La Rioja

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Miguel Ángel Marín, un alcalde valiente, serio y cordial
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Marcelino Izquierdo | 15-02-2013 | 19:03

 

«Cuando finalice mi etapa como alcalde, volveré a mi casa con toda seguridad», había afirmado Miguel Ángel Marín días antes de ser elegido el primer alcalde de Logroño de la democracia (1979-1983). Y así lo hizo. Con su desaparición, La Rioja pierde también a una de las figuras más notables de la Transición, un profesional de la abogacía que dedicó una etapa de su vida al servicio público y que, cuando dejó el cargo, no le dolieron prendas a la hora de regresar a su trabajo.

Miguel Ángel Marín Castellanos nació en Logroño en 1939, en el seno de una familia de conocidos comerciantes. Tras estudiar Derecho y trabajar como abogado, contrajo matrimonio con la gaditana Marianela Galindo, fruto del que nacieron tres hijos varones.

Bajo la estela del entonces presidente del Gobierno Adolfo Suárez, Marín se estrenó en política encabezando lista de UCD al Ayuntamiento de Logroño. Fue en las primeras elecciones municipales democráticas, que se celebraron el 3 de abril de 1979, una vez aprobada la Constitución.

Las urnas arrojaron unos resultados muy ajustados, que daban a UCD 12 concejales, 10 al PSOE, 3 a Coalición Democrática (marca que hoy correspondería al PP), uno al PCE y otro a la Organización Revolucionaria de Trabajadores (ORT).

Así las cosas, el 19 de abril se celebró el esperando pleno. Durante días, UCD y CD trataron de alcanzar un pacto de gobierno que garantizara el sillón municipal para el centroderecha, pero no fructificó. Los doce ediles de UCD respaldaron a Marín, los diez del PSOE y los otros dos de la izquierda apoyaron a Manuel Sáinz, mientras que CD optó por dar sus tres votos a María Teresa Hernández. Al ser su candidatura la más votada, Marín fue designado alcalde con los mismos votos que Sáinz.

Jóvenes profesionales

Pero, además de la tensión política propiamente dicha, La Rioja sufría esos días una prolongada huelga del metal, que desembocó en una concentración de cientos de manifestantes ante el palacio de los Chapiteles, entonces Ayuntamiento. Concluida la toma de posesión, Marín se reunió con los sindicalistas para conocer sus reivindicaciones, ganándose de esta manera el respecto como primer edil.

Valiente, serio y cordial, Marín Castellanos se rodeó de un equipo formado por profesionales consagrados en sus respectivas áreas de trabajo, universitarios en su mayoría, y con fuerte predicamento entre la clase media de la capital. Su mano derecha en la Alcaldía fue Antonio Andrés Castellanos, aunque también se apoyó en otros ediles, como el que después también fuera alcalde José Luis Bermejo, el funcionario Eugenio Millán o el industrial José Maguregui. Durante su mandato, se inauguró el Ayuntamiento diseñado por Moneo.

Alejado de la política, se volcó en sus tareas profesionales, si bien mantuvo un notable contacto con su ciudad natal, tanto como miembro de la Cofradía del Pez como colaborador, muy activo, en la Cabalgata de Reyes.