La Rioja
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Categoría: Botswana
19 animales (como poco) que puedes ver en un safari en Botswuana

He vivido pocos momentos más emocionantes (o ninguno) en un viaje: Un ñu parado en mitad de una pequeña explanada. Solo. Mirando a un punto fijo. El rastreador paró  el motor y se quedó escuchando. “Do you hear that, guys?”. Era el sonido de un pájaro en mitad del silencio. Nosotros no teníamos ni idea de qué significaba, pero él sí. El ave estaba avisando de que un peligro estaba acechando. “It could be there”, dijo. Y arrancó suavemente el motor. Sólo a unos metros de nosotros, escondido entre los matojos y fuera del camino marcado, estaba el leopardo que llevábamos una hora buscando. Nos emocionamos tanto cuando lo vimos que gritamos y el conductor se puso serio: “Please, guys, shut up! Relax!”. Y allí estaba, a la sombra, tranquilo pero alerta. Pasando totalmente de nuestra presencia y pendiente  de su posible presa, el ñu, que a lo lejos le decía con la mirada, “he visto que me miras. Olvídalo”.

No es que esto pase todos los días. Ni que sea fácil ver una escena de caza. Pero la cantidad de animales que ves en un safari en Botswana y la emoción que provoca encontrarlos es algo realmente único. Después de varios días incluso eres capaz de distinguir sus huellas (algunas), pero es mejor dejar que el conductor, que es también el rastreador, se concentre y ponga todos sus sentidos alerta. No se les suele escapar una.

Esta es una de las razones por las que yo no recomendaría hacer un safari en Botswana por tu cuenta. Además de que la conducción es para auténticos expertos en malas condiciones, a no ser que hayas nacido en una aldea bosquimana, vas a pasar por delante de la mitad de la fauna sin verla. Recuerdo que esto no es Tanzania.  Allí ves grupos de coches de lejos y solo tienes que acercarte donde ves jaleo. Pero en Botswana la búsqueda es cosa tuya, puedes estar horas sin cruzarte con otro vehículo.

Además, hay que saber comportarse, reconocer reconocer su estado de ánimo y anticiparse a sus movimientos. El silencio es muy importante, saber cuándo para el motor y cuándo tenerlo encendido por si hay que salir corriendo. Una vez nos quedamos atrapados en mitad de una manada de elefantes porque nos metimos en medio de su camino (los elefantes son de rutas y costumbres fijas). Fue precioso y muy intenso, pero eso hay que saber controlarlo. Recuerda que te juegas la vida.

A ver. Tampoco hay que dramatizar. Elefantes, ñus,  himpalas, jirafas, monos… sí que vas a ver. Y bien cerca. Y vas a disfrutar un montón (y a empujar coche un montón, también). Pero si quieres ver a los ‘big five’ es realmente complicado si no eres un buen ‘tracker’. Y aún así… Tampoco es que sea fácil.

Nosotros los vimos. A los cinco y a cientos más. Prepárate que van muchas fotos:

Moremi nos recibió con esta estampa:

Elefantes en Bostwana

Y cuando nos dimos la vuelta para seguir nuestro camino…

Leones en botswana

 

Y así todos los días…

Safari en Botswana (Blog La vida en el aire)

Aunque lo leones son algo más escurridizos, de vez en cuando se dejan ver.

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Los más sorprendente es la mirada. Preciosa, dulce, agresiva, violenta… Te miran diciendo “paso de ti. No me interesas. Con toda la comida rica que hay por aquí…”

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Esta estaba a punto de dar a luz. Casi no podía respirar entre la barriga y el calor.

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Fui incapaz de enfocar la melenaza del león por la emoción 🙂

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Las manadas de himpalas las encuentras a cada paso

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Además ves otros muchos antílopoes que vete tú a saber cómo se llaman. A cada cual más bonito:

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Podría pasarme horas observando a los elefantes. No puedo creer que sean tan enormes y tan silenciosos a la vez. Y es tan divertido verlos interactuar… pero cuidado, son muy agresivos. Silencio y no te pongas en su camino.

 

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“Vamos a ponernos aquí junto a la puesta de sol haciendo como que comemos, que ya verás que foto bonita les va a quedar a los humanos estos”

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Las manadas de perros salvajes con crías no son fáciles de ver. Y son tan feos, que resultan interesantes.

 

 

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El búfalo es uno de los big five. A mi no es que me emocione, quizás  porque se parece mucho al toro. Y es un poco soso, la verdad.

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¡Las cebras! Ves tantas que terminas por no darles importancia

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Casi pasa lo mismo  con las jirafas.

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Si ves a un hipopótamo correr hacia ti, corre todo lo que puedas. Están gordos, sí, pero cogen hasta 30 Km/h. Lo más divertido es el ruido que hacen cuando están en al  agua.

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Yo a los monos les tengo más miedo que a los leones.

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Reconozco que no soy una gran amante de los pájaros. Pero cuando algo es bonito, es bonito

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Y el último día… como si se hubiera reservado para la sorpresa final…

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Al final del día, al salir del parque, puedes escribir en una pizarra los animales que has visto y dónde. La cara de felicidad se ve ¿no?

 

XIAOYI

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Las Cataratas Victoria en Zambia y Zimbabwe: cuándo ir, cómo moverte, qué ver, cómo llegar…

Las Cataratas Victoria son un auténtico espectáculo para la vista y los sentidos. Un abismo formado por la caída en picado en una sola vertical con una anchura aproximada de 1,7 km y 108 metros de alto. Desde tierra, da igual desde qué punto las veas, es imposible que la vista alcance su final ya que se trata de la catarata más larga del mundo. El gran salto africano del que caen millones de litros de agua y que los locales llaman ‘el humo que suena’ es una imagen soberbia y sobrecogedora.
Todo ello convierte el lugar en un paraje de absoluta singularidad que, ya en 1855, dejó enamorado al escocés David Livingstone, el primer europeo en recorrer y poner en el mapa las cataratas y el hombre que las bautizó con el nombre de Victoria, en honor a la monarca del Reino Unido.

¿Cuándo ir?

El nivel máximo es entre marzo y abril y se produce un aumento de cinco metros en el nivel del las aguas que pasan por la garganta. El rocío desprendido es muy denso, produciendo un arcoíris y ofreciendo una preciosa vista cuando se ve desde el aire, pero dificulta las vistas desde tierra.

El periodo de aguas bajas se extiende de agosto a enero y se encuentra en el nivel más bajo entre octubre y principios de diciembre. Apenas hay bruma y se puede apreciar la formación geológica de las cataratas en todo su esplendor.

El río Zambeze y las cataratas hacen frontera entre Zambia y Zimbabwe, y es obligado ver el salto de agua desde los dos países. Y más si, como nosotros, vas en la época seca. Es muy importante saber que en ese momento, en la parte de Zambia, apenas cae agua. Esto te permite observar la profundidad de la grieta pero, claro, como impresiona más es con agua (habrá que volver).

Cataratas Victoria- Blog 'La vida en el aire'

 

Nuestro hotel en Zambia estaba dentro del parque natural de las cataratas, solo había que cruzar un pequeño jardín, así que pudimos verlas dos veces, por la tarde, poco después de haber llegado y de habernos dado un baño en la piscina para intentar sobrellevar el insoportable calor, y otra al día siguiente al amanecer. Las mejores horas, sin duda, por la luz y porque estás completamente solo. Solo hay que pasar un control en el que firmas y pones a qué hora has entrado. Se supone que al salir debes volver a firmar, pero nosotros nos entretuvimos atontados por el paisaje y nos cerraron el acceso al hotel, así que tuvimos que dar una vuelta para regresar.

Esta es la parte de Zambia y en las fotos se ve al fondo la bruma de agua, de la parte de Zimbabwe. Como he dicho, habrá que volver, yo no me quedo sin ver esto con agua. Tiene que ser de llorar.

 

 

Cataratas Victoria- Blog La vida en el aire

 

Misma foto al atardecer y al amanecer

 

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Cataratas Victoria - Blog 'La vida en el aire'

 

Cataratas Victoria 'La vida en el aire'

 

 

 

Después de ver el amanecer en la parte de Zambia, partimos dirección a Zimbabwe en coche. Hay que pasar la frontera, donde los trámites son lentos. En la caseta de revisión de pasaportes suele haber bastante gente y no es que sean especialmente rápidos. Para pasar de Zambia a Zimbabue -o viceversa- y ver las cataratas desde ambas vertientes, hay que pagar un visado de 50 dólares. Perdimos bastante tiempo entre unas cosas y otras y llegamos a las 10 AM a la parte zimbabwense de las cataratas. Un error porque había muchísima gente. Así que recuerda, si vas, mejor estar allí en cuanto abran.
Eso sí, nada nos impidió disfrutar de esta maravilla:

Cataratas Victoria blog 'La vida en el aire'

 

Cataratas Victoria-Blog La vida en el aire

 

Cataratas Victoria-La vida en el aire

 

En esta parte no hay una única vista, sino que vas pasando por diferentes miradores desde los que ves saltos de agua a cada cual más espectacular. Por sacarle un punto positivo al hecho de que no hubiera tanta agua, apenas había bruma y eso te permite apreciar perfectamente la inmensidad del lugar y los sinuosos antojos geológicos (recuerdo que en Iguazú apenas vimos el agua por la cantidad de agua que escupe).

 

Cataratas Victoria 'La vida en el aire' blog

 

Las cataras ofrecen muchas posibilidades. Además de poder verlas desde los dos países, con dos paisajes bastante diferentes, puedes sobrevolarlas en helicóptero, hacer tirolina, rafting, pesca e incluso bañarte en la piscina del Diablo, dependiendo de la época del año en la que las visites.

Cruzar esta frontera entre Zimbabwe y Botswana es mucho más rápido y sólo pierdes unos minutos en pasar el coche y tus zapatillas por un líquido desinfectante.

 

Cataratas Victoria Blog La vida en el aire

 

Y vistas las cataratas y desinfectados los pies…. ¡dirección Botswana! No teníamos ni idea de lo que nos esperaba

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Botswana, Zambia y Zimbabwe: ruta de viaje

La ruta de 16 días por Botswana, Zambia y Zimbabwe comenzó con una jornada en Johanesburgo (nos venía muy bien por los vuelos), que nos permitió hacernos una ligera idea de cómo es la ciudad, inmensa y llena de contrastes. Es una muy buena idea intentar combinar el vuelo Madrid-Johanesburgo-Zambia para pasar unas cuantas horas en la capital de Sudáfrica. El vuelo fue directo desde Madrid y, lo mejor, de noche, así que ni me enteré. Habíamos leído que los trámites al llegar al aeropuerto de Johanesburgo pueden eternizarse, pero no tardamos nada, así que disfrutamos de alguna hora más por la ciudad, viendo lugares como Soweto, el Estadio Soccer City, las torres Orlando, el Hector Pietersen Memorial y o la casa de Nelson Mandela. El Museo del Apartheid es duro y con muchísima información, así que merece la pena dedicarle (al menos) un par de horas. Johanesburgo es una ciudad complicada, enorme y con una historia que nadie debe olvidar.

 

 

Qué ver en Johanesburgo- Blog 'La vida en el aire'

 

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Al día siguiente comenzó nuestra ruta con el vuelo hasta Zambia, donde íbamos a ver las Cataratas Victoria (siguiente post).
Esta es la ruta completa de viaje que hicimos nosotros pero que puede variar mucho dependiendo de la época del año en la que viajes, ya que las lluvias pueden impedir el paso en algunas zonas.

 

Una vez que llegas a Zambia debes pagar un visado de 30 dólares y si vas a pasar a Zimbabwe y volver tienes la opción de hacer un ‘visado conjunto’. Nosotros íbamos directos de Zimbabwe a Bostwana así que no hizo falta.

Lo que más puede condicionar tu ruta es, además de la época del año, tus alojamientos. Nosotros dormimos primero 6 noches en lodge/hotel, 7 en safari movil y otra más en lodge al final (además de las dos de que hicimos en vuelo). Pero, como explicaba en el anterior post, no hay nada comparable a dormir en mitad de los parques en tienda de campaña, escuchando a las hienas merodear y a los leones rugir en mitad de la noche. Pero esto lo contaré con detalle en el post dedicado al safari movil 🙂

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Sobre el autor Inés Martínez
Periodista de larioja.com. Loca por los viajes. Cualquier destino del mapa me parece perfecto. En este blog podrás leer consejos para viajar, cómo preparar un viaje por tu cuenta, destinos que merecen la pena, hoteles, vuelos, rutas, mapas, propuestas...     Tengo otro blog sobre redes sociales llamado Twitterlandia. Puedes seguirme en Instagram @inesimar y en Twitter en @inesimar