La Rioja

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De Bolívar al Che Guevara, sin pasar por Hugo Chávez.
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-Jesús María García García | 09-03-2013 | 20:12

Para cualquier “guevarista” convencido, el desparrame de similitudes irreales, con las que se quiere aupar a los altares de la mitología al recientemente fallecido presidente venezolano, resulta insultante. La comparativa es tanto o más insultante que cuando la famosa frase de Unamuno contra los franquistas -“Venceréis pero no convenceréis”-  fue usada sesenta años después por sus herederos ideológicos – los de los franquistas- para exactamente lo contrario.
Lo mismo está aconteciendo en estos momentos con Chávez, al que quieren meter con calzador en el saco de Ernesto Guevara; un saco en el que no cabe nadie, porque no existe otro hombre hecho de caña y de acero.
Por más que editen carteles y banderas con la figura de Chávez junto a la silueta del Che -o de Bolívar-…Por más que coloque su fotografía bajo la frase de “Hasta la victoria siempre, Comandante”, nada tiene que ver el “político militar” – o “militar político”- con los otros mencionados. Ni por sus “hazañas”, ni por la situación coyuntural que aupó al Che – o a Simón Bolívar – a la mayor de las glorias.
El régimen chavista nos presenta al fallecido como un héroe americano a la altura del Che o de Bolívar, pero Chávez es otra cosa; era otra cosa bien distinta.
Tanto el argentino, como Bolívar, (con ascendencia española -vasca por más señas-) destacaron no solamente por su destreza militar, también por su pensamiento intelectual. Comparar a Chávez –intelectualmente- con Guevara sería como hacer lo mismo entre D. Miguel de Unamuno y Millán Astray.
Guevara empieza – junto a un puñado de hombres y mujeres- una lucha solidaria por libertar de la opresión a un pueblo sometido y esclavizado por un dictador, cosa bien distinta del dirigente venezolano, que militarmente falló en su intento de golpe de Estado en 1992 contra el presidente constitucional Carlos Andrés Pérez, democráticamente elegido por los ciudadanos. Chávez (Como Franco hizo 52 años en España) conspira desde dentro de la estructura militar oficialista.
Guevara, por el contrario -sin una preparación militar- consigue imbricarse y poner en marcha un movimiento ciudadano, guerrillero y socialista, que partiendo de la nada más absoluta (una docena de hombres tras el desafortunado desembarco del Granma) consigue mediante una revolución obrera y campesina derrocar a un régimen dictatorial vencer a un ejército sostenido por los EEUU y hacer triunfar su revolución en todo el país.
Hugo Chávez, era una persona de comportamiento histriónico, desafiante e irrespetuoso, en las antípodas del carácter reservado y educado de Ernesto Guevara. Escuchando las intervenciones de ambos ante la Asamblea General de Las Naciones Unidas se percibe sin ambages la estatura moral – e intelectual- de ambos personajes. Guevara expone los ideales del socialismo incipiente en Cuba. Explica los objetivos sociales de la revolución cubana y evidencia las trabas y los fallos del imperialismo Yankee…Desnuda ante la ONU las desigualdades sociales que atenazan y oprimen a América Latina y denuncia las matanzas de los Estados de Europa en las colonias del Centro de África…Por el contrario, medio siglo más tarde, Hugo Chávez se dedica a montar su show y a contar chistes como el del azufre.
Guevara demuestra su desapego por el poder, renunciando al desempeño de altos gargos para embarcarse en la lucha guerrillera por liberar a los oprimidos de su yugo, ya sea en Äfrica o en América Latina. Sus herramientas son el trabajo y la inteligencia. Chavez por el contrario se nutre de los dólares que obtiene de la venta a quien demagógica y populistamente acusa de ser sus enemigos – los EEUU-, petrodólares  de USA para realizar sus reformas sociales. Demuestra un interés desmedido por perpetuarse en el más alto cargo del Estado, modificando incluso la legislación para que esta sea posible.

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 Ni en la vida ni en la muerte…Nada de semejante hay entre uno y otro. Chávez ha muerto de enfermedad en una cara y limpia cama. Rodeado de los mejores médicos del hospital que consideró le podía atender mejor. Abrazado a su familia y a la religión. No le ha faltado nada, ni los mejores tratamientos ni los medicamentos más caros…Viajes de ida y vuelta en avión oficial pagado por el pueblo, para finalmente acabar por perder la vida siendo sus últimas palabras – según su propia familia afirma- “no quiero morir, por favor…No me dejen morir”. Su cadáver será embalsamado y adorado en un museo.
Guevara murió en la Quebrada del Yuro, en el desamparo boliviano, luchando junto a un puñado de de guerrilleros por llevar la revolución social a toda América. Llevaban meses de penurias abandonados en la selva seca…Acorralados por la CIA y el ejército Boliviano, abandonados a su suerte por la indiferencia y la desvergüenza de Fidel Castro y por la traición del Partido Comunista de Bolivia…Sin comida, ni calzado…Sin Munición…Sin más esperanza que su mismo cuerpo.
Fue herido en combate y apresado. Trasladado a una choza – en el poblado de la Higuera- donde esperó 24 horas a que los Estados Unidos ordenaran su ejecución.  Murió fusilado a miles de kilómetros de sus cuatro hijos y de la religión. Enterrado como un republicano español…En una cuneta anónima en la que permaneció casi cuarenta años.
Cuando Mario Terán entró en la celda a descerrajarle el cargador de su fusil, el Comandante Guevara – al verlo temblorosos ante el repugnante magnicidio que iba a cometer- le dijo:

¡Apunte bien! ¡Va usted a matar a un hombre!