La Rioja
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El corsé que salvó la vida de la reina Isabel II ya está en Arnedo
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Marcelino Izquierdo | 04-04-2017 | 19:07

 

Cuando el pasado sábado observaba en el Museo del Romanticismo de Madrid el corsé de Isabel II, y ante mi fascinación frente a la vitrina que lo protegía, una de las vigilantes ya me advirtió: «Hoy es el último día, se lo llevan a otra exposición».

En efecto, la prenda íntima que vestía «la reina de los tristes destinos», y que le salvó la vida, se puede contemplar desde el 31 de marzo en la séptima edición de La Rioja Tierra Abierta, que permanecerá en Arnedo hasta el próximo 29 de octubre.

Con motivo de cumplirse el pasado 2 de febrero el 165 aniversario del atentado que el sacerdote riojano Martín Merino protagonizó contra la hija de Fernando VII, y aprovechando que la pieza se mostraba por primera vez al público a través de la exposición ‘La moda romántica’, este ‘Crisol’ ya señaló la oportunidad de incorporarla a LRTA. En primer lugar, porque el protagonista de aquel regicidio era arnedano –ciudad en la que nació en 1789– y, en segundo, porque el atentado del cura Merino cambió el rumbo de la historia de España. Más adelante, ya habrá tiempo de analizar con mayor espacio las claves políticas del reinado de Isabel II tras el frustrado asesinato.

Aquel lunes 2 de febrero de 1852, aprovechando que la reina abandonaba la basílica de Atocha tras el nacimiento de su hija Isabel, Martín Merino y Gómez le clavó un afilado estilete al grito de «¡Ya tienes bastante!». Pese a que en la prenda todavía se aprecian rastros de sangre, lo cierto es que la puñalada no provocó heridas graves, ya que el golpe fue atenuado por las ballenas del corsé.


Juzgado de forma sumaria, Merino fue ejecutado a garrote vil en Madrid cinco días después, quemado su cadáver, esparcidas las cenizas en una fosa común y rociada su casa natal de Arnedo con agua bendita, para librarla de todo mal.