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Juan Carlos I

Urdangarín y el derecho de pernada.
-Jesús María García García 23-02-2013 | 12:40 | 0

Buscando culpables del declive de la Casa Real de España, podríamos –incluso- remontarnos a Carlos II, cuya desdicha llevó al imperio a la pérdida de un linaje. Pero todo parece indicar que la llegada de Iñaki Urdangarín a la familia real puede ser el detonante que aboque de lleno a los españoles a compartir la idea de que la monarquía es algo interesante, pero solo para los libros de historia.
El Duque de Palma, declara en los juzgados de Palma de Mallorca por el caso “Noos”, mientras Pere Navarro (del PSC) recibe críticas abundantes – desde dentro y desde fuera- por sugerir que D. Juan Carlos I debería abdicar inmediatamente en su hijo el Príncipe de Asturias, D. Felipe . Pero se queda corto el socialista catalán, y lo que muchos reclaman es abolir la monarquía directamente, al tiempo que privarla de cualquier privilegio que en estos momentos ostenta por encima del pueblo que la sustenta y financia. Entre los privilegios declarados y conocidos, serpentean otros que pese a no estar recogidos en ninguna parte, se hacen valer por pleitesía; son los muy variados “derechos de pernada” que se les dan por supuestos a las cabezas de tan alta cuna.
Se ha destacado en todos los medios de comunicación, ( a modo de conducta ejemplar) que el propio Rey, al conocer el tipo de actividades en las que andaba metido el marido de su hija mayor – D. Iñaki Urdangarían- le llamó al orden, incluso le prohibió que siguiera con las mismas, dando instrucciones a personal de la Casa Real para que supervisaran y asesoraran a su yerno en el buen camino. Esta conducta, -que tan alabada ha sido-, tiene un claro reproche penal, ya que certifica que el Jefe del Estado (D. Juan Carlos I) conociendo la comisión de conductas presuntamente delictivas, lejos de ponerlas en conocimiento de la justicia las tapó presuntamente, encubriéndolas. Tal vez por ello, ahora mismo Urdangarín está declarando ante el juez Castro que nada de esto es cierto. ¡A buenas horas!.
Del mismo modo, el derecho de pernada parece asistir a la hija mayor del monarca, Dña. Cristina de Borbón, que pese a figurar como socia en algunas empresas y sociedades del entramado “Noos”, sigue sin ser imputada ni llamada a declarar ante la justicia.
Por su parte y, en su legítima defensa, el socio de Urdangarín (Diego Torres) no deja de apuntar al mismísimo Rey de España, como parte de este sainete. Dice tener pruebas y las va soltando con cuentagotas según considera oportuno.
Al final, resulta que los villanos tienen agarrados por los genitales a los nobles y, la perpetuación de la monarquía en España depende de lo que pueda o no aportar un plebeyo de apellido Torres…El prestigio y la igualdad de la justicia está igualmente en entredicho y en manos de un juez, de apellido “Castro” y, la Presidencia del Gobierno está en las manos de otro que tal baila, de apellido Bárcenas.
Este es el verdadero “Estado de la Nación”

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Santiago Carrillo frente a frente.
-Jesús María García García 19-09-2012 | 9:40 | 2

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En este país de excesos no hay nada como dimitir, morirse -o que te detecten una grave enfermedad- para pasar a la categoría de personalidad indispensable.

Si falleces  a consecuencia de la enfermedad (en el mismo instante en el  que presentabas la dimisión)…Puedes acabar elevado a la categoría de héroe nacional.

 

Esta máxima ha quedado refrendada tras la desinfectante  dimisión de Esperanza Aguirre y el lamentable fallecimiento de Santiago Carrillo. Hemos visto en televisión al Secretario General del PSOE Madrileño (Tomás Gómez) deshaciéndose en elogios hacia la dimisionaria -hasta el extremo de la nausea-  al tiempo que a los representantes del Partido Popular alabando las bondades del líder comunista. A muchas personas les parece  que estas conductas anormales (por lo excesivas en la alabanza)  son  espontáneas y deseables. A mí me parecen desmedidas e irreales…Pura hipocresía en determinadas bocas, que en vida te persiguen, pero te tienden un puente de plata cuando has fallecido – ya sea física o políticamente hablando-.

 

Si bien es cierto que tras la muerte de Franco,  la renuncia de Santiago Carrillo -y del Partido Comunista de España-  a sus legítimos derechos, propició un mejor engranaje de la nueva monarquía   que el dictador dejó amañada para sucederle, no es menos cierto que esa renuncia no dejó de ser una “traición” a los ideales de los cientos de miles de asesinados por un régimen ilegítimo  (el franquista) que derrotó por las armas a otro (la república) elegido democráticamente por los españoles.

Carrillo fue uno de los máximos exponentes de la vanguardia antifascista, tanto en Madrid, durante la Guerra Civil, como desde el exilio dirigiendo una lucha sorda pero constante contra el régimen de Franco. Ciertamente se trató de una lucha desigual, ingrata e interminable, pero ante la aparente inacción de los socialistas y de las centrales sindicales, el PCE -con Carrillo a la cabeza-  nunca asimiló la derrota de la II República  ni la aceptó…Nunca hasta que en 1976,  el entonces Secretario General del PCE  acepta renunciar a parte de los ideales que durante más de 40 años había defendido -y salvaguardado desde la clandestinidad-  y acepta las condiciones que el nuevo jefe del régimen franquista (Juan Carlos I) le impone y abraza la bandera rojigualda.  A partir de ese momento, la vanguardia de la oposición  contra la dictadura, agacha la cabeza definitivamente tras cuatro décadas de lucha. Acepta las condiciones que se le imponen para legalizar el Partido Comunista, como si dicho partido necesitara del permiso del fascismo residual que atenazaba al ejercito a la sociedad civil  y al propio monarca.

De haber adoptado Carrillo una postura diferente…De no haber capitulado ante el Rey, no sabemos que devenir histórico hubiera sucedido, por lo que aventurar futuribles es arriesgado. Tal vez el PCE no hubiera sido legalizado ni hubiera tenido la oportunidad de participar en las primeras elecciones democráticas, pero su legalización era una cuestión ineludible,  que antes o después terminaría madurando, ofreciendo quizás mejores frutos. Nunca lo sabremos. Como tampoco conoceremos la imaginaria conversación que hoy se puede estar produciendo entre el Santiago Carrillo de 1.937 y el de 2.012…¡Qué interesante sería escucharla!…Carrillo frente a frente.

La historia puede leerse de muchas maneras y por una parte hay quien en estos momentos pone en valor la contribución de Santiago Carrillo  a la transición democrática, cosa que comparto,  aunque me he  permitido la libertad de poner el acento en otra parte de la dilatada y fructífera vida de un asturiano monumental.

 

Descanse en paz uno de los  grandes  hombres  de la izquierda española.

 

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Las cicatrices del Borbón.
-Jesús María García García 27-12-2011 | 12:21 | 3

Soy un apasionado de la monarquía, pero solamente en su versión numismática. Cosa diferente es la institución como tal.
Una monarquía es el resultado de la tradición heredada a través de los años y los siglos, a la que nadie ha elegido y que se ha hecho con el poder (cuando lo ostentaba) a sangre y fuego, robando y saqueando.
La nuestra, fue reinstaurada por el dictador Francisco Franco, que decidió que fuera Juan Carlos I el rey de los españoles…Y hasta hoy dura.
En ocasiones esa institución tan valorada por unos y tan denostada por otros, da un ejemplo a la sociedad. El caso Urdangarín ha sido en esta ocasión el elegido.
Que se sepa, el Sr. Urdangarín no ha sido ni tan siquiera imputado por la comisión de ningún delito. Mucho menos juzgado ni condenado. Pese a ello, desde la Casa Real, no han necesitado la imputación ni la condena del Duque de Palma, para ponerlo de patitas en la calle, en ejemplar observancia de la ética.
Cuando se tienen indicios razonables de la comisión de un delito relacionado con el desempeño de sus funciones, no han esperado a imputaciones ni condenas. Presunción de inocencia sí –por supuesto- pero una separación cautelar de sus funciones representativas es más que apropiada en estas circunstancias y desde la Casa Real se ha aplicado con ejemplaridad. Cosa diferente y muy reprochable es el linchamiento mediático que desde determinados medios de comunicación se está haciendo del Sr. Urdangarín, que hasta que no se demuestre lo contrario es inocente. Somos un país que no sabe distinguir entre lo natural de comunicar los hechos para su conocimiento y despellejamiento de vecino.

El ejemplo de la casa del Rey, tendría que ser seguido por aquellos partidos políticos, que no dudan en mantener en sus puestos a personas implicadas en casos de corrupción relacionados con su función pública como representantes de los ciudadanos. El caso más paradigmático sería el protagonizado por el propio Mariano Rajoy y todo el Partido Popular al unísono con el amiguito Francisco Camps. El mismo ex-presidente que le decía a su sastre “si me sacas de está, nunca te faltará de nada” ese mismo era respaldado por mariano Rajoy en mitad de toda la trama corrupta del “Gürtel” con la célebre frasecita “ “Yo Paco siempre estaré contigo, detrás, delante o al lado”…

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