La Rioja
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La comida japonesa: mucho más que sushi
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Inés Martínez | 01-09-2014 | 19:36| 0

Al contrario de lo que casi todos creemos, la comida japonesa no es sólo pescado crudo. Para mi fue sin duda una de las grandes sorpresas del viaje: poder entrar en cualquier restaurante y pedir sabiendo casi al 100% que vas a comer bien. Eso sí, ólvidate de restaurantes para turistas. Exceptuando las típicas cadenas de hamburguesas y pizzas, en Japón se come en los mismos lugares que comen ellos (que es lo mejor que se puede hacer en cualquier país). De hecho, una de las pocas cosas que complican el viaje (y lo hacen más divertido) es pedir en un restaurante en el que la carta sólo está en japonés y los camareros no hablan nada de inglés. La única salida es poner cara de “no tengo ni idea” y dejar que te sorprendan, y a la vez que se rían de ti un poco. Pero siempre con educación, amabilidad, buen humor y mucha simpatía, como todo lo que hacen los japoneses.
Muchas veces no sabes ni qué estas comiendo, pero da igual. Está todo buenísimo.
En nuestra primera cena en Tokyo, como era el primer contacto, buscamos un resaturante que, por lo menos, tuviera fotos en la carta. Aunque esto a veces tampoco ayuda.

Comida japonesa

Comida japonesa

Comida japonesa

Hablando en términos generales, los productos típicos de la comida japonesa con: shoyu (salsa de soja), miso, tofu, mame (judías) y, como no, Kome (arroz).
Aunque parezca increíble, no hay un restaurante de sushi en cada esquina. Todo lo contrario: la variedad es espectacular. Lo mejor es que te aconseje algún lugareño, dejarse guiar por las impresiones y entrar al primero que te guste o al que más gente tenga.
Y lo más importante: mente abierta y preparada para nuevos y maravillosos sabores.

Comida japonesa

Comida japonesa

Brochetas de pollo y verdura a la parrilla, filetes en salsa de soja, tempura, ramen, chuleta de cerdo empanada, carne de todo tipo a la brasa (aquí te puedes llevar alguna sorpresa y entrar a un restaurante en el que solo sirvan lengua, como me pasó a mi),…

Comida japonesa

Comida japonesa

Comida japonesa

Comida japonesa

Comida japonesa

Comida japonesa

Comida japonesa

Comida japonesa

Comida japonesa

Y por supuesto…. el sushi y el sashimi.

Comida japonesa

Comida japonesa

Comida japonesa

Comida japonesa

Comida japonesa

Esto fue lo único que fui incapaz de comer en todo el viaje: una especie de hueva.

Comida japonesa

Además de todos estos platos, que puedes encontrar a lo largo de todo el país, cada región tiene sus especialidades. Hiroshima, por ejemplo, es célebre por sus okonomiyaki , tortas saladas rellenas a la plancha.

Comida japonesa

Comida japonesa

Una muy buena opción para no perder tiempo es comprar en los supermercados una cajita de comida y comértela en un parque o en el tren si estás de camino a otro destino. Están riquísimas.

Comida japonesa

En los restaurantes no suelen servir postre, pero hay pastelerías y heladerías por todas partes, ya que los japoneses son muy golosos. En cuanto a los desayunos, puedes optar por el shushi o ir a cualquiera de las cafeterías tipo Starbucks que hay, con un buen café (aunque caro) y mucha variedad de pasteles.


Así que si la comida era una de las razones por las no te decidías a visitar Japón… no lo pienses más. Súmala al resto de las maravillas que ofrece el país y tendrás el viaje perfecto.

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Final del viaje: Fushimi Inari, el Pabellón Dorado, el Palacio Imperial
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Inés Martínez | 27-07-2014 | 15:43| 0

Los últimos días en Kyoto fueron una auténtica paliza ciclista. Creo que es imposible aprovechar más el tiempo. Como ya comenté, es imposible ver todos los templos de la ciudad, así que hay que organizarse bien para ver los más importantes y los que mas te puedan gustar.

Una jornada muy interesante puede consistir en visitar el bosque de bambú de Arashiyama y luego volver a Kyoto y ver uno de los templos más especiales que vimos en la ciudad, el Fushimi Inari
Para llegar a Arashiyama hay que coger un trenecillo hasta esa localidad y luego caminar (poco). Hay mucho ambiente por la calle, puestos de comida y artesanía, vendedores y conductores de tuctuc que si no te apetece caminar, te acercan hasta el bosque.

Kyoto

Kyoto Kyoto

Bosque de Bambú
Es bonito, pero, sinceramete, si vas ajustado de tiempo, es una de las visitas que puedes dejar.

Lo que no puedes dejar de ver es el Fushimi Inari. Un sendero recorre 4 kilómetros de torii rojos bajos los cuales vas subiendo por la montaña. Está algo alejado y con bici es un poco lioso llegar, pero da igual. Hay que ir sí o sí. Era uno de los templos que más ilusión me hacía ver, por ser completamente diferente al resto. Y no me decepcionó ni un poco. Poco a poco vas subiendo sin ver otra cosa que no sea torii rojas y pensando en que puede que no tengan fin.

Fushimi Inari

Fushimi Inari

Fushimi Inari
Kyoto
Fushimi Inari
Fushimi Inari

Otro de los lugares que visitamos durante los dos últimos días fue el Palacio Imperial:

Palacio Imperial de Kyoto

Palacio Imperial de Kyoto

Kyoto
Kyoto

Las noches de Kyoto te reservan grandes sorpresas, como encontrarte a geishas saliendo de su última actuación en un teatro. Son esquivas y vergonzosas, pero si hay suerte…

Geishas
Es fácil verlas si sabes dónde y cuándo tienen una actuación y las esperas a la salida, aunque evitan con mucho disimulo que les hagas fotos. La verdad es que desprenden un misterio y un magnetismo indescriptibles.

El último día, antes de coger el avión de vuelta, teníamos algunas horas libres, así que reservamos para nuestra despedida el Pabellón Dorado.
Es uno de los símbolos de la ciudad e impresiona muchísimo, pero lo puedes ver en media hora o menos ya que no hay mucho que recorrer. Al ser uno de los principales puntos de interés está casi siempre lleno, así que es mejor ir a primera hora. Aún así, perderás un buen rato intentando conseguir una foto del templo sin turistas que la estropeen.

Kyoto

Con este templo nos despedimos con muchísima pena de Japón. Todavía me guardo un post dedicado a la comida japonesa, pero en conclusión, Japón es una auténtica maravilla en todos los sentidos (y para los sentidos) y es un destino que puede adaptarse a los gustos de muchos tipos de viajeros. Además de sorprendente y emocionante, es un país cómodo, sus gentes son encantadoras, no es excesivamente caro, todo funciona a la perfección. ¿Qué mas se puede pedir?

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Qué ver, cómo moverse y dónde alojarse en Kyoto (II)
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Inés Martínez | 02-07-2014 | 21:38| 0

Kyoto representa todo aquello que uno imagina cuando piensa en Japón: geishas escondidas tras cortinas, kimonos, jardines perfectos, clama, shuhi entre flores, paseos junto a templos dorados, santuarios silenciosos, bosques de bambú…
La ciudad es sencilla de recorrer, (no como Tokyo) ya que está dividida por cuadrículas y es una gozada (y una paliza también) ir de punta a punta en bicicleta.
Para ver lo imprescindible hay que organizarse bien y preparar las rutas diarias por zonas.
La zona de Higashiyama, bajo las montañas, es una de las que cuentan con más puntos de interés de la ciudad. Se puede recorrer una buena parte a pie o en bicicleta parando en los templos que hay por el camino. Aunque no aparezcan en las guías y por muy pequeños o descuidados que parezcan, todos los templos tienen algo especial.
Nuestro primer templo en Kyoto fue Ginkaku-ji, al que se accede por un sendero antes de llegar a un precioso jardín al que acompañan formas de arena perfectamente rastrillada.

Templos de Kyoto
Templos de Kyoto
Templos de Kyoto
Templos de Kyoto
Después visitamos el gran templo Eikan-do, cuya pagoda se deja ver entre los árboles. Desde su parte más alta hay unas impresionantes vistas de la ciudad.

Templos de Kyoto
Templos de Kyoto
Templos de Kyoto
Toda la madera del templo cruje con cada paso, y eso que en la entrada te dan unas silenciosas zapatillas para recorrerlo.
Templos de Kyoto
El Heikan-jingú se anuncia unos 500 metros antes de llegar a su entrada con un gran torii de acero que aunque parece no tener nada que ver por la distancia, en realidad es su entrada principal. Dentro puede verse un impresionante complejo de santuarios y, como en casi todos los templos de Kyoto, sus jardines son inmensos.
Templos de Kyoto
Templos de Kyoto
Templos de Kyoto
Templos de Kyoto
Templos de Kyoto
Templos de Kyoto
Cuando anochece y los templos cierran lo mejor es dejarse llevar por la calles, intentando ver alguna geisha y buscando entre los apetecibles restaurantes el que más te guste para disfrutar de una rica cena al estilo de Kyoto.

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Qué ver, cómo moverse y dónde alojarse en Kyoto (I)
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Inés Martínez | 10-06-2014 | 07:33| 2

Kyoto es la capital cultural de Japón y su contraste con Tokyo es brutal, como si se tratase de países diferentes. El viaje en tren bala entre Hiroshima y Kyoto dura unas dos horas y es comodísimo. Llegamos allí de noche, con lluvia y tuvimos verdaderas dificultades para entendernos con el taxista, que no hablaba ni una palabra de inglés, pero cuando nos abrieron la puerta del alojamiento fue como ver el paraíso.

Kyoto


Como ya expliqué, una de las cosas imprescindibles cuando vas a Japón es pasar al menos una noche en una alojamiento tradicional. Nosotros escogimos una guest house cerca del Palacio Imperial. Era una casa centenaria enorme y cuidada al detalle en la que teníamos nuestro espacio en la planta de arriba y cuyo dueño, Yasu, nos trató como si fuéramos de su familia. Es una mezcla entre un hotel y estar en casa de unos amigos, ya que te preparan el desayuno y si quieres limpian la habitación pero si no, no entran en tu espacio para nada pero cuentas con una cocina, un salón y demás espacios comunes en los que puedes hacer lo que quieras. Aprendimos muchísimo del país, de la ciudad y de la cultura japonesa gracias a Yasu. Este tipo de alojamientos, al igual que los ryokan, son más caros que los hoteles, ya que vives más de cerca la cultura japonesa, son más acogedores y mucho más cercanos, pero merece la pena. Nosotros pasamos allí las 5 noches que estuvimos en Kyoto con Yasu, Toshi y Burrito, su perro.
En Kyoto el transporte público que más se utiliza es el autobús, seguido por e metro. Pero sin suda, lo mejor es la bici. Es una ciudad preparadísima para moverte en bicicleta, con carriles especiales, aceras muy anchas y aparcamientos específicos. Hay lugares en los que puedes alquilarlas pero a nosotros nos las dejaron en el alojamiento, y fuimos encantados.

Bicicletas para recorrer Kyoto

Nuestras coloridas bicicletas para recorrer Kyoto



Bicicletas en Tokyo

Recorrer Tokyo en bici




La ciudad es el alma tradicional del país, así que a cada paso te encuentras mujeres con kimonos, templos mágicos, jardines, santuarios silenciosos, bosques de bambú, geishas que se esconden… lo que uno imagina cuando piensa en Japón.
El número de templos es infinito (bueno, infinito no, hay más de mil seiscientos), así que es mejor perder un buen rato analizando el mapa y calculando distancias, para dividir por días las visitas. Eso sí, siempre habrá que renunciar a algo a no ser que pases allí una buena temporada.
Como ejemplo de algunos de los templos que vimos y que serán los protagonistas del siguiente post… el primero, el Ginkaku-ji.

Ginkaku-ji

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Qué ver en Hiroshima
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Inés Martínez | 01-06-2014 | 09:21| 2

La ciudad de Hiroshima nunca dejará de recordarnos su horrible pasado. A pesar de ser una ciudad completamente nueva, con mucha vida y una población de lo más cosmopolita, el visitante siempre tiene en su mente la fecha de 6 de agosto de 1945, cuando fue la primera ciudad del mundo en sufrir un ataque de bombas atómicas. Con el objetivo de que nadie lo olvide, los japoneses decidieron conservar el único esqueleto de edificio que quedó en pie tras el ataque, la Cúpula de la bomba Atómica, o Gembaku Domú, junto al Parque de la Paz.

Cúpula de la Bomba Atómica, Hiroshima Cúpula de la Bomba Atómica, Hiroshima Hiroshima

El parque está lleno de recuerdos y homenajes como el cenotafio, en el que se pueden leer los nombres de las víctimas identificadas que dejó la bomba o la llama de la paz, que se apagará cuando desaparezca la última bomba nuclear.

Parque de la Paz, Hiroshima

Entre semana, la zona está llena de excursiones de escolares que, además de aprender su historia, aprovechan la situación para practicar su inglés con los visitantes.

Hiroshima

El Museo de la Paz es impactante y angustioso, pero merece la pena ir. Sus pasillos muestran una relato de la guerra y de la historia de las bombas, además de fotografías y relatos en primera persona del horror de aquel día.

Hiroshima Hiroshima

Pero Hiroshima no es sólo un recuerdo de la guerra. El viajero puede también pasear por sus renovadas calles, ir de compras y, por supuesto, comer ostras y okonomiyaki, unas tortas saladas a la plancha con verduras y pescado o carne servidas a la manera de Hiroshima, es decir, con tallarines. Están deliciosas.

Hiroshima Hiroshima Hiroshima

Una jornada en la ciudad es suficiente para conocer su historia y hacerse una idea de cómo los japoneses decidieron afrontar su pasado y hacerle frente sin olvidarlo.

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Sobre el autor Inés Martínez
Periodista de larioja.com. Loca por los viajes. Cualquier destino del mapa me parece perfecto. En este blog podrás leer consejos para viajar, cómo preparar un viaje por tu cuenta, destinos que merecen la pena, hoteles, vuelos, rutas, mapas, propuestas...     Tengo otro blog sobre redes sociales llamado Twitterlandia. Puedes seguirme en Twitter en @inesimar