La Rioja
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Autor: inesalfaro
El mar de Flores y los dragones de Komodo
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Inés Martínez | 17-02-2013 | 7:31| 0

El cambio de escenario fue de lo más chocante: del frío y el humo del volcán Bromo al calor y las playas de Flores. Ya en el aire puedes empezar a hacerte una idea de qué es lo que podrás ver:

Komodo y Rinca, en Indonesia

El aeropuerto de Labuanbajo es de lo más curioso.

Aeropuerto de Labuanbajo, Flores

Por ejemplo, estas son las cintas en las que recoges las maletas:

Aeropuerto de Labuanbajo, Flores

Es decir, que no hay. Unos señores van cantando el número de tu maleta, pasas le das el ticket y te la dan. Así de fácil.
Nuestros objetivos en el mar de Flores eran principalmente ver los dragones de Komodo y hacer snorkel y pasamos allí tres de los mejores días del viaje: felices, relajados y sin parar de reírnos gracias al guía, el cocinero y el capitán que nos acompañaron, encantadores, entrañables, divertidos…
Contratamos un barco para pasar tres días completos en él. Algo como el klotok pero en el mar.

Barco para recorrer el mar de Flores

En cuanto nos acomodamos partimos hacia Rinca y Komodo, las dos únicas islas del mundo en las que habita el lagarto más grande que existe. Yo no tenía nada claro que fuera tan fácil verlo, pero sí, ves muchos y sin demasiado esfuerzo. Eso sí, para recorrer cualquiera de estos parques naturales es obligatorio ir con un ranger del parque, ya que son animales muy agresivos y ya han atacado a un puñado de turistas. Yo iba muerta de miedo. La verdad es que no me tranquilizaba mucho que nuestra única defensa fuera este señor con un palo:

Isla de Rinca, Indonesia

Isla de Rinca, Indonesia

Isla de Rinca, Indonesia



Es muy auténtico saber que en esa isla no viven mas que el guarda y los dragones de Komodo y que no hay nada más. Así que el paisaje se conserva intacto y salvaje

Isla de Rinca, Indonesia

Pero la verdad es que aunque no hubiéramos visto ni un solo dragón de Komodo, sólo con poder navegar entre cientos de islas en las que no vive absolutamente nadie, sin prisa y con toda la paz que uno puede imaginar, merece la pena. Y todavía nos quedaban dos jornadas en el barco.

Navegando en el mar de Flores, Indonesia

Navegando en el mar de Flores, Indonesia

Navegando en el mar de Flores, Indonesia

Navegando en el mar de Flores, Indonesia

Mar de Flores, Indonesia

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Amanecer junto al volcán Bromo
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Inés Martínez | 13-02-2013 | 9:36| 0

Cuatro horas de tren, otras cuatro de coche, un último tramo de carretera que parece que lleva al fin del mundo entre baches y cuestas imposibles, dormir poco y levantarte a las 3 de la madrugada…

Estación de tren de Yogyakarta

Estación de tren de Yogyakarta

Todo, absolutamente todo merece la pena por ver amanecer junto al volcán Bromo y subir después hasta asomarse a su cráter.
La excursión empieza a las 4 de la madrugada con el objetivo de subir frente al volcán cuando todavía es de noche y ver salir el sol desde allí.

Amanecer junto al Bromo
Si miras a un lado ves la luz abrirse paso entre montañas y si miras al otro el Gunung Bromo y el resto de montañas y volcanes que lo rodean se van iluminando poco a poco hasta mostrar un alucinante paisaje lunar.

Amanecer junto al Bromo

Amanecer junto al Bromo, Indonesia

Amanecer junto al Bromo, Indonesia

Y cuando ya parece que lo has visto todo, todavía queda lo mejor: subir al cráter. Nosotros alquilamos uno de los caballos que hay cerca de la base, gracias al que ganamos tiempo y pudimos disfrutar del cráter solos durante un buen rato. Además, es muy divertido.

Amanecer junto al Bromo, Indonesia

Amanecer junto al Bromo, Indonesia

En el último tramo toca subir escaleras…

Amanecer junto al Bromo, Indonesia
…pero lo mejor es mirar hacia atrás

Amanecer junto al Bromo, Indonesia
Y por fin…

Amanecer junto al Bromo, Indonesia

Amanecer junto al Bromo, Indonesia



Éste no es uno de los volcanes más altos de Indonesia pero su belleza radica en su ubicación: es uno de los tres que surgió de un inmenso cráter y se eleva desde el centro de la caldera Tengger. Además, aunque turistas no faltan, toda la comarca ha conseguido mantenerse alejada de las tentaciones de sacar partido al turismo de forma masiva, sus habitantes te ignoran, siguen con su vida y solo se dirigen a ti para ofrecerte un plato de arroz que están degustando tranquilos en la calle. Sólo viven pendientes del volcán que les protege.

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Prambanam y la locura por los pájaros de los indonesios
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Inés Martínez | 30-01-2013 | 10:22| 0

Pranbanam impresiona mucho, pero más si te lo imaginas con los 244 minitemplos que lo rodeaban y de los que ahora sólo quedan piedras amontonadas.

Templo Prambanam

Prambanam

Es unos 50 años más joven que Borobudur pero se sabe muy poco de su historia. Estuvo abandonado durante años y en 1937 intentaron reconstruirlo y montar de nuevo los templos que lo rodeaban, pero no quedan piedras para todos.
Aún así, los ocho templos principales y lo 8 secundarios son suficientes para fascinar al visitante.

Templo Prambanam

Prambanam

Prambanam

Prambanam

Prambanam

Cerca de Prambanam está el ‘Kraton’ o palacio de los sultanes de Yogya, en el que vive el actual sultan y otras 25.000 personas (sí, no me he equivocado). Es una ciudad amurallada con sus propios mercados, escuelas, tiendas… Es curioso y tienes espectáculos de música y marionetas, pero si vas con prisa te lo puedes saltar.

Kraton, Yogyakarta

Kraton, Yogyakarta

Muy cerca está el Palacio del Agua o Taman Sari. Un recinto que en su día fue un parque lleno de estanques y canales para el sultán y su séquito amantes.

Taman Sari, Yogyakarta

Taman Sari, Yogyakarta

Y justo detrás del Taman Sari está el mercado de los pájaros o Pasar Ngasem. Por lo que nos contaron, los indonesios tienen verdadera pasión por los pájaros y hay concursos de canto en los que participa todo el mundo y con premios muy cuantiosos. Así que la mayoría de los ciudadanos tiene pajaritos en casa. Merece la pena darse una vuelta por el mercado y ver los cientos de especies de periquitos, loros, cardelinas… que se venden, además de gatos, perros, serpientes, grillos, conejos, tortugas… Yo personalmente no lo disfruté mucho porque todo lo que vuela me da grima, pero hay que verlo y charlar un rato con los vendedores, que son muy amables y te cuentan cosas de lo más curiosas.

Mercado de los pájaros, Yogyakarta

Mercado de los pájaros, Yogyakarta

La tarde la dedicamos a dar un paseo por la ciudad entre coches, puestos callejeros en los que se vende de todo, centros comerciales y bares en los que disfrutar la rica Bingtang.

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Yogyakarta: El impactante templo Borobudur
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Inés Martínez | 23-01-2013 | 11:09| 0

En el siguiente destino indonesio cambiamos el bosque y los orangutanes por los templos y el asfalto. Volamos de nuevo a Java para visitar Yogyakarta, una de las principales ciudades de la isla.
La misma tarde que llegamos fuimos a ver Borobudur, uno de los templos más impresionantes que he visto en mi vida.
El templo está rodeado de arrozales y palmeras y ha sobrevivido a volcanes, terremotos y bombas durante 1.200 años. Está formado por dos millones de bloques de piedra y se cree que la capa gris que ahora lo cubre en su día tenía color. Para acceder, como en todos los templos budistas, tienes que colocarte un pañuelo de cintura para abajo.

Templo de Borobudur, en Indonesia
Borobudur se recorre en el sentido de las agujas el reloj (como todos los templos budistas) y de abajo a arriba muestra desde el mundo cotidiano hasta la ascensión al Nirvana: barcos, elefantes, guerreros, bailarinas, músicos y reyes. Merece la pena perder un buen rato observando algunas de las figuras.

Templo de Borobudur, en Indonesia

Templo de Borobudur, en Indonesia

Templo de Borobudur, en Indonesia

Tuvimos la suerte de ver atardecer desde lo alto del templo, cuando la vista es preciosa y ya no quedan casi turistas.

Templo de Borobudur, en Indonesia

Arriba, unas 400 imágenes de Buda miran desde cámaras abiertas…

Templo de Borobudur, en Indonesia

… y otras 72 quedan visibles sólo en estupas.



Templo de Borobudur, en Indonesia

Templo de Borobudur, en Indonesia

La plataforma circular en lo alto representa el eterno Nirvana

Templo de Borobudur, en Indonesia

Templo de Borobudur, Indonesia

Nos hubiéramos quedado allí horas y horas pero el sol había bajado casi del todo (en Indonesia lo hace rapidísimo, el calor, el cansancio y el hambre pudieron con nosotros y había que guardar fuerzas para todo lo que nos quedaba por ver en Yogyakarta.

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Tanjung Puting a bordo de un klotok
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Inés Martínez | 03-01-2013 | 11:33| 0

Una de las cosas que más nos intrigaba del viaje es cómo iban a ser esos tres primeros días en el Parque Nacional de Tanjung Punting. Volamos de Java a Borneo, o como los indonesios prefieren que la llamen, Kalimatán, dándole vueltas a cómo sería aquello del klotok.
Se trata de un tipo de barco (y cuando digo barco que nadie piense en un crucero) que es el único al que le está permitido adentrarse en el bosque por el río Sungai Sekonyer. Es una embarcación tradicional que normalmente compartes con más gente y en la que con los turistas van un capitán, un ayudante, un cocinero y un guía. El klotok es tu ‘hotel’ y aunque las comodidades son las mínimas, te sientes tan a gusto como si estuvieras en un cinco estrellas.
El nuestro, es ‘Kalimatan Explorer’, estaba preparado para cuatro personas, pero tuvimos suerte e íbamos solos, así que pudimos elegir entre el ‘camarote’ de abajo y el de arriba. El de abajo tiene aire acondicionado, pero por la noche, en cuanto apagan los motores, te quedas sin él y no hay quien soporte el calor. El de arriba en realidad no es un camarote, sino el ‘altillo’ donde pasas el día, que por la noche queda transformado en una maravillosa y acogedora habitación con todo el bosque ante tus ojos (hasta que se hace de noche, claro) y el sonido de los animales que te acompaña hasta al amanecer.

Nuestra primera comida en el klotok

Nuestra primera comida en el klotok



Vistas desde el klotok

Vistas desde el klotok



Conversando con Agus, nuestro guía en el klotok

Conversando con Agus, nuestro guía en el klotok


Es indescriptible saber que estás en un lugar perdido, sin otra forma de volver a la civilización que el barco y rodeados de naturaleza salvaje. Yo estaba convencida de que algún mono narigudo dos despertaría saltando sobre la mosquitera, pero no. Ellos están a lo suyo.

Monos narigudos de Borneo

Creo que nunca jamás olvidaré los desayunos preparados al detalle en la parte alta del barco mientras se movía a las 6 de la madrugada, con la niebla levantando poco a poco, el calor pegando ya fuerte, escuchando al bosque despertarse y con estas vistas.

Desayuno en el klotok


Vistas desde el klotok

Y además de lo especial de este alojamiento, durante los tres días que estuvimos en Borneo, nos hartamos de ver orangutanes (evidentemente es una forma de hablar, porque nunca te cansas de mirarlos).

Orangutanes en Indonesia

Orangutanes en Indonesia

Orangutanes en Indonesia

Orangutanes en Indonesia

Tras tres alucinantes días nos despedimos con mucha pena de nuestros compañeros de viaje a los que después de tres días les habíamos cogido mucho cariño. Nos acordaremos siempre de los ricos pancake, las meriendas con zumo de frutas recién cogidas, sus explicaciones sobre su país, sus duchas bajo la lluvia y sobre todo las charlas con ellos tras la cena en la absoluta oscuridad de Tajung Puting.

Nuestros compañeros de viaje en el klotok

Consejo para el klotok: Cuando cruces de barco a barco para llegar al tuyo, recuerda sujetar bien tus gafas de sol, sobre todo si son nuevas. 🙁

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Sobre el autor Inés Martínez
Periodista de larioja.com. Loca por los viajes. Cualquier destino del mapa me parece perfecto. En este blog podrás leer consejos para viajar, cómo preparar un viaje por tu cuenta, destinos que merecen la pena, hoteles, vuelos, rutas, mapas, propuestas...     Tengo otro blog sobre redes sociales llamado Twitterlandia. Puedes seguirme en Instagram @inesimar y en Twitter en @inesimar