La Rioja

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La Religión, según el BOE

 

El Boletín Oficial del Estado publicaba, en su edición del pasado 24 de febrero, el currículo de la enseñanza de Religión Católica, a través de una resolución del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. En total, 21 páginas redactadas al dictado de la Conferencia Episcopal, en las que la jerarquía eclesiástica española asegura que “lejos de una finalidad catequética o de adoctrinamiento, la enseñanza de la religión católica ilustra a los estudiantes sobre la identidad del cristianismo y la vida cristiana”.

Uno de los pilares sobre el que se sustenta la ideología de la futura asignatura de Religión reza así: “La iniciativa creadora de Dios tiene una finalidad: establecer una relación de amistad con el hombre. Es decir, Dios ha creado al ser humano para que sea feliz en relación con Él (…). No obstante, el ser humano pretende apropiarse del don de Dios prescindiendo de Él. En esto consiste el pecado. Este rechazo de Dios tiene como consecuencia en el ser humano la imposibilidad de ser feliz. Dado que su naturaleza está hecha para el bien, su experiencia de mal y de límite le hace añorar la plenitud que él no puede darse por sí mismo y busca de algún modo restablecer la relación con Dios”.

Se escuda el Ministerio en que la asignatura no es obligatoria y que quien no la elija deberá estudiar la alternativa, denominada Valores Culturales y Sociales. Parece no querer darse cuenta el Gobierno de que las personas, antes que cristianos, musulmanes o judíos, son ciudadanos obligados a respetar la ley y el Estado de Derecho, y que las creencias religiosas –sin duda inalienables- forman parte del ámbito privado de cada uno.

En resumen, que para aprobar el curso en Educación Primaria o Secundaria el alumno deberá practicar la oración y asimilar que Dios es uno y trino, creador de todas las cosas y la verdad única y suprema.

¡Menos mal que no se trata de adoctrinamiento!

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Fermín Gurbindo en la desmemoria

«Él no se servía de la música, la servía para engrandecerla. Que es la manera más hermosa de ser músico»

El pasado 5 de febrero se cumplieron 80 años del nacimiento de Fermín Gurbindo. Nadie, excepto sus íntimos y los amantes del acordeón, recordó la efeméride, pese a este músico invidente, nacido en Ábalos, es una de las figuras más notables del acervo cultural riojano de todos los tiempos. Así somos: ¡Chorra más da!

Pese a la ceguera de nacimiento y a las penurias que España sufría por aquel entonces, tanto el niño como su familia se empeñaron en que aprendiera a leer y a escribir. Pero llegó más lejos. «De mi madre aprendí a cantar, antes que a hablar», confesó más de una vez, por lo que no es extraño que muy pronto se viera Fermín inmerso en el mundo de las corcheas y del pentagrama. Fue Gurbindo un precoz autodidacta del acordeón, instrumento del que acabó siendo su mejor intérprete español y uno de las referencias a nivel nacional.

Cursó estudios de bachillerato, solfeo, piano, armonía, acompañamiento y música de cámara, hasta conseguir las máximas calificaciones otorgadas por el Real Conservatorio de Madrid. Impartió la docencia, compuso piezas magistrales –algunas de ellas de interpretación obligatoria en concursos internacionales de acordeón- y su música forma parte del imaginario colectivo a través de películas como ‘El Sur’ –obra maestra rodada en La Rioja– o ‘Tasio’

Por desgracia, un accidente segó su vida en Madrid demasiado temprano, el 4 de marzo de 1985,  hace 30 años, por lo que dentro de unos días quienes no se acordaron de él por el aniversario de su nacimiento tienen ahora una segunda oportunidad

«Soy abalés de nacimiento, logroñés de residencia y riojano de pura cepa», afirmaba con orgullo.

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Las 50 sombras del carnaval

Coinciden las fiestas de Carnaval con el estreno de la película 50 sombras de Grey, versión cinematográfica de la novela erótica de E. L. James. Tras el éxito editorial de la autora británica con su trilogía –Cincuenta sombras de Grey, Cincuenta sombras más oscuras y Cincuenta sombras liberadas–, Hollywood no podía dejar escapar tan jugoso pastel. A rebosar estaban ayer las salas de proyección de toda La Rioja para deleitarse con las relaciones de disciplina, sumisión y sadomasoquismo protagonizadas por la joven e ingenua Anastasia Steele y el macizo businessman Christian Grey. ¡Qué morbo, Dios mío!
Cuando en los albores de los años 80 España retomó la celebración de las carnestolendas, a algún cachondo se le ocurrió invitar a Ramón Irigoyen, por aquel entonces profesor de Griego en el Colegio Universitario, a pronunciar el pregón carnavalesco de Logroño. Quizá porque don Carnal y doña Cuaresma fueron exiliados por el régimen meapilas y mojigato de aquel señor con el que algunos aún dicen que se vivía tan bien, Irigoyen –todo un provocador– quiso tomarse la justicia por su mano.
Con un Auditorio Municipal bien nutrido, en el que no faltaban alumnos del CUR, abuelas con sus nietos, alguna que otra una monjita y un sinfín de jubilados, al autor de Los abanicos del Caudillo o Romancero satírico no se le ocurrió mejor idea que sacar del bolsillo de su americana un volumen de ‘La sonrisa vertical’ –colección de relatos eróticos editados por Tusquets– y leer a su libre albedrío todo tipo de aberraciones sexuales.
La que se lió fue parda. El concejal que ejercía de anfitrión amenazó una y otra vez con abandonar el escenario, las abuelas tapaban los oídos a sus nietos, las monjitas huían despavoridas y los acólitos del profe de Griego le rieron las gracias hasta descoyuntarse.
¡Cómo cambian los tiempos!

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El Casco Antiguo de Logroño o cómo desperdiciar cuatro años de legislatura

Es verdad que a los políticos, por lo general, no hay que tenerles muy en cuenta algunas de las afirmaciones o promesas que realizan, y menos en campaña electoral. Sin embargo, la nota hecha pública esta semana por el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Logroño sobre el Casco Antiguo es cuestión aparte, y eso que todavía quedan poco más de tres meses para los comicios municipales y autonómicos.

Supongo que empujado por una rueda de prensa de la oposición y la noticia sobre la pérdida de población en la zona histórica de la capital riojana, el mentado equipo de gobierno se vio impelido a defender su legado en la presente legislatura y no le dolieron prendas en enviar un comunicado de más de cuatro folios de extensión que, por suerte para el ciudadano, los medios informativos resumieron como lo hubiera hecho Baltasar Gracián (“Lo bueno, si breve, dos veces bueno). “El balance no puede ser más positivo”, señalaba el portavoz del Grupo Municipal Popular, Javier Merino, quien añadía: “Nos encontramos con una zona en fase terminal y hemos logrado que el Casco Antiguo vuelva a latir en este mandato”.

Me recuerda esta última frase a aquel discurso que atribuyen al caudillo quien, en un alarde de elocuencia, declamó cuan Demóstenes: “¡Españoles! ¡Nuestra patria estaba al borde del abismo. Gracias a Dios hemos dado un paso adelante!”.

Pero, como dijera Jack el Destripador, vayamos por partes.

Reivindica el portavoz popular capitalino las medidas adoptadas en materia de vivienda, las subvenciones para la rehabilitación, el PERI Herrerías -la redacción del proyecto data nada menos que del año 2003-, la inspección técnica de 247 edificios a lo largo del 2014, la mejora de la urbanización de calles como Herrerías, Cadena, Puente o Sagasta… ¡Faltaría más! En casi cuatro años de mandato es lo mínimo que un ayuntamiento está obligado a hacer con los impuestos que religiosamente pagan los ciudadanos.

La nota del equipo de gobierno vuelve a desempolvar el Plan Director de la Villanueva -bandera que lleva agitando de manera inopinada y hasta ahora improductiva desde hace casi una década- ensalzando la modificación del Plan General entre las calles Los Yerros y Hospital Viejo, un nuevo estudio arqueológico, un proyecto de urbanización de las siete calles y la futura enajenación de dos solares para viviendas. Humo, sólo humo. ¿Hasta cuándo va a estirar este Ayuntamiento el chicle del prestigioso arquitecto Álvaro Siza y su Plan de la Villanueva?

Y prosigue el comunicado: “Sobresale la transformación experimentada durante esta legislatura del entorno de la iglesia de San Bartolomé, cuyo origen está en la obra de la Diócesis para sacar a la luz la base de la torre de la iglesia y la cabecera”. Es verdad que la alcaldesa Cuca Gamarra aprovechó las reformas en el templo para, en un primer momento, mejorar el entorno de San Bartolomé. Sin embargo, en cuanto comenzaron a aflorar los restos de la muralla medieval y se barruntó que las excavaciones podrían alargarse en el tiempo y elevar exponencialmente el presupuesto inicial, se optó por volver a tapar lo descubierto. Desde entonces, ha transcurrido ya más de un año y, hasta ahora, en nada se ha avanzado.

En este sentido, tiene gracia que el equipo de gobierno venda como otro de sus éxitos en el Casco Antiguo que Cáritas se instalara en la Casa Farias, cuando este traslado es parte del concierto con el que el municipio (osea, todos los logroñeses) pagó a la diócesis por permutar los edificios en ruinas que abrazaban la iglesia de San Bartolomé.

Habla también el concejal Merino de la reapertura del Museo de La Rioja -otra oportunidad perdida, que merecería un artículo aparte-, del Archivo Histórico en Rodríguez Paterna -que yo sepa, sigue ahí desde 1983- o de las actuaciones que se realizan en el Palacio de los Chapiteles, reforma muy loable pero quizá no tan prioritaria como otras muchas que necesita la zona vieja de la ciudad

El colmo llega cuando la nota del Grupo Popular se refiere a la Casa de la Inquisición, sede de Dialnet. En primer lugar, parece mentira que aún no sepan que ese edificio no es ninguna Casa de la Inquisición sino la casa del inquisidor Mateo de las Nuevas, uno de los tres que entonces impartía justicia en nombre del Santo Oficio en Logroño. En vez de haber destinado este palacio como museo de la Inquisición, aprovechando que la ciudad acogió en 1610 el Auto de fe mejor documentado y estudiado de la historia, el Ayuntamiento lo cedió a la Fundación Dialnet, entidad de oficinas no abierta al público que con un piso amplio en cualquier calle de la capital hubiera tenido de sobra. Otra oportunidad perdida más.

Pese a la excesiva extensión de la nota informativa sobre el Casco Antiguo, se olvida el equipo de gobierno municipal de mencionar la paralización sine die de las excavaciones del convento de Valbuena, cuyos valiosísimos restos permanecen ocultos bajo el asfalto y cientos de vehículos aparcados encima; del deterioro que sufren las calles menos transitadas de la zona por la suciedad, la falta de iluminación o el abandono de las infraestructuras más básicas; de las decenas y decenas de solares vacíos en los que la yerba se ha convertido en bosque; del antiguo torreón, cuyas piedras duermen el sueño de los justos en los almacenes municipales…

¿Y el Centro de la Cultura del Rioja? ¿Por qué se han perdido casi cuatro años? Ya hablaremos largo y tendido de este despropósito, que merece un capítulo aparte.

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Martín Zurbano, 170 años después

 

El pasado 21 de enero se cumplieron 170 años del fusilamiento en Logroño de Martín Zurbano. Algunos quizá no sepan que este general y político, nacido en Varea, es el prototipo de héroe del Romanticismo español y su nombre figura en letras de oro en el imaginario de los ‘Mártires de la Libertad’ junto a los de Padilla, Bravo y Maldonado, Juan de Lanuza, El Empecinado o Mariana Pineda. Sobre su vida y sus hazañas han escrito literatos de la talla de Benito Pérez Galdós, Pío Baroja, Washington Irving, Karl Marx…

Tras su ejecución sumarísima en la tapia del antiguo convento de Valbuena,  rindieron honores a su figura reyes como Amadeo I y Alfonso XII y políticos como Baldomero Espartero, Salustiano de Olózaga o Práxedes Mateo Sagasta. Pero la memoria se pierde y hoy los logroñeses continúan sin tener una calle, una estatua, una placa que recuerde a su paisano, cosa que sí ocurre en Madrid y en Barcelona.

El también  riojano Eduardo Barriobero (Torrecilla en Cameros, 1875), jurista, político y prolífico escritor –más de cien obras le contemplan-, culminó en 1935 ‘La historia anecdótica de Martín Zurbano’, novela que no llegó a ver la luz por culpa de la Guerra Civil, pero de la que ‘Rioja Industrial’ publicó uno de sus capítulos. En su libro ‘Anecdotario forense: La sonrisa de Themis’ (1929), Barriobero definía así al militar de Varea: “Del general Zurbano que, además hombre extraordinariamente valeroso, era la sobriedad personificada y la esencia del amor a la disciplina, se cuenta que no tenía otro vicio sino el de blasfemar de la manera más copiosa y pintoresca”.

Al igual que Zurbano, Barriobero murió fusilado (Barcelona, 1939), y su cuerpo enterrado en una fosa común. Y tampoco tiene una calle dedicada en la capital de su región.

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Con los niños no se juega

Casos cerrados… o casi. La Consejería de Educación Cultura y Turismo del Gobierno de La Rioja acaba de zanjar el incidente de las alubias con gorgojos en el CEIP Nuestra Señora del Sagrario de Navarrete con una sanción irrisoria. La multa de 6.400 euros impuesta a Serunión suena a chiste, sobre todo si tenemos en cuenta que la Junta de Castilla y León, pocos días antes, ya castigó a la misma empresa con el pago de 134.601 euros por un caso similar en seis colegios de aquella comunidad autónoma. Desde luego, si comparamos una cifra con la otra, convendremos en que la proporcionalidad brilla por su ausencia.

Por otro lado, el Juzgado de lo Penal número 1 de Logroño ha señalado para los días 26 de febrero y 5 y 6 de marzo la celebración del juicio por el lamentable asunto de la Casa Cuna, en el que la directora y dos profesoras de esta guardería municipal se enfrentan a tres años de prisión por, según la acusación de la Fiscalía, utilizar «métodos impropios». Un total de 42 testigos declararán durante la vista oral, que se prevé jugosa y esperemos que esclarecedora, entre los que se encuentran empleados de la Casa Cuna, de la firma Eulen -que gestiona el centro en régimen de concesión municipal-, inspectores de la Consejería de Educación, Policía y, cómo no, padres de los niños.

Tras el proceso, será la Justicia quien dicte sentencia, pero me parece muy llamativo que el Ayuntamiento capitalino se haya lavado las manos, como si nada fuera con él, cuando es propietario y responsable primero de lo que allí ocurre. No cabe duda alguna sobre la inocencia de la Concejalía de Familia en este escándalo, sin embargo existe un concepto que los altos cargos deben asumir y parecen olvidar: la responsabilidad política y moral.

En los dos casos, estamos hablando de nuestros hijos, nuestro tesoro más preciado, y cuya voz casi nunca se tiene en cuenta fuera del ámbito familiar.

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