La Rioja

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Métodos nazis
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Marcelino Izquierdo | 18-04-2013 | 17:16| 14

 

Con meridiana claridad lo expresó el añorado escritor, economista y, sobre todo, ‘rebelde con causa’,  José Luis Sampedro: «No tenéis derecho a recurrir a la violencia, porque tenéis la razón y el futuro». Se lo advirtió al colectivo 15-M, hace ahora ya dos años, pero el mensaje es sin duda extensivo a cualquier movimiento social que luche por el bien común de una sociedad huérfana de padre y madre.

Tengo un amigo francés que cada vez que viene a España me repite lo mismo: «Con el paro que hay, la corrupción y la pobreza… ¿cómo es que la gente no toma las calles?». Razón no le falta.

Desde luego, no debe ser fácil contener el enfado y el hartazgo de millones de españoles que ven cómo su realidad se les escapa por la taza del váter y, sin embargo, el mandamiento de Sampedro sigue más vigente que nunca. De hecho, la violencia no hace sino dar argumentos a quienes manejan el país a su antojo. Así acaba de hacerlo el alcalde de Gandía, Arturo Torró, enfrentándose a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca: «No vamos a permitir que nos amenacen. Estos métodos han sido utilizados por los nazis para señalar a los judíos». En realidad, Torró no hace sino emular a su jefa, Dolores de Cospedal, que cada vez que habla sube el pan.

Cierta clase política minusvalora peligrosamente los crímenes del nazismo –millones de asesinados en campos de exterminio– cuando los equipara a los escraches, por muy reprobables que estos sean. Además, cuando hablan de Hitler, estos prebostes parecen olvidar que España estuvo durante cuatro décadas bajo la bota de un dictador que colaboró, de forma muy activa, con el III Reich, y que ejecutó y encarceló sin ambages a quienes no pensaban como él. Sin embargo, muchos de ellos aún justifican su régimen totalitario. ¿O era autoritario?

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‘Casa de las Tetas’, de joya del patrimonio logroñés a basurero en sólo cinco años
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Marcelino Izquierdo | 18-04-2013 | 17:19| 10

 

Parece que fue ayer, pero ya han transcurrido cinco años desde el derribo de la ‘Casa de las Tetas’, uno de los edificios civiles más singulares del casco urbano logroñés. Cuando aquel 30 de abril del 2008 la piqueta hizo su aparición en la calle Vitoria, los políticos locales –como siempre- se lanzaron los tratos a la cabeza. La entonces portavoz del Grupo Popular, Cuca Gamarra, criticó al también entonces alcalde Tomás Santos por firmar la orden de derribo, después de haber anunciado que el equipo de gobierno PSOE-PR habían hallado una solución para conservar la casa. Santos, por su parte, aseguró que cuando el nuevo accedió al poder, «ya no había alternativa legal» para salvar el edificio.

Dos años después, el concejal Ángel Varea anunciaba que la ‘Casa de las Tetas’ volverá a lucir su aspecto original en el 2013 en cuanto a la fachada, tras las que quedarían habilitadas 35 viviendas. Pues bien, un lustro más tarde junto a la parroquia de Valvanera lo único que hay es un solar abandonado y maloliente.

Cuando el arquitecto riojano Ángel Pérez comenzó a proyectar la ‘Casa de las Tetas’, allá por el año 1924, no podía ni imaginar que acabaría siendo el sempiterno arquitecto municipal de Cáceres a lo largo del siglo XX. Tampoco podía imaginar que la primera y única obra que se conservaba en su tierra natal, la casa de marras, sería objeto de una furibunda polémica política y arquitectónica y, para terminar como un erial para gatos vagabundos y ratas descarriadas.

Un arquitecto de Viguera

Ángel Pérez Rodríguez nació en Viguera hacia 1902, según explica Federico Soldevilla, presidente de Amigos de La Rioja, que ha investigado la biografía y la obra de este prestigioso arquitecto. Estudió en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, capital en la también que se casó con Amalia Martínez Carrero (1922).

Dos años más tarde presentó al Ayuntamiento de Logroño los planos de las casas que iba a realizar para Daniel Trevijano -futura ‘Casa de las Tetas’- según consta en el Archivo Municipal de la ciudad, y, casi al unísono, tomó parte en el concurso oposición para la plaza de arquitecto municipal de Cáceres.

Entre los documentos presentados por Pérez para la oposición, se incluía el certificado de su título superior, compulsado por la Escuela de Arquitectura madrileña en agosto de 1924, el proyecto ejecutado para el Ayuntamiento de Alfaro de la red de saneamiento y alcantarillado, así como los planos de los edificios que estaba realizando para Daniel Trevijano en la capital riojana. Según Antonio Rubio Rojas, archivero y cronista oficial de Cáceres, Ángel Pérez Rodríguez se afincó en la ciudad extremeña en 1926, donde ejerció como arquitecto municipal durante 43 años, hasta que se jubiló en julio de 1967 y donde Falleció diez años después.

Espectacular fachada

Pero regresamos a 1924, casi noventa años atrás. Después de que Ángel Pérez presentara diferentes proyectos y el Ayuntamiento llevara a cabo varias modificaciones, comenzó la construcción de la ‘Casa de las Tertas’, un edificio de planta baja, cinco alturas y entrecubierta, en cuya fachada destacaba la espectacularidad de su decoración a base de cariátides, atlantes, ménsulas, balcones, columnillas y recercos de esquinales de piedra. Su principal singularidad se debe al acierto con el que fue resuelto el emplazamiento, un solar entre dos calles mediante la disposición de un rotundo torreón, muy característico de la arquitectura regionalista.

«Este sólido e imaginativo proyecto fue determinante a la hora de aprobar la oposición que el arquitecto de Viguera obtuvo en la ciudad cacereña», explica Soldevilla, que en su estudio ha contado con la colaboración del Archivo Municipal logroñés, del mencionado cronista Antonio Rubio, de Francisco Javier Pizarro, académico de Extremadura y profesor de la Historia del Arte en la Universidad de Extremadura, y de José Manuel Martín Cisneros, historiador y director del Centro de Educación de Adultos.

El estucador Soler, que residía en la calle Murrieta y que durante un tiempo tuvo un almacén en los bajos del edificio, contribuyó sobremanera a magnificar la apariencia de la ‘Casa de las Tetas’. Esculturas y bajos relieves, realizados en escayola, fueron recubiertos por Soler con un estuco que le daba una apariencia pétrea.

A quien corresponda: Por favor, que la ‘Casa de las Tetas’ recupere el esplendor de antaño, al menor el de su fachada, y que, cuanto antes, el Ayuntamiento logroñés se reúna en pleno y declare la piqueta como “herramienta nom grata”.

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Carlos Gil Andrés: «Cada generación estudia el pasado desde su presente, y a veces con muy poco rigor»
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Marcelino Izquierdo | 14-04-2013 | 11:10| 4

 

«España es una construcción histórica política y cultural con fronteras estables desde hace quinientos años pero con una idea de nación que apenas tiene dos siglos. En la época moderna era una Monarquía compuesta por varios reinos. Y antes de eso poco más que un lugar geográfico, una península del occidente europeo conocida como Iberia, como Hispania o como Al-ándalus». Así define Carlos Gil Andrés el pasado de nuestro país, sobre el que la editorial Ariel (Planeta) le encomendó en su día la obra ‘50 cosas que hay que saber sobre Historia de España’. El próximo 17 abril será presentado en el Ateneo Riojano de Logroño

– ¿Cómo surgió este libro?

– Fue un encargo de Ariel, que llevaba tiempo publicando una colección británica de prestigio bajo el título genérico de ‘50 cosas que hay que saber…’. Y como uno de estas obras era ‘50 cosas que hay que saber sobre Historia del Mundo’, pues la editorial se planteó hacer lo mismo sobre España. Es el primer libro de la colección que no está traducido del inglés, sino escrito originalmente en castellano.

– Será difícil comprimir en cuatro páginas cada hito de nuestro extenso pasado, ¿no?
–Como profesor de instituto, estoy acostumbrado a abordar amplios periodos de nuestra historia, a extractarlos; pero este ensayo tenía especial dificultad porque resumir, para lectores adultos, realidades tan complejas como el Neolítico, el Siglo de Oro o el carlismo, y en tan sólo en cuatro páginas, requiere mucho trabajo y mucha capacidad de comprensión.  No ha sido sencillo.

– O sea, que se lo ha tomado como un reto.
– ¿Cómo si no? Durante un año ha primado más mi oficio como docente que como historiador, pues afrontaba la doble tarea de estructurar en 50 píldoras toda la historiografía española y, además, con ambición literaria, de ritmo, de síntesis… Pero también la divulgación forma parte del trabajo del historiador, la necesidad de transmitir el conocimiento histórico a través de buenas síntesis y narraciones atractivas, así como el difícil ejercicio de hacer comprensible el pasado sin renunciar a su complejidad.

– Complejidad que, incluso, le ha hecho incluir en el ensayo las últimas décadas de la España actual.

–La mayoría de los manuales históricos se plantan en la Transición, y yo he querido incluir las últimas décadas, como el Estado de las autonomías, la España comunitaria, el cambio de siglo y, para finalizar, la crisis económica.

Una historia larga y compleja

– ¿Qué tiene de especial la Historia de España?
–Es una historia como la de cualquier otro país europeo: larga y compleja. España es una construcción histórica, política y cultural con fronteras estables desde hace apenas 500 años, si bien con una idea de nación de apenas dos siglos. En la época moderna era una monarquía compuesta por varios reinos. El empeño democrático en el que ahora nos encontramos no es el final de un camino. La historia sigue.

– ¿Conocemos los españoles nuestra historia?

– Menos de lo que sería conveniente. Ese conocimiento nos ayudaría a afrontar a muchos los debates que nos preocupan ahora mismo.  Y en este debate incluyo el pasado traumático del siglo XX, con su Guerra Civil de por medio, en torno a lo que une y a lo que separa a los ciudadanos que viven identidades diferentes dentro del mismo Estado, sobre si España deberá ser menos España para ser más Europa, sobre la extensión de los derechos ciudadanos o la calidad democrática del sistema político.

– Entonces… algo falla

– Falla que cada generación estudia el pasado desde su presente, desde su realidad puntual y geográfica y, muchas veces, con muy poco rigor. La historiografía profesional lleva años desmontando mitos y leyendas de un pasado trufado de medias verdades, de manipulaciones interesadas, pero es difícil aportar luz desde la ciencia si seguimos anclados en la historia que aprendieron nuestros padres.

 

Un historiador experto en el siglo XX

El doctor Carlos Gil Andrés (Logroño, 1968) imparte en la actualidad la asignatura de Historia en el IES Rey Don García de Nájera (La Rioja). Ha publicado, entre otros trabajos, ‘Echarse a la calle. Amotinados, huelguistas y revolucionarios. La Rioja, 1890-1936’ (Zaragoza, Prensas Universitarias, 2000); ‘La República en la plaza: los sucesos de Arnedo de 1932’ (Logroño, Instituto de Estudios Riojanos, 2002); ‘Lejos del frente. La guerra civil en la Rioja Alta’ (Barcelona, Crítica, 2006); ‘Historia de España en el Siglo XX’ y ‘Breve historia de España en el siglo XX’ (Barcelona, Ariel, 2009 y 2012), junto al prestigioso catedrático de la Universidad de Zaragoza Julián Casanova; ‘Piedralén. Historia de un campesino. De Cuba a la Guerra Civil’ (Madrid, Marcial Pons, 2010); y, ahora ‘50 cosas que hay que saber sobre Historia de España’ (Barcelona, Ariel, 2013).

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Scratch. Cerdos y diamantes
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Marcelino Izquierdo | 12-04-2013 | 10:27| 2

La manía que tenemos los españoles por acoger en nuestro «nido del cuco» lingüístico cualquier barbarismo, por muy bárbaro y depredador que sea, me hizo dudar cuando, hace meses, escuché por primera vez la palabra scratch. Pregunté por su significado a Google, ese señor que todo lo sabe y que por todo cobra, aunque no nos enteremos, y me respondió que se trataba de un anglicismo que, literalmente, quiere decir «rayar o arañar».

Días después, el Diccionario de la RAE me sacó de mi error inicial. En realidad, el scratch anglosajón no es sino el escrache castellano, palabra nacida en Argentina y Uruguay, y que se refiere a un tipo de manifestación pacífica que se concentra ante el domicilio o el trabajo de quien se quiere denunciar.

En su origen, allá por el siglo XIX, el «escracho» rioplatense no era sino una estafa que se perpetraba aprovechándose de cualquier primo con un billete de lotería falsamente premiado. En resumidas cuentas, un timo similar al tocomocho español, versión décimo de lotería, quiniela o bonoloto. Otros lingüistas, sin embargo, apuntan el origen de «escracho» al término genovés «scraccé», sinónimo de retrato del rostro que, con el tiempo, ha derivado en el coloquial «partir la cara».

Una vez más, queda claro que las palabras no son inocentes ni en su lingüística ni en su semántica: rayar (obsesionarse, enloquecer…), arañar (llevarse entre los dedos, robar…), timo (vender preferentes, establecer corralitos…), lotería (premio con el que resultan agraciados ciertos políticos y directivos de entidades de ahorro…), partir la cara (mejor no seguir por ahí…).

Y, visto lo visto, casi prefiero quedarme con los mafiosos de pacotilla que pululan en ‘Scratch. Cerdos y diamantes’, película de Guy Ritchie protagonizada por Benicio Del Toro, Vinnie Jones o Brad Pitt.

¿O era ‘Snatch. Cerdos y diamantes’? Ahora no caigo.

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Haro: La Rioja Tierra Abierta. Los Hermanos Delhuyar, espías de Carlos III
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Marcelino Izquierdo | 11-04-2013 | 14:46| 0

 

«El fracaso de una misión de espionaje desembocó en uno de los descubrimientos científicos más notables de la Historia de España», asegura Pascual Román, catedrático de Química Inorgánica de la Universidad del País Vasco. Cuando se cumplen 230 años del aislamiento del wolframio, la exposición ‘La Rioja Tierra Abierta’, que se celebra en Haro, recuerda a  ilustres científicos Fausto y Juan José Delhuyar, y lo hace con un con un óleo de Fauto pintado en Viena 1788, posiblemente por el gran retratista neoclásico Anton Raphael Mengs (Aussig, Bohemia, 1728 – Roma, 1779), obra que se conserva en el Consejo de la Minería.

Y es que los hermanos Delhuyar se vieron implicados en una rocambolesca aventura de intrigas e inteligencia militar en favor del rey Carlos III, con la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País como tapadera. El profesor Román Polo ha profundizado en este aspecto biográfico, quizá menos conocido, de los científicos logroñeses, en el que Juan José Delhuyar fue protagonista.

Todo comenzó en el Palacio Real de Madrid, allá por 1777. El ministro de la Marina, el marqués de González de Castejón -tudelano, por más señas-, ordenó espiar y plagiar la construcción de los cañones de la marina británica, considerados los mejores del mundo. Enemiga acérrima de la corona española, Inglaterra contaba en aquel último tercio del siglo XVIII con una armada sobresaliente, sobre todo por una capacidad artillera que era preciso contrarrestar. Ni corto ni perezoso, el marino navarro organizó una operación secreta para espiar la industria armamentística de Carron, en Escocia, y exportar esa tecnología británica a la fábrica de Liérganes (Cantabria).

 

La tapadera

Ante lo intrincado de la misión, el marqués pidió consejo al marino bilbaíno José Domingo de Mazarredo, que le puso en contacto con la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País y con sus fundadores, el conde de Peñaflorida y el marqués de Narros. En compensación por los servicios que la Bascongada iba a prestar, acordó la financiación de dos cátedras en el Real Seminario de Vergara -15.000 reales de vellón cada una-, así como un moderno laboratorio y un almacén de minerales. El plan consistía en introducir a un científico español en la fábrica escocesa sin que levantara sospecha alguna, y el elegido fue el riojano Juan José Delhuyar -el mayor de los hermanos-, que debía hacerse pasar por alemán.

Con apenas 23 años, Juan José viajó a Alemania junto a Fausto, el menor, y se instaló en la ciudad sajona de Freiberg. En 1778, Sajonia era uno de los puntos neurálgicos de Europa donde trabajaban los más importantes expertos en Ingeniería de Minas. Delhuyar completó allí su formación científica, así como el dominio del alemán, hasta que se trasladó desde Viena hasta la ciudad sueca de Uppsala, como última etapa antes de saltar a Escocia e iniciar su labor de espionaje.

Durante ese período de adaptación y de aprendizaje, Juan José Delhuyar cursó estudios de «química avanzada» con Orbern Olof Bergman, donde entró en contacto con las investigaciones que sobre el tungsteno y otros elementos llevaba a cabo el prestigioso profesor sueco.

A finales de 1782, a punto de viajar de Suecia a Reino Unido, el ministro de Marina canceló la misión de Juan José Delhuyar. La impaciencia del mandatario por la falta de resultados tangibles y el acuerdo de paz que Madrid negociaba con Londres, y que desembocaría en el Tratado de Versalles (Francia, Reino Unido, EEUU y España), abortó la operación de espionaje. Delhuyar terminó sin dinero y ahogado por las deudas, así que no le quedó otro remedio que ingresar en el Real Seminario de Vergara, donde su hermano había regresado años atrás.

Pero su aprendizaje no cayó en saco roto. Juan José se había codeado con los químicos más prestigiosos, al tiempo que traía consigo un mineral del que, con los medios adecuados, podría extraerse un nuevo elemento. Si en mayo de 1783 se reencontraba con Fausto en Vergara cuatro meses después lograba aislar el wolframio, elemento que ocupa el número 74 en la tabla periódica.

 

 

PASCUAL ROMÁN. CATEDRÁTICO DE QUÍMICA INORGÁNICA

«El aislamiento del wolframio daría un buen guión de intriga»

 

«La historia del descubrimiento del wolframio podría servir para el guión de una buena película de intriga». Con esta enigmática frase califica Pascual Román Polo el aislamiento de este metal, en 1783, por parte de los riojanos Juan José y Fausto Delhuyar. Catedrático de Química Inorgánica de la Facultad de Ciencia y Tecnología de la Universidad del País Vasco y presidente del Grupo Especializado Química, Historia y Sociedad, ha publicado tres libros y cerca de 40 artículos en revistas científicas sobre los hermanos Delhuyar.

- ¿Qué importancia tuvo el hallazgo del wolframio?

- Enorme. En el siglo XVIII era una tarea dificilísima por los medios y la tecnología que se requiere. Y sin embargo, en apenas cuatro meses, un tiempo récord, consiguieron aislarlo. Fue un trabajo de innovación sorprendente. Hoy en día, las revistas científicas más prestigiosas del mundo, como Nature o Science, se hubieran hecho eco del descubrimiento.

- El único metal aislado en España.

- El wolframio es el primer y el último elemento que se aísla en España y el único de los tres elementos descubiertos por españoles que se aisló en nuestro país, concretamente en Vergara. El platino fue aislado en 1735 por el científico sevillano Antonio de Ulloa, en Colombia; el vanadio, en el año 1801 por el naturista madrileño Andrés Manuel del Río, aunque en territorio mexicano.

- El wolframio fue un metal que cambió el mundo.

- Aunque en un primer momento los Delhuyar desconocían la utilidad del nuevo elemento, intuyeron que con ayuda de la química se encontrarían aplicaciones al propio metal o a alguna de sus sustancias. No se equivocaron. Gracias a su resistencia a las altas temperaturas, fue empleado como material bélico para la fabricación de cañones, en las perforadoras de las extracciones petrolíferas y, sobre todo, como filamento en las bombillas.

- En la trama de espionaje que usted ha investigado habla, incluso, de mensajes cifrados.

- Para ponerse en contacto con sus compañeros de Vergara Juan José Delhuyar escribía cartas en alemán con mensajes cotidianos, pero introduciendo términos sueltos en euskera que, una vez cifrados, componían el mensaje secreto.

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¿Valbuena? ¡Y un cuerno!
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Marcelino Izquierdo | 05-04-2013 | 16:12| 0

 

De poco importa que el ilustrado Jovellanos escribiera, a finales del siglo XVIII, que del acervo histórico logroñés destacaba, ante todo, la belleza de su Palacio de la Inquisición. Al igual que buena parte del patrimonio de la ciudad, también la sede del Santo Oficio desapareció víctima de desgracias concatenadas: Guerra de la Independencia, conflictos carlistas, desamortizaciones, desarrollismo, piqueta, incultura, especulación y desidia, mucha desidia.

Tras años de investigación, y con motivo de La Rioja Tierra Abierta 2007, el Ayuntamiento decidió cubrir «provisionalmente» los importantes restos arqueológicos con una capa de brea, para que la zona sirviera de aparcamiento. La promesa de las autoridades –que consta en las hemerotecas– pasaba por reiniciar las excavaciones una vez finalizada la exposición. Sin embargo, seis años después, los coches siguen estacionados sobre el núcleo duro de la historia de Logroño sin que nadie haga nada:  iglesia medieval, convento dominico, centro de poder inquisitorial (allí se fraguó el Auto de Fe de 1610), presidio, hospital militar o patíbulo del general de Varea Martín Zurbano.

El monasterio de Valcuerna –nombre original– cambió su advocación por el de Valbuena, allá por la Edad Media, atendiendo a la requisitoria de un meticuloso obispo al que Valcuerna se le hizo malsonante. El topónimo, por el contrario, tenía su razón de ser, pues cuenta le leyenda que allí fue hallada una imagen de la Virgen bajo los restos de un cementerio de animales. A la pequeña imagen de madera se le llamó ‘La Juradera’, pues ante la escultura juraban el Fuero de 1095 los forasteros que aquí buscaban cobijo.

Pero, visto lo visto, la zona debería recuperar su nombre original, dado que a los políticos locales, a todos, el patrimonio logroñés les importa un cuerno.

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Haro: La Rioja Tierra Abierta. Dulce, el general que no hacía honor a su apellido
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Marcelino Izquierdo | 02-04-2013 | 16:03| 4

 

Pese a haber protagonizado importantes páginas de la historia de España del siglo XIX, no es Domingo Dulce y Garay un personaje especialmente conocido entre sus paisanos. La exposición La Rioja Tierra Abierta, ‘Las Luces de la Modernidad’, que se celebra en Haro, ha querido recordar a este militar y político, del que pueden contemplarse en el palacio de Bendaña su gorro militar, su retrato o su busto.

Dulce nació en la localidad riojana de Sotés el 7 de mayo de 1808, cinco días después de que estallara la Guerra de la Independencia. Al igual que muchos jóvenes del siglo XIX, ingresó en el Ejército como cadete a los 15 años, siendo muy pronto ascendido a alférez de Caballería. A las órdenes del general riojano (de adopción) Baldomero Espartero, combatió durante la I Guerra Carlista en el bando liberal. Al concluir la primera guerra civil de la España moderna, él de Sotés ya lucía en su pecho cuatro cruces Laureadas de San Fernando, fruto de heróicas acciones militares, así como el rango de teniente coronel sobre sus hombreras.

Con el duque de la Victoria en la Regencia de la nación, Domingo Dulce ingreso en la Guardia Real, protagonizando allí el hecho de armas que lo inmortalizó. En 1841, durante una conspiración militar moderada -otra más de uno u otro signo- los generales Diego de León y Concha intentaron asaltar el Palacio Real y dar así un golpe de mano. La intención de los rebeldes no era otra que secuestrar a la futura Isabel II y forzar así la inestable posición de Espartero. Dulce, que se hallaba de servicio aquella noche, defendió con bravura la escalera que conducía a las habitaciones de la reina niña y evitó la maniobra al frente de sus alabarderos. Diego de León fue fusilado y Dulce y sus hombres fueron galardonados por la futura Isabel II. El pundonor del riojano fue recompensado con el estatus de gentilhombre de Su Majestad.

General y marqués

Ascendido al rango de general, Dulce tomó parte en la II Guerra Carlista, durante la que cosechó un importante triunfo sobre la huestes de Ramón Cabrera, el Tigre del Maestrazgo, en la localidad de Castell-Florite. Fue este topónimo oscense el que adornaría su futuro título nobiliario: marqués de Castell-Florite. Esta distinción llegó en 1860 cuando, siendo capitán general de Cataluña, reprimió una asonada carlista en San Carlos de la Rápita (Tarragona).

El otro hito histórico en el que nombre de Dulce se escribió con letras de oro en el devenir de España fue la Revolución de 1854, popularmente conocida como la Vicalvarada. En julio de ese año, siendo general de Caballería, unió sus fuerzas a las de O”Donnell en el primer golpe serio al reinado de Isabel II. El definitivo llegaría 14 años después, con la denominada Revolución Gloriosa de 1868.

Insurrección en Cuba

Destinado a Cuba como gobernador, desarrolló Dulce una meritoria gestión, trufada de generosas disposiciones que le granjearon las simpatías de los nativos, al tiempo que combatía a los sublevados de Santo Domingo. Hoy, en los diferentes manuales de la historia de Cuba, Domingo Dulce tiene un papel relevante.

De vuelta a la metrópoli, fue desterrado a Canarias junto a Serrano por conspiración. Triunfante la Revolución del 68, firmó el manifiesto «España con honra».

Pese a estar enfermo, regresó Dulce a la Capitanía General de Cuba, en enero de 1869, pero el éxito de su primer mandato no le acompañó esta vez. Como bien explica el aleluya titulada Historia de la Insurrección y Guerra de Cuba -aquí reproducida-, su política conciliadora tropezó con la intransigencia de españolistas y autonomistas. Ambos bandos irreconciliables, como se vería finalmente en 1898, llegaron a cercarle en su palacio de La Habana y a forzar su dimisión cinco meses después de retomar el cargo.

Acudió al balneario francés de Amelie-les-Bains, donde falleció el 23 de noviembre de 1869.

 

DIEZ FECHAS CLAVES

1808: Nace en la localidad riojana de Sotés, fue cadete de Caballería en 1823, y combatió en la I Guerra Carlista, contiendo que terminó tras el abrazo de Vergara con el empleo de teniente coronel.

1841: Era el jefe del retén de Alabarderos que impidió, en el Palacio Real de Madrid, el secuestro de la reina lsabel II por parte de los generales Concha y Diego de León, este último fusilado días después, durante el frustrado pronunciamiento antiesparterista;

1843: Sufrió postergación por ello al triunfar los moderados tras la caída de Espartero y la llegada al poder de Narváez, pero volvió a ocupar destinos importantes desde su ascenso a brigadier en 1847.

1854: Tuvo un papel preponderante tanto en la preparación como en el desenlace de la revolución de julio de 1854 -conocida históricamente como la Vicalvarada- contra el gobierno Sartorius, en el que ocupaba el cargo de director general de Caballería).

1860: Cuando ocupaba el empleo de capitán general de Cataluña, tuvo que actuar y reprimir con contundencia contra la intentona carlista que surgió en la localidad tarraconense de San Carlos de la Rápita.

1862: Ocupa por primera vez el puesto de capitán de general de Cuba hasta 1866.

1868: Tomó parte activa en la crisis final del mandato de Isabel II, reina que tuvo que huir a Francia tras la denominada Revolución Gloriosa. Domingo Dulce era uno de los generales desterrados por el hasta entonces primer ministro González Bravo. También fue uno de los firmantes del manifiesto España con honra.

1869: Pese a estar enfermo, regresó a la Capitanía General de Cuba. Muere en el balneario de Amelie-les-Bains (Francia) el 23 de noviembre.

1962: Se publica la biografía Domingo Dulce. General isabelino, a cargo de uno de sus descendientes, marqués de Castell-Florite.

2006: Sotés le dedica una plaza a Dulce, marqués de Castell-Florite.

 

 

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Jesús Franco, alias Cliford Brown, el cineasta que trabajó en la ‘Calle Mayor’
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Marcelino Izquierdo | 03-04-2013 | 08:41| 0

 

Con 82 años, Jesús Franco acababa de estrenar su última película, titulada ‘Al Pereira vs the Alligator Women’. Era el Ed Wood del cine español. Ayer falleció, víctima de un ictus, en Málaga.

A lo largo de su extensa carrera cinematográfica, dirigió más de 200 títulos, casi todos encuadrados en la serie B, y colaboró con grandes de la historia del cine: Orson Welles, Luis García Berlanga, Juan Antonio Bardem, Nicholas Ray, Robert Siodmak, Christopher Lee, Klaus Kinski o Fernando Fernán Gómez. Bajo la dirección de este último, Franco interpretó el papel de Venancio en ‘El extraño viaje’, una de las mejores películas del cine español de los años 60.

«Especialista en cócteles de terror, erotismo, fantasía y aventuras» –como lo recuerda la Academia de Cine Español–, el realizador madrileño era más conocido en medio mundo como Jess Franco, Jess Frank, Clifford Brown o James P. Jonson. Hombre culto y de familia de intelectuales –era tío del escritor Javier Marías y del fallecido cineasta Ricardo Franco–, llegó a realizar hasta diez largometrajes en un año con los títulos más sugerentes: ‘Gritos en la noche’, ‘Necromicón’, ‘Diario íntimo de una ninfómana’, ‘La ciudad sin hombre’, Fu-Manchú y el beso de la muerte, ‘Un silencio de tumba’ o Killer Barbys contra Drácula’.

Pero, además, Jesús Franco mantuvo una constante relación con La Rioja, sobre todo a raíz de la filmación de la película ‘Calle Mayor’, en el que participó junto a Juan Antonio Bardem. Así recordaba la ciudad el prolífico director, con motivo del rodaje: “Logroño reunía perfectamente las condiciones requeridas: era una pequeña ciudad, austera y recoleta, llena de rincones bellísimos, pero sin vocación de protagonismo».

En 1998, el festival Actual le rindió en Logroño un homenaje bajo el título ‘Cine de caspa y ensayo’. “La ‘caspa’, cuando se asocia al séptimo arte, simboliza la falta de medios y, en consecuencia, más libertad en la creación”, afirmó por aquel entonces.ç

Años después, con motivo del 50 aniversario del rodaje y estreno de la película de Juan Antonio Bardem en Logroño, Ediciones del 4 de Agosto publicó en su Colección ‘Días de perros’ el libro ‘Retorno a Calle Mayor’ (2006). Bajo la coordinación de Rubén Marín, el volumen contó con textos de Rafael Azcona, Bernardo Sánchez, David T. Caldevilla y Luis A. Cabezón y el propio Jesús Franco.

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Desmemoria sobre la Guerra de Irak
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Marcelino Izquierdo | 22-03-2013 | 11:07| 3

 

Menos mal que lo hemos vivido porque, tal y como lo cuentan algunos, casi nos convencen de que la Guerra de Irak era justa y necesaria y de que el atentado terrorista del 11-M fue un golpe de Estado en toda regla, urdido por el contubernio islamicoetarramasón de Múnich y con la colaboración sine qua non de Iñaki Gabilondo.

Vayamos por partes. En un artículo preñado de desmemoria, quien fuera por aquel entonces representante del Gobierno de Aznar ante la ONU, Inocencio Arias, asegura ahora que «el inspector Blix nunca se mojó del todo» sobre la no existencia de armas de destrucción masiva en Irak, lo que justificaría la invasión del país. Sin embargo el propio Blix ya denunció tiempo atrás que Dick Cheney, vicepresidente con George W. Bush, amenazó con difamarles tanto a él como a El-Baradei –el otro inspector de la ONU y posterior Premio Nobel de la Paz– si no suministraban la información «requerida» sobre las presuntas armas de destrucción masiva en Irak. Y añadía Blix en una entrevista: «La administración Bush engañó a los estadounidenses y al mundo creando un despliegue publicitario acerca de las armas de destrucción masiva para justificar la invasión a Irak».

Desconozco cuál es el interés de Arias en sacar a relucir, una década después, la coartada de las armas de destrucción masiva, armas que –por cierto– nunca aparecieron, cuando hace tan sólo dos años el propio diplomático español justificaba que «la intervención en Irak tenía un objetivo claro: derrocar a Sadam Husein».

Lo que ya no tiene vuelta de hoja son los cientos de miles de iraquíes muertos –la mayoría civiles– en la guerra, además de los soldados y periodistas estadounidenses, británicos, españoles… que nunca volvieron.

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Haro, París y Londres o… ya estamos en Haro que se ven las luces
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Marcelino Izquierdo | 22-03-2013 | 11:59| 0

 

No es casual que ‘Luces de la Modernidad’ fuera el lema elegido para la sexta edición de ‘La Rioja Tierra Abierta’, que tiene a Haro como protagonista. Primero, porque su programa expositivo arranca en el palacio de Bendaña, junto a su bello Ayuntamiento neoclásico, con el siglo XVIII, el Siglo de las Luces, como punto de partida. Segundo, porque la Ilustración prendió pronto en la ciudad jarrera, que apostó por la modernidad y se fue alejando de las sombras. Y, tercero, porque en la segunda mitad del siglo XIX llegó a través de Haro la industrialización que tanto necesitaba el país y, como premio, fue elegida pionera para inaugurar en España la luz eléctrica. «Haro, París y Londres» se convirtió en el grito de guerra de una ciudad orgullosa de su pasado, de su presente y, sobre todo, de su futuro.

Manual de Historia

Como si fuera un manual de Historia Moderna y Contemporánea de Miguel Artola, el palacio de Bendaña muestra al visitante el devenir paralelo de España, de La Rioja y de Haro desde los albores del siglo XVIII hasta 1917, fecha en la que falleció el artista jarrero Enrique Paternina. Y lo hace a través de pinturas, esculturas, grabados, mapas y objetos singulares , que llevan las firmas de Goya, López Portaña, Mengs, Benlliure, Madrazo, Van Halen, Sorolla…

En cuatro zancadas, el itinerario prosigue en el Museo del Torreón, en cuyas paredes medievales cuelgan las obras de Enrique Paternina García-Cid, pintor jarrero de noble cuna que influyó en grandes maestros como Picasso, Zuloaga o Sorolla. ‘La visita de la madre’, su obra cumbre, preside la primera parte de la muestra, ‘La búsqueda de una pasión’ (1884-1899), que será sustituida en julio por ‘La luz hallada en Haro (1900-1917), con las pinturas de su última etapa y las de otros pintores con lo que se relacionó.

En la Estación Enológica, la exposición ‘Trasluces’ avanza por la senda de la imagen, desde la cámara oscura hasta el cartel publicitario, haciendo hincapié en la pujanza de la economía jarrera a lo largo del último tercio del siglo XIX y principios del XX, andamiada en la industria vinícola.

También el Barrio de la Estación o de las Bodegas, singular urbe arracimada en torno al trayecto del ferrocarril, amalgama sus edificios centenarios con la modernidad del siglo XXI, haciendo del vino su seña de identidad.

Pero, además de las cuatro sedes, otros puntos de Casco Urbano van a desarrollar diversas actividades, como el teatro Bretón, la parroquia de Santo Tomás, el palacio de las Bezaras o la basílica de la Vega. Recomendaría a quienes tengan tiempo para recorrer el casco antiguo de Haro que disfruten del pórtico de Santo Tomás, esculpido con maestría por el gran Felipe Vigarny, y también de su interior, con notables obras de arte. No en vano, el templo es Monumento Nacional desde 1931.

 

CUATRO ESPACIOS

Luces de la Modernidad
Sede: Palacio de Bendaña.
Exposición: Recorrido por la Historia de Haro, La Rioja y España desde el siglo XVIII hasta 1917.

Legado Paternina
Sede: Museo del Torreón.
Exposición: Muestra de la obra del pintor jarerro Enrique Paternina García-Cid.

Trasluces. Camino de la imagen
Sede: Estación Enológica
Exposición: Fotografías y publicidad sobre el mundo del vino y su relación con Haro.

Barrio de la Estación
Sede: Bodegas centenarias.
Exposición: Respirar el universo del vino en el barrio que concentra el mayor número de bodegas centenarias del mundo.

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