La Rioja
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¡Salvemos el español!
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Marcelino Izquierdo | 12-05-2013 | 07:00| 3

 

San Millán de la Cogolla acoge los días 16 y 17 de mayo el Seminario Internacional de Lengua y Periodismo, que en su octava edición abordará nada menos que ‘El lenguaje de la crisis’. Tajo, desde luego, no les va a faltar a ponentes, lingüistas, periodistas, economistas y alumnos en general.

Es posible, como afirmó el director de la Fundación del Español Urgente, Joaquín Müller, que la maldita crisis –la madre de todas las crisis– sea una fértil fuente de enriquecimiento de la lengua española, con la incorporación de ingresos léxicos, de nuevas palabras y la recuperación de otras olvidadas. Seguro que es cierto.

Sin embargo, a medida que brotan eufemismos, metáforas, circunloquios, perífrasis, evasivas, indirectas, y –en paralelo– quedan disipadas la verdad, la franqueza, la sencillez, la lealtad o la campechanía, este aluvión lingüístico corre el peligro de transmutarse en maquiavélica logomaquia o el arte de no decir nada que no interese.

Bautizar la crisis como «desaceleración» o «aterrizaje suave», «reformas» a los tijeretazos, denominar «cambios en la ponderación fiscal» a una descarada subida de impuestos, calificar la recesión económica como «tasa de crecimiento negativo», «proceso de regularización» a una vergonzosa amnistía fiscal o rescate de la banca –en realidad, de España– como «apoyo financiero», seguro que enriquece la lengua de Gonzalo de Berceo, pero también exacerba al más pintado.

El seminario que presidirá la Princesa Letizia en la cuna del español –o castellano– no debería quedarse en un mero análisis aséptico del metalenguaje que emana del «deterioro del contexto económico» (crisis, perdón); muy al contrario, debería servir como foro de denuncia del aniquilamiento moral que sufre el idioma común de quinientos millones de hispanohablantes.

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El manteo del ‘perro volador’
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Marcelino Izquierdo | 11-05-2013 | 22:00| 10

 

«Este santo, San Quirico,
de Matute es el patrón
como símbolo de un pueblo
que rechaza la opresión»

 

La localidad riojana de Matute celebra sus fiestas patronales de San Quirico –o San Quiles– y su madre, Santa Julita, los días 16 y 17 de junio.  Y lo hace con tradiciones seculares, algunas de las cuales han desaparecido con el paso del tiempo. La víspera, el día 15, los vecinos ascienden en romería hasta la ermita enclavada en lo alto del monte San Quiles, llevando al santo en una alforja «para que vea a su madre». Allí, tras la misa y el almuerzo de rigor, el Ayuntamiento invita a los presentes a café como costumbre de una época, lejana en el calendario, en la que lo hacía por necesidad, pues siglos atrás el café era una bebida exótica, cara y difícil de adquirir, a no ser en selectos ultramarinos. Tras el café y los juegos, el santo regresa a la parroquia.

 

Las coplas del cachibirrio

 

Años atrás, la romería se adornaba de un ritual más vistoso, pues la imagen San Quiles era sacada en andas de la iglesia parroquial de San Román, sobre los hombros de las autoridades, precedidos por los bailes de ocho danzadores y un cachibirrio, que cantaba coplas como la que sigue: «Tú eres el santo más niño, el más bonito y más chico, por eso hoy con gran cariño  te canto niño Quirico».

Pero en lo que hoy se detiene esta ‘Retina de la memoria’ es la fotografía del manteo de los perros, una tradición que se mantuvo hasta hace pocas décadas, pero que la modernidad y el amor por la naturaleza acabaron por desterrar, por suerte para los canes. Y no sólo en Matute, sino en otras localidades del Valle de San Millán y de sierras no muy lejanas.

No se ponen de acuerdo los folcloristas ni los expertos en el pasado de la comarca sobre el desarrollo, calado y final de tan curioso «divertimento», pero la imagen que hoy publicanos no tiene vuelta de hoja.

La fotografía pertenece a una colección particular y sobre ella está escrita la siguiente leyenda: «Manteamiento de los perros. Costumbre del Valle de San Millán (Rioja)». La instantánea se realizó hacia 1913, hace ahora un siglo, más o menos.

 

Apuesta por la modernidad

 

En las últimas décadas, España ha ido regulando la mayor parte de las tradiciones que tenían a los animales como protagonistas involuntarios, con mayor o menor éxito, aunque Matute o otros pueblos del entorno sí que se apuntaron a la modernidad.

A finales del siglo XX, a propósito de la publicación del libro ‘Fiestas populares e insólitas’ (1997), de Juan García Atienza, se reabrió la polémica sobre el manteo de perros en Matute, cerrada por el profesor Alberto Montes, natural de la localidad: «No me consta que en la romería de San Quiles figure como tradición ni como costumbre ni siquiera como un hábito el manteo de perros».

Cien años contemplan la imagen de aquella España profunda que ya no existe ni se la espera.

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El origen riojano de Máxima Zorreguieta
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Marcelino Izquierdo | 07-05-2013 | 12:38| 12

 

Esta semana, Guillermo-Alejandro de Orange-Nassau se convirtió en el nuevo rey de Holanda y, junto a él, como reina consorte, su esposa Máxima Zorreguieta. Argentina de nacimiento, Máxima tiene antepasados en los Cameros, al igual que otras dos monarcas: Fabiola de Mora y Aragón, reina viuda de Bélgica, y Margarita Gómez-Acebo, casada con el rey Simeón II de Bulgaria, aunque en su país no pueda ejercer como tal.

Tomás Rubio de Tejada y Fernández, genealogista del Antiguo e Ilustre Solar de Tejada, lleva años trabajando en la historia de esta institución y ha publicados libros y numerosos artículos.

«Es curioso, pero las tres reinas son descendientes del Solar de Tejada –afirma Rubio de Tejada–. Fabiola de Mora y Aragón fue inscrita como divisera en el año 2009, y Máxima Zorreguieta en proceso de inscripción».

Laguna y Nieva

Sobre la nueva reina de los holandeses, el experto explica que su antepasado José Antonio Pérez de Tejada y Moreno de Tejada fue quien salió de España –a mediados del siglo XVIII–, primero hacia Uruguay, donde ejerció el cargo de comandante de Milicias, para pasar después a Buenos Aires (Argentina). Éste militar, a su vez, era descendiente, por el apellido de Pérez de Tejada, de Nieva de Cameros y, por el de Moreno de Tejada, de Laguna de Cameros.

En resumidas cuentas, Máxima Zorreguieta, la recién coronada reina de los Países Bajos, tiene raíces riojanas tanto en el Camero Nuevo (Nieva de Cameros) como en el Viejo (Laguna de Cameros). Además de su vinculación con diferentes familias de la nobleza española, entre ellas la riojana que entronca con el Solar de Tejada, también tiene ascendientes nobiliarios en Portugal, Italia y otros países latinoamericanos.

El genealogista Tomás Rubio de Tejada asegura que era tal la importancia del Solar de Tejada y de otros linajes que provienen de la comarca serrana que «casi la mitad de la nobleza española desciende de los Cameros».

Zarina de Bulgaria

Por su parte, Margarita Gómez-Acebo y Cejuela, esposa de Simeón de Sajonia-Coburgo Gotha, antiguo rey de Bulgaria, bajo el nombre de Simeón II, también proviene de la sierra riojana. Nacida en Madrid el 6 de enero de 1935, Margarita Gómez-Acebo contrajo matrimonio el 21 de enero de 1962, en Lausana (Suiza), con Simeón II, depuesto zar de Bulgaria. Tiene reconocido el título de reina (o zarina, nombre tradicional búlgaro) de Bulgaria, con tratamiento de majestad, además de los de princesa de Sajonia-Coburgo-Gotha y duquesa de Sajonia. También es cuñada de doña Pilar de Borbón, hermana del rey Juan Carlos I.

Descendiente del Solar de Tejada, los antepasados de Margarita vivieron en El Horcajo y otras pedanía de Lumbreras y también de Jalón de Cameros. Los más antiguos, según el árbol genealógico confeccionado por Tomás Rubio de Tejada, residían en tierras cameranas a finales del siglo XVI.

 

Fabiola de Bélgica, divisera del  Solar de Tejada

Fabiola de Mora y Aragón, reina viuda, princesa de Bélgica y duquesa de Sajonia, hunde sus raíces en Aldeanueva de Cameros, de donde desciende. Nacida en Madrid el día 11 de junio de 1928, Fabiola Fernanda María de las Victorias Antonia Adelaida de Mora y Aragón –que era su nombre completo– saltó a las páginas del papel couché cuando contrajo matrimonio con Balduino I, rey de los belgas, el día 15 de diciembre de 1960 , en Bruselas.

Su acreditado vínculo con la arraigada tradición solariega de Rioja se oficializó el 3 de octubre de 2009, fecha en la que fue recibida como dama divisera hijadalgo del Ilustre Solar de Tejada, la corporación nobiliaria más antigua de toda España, dado que la reina Fabiola desciende, por línea materna, de varias generaciones de señores de Tejada, naturales de Aldeanueva de Cameros, desde los albores del siglo XVII. De hecho, los primeros antepasados datan del año 1610, Juan de la Peña y Romero y María Hernández y Romero, naturales de Aldeanueva de Cameros, casados el 25 de abril de 1610, y Alonso de la Peña y María Romero, ambos también de Aldeanueva, casados el 14 de septiembre de 1613.

Fabiola de Mora y Aragón, hija del marqués de Casa Riera y ahijada de la reina Victoria Eugenia, fue reina titular hasta el 31 de julio de 1993, fecha en falleció su esposo Balduino en la residencia que ambos poseían en Playa Granada (Motril). Al no tener descendencia, la corona belga correspondió a Alberto II, hermano menor de Balduino, y a su mujer, Paola Ruffo di Calabria.

 

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La herencia o… cómo vivir del cuento
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Marcelino Izquierdo | 05-05-2013 | 07:00| 4

 

En su obra ‘Morfología del cuento’, el lingüista ruso Vladímir Propp demostró que, por lo general, las narraciones populares siguen un camino de puntos recurrentes y una estructura constante que apenas varía. Las «funciones de Propp» no sólo influyeron sobremanera en Claude Lévi-Strauss y en Roland Barthes sino que, además, fueron claves para analizar los relatos y crónicas que emanaban de la tradición.

Uno de esos cuentos seculares, que la rumorología soviética adaptó al traspaso de poderes en el Kremlin entre Nikita Kruschev y Leonidas Brezhnev, allá por 1964, es el conocido por el de ‘Los tres sobres’.

‘Los tres sobres’ narra la historia de Merian –Mariano en ruso–, un favorito del zar que llegó al palacio real de San Petersburgo para gestionar la hacienda de su amo. Repasando las cuentas de su antecesor, Merian descubrió en su escritorio un gran sobre con tres cartas lacradas y la siguiente leyenda: «Abrir sólo en caso de máxima urgencia, de uno en uno, y en el orden establecido». El nuevo gerifalte archivó el sobre en el fondo del escritorio y se olvidó de él.

Pero más pronto que tarde los problemas comenzaron a multiplicarse: las arcas reales decrecían, así como las tierras, en la misma proporción que aumentaban las regañinas y amenazas del zar. Merian se acordó entonces de las tres cartas y, casi sin pensarlo, abrió la primera: «De todo lo malo, échame la culpa a mí».  Así lo hizo y con ello consiguió aplacar la furia de su señor.

Sin embargo, no tardó mucho en empeorar la situación, lo que empujó a Merian a romper el lacre de la segunda carta: «Dile al zar que es preciso reformar el sistema». Así lo hizo y con ello consiguió aplacar la furia de su señor. Pero tampoco esta maniobra perduró en demasía. Desesperado, Merian abrió la última carta, que así decía: «Empieza a escribir tres cartas para tu sucesor».

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Práxedes Mateo-Sagasta, cincelado por Mariano Benlliure
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Marcelino Izquierdo | 03-05-2013 | 07:00| 0

 

La relación entre el escultor Mariano Benlliure y La Rioja fue estrecha y fructífera. El artista valenciano no sólo fue el esposo de la cantante jarrera Lucrecia Arana sino que, también, se granjeó la amistad Práxedes Mateo-Sagasta. Benlliure inmortalizó al viejo pastor camerano en un impresionante busto esculpido en 1902, un año antes de la muerte del siete veces presidente del Gobierno español, y también proyecto su mausoleo en el Pabellón de Hombres Ilustres de Madrid.

Tras la rehabilitación del citado mausoleo, la Fundación Práxedes Mateo-Sagasta ha organizado un ciclo de conferencias y una exposición, que se celebrarán en Logroño entre mayo y junio. Sobre vinculo entre el político de Torrecilla y el escultor valenciano van a profundizar dos mujeres expertas: Leticia Azcue Brea, jefe de Conservación de Escultura del Museo del Prado, y Lucrecia Enseñat Benlliure, directora y vicepresidenta de la Fundación Mariano Benlliure y descendiente tanto del artista como de Lucrecia Arana.

Las actividades van a coincidir, además, con la exposición ‘La Rioja Tierra Abierta’, que se celebra en Haro, donde pueden contemplarse tanto la citada escultura de Sagasta como un busto de la cantante jarrera Lucrecia Arana, esposa del propio Benlliure.

Sagasta, Olózaga…

Sobre el cementerio cívico madrileño situado en Atocha, en el que también descansa el político riojano Salustiano de Olózaga, además de otros ilustres prohombres de la España del siglo XIX, como Álvarez Mendizábal, Martínez de la Rosa o Cánovas del Castillo, merece la pena visitar ahora el mausoleo sagastino, que luce ahora en todo su esplendor.

«Los liberales a Sagasta», puede leerse con grandes letras en la tumba realizada en mármol, un año después de la muerte del riojano, el 5 de enero de 1903. Destaca en la obra, una de las más elogiadas de Benlliure,  la estatua yacente del propio Sagasta vistiendo levita y portando el Toisón de Oro, su condecoración más preciada. En la cabecera del sepulcro, Benlliure quiso representar la Historia a través de una figura femenina, sentada y semidesnuda, que cierra un libro de la época que termina con la desaparición del finado.

Como gran defensor de la soberanía popular, También tiene su reflejo en el mausoleo la figura del pueblo español, representado en la imagen de un hombre, cuyo brazo izquierdo descansa sobre los evangelios –como símbolo de la verdad–, al tiempo que en su mano derecha blandea la espada, con la Justicia grabada en la empuñadura y la paz simbolizada por una rama de olivo que cubre la hoja del arma. En los laterales del sepulcro están grabadas diferentes fechas que  jalonaron la vida política de Mateo-Sagasta.

Escultura y biografía

Sobre el busto del ingeniero camerano, propiedad de la Comunidad Autónoma de  La Rioja y que puede contemplarse en ‘La Rioja Tierra Abierta’ de Haro, se realizó en 1902, a instancia del periodista y escritor Natalio Rivas. Mientras Sagasta posaba para Benlliure, en el estudio que el escultor tenía en Madrid, Rivas aprovechó para profundizar en la vida del prócer, del que escribió la biografía titulada ‘Sagasta, conspirador, tribuno y gobernante’. El propio Rivas escribió en el diario ‘ABC’: «El busto resultó, como era de esperar, digna producción del insigne maestro. Una verdadera joya artística» que «Sagasta contemplaba encantado». Las sesiones de posado fueron inmortalizadas por las instantáneas tomadas por el fotógrafo Franzen.

 

 

Actividades

Ciclo de conferencias: ‘Esculpir la fama. Mariano Benlliure y Práxedes Mateo-Sagasta’
23 de mayo. ‘Mariano Benlliure, la sociedad de su tiempo. El retrato de Práxedes Mateo-Sagasta’, por Leticia Azcue Brea, jefe de Conservación de Escultura y AADD, Museo del Prado.
30 de mayo. ‘Los monumentos funerarios de Mariano Benlliure. El mausoleo de Práxedes Mateo-Sagasta’, por  Lucrecia Enseñat Benlliure, directora y vicepresidenta de la Fundación Mariano Benlliure.
Lugar. Centro Cultural Caja Rioja-Gran Vía Logroño.

Exposición: Fotografías sobre el mausoleo de Práxedes Mateo-Sagasta
Autora. Eva Sánchez Benítez
Lugar. Centro Cultural Caja Rioja-Gran Vía Logroño.
Fechas. Del 13 de mayo al 6 de junio.
Organiza. Fundación Práxedes Mateo-Sagasta.
Colaboran. Parlamento de La Rioja, Instituto de Estudios Riojanos y Fundación Caja Rioja.

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Carlos Fernández Casado, el riojano que diseñó el arco de San Mamés
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Marcelino Izquierdo | 29-04-2013 | 07:00| 6

 

ROBERTO GONZÁLEZ LASTRA

 

Recién cumplidos los 60 años de vida, su futuro empieza a mudar de incierto a muy negro. A primeros de junio, el doloroso derribo de San Mamés, el centenario campo de fútbol que el Athletic Club de Bilbao estrenó el 21 de agosto de 1913, dejará sin pedestal a su mítico arco, la majestuosa estructura con ADN riojano enclavada en su actual ubicación desde el 13 de marzo de 1953.

Desde aquel –ironías del destino– martes y 13, Bilbao, la villa fundada el 15 de junio del año 1300 por don Diego López de Haro V, ‘El Intruso’, el Señor de Vizcaya de cuna riojana, convirtió la ‘corona’ de la ‘Catedral’, también con sello de La Rioja, en uno de sus emblemas más preciados. La imponente estructura metálica fue obra del prestigioso ingeniero logroñés Carlos Fernández Casado junto al equipo de arquitectos integrado por José Antonio Domínguez Salazar, Ricardo Magdalena Gayán y Carlos de Miguel González.

Su reto comenzó en 1950 tras ganar un concurso público convocado por el Athletic para la ampliación y reforma de San Mamés. Con la construcción de una gran tribuna principal como eje clave, las obras arrancaron a principios de 1952 para en apenas 15 meses levantar el anfiteatro más grande de Europa en su género, en el que se emplearon 360 toneladas de hierro, 3.800 de cemento, 6.000 metros cúbicos de arena y 10.000 de gravilla de caliza.

Para sustentar la tribuna principal, que acoge la escultura del mítico ‘Pichichi’, Carlos Fernández Casado y sus colaboradores idearon una revolucionaria estructura metálica con la que lograron su propósito sin necesidad de las molestas columnas que dificultaban la visibilidad.

El acero para la obra del ingeniero riojano fue suministrado por la empresa Altos Hornos de Vizcaya. El armazón, que realmente se compone de dos arcos unidos entre sí por cruces de San Andrés, mide 115 metros de longitud, 16,28 de altura y 6,60 de anchura. Aunque es hueco por dentro y está formado por chapas de entre 10 y 12 milímetros de espesor, su peso total es de 270 toneladas.

Símbolo del club

Acabado su montaje, junto a la fachada exterior, la imponente estructura fue trasladada a su ubicación definitiva, 14 metros más cerca del terreno de juego, mediante un sofisticado sistema de raíles y poleas y una meticulosa tarea que se prolongó durante cuatro horas y media el mencionado 13 de marzo de 1953.

Desde ese día, el arco se convirtió en un símbolo del club casi tan importante como su propio escudo. Bajo su sombra, la afición pudo despedir a la mítica delantera formada por Iriondo, Venancio, Zarra, Panizo y Gainza; disfrutar de Iríbar, Garay, Canito, Orúe, Mauri y Maguregui, de los hermanos Arieta, Uriarte, Clemente, Txetxu Rojo, Dani, Sarabia, Andoni Goikoetxea, Argote, Valverde, Ciganda, Urzaiz, Julen Guerrero, Joseba Etxeberria, Urzaiz… una nómina eterna que ha seguido con dos campeones del mundo, Javi Martínez y el riojano Fernando Llorente, hasta la plantilla actual, un prometedor combinado, pese a la campaña actual, de veteranos y prometedoras ‘joyas’, como Iraola, Aduriz, De Marcos, Muniain, Ander Herrera, Laporte o Ruiz de Galarreta…

Bajo el arco, la afición rojiblanca ha celebrado tres de las ocho ligas conquistadas, 6 de las 23 copas y 1 supercopa. El pasado 6 de diciembre, el duelo contra el Sparta de Praga en la Europa League, echó el telón de la historia continental de la ‘Catedral’ tras 79 encuentros europeos, incluida aquella memorable final de la UEFA contra la Juventus de Turín, el 18 de mayo de 1977.

Cuatro alternativas

El 27 de abril, pasó por su césped el último grande, el Barça, en una cita liguera a la que le quedan los dos últimos episodios: el Mallorca y el Levante, antes de la demolición del templo de los ‘Leones’. A falta de poco más de un mes para el inicio del derribo, la gran incógnita para la parroquia rojiblanca es todavía hoy el destino de su arco, un emblema al que en mayo del 2006, el Ayuntamiento de Bilbao, ante el proyecto del nuevo estadio, rebajó el nivel de protección del máximo con el que contaba, el A, al D. Desde ese día, el icono que ha abanderado al Athletic y a Bilbao en los últimos 60 años dejó de ser intocable.

Pese al silencio del club –su presidente, Josu Urrutia, se limitó a señalar el pasado febrero que «hay proyectos y el club estudia actualmente el destino que se le dará»–, las alternativas reales, descartada su integración en el nuevo campo, se reducen a cuatro: su transformación en pasarela sobre la ría, un proyecto ya anunciado en el 2007 por el alcalde, Iñaki Azkuna; su traslado a otro punto de la capital vizcaína para su reconversión en monumento;  la denominada solución ‘muro de Berlín’, diseccionarlo para su posterior venta en piezas; y la más dolorosa y temida, su demolición, troceo y envío a una acería para su fundición.

Frente a ello, la Peña Deusto del Athletic emprendió una cruzada en favor de la conservación de la obra del logroñés Carlos Fernández Casado, una iniciativa que atesora ya más de 25.000 firmas.

 

 

El niño al que el río Ebro le alentó a ser ingeniero

 

MARCELINO IZQUIERDO

Carlos Fernández Casado no estudió Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos ni vio la luz en Logroño sólo por casualidad. Solía recordar que, siendo un niño, el vértigo que sentía cuando miraba las aguas del río Ebro desde los puentes de su ciudad natal le impulsó, precisamente, a construir puentes. A lo largo de más de 50 años, este ilustre riojano proyectó y construyó innumerables obras de ingeniería, publicó una docena de libros sobre temas variopintos –resistencia de materiales, cálculo de puentes, historia de puentes y de ingeniería en general– y, sobre todo, fue uno de los grandes de la ingeniería española del siglo XX.

Fernández Casado nació en Logroño el 4 de marzo de 1905, en un precioso edificio que (aún) se conserva en Muro de Cervantes, esquina con avenida de Navarra, frente al Instituto Sagasta. Y aquí creció y estudió los primeros once años de su vida, hasta que su padre, general de Artillería, fue destinado a Madrid. Gracias a su talento y precocidad, el pequeño Carlos ingresó en la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Madrid a los 14 años y acabó los estudios con sólo 19. Pero, no contento con la hazaña, viajó a París para cursar estudios sobre Radiofaros y lograr el título de ingeniero de Telecomunicaciones.

Un gran humanista

Pero él nunca se conformó. A imagen de los genios humanistas del Renacimiento, Carlos Fernández Casado también se interesó por la otras materias: se licenció en Filosofía y Letras, rama de Historia (1944),  y en Derecho (1973). No en vano, fue el primer ingeniero que ejerció como miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.
Desde 1958 ejerció como profesor de Puentes en la Escuela de Madrid, donde aprobó la cátedra en 1961. Trabajó de ingeniero de la firma Huarte y Cía desde 1932 hasta su jubilación, aunque también trabajó en la jefatura de Puentes y Estructuras del Ministerio de Obras Públicas desde 1949 hasta 1963.

Entre su ingente obra, podríamos destacar el nuevo puente de hierro sobre el río Manzanares en Madrid (1932), puente de Siles sobre el río Guadalimar (1934), puente sobre el río Guadalfeo en Salobreña (1944), puente de San Adrián sobre el río Besós (1944), puente del río Palmones en Algeciras (1953), puente arco de Mérida sobre el Guadiana (1959), edificio de Torres Blancas (1964), torre del Banco de Bilbao en Madrid (1978), colección de pasos superiores de la N-VI también en la capital (1969), pasarela de las Glorias de Barcelona (1973) o puente atirantado Sancho el Mayor en Castejón de Ebro (1978), además de naves industriales o residencias sanitarias repartidas por toda la geografía nacional.

El ingeniero logroñés se retiró de toda actividad profesional en 1984, por motivos de salud, y falleció en Madrid el 3 de mayo de 1988. Dos años antes, el Gobierno de La Rioja había concedido a Fernández Casado su máximo galardón, la Medalla de Oro de la Comunidad Autónoma.

 

Homenaje en forma de puente

El Ministerio de Obras Públicas, como reconocimiento a su trayectoria en la Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos y a su notable labor en el capítulo de los puentes bautizó ‘Puente Ingeniero Carlos Fernández Casado’ al puente atirantado que transcurre sobre el embalse leonés de Barrios de Luna, proyecto de su colaborador Javier Manterola. Cuando se inauguró, en 1983, supuso un récord mundial de luz en puentes atirantados, con un vano central de 440 metros. Durante la primera década del siglo XXI, varias exposiciones le homenajearon en Logroño y Madrid, tanto de su faceta como ingeniero, como de su vida cultural, académica y privada.

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San Prudencio y las ruinas del monasterio en el monte Laturce
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Marcelino Izquierdo | 28-04-2013 | 07:00| 8

 

Cuentan de San Prudencio –del que cada 28 de abril celebra su festividad la Iglesia Católica– que nació en Armentia (Álava) allá por el siglo VI, que ejerció vida de anacoreta por tierras sorianas con Saturio como maestro, que evangelizó La Rioja Baja y los Cameros –«donde habitaban muchos idólatras»–, que huyó a Tarazona para alejarse de la fama que le proporcionaban sus prodigiosas curaciones y que, ya en la ciudad aragonesa –la romana Turiaso–, fue designado obispo de su diócesis.

La muerte le llegó siendo ilustre por su piedad y milagros en el Burgo de Osma y, como quiera que fuese lejos de su sillón episcopal, pronto surgieron disputas entre el clero sobre dónde debía recibir cristiana sepultura. Unos querían que fuera en suelo soriano, otros reclamaban los restos para su Álava natal y Tarazona también se postuló para recibir a su prelado. Pero su sobrino Pelayo zanjó la disputa al hacer públicos el último deseo de su tío Prudencio: «Cuando muera es voluntad de Nuestro Señor Jesucristo que me coloquéis sobre el mulo y él irá al sitio donde debo ser sepultado».

Y así se hizo. Tras el mulo partieron clérigos, familiares y fieles que, legua a legua, fueron abandonando la comitiva. Al ascender el monte Laturce, todos creyeron que el santo regresaba a Armentia; sin embargo, el animal frenó su camino junto a una cueva, muy cerca de Clavijo, y todos comprendiera que aquél era el lugar. Alrededor de sus reliquias se fundó el monasterio de San Prudencio del monte Laturce, centro de poder religioso y político entre la Edad Media y el siglo XIX, hasta que la Desamortización de Mendizábal firmó su sentencia de muerte.

Y mientras varias localidades riojanas recuerdan a San Prudencio, en las faldas de Laturce apenas queda algún sillar desmochado, alguna arquería hundida y, sobre todo, un mar de matojos y de hiedra salvajes.

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El milagro del gallo y la gallina, según la pluma de Manuel Azaña
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Marcelino Izquierdo | 26-04-2013 | 11:19| 0

 

El milagro del peregrino ahorcado ha recorrido el Camino de Santiago desde la Edad Media hasta nuestros días y, aunque tiene en Santo Domingo de la Calzada su marco más incomparable y extendido, es una leyenda que se ha propalado por la geografía jacobea de Francia, Alemania o Italia, y son innumerables las obras de arte que lo atestiguan en iglesias y museos.

Entre las diferentes versiones del milagro del gallo y la gallina calceatenses, es digna de reseñar la escrita por uno de los intelectuales más relevantes de la primera parte del siglo XX, Manuel Azaña, quien a la postre ejercería el cargo de presidente de la II República.

En sus Obras Completas Azaña incluye un cuadernillo titulado Castilla la Vieja: 1926, tres páginas repletas de breves apuntes que giran alrededor de la estancia de don Manuel por Burgos y La Rioja, allá por el verano de 1926, fecha en el que formó parte de un tribunal de oposiciones a notarios.

De la mano de Amós Salvador Carreras

Además de tierras burgalesas, Azaña visitó La Rioja de la mano de su amigo, el arquitecto logroñés Amós Salvador Carreras, hijo del prócer local Amós Salvador Rodrigáñez y descendiente directo de Práxedes Mateo Sagasta. Precisamente, hasta el próximo 19 de mayo la sala Amós Salvador reúne 67 fotografías tomadas por Amós Salvador Carreras, en una exposición organizada por Cultural Rioja bajo el título ‘La mirada recuperada’.

La amistad entre Azaña y Salvador Carreras se consolidó en Madrid, alrededor del Ateneo de la capital de España, y llegó a su máxima expresión cuando, en 1936, y durante un breve período de tiempo, el presidente de la República le pidió al arquitecto logroñés que ocupara el difícil cargo de ministro de Gobernación. De la vida de Amos Salvador Carreras, que tras la Guerra Civil tuvo que huir de España para salvar la vida, ya hablaremos otro día.

 

 

Pero volvamos al milagro calceatense. La estancia de Azaña en Burgos y La Rioja está documentada en la biografía del intelectual y política escrita Cipriano de Rivas Cherif. En ella cuenta con pelos y detalles cómo ambos amigos recorrieron los monumentos de la ciudad castellana, el monasterio de Fresdelval, Santo Domingo de Silos, Covarrubias, San Pedro de Arlanza y, lo que en esta ocasión más nos interesa, Santo Domingo de la Calzada.

Las notas de Azaña, que aquel mismo año cosechó el Premio Nacional de Literatura con La vida de Juan Varela, no distan mucho de la versión tradicional que se explica a los peregrinos en la propia catedral calceatense. De la pluma de Azaña, dice así: «Un matrimonio, con un hijo mancebo y guapo, posó en Santo Domingo. La moza de la posada se prendó del mancebo y le requirió de amores. El mancebo rehusó. Al marcharse, la moza escondió en las alforjas del mancebo unas alhajas. Ido, lo acusó de robo. Salieron en su alcance, le hallaron el cuerpo del delito y fue ahorcado. Los padres se llegaron de noche, a recoger el cuerpo de su hijo, y hallaron que vivía. Fueron en busca del alcalde, que estaba cenando un pollo, y diéronle cuenta del caso. Se burló:  “Cuando este pollo eche plumas y cante, vivirá tu hijo”.

El pollo, en la cazuela, comenzó a echar plumas, se alzó y cacareó vivo. Tal es el milagro de Santo Domingo».

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Métodos nazis
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Marcelino Izquierdo | 21-04-2013 | 07:00| 14

 

Con meridiana claridad lo expresó el añorado escritor, economista y, sobre todo, ‘rebelde con causa’,  José Luis Sampedro: «No tenéis derecho a recurrir a la violencia, porque tenéis la razón y el futuro». Se lo advirtió al colectivo 15-M, hace ahora ya dos años, pero el mensaje es sin duda extensivo a cualquier movimiento social que luche por el bien común de una sociedad huérfana de padre y madre.

Tengo un amigo francés que cada vez que viene a España me repite lo mismo: «Con el paro que hay, la corrupción y la pobreza… ¿cómo es que la gente no toma las calles?». Razón no le falta.

Desde luego, no debe ser fácil contener el enfado y el hartazgo de millones de españoles que ven cómo su realidad se les escapa por la taza del váter y, sin embargo, el mandamiento de Sampedro sigue más vigente que nunca. De hecho, la violencia no hace sino dar argumentos a quienes manejan el país a su antojo. Así acaba de hacerlo el alcalde de Gandía, Arturo Torró, enfrentándose a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca: «No vamos a permitir que nos amenacen. Estos métodos han sido utilizados por los nazis para señalar a los judíos». En realidad, Torró no hace sino emular a su jefa, Dolores de Cospedal, que cada vez que habla sube el pan.

Cierta clase política minusvalora peligrosamente los crímenes del nazismo –millones de asesinados en campos de exterminio– cuando los equipara a los escraches, por muy reprobables que estos sean. Además, cuando hablan de Hitler, estos prebostes parecen olvidar que España estuvo durante cuatro décadas bajo la bota de un dictador que colaboró, de forma muy activa, con el III Reich, y que ejecutó y encarceló sin ambages a quienes no pensaban como él. Sin embargo, muchos de ellos aún justifican su régimen totalitario. ¿O era autoritario?

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'Casa de las Tetas', de joya del patrimonio logroñés a basurero en sólo cinco años
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Marcelino Izquierdo | 18-04-2013 | 17:00| 10

 

Parece que fue ayer, pero ya han transcurrido cinco años desde el derribo de la ‘Casa de las Tetas’, uno de los edificios civiles más singulares del casco urbano logroñés. Cuando aquel 30 de abril del 2008 la piqueta hizo su aparición en la calle Vitoria, los políticos locales –como siempre- se lanzaron los tratos a la cabeza. La entonces portavoz del Grupo Popular, Cuca Gamarra, criticó al también entonces alcalde Tomás Santos por firmar la orden de derribo, después de haber anunciado que el equipo de gobierno PSOE-PR habían hallado una solución para conservar la casa. Santos, por su parte, aseguró que cuando el nuevo accedió al poder, «ya no había alternativa legal» para salvar el edificio.

Dos años después, el concejal Ángel Varea anunciaba que la ‘Casa de las Tetas’ volverá a lucir su aspecto original en el 2013 en cuanto a la fachada, tras las que quedarían habilitadas 35 viviendas. Pues bien, un lustro más tarde junto a la parroquia de Valvanera lo único que hay es un solar abandonado y maloliente.

Cuando el arquitecto riojano Ángel Pérez comenzó a proyectar la ‘Casa de las Tetas’, allá por el año 1924, no podía ni imaginar que acabaría siendo el sempiterno arquitecto municipal de Cáceres a lo largo del siglo XX. Tampoco podía imaginar que la primera y única obra que se conservaba en su tierra natal, la casa de marras, sería objeto de una furibunda polémica política y arquitectónica y, para terminar como un erial para gatos vagabundos y ratas descarriadas.

Un arquitecto de Viguera

Ángel Pérez Rodríguez nació en Viguera hacia 1902, según explica Federico Soldevilla, presidente de Amigos de La Rioja, que ha investigado la biografía y la obra de este prestigioso arquitecto. Estudió en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, capital en la también que se casó con Amalia Martínez Carrero (1922).

Dos años más tarde presentó al Ayuntamiento de Logroño los planos de las casas que iba a realizar para Daniel Trevijano -futura ‘Casa de las Tetas’- según consta en el Archivo Municipal de la ciudad, y, casi al unísono, tomó parte en el concurso oposición para la plaza de arquitecto municipal de Cáceres.

Entre los documentos presentados por Pérez para la oposición, se incluía el certificado de su título superior, compulsado por la Escuela de Arquitectura madrileña en agosto de 1924, el proyecto ejecutado para el Ayuntamiento de Alfaro de la red de saneamiento y alcantarillado, así como los planos de los edificios que estaba realizando para Daniel Trevijano en la capital riojana. Según Antonio Rubio Rojas, archivero y cronista oficial de Cáceres, Ángel Pérez Rodríguez se afincó en la ciudad extremeña en 1926, donde ejerció como arquitecto municipal durante 43 años, hasta que se jubiló en julio de 1967 y donde Falleció diez años después.

Espectacular fachada

Pero regresamos a 1924, casi noventa años atrás. Después de que Ángel Pérez presentara diferentes proyectos y el Ayuntamiento llevara a cabo varias modificaciones, comenzó la construcción de la ‘Casa de las Tertas’, un edificio de planta baja, cinco alturas y entrecubierta, en cuya fachada destacaba la espectacularidad de su decoración a base de cariátides, atlantes, ménsulas, balcones, columnillas y recercos de esquinales de piedra. Su principal singularidad se debe al acierto con el que fue resuelto el emplazamiento, un solar entre dos calles mediante la disposición de un rotundo torreón, muy característico de la arquitectura regionalista.

«Este sólido e imaginativo proyecto fue determinante a la hora de aprobar la oposición que el arquitecto de Viguera obtuvo en la ciudad cacereña», explica Soldevilla, que en su estudio ha contado con la colaboración del Archivo Municipal logroñés, del mencionado cronista Antonio Rubio, de Francisco Javier Pizarro, académico de Extremadura y profesor de la Historia del Arte en la Universidad de Extremadura, y de José Manuel Martín Cisneros, historiador y director del Centro de Educación de Adultos.

El estucador Soler, que residía en la calle Murrieta y que durante un tiempo tuvo un almacén en los bajos del edificio, contribuyó sobremanera a magnificar la apariencia de la ‘Casa de las Tetas’. Esculturas y bajos relieves, realizados en escayola, fueron recubiertos por Soler con un estuco que le daba una apariencia pétrea.

A quien corresponda: Por favor, que la ‘Casa de las Tetas’ recupere el esplendor de antaño, al menor el de su fachada, y que, cuanto antes, el Ayuntamiento logroñés se reúna en pleno y declare la piqueta como “herramienta nom grata”.

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