro entidades con variable pero común trayectoria terrorista, contra blancos occidentales en general y europeos en particular, supone un riesgo ineludible para algunos países de la UE. Incluyendo a España»

–¿Cómo se ha llegado a esta situación en un país como Mali, que era ejemplo de democracia africana?

–La desintegración del estado en Libia, tras la caída del régimen de Muamar el Gadafi, y la creciente pujanza del yihadismo en la zona del Sahel derivaron, hacia la pasada primavera, en un condominio islamista en el norte de Mali. Pese a las diferencias que tienen entre sí y a su tamaño relativamente reducido, Al-Qaida en el Magreb Islámico, Ansar al Din y el Movimiento por la Unicidad y la Yihad en África Occidental aprovecharon el golpe de Estado militar en Mali para someter a millones de personas en Tombuctú, Gao, Kidal y otras localidades, y controlar la región de los tuareg.

–¿Tiene algún paralelismo el foco terrorista que se está implantando en el Sahel y el Magreb con el yihadismo asiático?

–Efectivamente, muchos comparan lo que ocurre en Mali, Argelia o Mauritania con Afganistán o Somalia, pero yo veo más paralelismo con las zonas tribales al noroeste de Pakistán, donde también existen varios grupos integristas con intereses parecidos, que imponen su poder social en la región de acuerdo con las ideas del salafismo yihadista, que es una forma rigorista y fundamentalista de ver el Islam. Tanto en Pakistán como en el Sahel son frecuentes las amputaciones o la lapidación como formas de castigo.

 

Base terrorista hostil

–¿Cómo ve la intervención militar francesa en Mali, criticada incluso desde dentro de la UE? ¿Qué se está jugando allí?

–Lo que se está jugando es la existencia o no de un foco principal de amenaza terrorista a poco más de mil kilómetros de las fronteras de España y la UE; y, también, el futuro de millones de personas bajo el yugo yihadista. Además, conviene no olvidar que, cuando París decide intervenir, lo hace a petición del Gobierno de Bamako, no antes.

–¿Puede también Europa ser objetivo del terrorismo integrista que se está fraguando en Mali?

–Desde luego, supone un foco de amenaza para Europa Occidental y, en especial, para los tres países del arco mediterráneo: España, Francia e Italia. De hecho, Al-Qaida ha tomado la decisión de que sus atentados contra Europa tengan como base el norte de África, en vez de Pakistán, desde donde es más difícil.

–Pero, en principio, Francia parece estar en laprimera línea de fuego del yihadismo, sobre todo tras su intervención militar en Mali.

–Es cierto, pero España no debe minusvalorar la amenaza. Primero, porque ningún país de la UE tiene sus fronteras tan cerca de Argelia y de Mali. Segundo, porque desde que Al-Qaida se instaló en el Magreb, en el 2007, viene manejando una retórica muy hostil hacia España, con la reconquista de Al-Andalus y de Ceuta y Melilla. Esta retórica nos puede parecer anacrónica e inverosímil, pero para ellos es absolutamente real. Y, en tercer lugar, porque desde los años 90 se han detectado en nuestro país células terroristas que tienen conexión directa con el norte de África, sobre todo con Argelia.

–¿Le ha sorprendido la contundencia con la que Argelia ha finiquitado el secuestro de la planta de gas tomada por los yihadistas?

–Posiblemente, la acción terrorista contra In Amenas ya estaba planificada antes de la acción francesa en Mali. No obstante, hay que tener claro que las autoridades argelinas no negocian con terroristas bajo ningún pretexto; es la tesis viene defendiendo el presidente Bouteflika ante diferentes foros internacionales, incluso en el caso de secuestro de occidentales. Los países de la zona están muy molestos con la actitud europea, porque los rescates pagados por sus gobiernos han servido para financiar los movimientos terroristas que, a su vez, han vendido como éxitos, ante la población que controlan, los acuerdos bajo manga arrancados a las potencias de la UE.

 

De Pakistán a Argelia

–¿Pueden temer Europa o España algún atentado de gran calibre, como el del 11-M en Madrid o el 7-J en Londres, proveniente de estos grupos del norte de África?

–En una de las últimas cartas que Osama bin Laden escribió antes de ser abatido en Abbottabad ordenaba a Al-Qaida el traslado del centro de operaciones de Pakistán a Argelia, para planificar desde allí los atentados terroristas al otro lado del Mediterráneo. Por su parte, el sucesor de Bin Laden, Al-Zawahiri, sigue empeñado en atacar intereses europeos, pues estos atentados provocarían en la opinión pública un estado de ánimo opuesto a las intervenciones militares en los países controlados por los fundamentalistas.

–No obstante, desde el 11-M algo ha cambiado, ¿no?

–Desde luego. Las policías y los servicios de inteligencia de la Unión Europea han avanzado extraordinariamente en las tareas de prevención y lucha contra el terrorismo yihadista, a menudo en colaboración con otros países occidentales. De hecho, salvo en Francia con el caso de Mohamed Merah, la mayor parte de los intentos de grandes atentados han sido desbaratados con éxito en sus estadios iniciales de planificación. Desde el 11-M España ha dado pasos de gigante en la lucha contra el terrorismo internacional».

–¿Puede ocurrir que la crisis económica que sufren España y Europa haga bajar la guardia, vía presupuestos, en la lucha contra el terrorismo internacional?

–La renuencia de algunos países de la UE a alinearse con Francia en el conflicto de Mali viene, precisamente, de la crisis económica que adelgaza las cuentas de los gobiernos. Por otra parte, los malos resultados obtenidos en anteriores intervenciones militares, como en Afganistán o Irak, también han alimentado la desconfianza entre la ciudadanía en general. Pero Mali no tiene que ser como Afganistán. Aquí, de lo que se trata es de expulsar a los yihadistas y reforzar a las autoridades de Bamako para que retomen el control de su territorio y de una de las escasas democracias de la región.

 

Profesor en París, Oxford, Stanford, Pekín, Tel Aviv…

Fernando Reinares (Logroño, 1960) es catedrático de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Rey Juan Carlos. Dirige el Seminario Permanente de Estudios sobre Terrorismo en la Fundación Ortega-Marañón y codirige el Máster online en Estudios sobre Terrorismo de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR). En el 2011 fue public policy scholar en el Woodrow Wilson Center de Washington. A lo largo de su carrera ha impartido sus conocimientos en el Instituto de Estudios Políticos de París, en el St. Antony’s College de Oxford, en la Universidad de Stanford, en el Instituto Universitario Europeo de Florencia, en la Universidad de Pekín o en la de Tel Aviv. Ocupó una cátedra Jean Monnet y es director  de la International Counter Terrorism Academic Community.

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