La Rioja

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“Yo dimito”, una forma verbal inexistente.
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-Jesús María García García | 02-02-2013 | 10:20

Quiero a mis hijas por encima de cualquier cosa, lo cual no impide, que cuando hacen o dicen cosas, con las que no estoy de acuerdo, les regañe y afee su conducta, al mismo tiempo que intente – con la mejor voluntad- enseñarles lo que considero correcto, desde mi punto de vista.

El otro día mantuve una conversación en la que mi interlocutor me recomendaba que en política no hay que rectificar, no hay que reconocer los errores. Llevo dándole muchas vueltas a esa recomendación y, he decidido que no voy a interiorizar semejante consejo y, que si algún día llego a coincidir con ese pensamiento, estaré desde ese momento totalmente invalidado para representar a los ciudadanos. Lo que hay que procurar es no cometerlos.
Está muy claro que en el Partido Popular ni Cristo reconoce un error. Que todos los ministros que en la historia democrática de este país han presentado su dimisión han sido del PSOE. Incluso alguno de ellos como  Antoni Asunción , exministro de interior del PSOE (con Felipe González), que presentó su dimisión porque la Policía  no pudo evitar que Roldan escapara de España, o el mismísimo  Mariano Fernández Bermejo (ministro de Justicia de Zapatero), que  dimitió  por ser “pillado” cazando sin tener licencia en una cacería en Jaén.   ¿Se imaginan a un ministro del PP dimitir por semejantes cosas?.

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Despues de los últimos episodios del caso Bárcenas, nadie ha salido a la prensa a decir “Me marcho”. Todos siguen agarrados a su honor perdido. ¿Nadie ha cobrado sobresueldos en negro?, ¿A nadie le han construido un Chalet por la patilla o le han regalado un vehículo de Lujo, un sobre con 25.000, o el banquete de la comunión de su hija?, ¿Todo es mentira?.

Exactamente la política en España adolece de la falta más absoluta de autocrítica entre buena parte de quienes la practican. El fiel reflejo de la sociedad. De otra manera no se puede explicar lo que estamos viviendo en los últimos días con la crisis moral del Partido Popular y de los miembros de su gobierno.
Se apela con recurrencia a la presunción de inocencia de quienes se ven acusados en medios de comunicación y en los juzgados, por conductas delictivas o contrarias a la ley y al honor, cometidas en su etapa como representante de los ciudadanos. Sin embargo, con independencia de lo que finalmente se demuestre o se falle en un juzgado, los sospechosos de cobrar sobres mensuales en negro, de tener coches de lujo aparcados en el garaje, son perfectos conocedores de su falta, sin necesidad de que nadie los condene. Pero beben de esa fuente envenenada, que les ha borrado del cerebro todo atisbo de moral y de ética.
No es necesario que un juzgado dictamine la ilegalidad de una conducta perpetrada en pleno ejercicio de la representatividad pública. Es absolutamente inmoral escuchar a verdaderos profesionales del embuste, (mentirosos patológicos), que mienten ante los micrófonos con el mayor de los descaros y, siguen su camino hacia delante escudándose en la legitimidad que las urnas les otorgan cada cuatro años.
Cada uno de ellos, de los sospechosos de sobornos, de tratos de favor, de meter la mano en la caja, de infringir las leyes que obligan a los demás, de ocultar sus ingresos públicos y sus bienes…Cada uno de ellos sabe que es un sinvergüenza y, debería dimitir sin esperar a lo que digan los tribunales ni mucho menos a refrendos electorales. Porque en este país de sinvergüenzas de guante blanco -y patriotas que se llevan la pasta a Suiza-, una parte importante de la ciudadanía refrenda, comparte y practica esa doctrina tan perniciosa de no echar un paso atrás ni para coger impulso.

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Muchos ciudadanos se preguntan estos días si España merece la élite política que la gobierna. Sin la menor duda la merece. Cada pueblo tiene los gobernantes que se merece y ni España, ni La Rioja ni Calahorra escapan a esa máxima. ¿Que no quieren corrupción en sus ciudades, en sus autonomías, en su país?, pues analicen con detenimiento a qué tipo de personas van destinadas sus votos.

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Valencia ha estado durante décadas gobernada por una casta de personas sin vergüenza ninguna, gracias única y exclusivamente al refrendo activo de los propios ciudadanos que elección tras elección revalidaban y revalidan a personajes como Carlos Fabra o Francisco Camps en el poder….¿De qué coño te quejas ESPAÑA?.