La Rioja
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Fecha: junio, 2014
Qué ver, cómo moverse y dónde alojarse en Kyoto (I)
Inés Martínez 10-06-2014 | 9:33 | 1

Kyoto es la capital cultural de Japón y su contraste con Tokyo es brutal, como si se tratase de países diferentes. El viaje en tren bala entre Hiroshima y Kyoto dura unas dos horas y es comodísimo. Llegamos allí de noche, con lluvia y tuvimos verdaderas dificultades para entendernos con el taxista, que no hablaba ni una palabra de inglés, pero cuando nos abrieron la puerta del alojamiento fue como ver el paraíso.

Kyoto


Como ya expliqué, una de las cosas imprescindibles cuando vas a Japón es pasar al menos una noche en una alojamiento tradicional. Nosotros escogimos una guest house cerca del Palacio Imperial. Era una casa centenaria enorme y cuidada al detalle en la que teníamos nuestro espacio en la planta de arriba y cuyo dueño, Yasu, nos trató como si fuéramos de su familia. Es una mezcla entre un hotel y estar en casa de unos amigos, ya que te preparan el desayuno y si quieres limpian la habitación pero si no, no entran en tu espacio para nada pero cuentas con una cocina, un salón y demás espacios comunes en los que puedes hacer lo que quieras. Aprendimos muchísimo del país, de la ciudad y de la cultura japonesa gracias a Yasu. Este tipo de alojamientos, al igual que los ryokan, son más caros que los hoteles, ya que vives más de cerca la cultura japonesa, son más acogedores y mucho más cercanos, pero merece la pena. Nosotros pasamos allí las 5 noches que estuvimos en Kyoto con Yasu, Toshi y Burrito, su perro.
En Kyoto el transporte público que más se utiliza es el autobús, seguido por e metro. Pero sin suda, lo mejor es la bici. Es una ciudad preparadísima para moverte en bicicleta, con carriles especiales, aceras muy anchas y aparcamientos específicos. Hay lugares en los que puedes alquilarlas pero a nosotros nos las dejaron en el alojamiento, y fuimos encantados.

Bicicletas para recorrer Kyoto

Nuestras coloridas bicicletas para recorrer Kyoto



Bicicletas en Tokyo

Recorrer Tokyo en bici




La ciudad es el alma tradicional del país, así que a cada paso te encuentras mujeres con kimonos, templos mágicos, jardines, santuarios silenciosos, bosques de bambú, geishas que se esconden… lo que uno imagina cuando piensa en Japón.
El número de templos es infinito (bueno, infinito no, hay más de mil seiscientos), así que es mejor perder un buen rato analizando el mapa y calculando distancias, para dividir por días las visitas. Eso sí, siempre habrá que renunciar a algo a no ser que pases allí una buena temporada.
Como ejemplo de algunos de los templos que vimos y que serán los protagonistas del siguiente post… el primero, el Ginkaku-ji.

Ginkaku-ji

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Qué ver en Hiroshima
Inés Martínez 01-06-2014 | 11:21 | 0

La ciudad de Hiroshima nunca dejará de recordarnos su horrible pasado. A pesar de ser una ciudad completamente nueva, con mucha vida y una población de lo más cosmopolita, el visitante siempre tiene en su mente la fecha de 6 de agosto de 1945, cuando fue la primera ciudad del mundo en sufrir un ataque de bombas atómicas. Con el objetivo de que nadie lo olvide, los japoneses decidieron conservar el único esqueleto de edificio que quedó en pie tras el ataque, la Cúpula de la bomba Atómica, o Gembaku Domú, junto al Parque de la Paz.

Cúpula de la Bomba Atómica, Hiroshima Cúpula de la Bomba Atómica, Hiroshima Hiroshima

El parque está lleno de recuerdos y homenajes como el cenotafio, en el que se pueden leer los nombres de las víctimas identificadas que dejó la bomba o la llama de la paz, que se apagará cuando desaparezca la última bomba nuclear.

Parque de la Paz, Hiroshima

Entre semana, la zona está llena de excursiones de escolares que, además de aprender su historia, aprovechan la situación para practicar su inglés con los visitantes.

Hiroshima

El Museo de la Paz es impactante y angustioso, pero merece la pena ir. Sus pasillos muestran una relato de la guerra y de la historia de las bombas, además de fotografías y relatos en primera persona del horror de aquel día.

Hiroshima Hiroshima

Pero Hiroshima no es sólo un recuerdo de la guerra. El viajero puede también pasear por sus renovadas calles, ir de compras y, por supuesto, comer ostras y okonomiyaki, unas tortas saladas a la plancha con verduras y pescado o carne servidas a la manera de Hiroshima, es decir, con tallarines. Están deliciosas.

Hiroshima Hiroshima Hiroshima

Una jornada en la ciudad es suficiente para conocer su historia y hacerse una idea de cómo los japoneses decidieron afrontar su pasado y hacerle frente sin olvidarlo.

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Sobre el autor Inés Martínez
Periodista de larioja.com. Loca por los viajes. Cualquier destino del mapa me parece perfecto. En este blog podrás leer consejos para viajar, cómo preparar un viaje por tu cuenta, destinos que merecen la pena, hoteles, vuelos, rutas, mapas, propuestas...     Tengo otro blog sobre redes sociales llamado Twitterlandia. Puedes seguirme en Twitter en @inesimar