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Marcelino Izquierdo

Historias Riojanas

Julián Rezola, héroe anónimo

 

Remerorando los recuerdos de la Transición, a propósito del reciente fallecimiento de Adolfo Suárez, cayó en mis manos un poema escrito en enero de 1977. ‘No te canses compañero’, lo tituló su autor, Julián Rezola. Dice así:

«No te canses compañero, el hombre es bueno, ya lo verás.

Cuando te levantes por la mañana piensa en la gente que vas a ver: en el autobús, en el trabajo y en la calle, y alégrate, ¡alégrate! del maravilloso espectáculo que es el hombre.

Mira sus caras, la cera de sus arrugas; mira sus manos, cuenta sus dedos, observa sus hombros cargados, imagina el peso que han soportado.

Huele sus ropas, la camisa, la chaqueta, los calcetines y, si puedes, los calzoncillos.

Y si eres como pienso, sentirás el olor de las cadenas, el olor del látigo y de la pena, y el olor de la frustración.

Y si esto no te es suficiente para seguir luchando: ¡abandona!, no tienes razón, pero, sobretodo, no tienes temple».

El poema, publicado por Ediciones Emilianeses en una recopilación de textos incompletos de Julián Rezola (‘Palabras de amistad, libertad y lucha’), fue, además, musicado por Jesús Vicente Aguirre, también en aquellos tiempos del cambio. Los mismos tiempos de concordia, generosidad e ilusión que la clase política pretende ahora arrimar a sus intereses de poder, si bien tan sólo de boquilla.

Todos señalan a Suárez como artífice de la Transición, pero pocos recuerdan a las personas anónimas que hicieron posible que España pasara de la sombra a la luz en un tiempo récord. Uno de esos héroes anónimos fue Julián Rezola Trapero –educador, poeta, sindicalista–,  nacido en Logroño en 1943, fallecido en Barcelona en el 2009 y, ad æternum, ciudadano del mundo.

Temas

Certezas, curiosidades y leyendas del pasado, de la mano de Marcelino Izquierdo

Sobre el autor

abril 2014
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