«¡Joder, qué tropa!»

 

Cuentan que cuando don Álvaro de Figueroa y Torres, más conocido como el conde de Romanones, fue propuesto para ocupar un sillón de la Real Academia, rindió visita a todos los miembros de la institución para pedirles el voto, como era menester. Y salió contento el político y escritor de este primer trámite, pues todos le aseguraron que su voto sería para él. Llegó, sin embargo, el día de la votación y, por boca de su secretario, supo que no había cosechado ni un solo voto. Fue entonces cuando el biógrafo de los políticos riojanos Baldomero Espartero, Salustiano de Olózaga y Práxedes Mateo-Sagasta, exclamó: «¡Joder, qué tropa!».

No queremos ni pensar lo que el abuelo de Natalia Figueroa hubiera vociferado de haber asistido, el pasado jueves, al primer pleno del nuevo curso político en el Parlamento de La Rioja.
Resulta que, como los dos partidos mayoritarios andan jugando al gato y el ratón por ver quién tiene la última palabra, la Mesa de la Cámara acabó por no admitir a trámite dos preguntas socialistas que, por un minuto, llegaron fuera de plazo. ¿Cómo es posible? ¿Es que no habían tenido tiempo?

La explicación es sencilla: en vez de estar trabajando –todos ellos– por el bien de sus conciudadanos, se enzarzan en juegos infantiles de contraprogramación con el único fin de quedar por encima del otro. Para colmo, como los socialistas se sintieron agraviados con la maniobra, no se les ocurrió otra feliz idea que abandonar el hemiciclo en bloque cuando tenía la palabra el presidente Sanz, lo que fue contraprogramado por los populares en cuanto una diputada del PSOE subido al escaño.

No lo dijo Romanones, pero sí Paul Claudel: «Es bueno que los políticos tengan largas narices, pues generalmente no pueden ver más allá de ellas».

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  • ecotris

    Y fue un mito Julian Grimau. Y fue una decepción Pina Lopez Gay. Siempre rebeldes, nadando contracorriente, en estos imbéciles tiempos de heterodoxias fofas ,la barricada es la ortodoxia. Dentro de cien años ( dos o tres generaciones ) la historia pertenecerá a los otros. Bucle melancólico , no, es El Péndulo.( de E.A. Poe )