La amnistía fiscal y el gato pardo

La amnistía fiscal propuesta el pasado viernes ha soliviantado a toda la oposición parlamentaria (Sólo CiU de momento dice comprender la medida) y a una parte de la opinión pública. Según ha presentado el Gobierno, el argumento sería como sigue: Estamos en una situación de emergencia que hace que necesitemos captar liquidez a toda costa. Para ello, proponemos que todos aquellos que han defraudado a Hacienda puedan regularizar sus cuentas a cambio de un gravamen del 10% al patrimonio (8% a los dividendos)  y así, al menos, conseguiremos esos ingresos que necesitamos.

Evidentemente, esta medida es completamente injusta al implicar un “premio” por defraudar al fisco, con un agravio clarísimo a todos aquellos ciudadanos y empresas que religiosamente pagan sus impuestos. No se me ocurre ningún argumento normativo para avalar esta política, dejando el ya tradicional cambio de opinión cuando se llega al gobierno de lado. Sin embargo, creo que este enfoque sería parcial si no intentásemos ver la propia eficacia de la amnistía. Asumamos que estomas en una situación de emergencia, seamos pragmáticos y preguntémonos: ¿Al menos servirá para algo?

En este completísimo artículo se discute bastante evidencia sobre las amnistías fiscales y sus ejemplos comparados en diferentes países. Es cierto que las amnistías fiscales no son algo nuevo (en España ya hicimos dos en 1984 y 1991) pero  la evidencia señala que son una mala medida en general. Lo habitual es que los beneficios se exageren, la recaudación sea escasa, cuanto más se reiteren menos eficacia tiene y, de hecho, puedan suponer un coste al reducir los incentivos en el medio-largo plazo para cumplir con las obligaciones tributarias. Por lo tanto, son medidas poco eficaces (salvo excepciones en algunos países) y con efectos nocivos en el medio plazo.

De otro lado, merece la pena recordar que esta medida se enmarca dentro de unos Presupuestos y, por lo tanto, una parte de los objetivos de déficit y gasto están hechos sobre una previsión de ingresos. Y esos ingresos no solo provendrán de la subida del IRPF, Sociedades… Sino también sobre los previstos para esta amnistía fiscal, los cuales previsiblemente serán inflados y excesivamente optimistas visto su limitado poder de recaudación (siempre siguiendo la evidencia comparada disponible). Por lo tanto, es posible que nos sigamos desviando de nuestros objetivos para final de año visto que, a la espera de que mañana se presenten los números definitivos, ya se señala  que las cuentas no cuadran.

Por lo tanto, encima que esta amnistía es claramente injusta para todos aquellos ciudadanos que  pagamos nuestros impuestos, no parece que tenga nada de positiva para la recuperación de nuestras cuentas públicas, generando potenciales perjuicios a futuro. Esta situación me ha recordado una de las frases más famosas de Felipe González que decía que daba lo mismo el color del gato con tal de que cazara ratones. Pues bueno, el problema de esta amnistía fiscal es que es un gato pardo que encima tiene las uñas limadas.

El menor de los males

(Artículo de opinión en el diario de La Rioja, 30-03-2012)

Nuestro mercado de trabajo es de los más disfuncionales de toda la OCDE dada su dualidad estructural: Tenemos un segmento laboral relativamente inflexible (los trabajadores de mediana edad de los centros industriales grandes) y otro completamente desprotegido (jóvenes, mujeres, inmigrantes, parados de más de 50 años). Como consecuencia de esto las empresas se ajustan al ciclo económico a través del despido, lo que lastra la competitividad y productividad del país. Los datos son elocuentes. Desde el inicio de la crisis en 2007 la destrucción de empleo ha sido de un 3% entre los trabajadores fijos frente a un 31% de los temporales (un 60% para temporales entre 15 y 25 años). Desgraciadamente, la última reforma laboral del Partido Popular no es más que la enésima oportunidad perdida para solucionar esta situación.

Esta reforma, lejos de atacar la dualidad de frente creando un contrato único indefinidido o un modelo de ‘mochila austriaca’, por poner algunos ejemplos, ha persistido en los errores de anteriores gobiernos. Aunque la reforma incluye medidas de impacto dispar, resaltaré las tres más nocivas. Primero, se abarata el coste de despido de los trabajadores protegidos sin apenas esfuerzo por fomentar la flexibilidad interna de las empresas. Segundo, en lugar de simplificar las modalidades de contrato se añade otra más, el contrato indefinido para PYMES y autónomos, el cual conlleva un año de prácticas con despido libre. Y tercero, se crean incentivos fiscales para la contratación de jóvenes, una medida tan cara para el Tesoro como ineficaz para generar empleo (fomenta la rotación, no la contratación). A grandes rasgos esta es una reforma laboral que perjudica a los trabajadores protegidos sin atacar el problema de fondo de la dualidad.

Frente a esta reforma los sindicatos han optado por convocar una huelga general contra un gobierno que apenas lleva 100 días en el poder. Dejando de lado la zafia campaña de algunos foros contra el sindicalismo, no se puede obviar que estas organizaciones tienen sus problemas. Los sindicatos protegen bien a los trabajadores de las grandes factorías y del sector público, donde tienen gran poder de movilización y negociación, pero este contingente supone solo una fracción de la mano de obra. Primero, porque la economía se ha terciarizado y ‘la clase trabajadora’ hoy es de todo menos homogénea (¿Es trabajador un autónomo? ¿Y un pequeño empresario?). Y segundo, porque no quieren o no pueden proteger a los trabajadores precarios, que son precisamente los más perjudicados por un status quo que los propios sindicatos defienden.

A espera de que UGT y CCOO hagan declaraciones triunfales y el Gobierno de normalidad, la convocatoria del 29M dibuja dos escenarios alternativos. El primero es que la huelga general sea un fracaso, con cotas menores de seguimiento que la de 2010. Esto implicaría que la reforma laboral seguiría adelante sin modificarse y que los sindicatos quedarían aún más debilitados. Un segundo escenario es que sea un éxito relativo, lo que implicaría que los sindicatos forzasen al Gobierno a negociar algunos puntos del texto. Eso sí, en esa negociación los cambios afectarían principalmente a sus trabajadores objetivo y su posición dentro de la negociación corporativa, o en otras palabras, que seguirá siendo una negociación a favor tan solo de una parte de los trabajadores.

Dado que ninguno de los dos escenarios solucionará los problemas endémicos de nuestra economía, el de una huelga fallida es posiblemente el menos deseable. Los actores que defienden a los trabajadores (aunque sea a algunos) quedarían más débiles como interlocutores y el texto del gobierno, tan poco eficaz, legitimado. Y tampoco sabemos si la tensión social podría seguir en aumento a través de vías menos institucionales. Lo importante ahora es que los agentes sociales retomen la negociación y que los sindicatos consigan que el Gobierno mejore el texto. Eso sí, ojalá sea en una negociación encaminada a solucionar los problemas estructurales de nuestro mercado de trabajo y no a defender un status quo insostenible. Lo que España necesita es una vía que nos saque de esta deriva trágica y nos libre de optar siempre por el menor de los males.

 

Hablemos de Religión como adultos

El otro día tuve una interesante charla con una ex integrante de un Ateneu cuyo nombre no compartiré por discreción. Pues bien, la cuestión es que ella escribía regularmente en la revista de esta asociación cultural pero tuvo un enfrentamiento a cara de perro por un artículo que quería sacar esta revista ¿El tema? Las procesiones de Semana Santa. En el artículo se vertían numerosas críticas contra este acto religioso señalando que no era más que una “tradición anticuada, propia de la España rancia de castañuela y pandereta”.

Ella me confesó que era atea y que no había participado en una en su vida, pero que le enfermaba bastante la doble moral con la que sectores de la izquierda trataban el hecho religioso. “Si se trata de una procesión sij o musulmana no hay ningún problema pero si es católica, entonces es un atraso”. Ella me argumentaba que este es uno de esos memes propios del multiculturalismo (generalmente prodigado entre la izquierda postmoderna), esto de que todas las religiones y tradiciones podían tener cabida y respeto menos las tradiciones propias. Simplemente pedía que se tratase el tema con el respeto que merecía o, al menos, con un poquito más de de madurez intelectual. Por supuesto, ha terminado fuera de la asociación.

Nunca es fácil la convivencia entre la religión y la sociedad civil en el espacio público. La religión es un asunto que toca siempre la fibra sensible de muchas personas y a la que hay que aproximarse con mil cautelas. Ahora bien, a mi me parece que hay poca elaboración discursiva en los polos sobre la cuestión. En un extremo tienes a los conservadores proto-hegemónicos cuyo argumento es simple: La religión católica es la nuestra, es la tradicional, es la mejor y por lo tanto la que hay que mejorar y proteger. En el otro extremo, los multiculturalistas post-modernos: Todas las religiones han de ser protegidas, preservadas y disponer de su espacio… menos la católica, fuente de atraso e incultura.

Así, contaminados entre parte y parte, es complicado no terminar de los nervios a la hora de debatir sobre el tema. Entre eso y la complicación terminológica de ser laico, laicista, agnóstico, ateo, creyente o de alguna confesión el asunto se convierte en un verdadero lío. Tampoco ayuda la aproximación de los políticos, que muchas veces decide afrontar este tipo de temas tocando cuestiones tan cosméticas y superficiales como la prohibición del velo en lugar de coger el toro por los cuernos. No se puede dejar de lado que nuestra sociedad cada vez es más heterogénea (también en religiones) y este hecho va a tender aumentar, así que tarde o temprano habrá que pensar sobre ello.

Si se simplifica el debate, hay también dos polos teóricos para actuar sobre el hecho religioso. Por un lado, el modelo francés o de laicismo republicano, que expulsa cualquier símbolo religioso del espacio público. Por el otro, el modelo liberal o anglosajón en el que la religión es un hecho privado y se auto-regula sin interferencia del Estado. Y en medio están países como Alemania o España, donde la religión (en especial la católica) tiene una importante vinculación con la política y el Estado tanto en el plano económico como simbólico. ¿Estamos bien como estamos o queremos avanzar hacia otro modelo?

Este es un debate que no tiene una respuesta sencilla pero para el que merece la pena elaborar mínimamente los argumentos. John Rawls da bastante en el clavo cuando dice que los argumentos sobre la religión en la sociedad (asumiendo que todo el mundo tiene una posición sobre el tema) tienen que elevarse sobre el plano de la superioridad moral del credo (o no credo) y poderse defender en la esfera pública de una manera razonable. Y las cosas como son, el multiculturalismo barato tiene bastantes limitaciones en este sentido. ¿Lograremos que alguien se decida a encarar esta cuestión de manera razonable en España?

Quo vadis PR

1) Los partidos políticos, antes que nada, son organizaciones. Por más que tengan una ideología más o menos definida que les inspire y un programa político todo ello queda siempre supeditado al objetivo fundamental de cualquier organización: La supervivencia. Conseguir presencia institucional ganando elecciones – para así conseguir financiación y cargos públicos – es el modo principal pero no el único para asegurar este fin. Por lo tanto, y más si quieres “refundar” al PR, lo importante es que te asegures que no te estás inmolando.

2) El Partido Riojano ha mantenido su presencia en el Parlamento Riojano con dos escaños. Eso sí, ha salido definitivamente del Ayuntamiento de Logroño en unas elecciones muy atípicas por tres razones: a) Lo fuerte que venía el PP en mayo para castigar a Zapatero por vía interpuesta b) La división del voto expresivo entre cuatro candidaturas diferentes (UPyD, PR, Ciudadanos de Logroño e IU) y c) La mala prensa de su candidato Ángel Varea. Ahora bien, que no se les olvide que Logroño no lo es todo, sobre todo cuando su único poder real hoy está en Santo Domingo y Arnedo.

3) La integración con el exalcalde popular Julio Revuelta les puede implicar importantes costes organizativos. En política de coaliciones la suma de 1 + 1 no siempre es dos. Por un lado, a nivel de cargos, el socio minoritario de la fusión suele verse sobre-representado en los órganos de poder, generando un desequilibrio. (Ej; Unió tiene más poder que el que le tocaría en CiU) Y por el otro, los votantes no siempre están de acuerdo con la integración y no suele darse un traspaso mimético de los apoyos entre ambas agrupaciones. (Ej; La fusión PSOE-IU en algunas candidaturas en 2000 les hizo sacar peores resultados).

4) Hay una parte importante de los riojanos que esperan impacientes conocer qué es el  Partido Riojano. Si seguimos las declaraciones de su actual presidente, está claro que se reivindican como alternativa al bipartidismo del PPSOE. Muy bien ¿En qué los diferencia esto de UPyD o IU? Empezaron siendo el Partido Riojano Progresista y se sabía que iban a la izquierda riojanista. ¿Y hoy? Todo su aval es decir que son riojanos (concho, como todos) pero no sabemos cual es el proyecto “riojanista.” Hacen de oposición al PP en el Parlamento, gobiernan con este partido en Arnedo o Santo Domingo y  hasta ayer estaban con el PSOE en Logroño. ¿Hay solo un PR? No parece.

5) ¿Renovar o revolucionar? Ya sabemos que habrá pugna en este Congreso. Si Legarra está intentando “centrar” el partido al meter a Julio Revuelta no será algo exento de tensiones internas, y más si se coopta al anterior adversario. Si Gil de Gómez lo que pretende es desplazar a la dirección actual… Tampoco lo tiene fácil para pugnar con el aparato. De esta lucha de poder el PR puede salir muy tocado y se la están jugando muchísimo porque pueden acabar saltando por los aires.

6) La experiencia demuestra que los experimentos está bien hacerlos con gaseosa, pero con los partidos es más complicado. A su favor tienen que no hay elecciones a la vista y tienen margen para construir algo presentable; no hay urgencias. Pero mucho ojo, se pueden cambiar las siglas a UPR si les apetece, pueden cambiar las caras al frente del partido o incluso cooptar a Pedro Sanz, pero esto no obrará el milagro. Son un partido pequeño y muy dependiente de sus bases. En cada voto se juegan el pellejo así que más vale que los cuiden. 

Crisis e Igualdad de Género

(Artículo escrito por Tània Verge, doctora en Ciencia Política y experta en políticas de género)

En algunos países la crisis económica ha servido para plantearse cuestiones relacionadas con la igualdad de género. En el caso islandés, tras la quiebra del Estado y del sistema bancario, las mujeres han entrado con fuerza en los consejos de administración de las empresas aportando nuevos estilos de liderazgo y encaminando sus inversiones hacia fines más productivos que especulativos. En cambio, en otros países la crisis económica ha llevado consigo un retroceso en la igualdad. En los EEUU la precampaña electoral está virando peligrosamente hacia un debate sobre derechos reproductivos de las mujeres con un planteamiento manifiestamente retrógrado camuflado tras el derecho a la libertad religiosa. ¿Qué está pasando en España?

Los primeros síntomas llegaron con el segundo mandato socialista. La administración había reclamado austeridad predicando con el ejemplo y el Ejecutivo país de defender la creación de un Ministerio de Igualdad – con el objetivo de poner las política de igualdad de género en primer plano -  a justificar su extinción pese a suponer un 0.01% el gasto total de la administración central. Con la llegada de la derecha al gobierno (tanto estatal como catalana) se anuncia que se creará “el gobierno de los mejores”. Resulta que se encuentran pocas mujeres que cumplen tal requisito ya que se ha pasado de gobiernos paritarios a otros donde las mujeres son un 30% del total. Esto ha ocurrido igual en todos los gobiernos autonómicos (incluyendo La Rioja). El mensaje está claro: “Mujeres, dejad paso a los hombres que nosotros tenemos mas savoir-fer.

Desde aquí, en menos de 100 días el gobierno del PP está poniendo en blanco y negro su concepción de la igualdad. Tras años de lucha para conseguir que la violencia ejercida en el ámbito familiar tuviera reconocimiento público como violencia de género, la nueva ministra de “Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad” calificó a la primera mujer asesinada en 2012 con la nomenclatura superada de “violencia doméstica”. ¿Lapsus linguae? Visto el anuncio y declaraciones políticas del gobierno no lo parece. El énfasis en la igualdad de género desaparecerá de la asignatura de “Educación para la Ciudadanía” (rebautizada), las políticas de apoyo a la dependencia se han congelado y la nueva reforma laboral castigará con crudeza a las mujeres ya que ellas son las que tienen más contratos a tiempo parcial y las que incurren en mayor absentismo laboral para hacerse cargo de menores y dependientes.

En las últimas semanas, sin embargo, la reforma más importante anunciada por el flamante ministro de Justicia Alberto Ruiz Gallardón es la Ley del Aborto. De manera magistral el ministro ha mezclado los derechos de “no nato” con el derecho a la maternidad y la violencia de género. He aquí que resulta que esta reforma es… ¡La Ley más progresista que ha hecho en su vida! Su argumento es el siguiente: El miedo a perder el trabajo por parte de los embarazos (o la dificultad para encontrarlo) haría que las mujeres viesen minada su capacidad de elección y se sintieran presionadas a abortar. ¿No será más bien que este temor las lleva a retrasar la decisión de ser madres o directamente a no tener un hijo? El razonamiento del legislador parece aquí una aproximación muy deficiente a la conciliación de la vida laboral y familiar y a una asunción muy pobre de las responsabilidades domésticas y de cuidado de los niños de los hombres. El ministro aún no ha mostrado ninguna evidencia empírica que respalde su supuesta “violencia estructural” cuando tenemos bastante sobre los problemas domésticos en la conciliación laboral y familiar.

Lo que me da miedo de verdad es que el PP saque a sus ministras o a sus hombres más “centristas” para defender unas policías que, tras la cobertura de su mayoría absoluta, tiene por objetivo instalar un discurso de igualdad amparado en una santísima trinidad: 1) los derechos de los no-natos (¿Quién puede oponerse al derecho a la vida?, 2) El derecho a la maternidad (¿Quién se puede oponer a este instinto natural reproductivo en las mujeres?) y 3) La violencia de género (¿Quién puede oponerse a combatirla?). En esta tríada las mujeres no aparecen en ningún lado pese a que el derecho al aborto y la autonomía reproductiva de la mujer ha sido una reivindicación histórica del movimiento feminista. Y no es necesario subrayar que la definición de violencia de género que se ha realizado es como poco sui generis y se aleja de las relaciones de poder en las que se sustenta la misma.

Es curioso que el PP acusara al PSOE de hacer políticas “de humo” a través de la igualdad para distraer al electorado de la crisis y, ahora que está en el gobierno, esté haciendo lo mismo. Es trise que el paso de la oposición al gobierno conlleve un súbito ataque de amnesia pero todavía es más triste que estas políticas “de humo” puedan llevarse por delante los avances en igualdad de un país que está muy lejos de poder vanagloriarse de haberlos conseguido. Al tanto con la crisis y las medidas para combatirla: podemos salir no solo más pobres sino también más desiguales.

El AVE para los riojanos

Reconozco que le he cogido el tranquilo a esto de ir siempre a la contra en temas de infraestructuras. Me he quejado por activa y por pasiva de que tener un aeropuerto en Agoncillo no supone más que un dispendio tremendo de recursos. Ya sé que nos gusta ser los mejores en todo pero a lo mejor el futuro de nuestra comunidad pasa antes por tener guarderías que por gastar en obras faraónicas. Pero bueno, como la actualidad manda, ahora volvemos al tema del AVE; el mantra sagrado, ese maná. Me parece que en este país arrastramos tics del siglo XIX: nos creemos que con poner una vía de tren en el suelo y ponerlo a circular la industrialización y el crecimiento vendrán solos.  

La ministra de Fomento Ana Pastor ha anunciado un paquete de obras para La Rioja de gran calado… para 2024. Si te descuidas para entonces igual ya no tenemos ni comunidad autónoma en al que gastar pero el ajuste presupuestario manda. En todo caso (con la calma) tendremos 152 kilómetros de nuevas autovías (625 millones de euros) y la conexión de AVE Castejón-Logroño-Miranda de Ebro (1.328 millones de euros), además de la supresión de 17 pasos a nivel y otras obras de mantenimiento y conservación de asfalto. Por lo tanto del total del presupuesto en infraestructuras, el 2/3 de la inversión se lo lleva el AVE. A mi juicio, un error serio de prioridades.

De entrada el AVE está pensado para unir grandes ciudades, las únicas con masa crítica en viajeros. Unirnos a la red parece algo positivo pero no lo es tanto si miramos el coste de oportunidad. Los datos que he consultado indican que se ha invertido en AVE 6,8 billones de pesetas hasta 2010, con un coste medio del kilómetro de 2.000 millones de pesetas. A todas luces parece un exceso (con 1/16 de esa inversión podrían eliminarse los puntos negros de toda España) ¿Pero  qué ocurre en términos de usuario? Está claro que es un transporte caro y elitista vistos sus precios mas bien caaros. No es muy social en su uso, que digamos

Pero además el precio del tren ha arrojado a muchos usuarios de tren a la carretera. Se construyen proyectos megalómanos, con ánimo claramente electoralista y que benefician a las grandes constructoras licitadas, pero no existe ningún plan para mejorar y modernizar las redes actuales de tren. ¿Sabías que con una mejora de las redes se pueden conseguir velocidades de entre 200/220 km/h en las actuales vías? La prueba está en el Alaris de Barcelona a Valencia, que ha requerido una modernización de la red actual pero que dista de ser una línea de Alta Velocidad. Y es que los ALVIA que hoy circulan por nuestra comunidad con tres paradas (Logroño, Calahorra, Alfaro) alcanzan velocidades en el tramo Zaragoza-Barcelona más que respetables.

Además, dado que el AVE utiliza el ancho de vía internacional nos estamos encontrando con una dualización de la red ferroviaria: una de ancho internacional con fuertes inversiones empleada por el  5% de los usuarios frente a otra de ancho ibérico, empleada por mercancías, regionales, media distancia… con el 95% de uso y deficitaria de inversiones. Además, el AVE consume 6 veces más energía que el ferrocarril normal, con ruido excesivo, obras de terraplenes, viaductos y túneles que implican un impacto sobre el territorio desproporcionado por los requisitos de circulación, erosión y segmentación del territorio. Y eso que somos el país con más alta velocidad… De toda la OCDE. Curioso que los países más desarrollados económicamente no nos imiten ¿Verdad?

Ahora ya tenemos el caramelito del AVE para que los partidos regionales se peleen un poco por licitaciones, fechas y demás mandangas. Y luego la cruda realidad es que la mayoría de los riojanos circularemos por la N-232, esa trampa mortal llena de camiones y curvas mientras que la autovía paralela, la AP 68, sigue sin estar liberalizada. Pero nada, tenemos aeropuerto, tenemos AVE, y suerte que no tenemos puerto marítimo que si no tendríamos también una base de submarinos. Y mientras nos vanagloriamos, los riojanos se siguen yendo fuera y la comunidad se nos envejece y muere. Ya se sabe, cuestión de prioridades.  

Si os interesa el tema de los trenes, Roger es un verdadero experto en el tema

Eligiendo a Miss y Mister Rioja con información perfecta

A los que estamos especializados en sistemas electorales nos encanta hacer experimentos sobre como diferentes diseños de reglas puede alterar los resultados finales. A mi personalmente me obsesiona el tema de la elección de los representantes públicos, también de los “simbólicos”. Medio en broma medio en serio, en esta entrada argumenté largamente como el perverso sistema de votación preferencial para la Reina de Fiestas en Arnedo hacía que fuera más probable elegir candidatas mediocres. Siguiendo esta línea os propongo un juego ahora que tenemos en marcha una votación para elegir a Miss y Mister Rioja.

No me voy a pronunciar sobre el fondo del concurso (ejem) pero os propongo que lo veamos como un ejemplo de cómo la información perfecta fomenta la coordinación de los votantes. El sistema electoral es un sistema uninominal (un solo ganador) con ocho candidatos para cada “cargo”. Se puede votar ilimitadamente, si bien con una protección para que no pueda haber bots programados para hacerlo. Cada uno de los ocho candidatos tiene sobre su botón de voto un pequeño video mostrando sus virtudes y encantos que opera como una especie de programa electoral.

Voy a hacer a continuación una serie de asunciones. Voy a asumir que los votos en Internet son los decisivos para elegir al ganador y que entre los votantes tenemos dos tipos: fijos y volátiles. Los primeros son familiares y amigos de los candidatos, que votarán por ellos sí o sí y lo harán muchas veces. Asumo que todos los candidatos tienen parecido número de amigos/ familiares (falso, pero imposible de imputar) y que todos los de este grupo votarán muchas veces y en cuantía similar (aunque la edad/ ocupación de la redes ayuda a votar más, tampoco podemos estimarlo).

Al margen de este suelo tenemos a los votantes volátiles, que asumo que votarán una vez (tampoco tienen una preferencia muy intensa en el tema). En este grupo están los votantes sinceros y los estratégicos. Los sinceros son aquellos que se han mirado todos los videos y han elegido al candidato/a que más le gusta.  Los votantes estratégicos son aquellos votantes que quieren que gane su candidato, por ejemplo, para poder presumirlo después o sentirse mejor al haber acertado en su decisión. Quieren subirse al carro ganador porque les hace sentirse bien. El hecho de que el voto sea anónimo da incentivos a mentir a tus amigos y decir que votaste por el ganador igualmente pero relajemos este último supuesto.

Miremos a este último bloque de votantes y supongamos que estamos en algo parecido a una elección real, que quieres que gane por quien tú votes (quizá no el/la más guapo/a o majo/a sino el/la menos feo/a) y que lo contarás antes de la elección a tus amigos por quien has optado, quedando mal si no aciertas. Pues bien, tenemos un elemento crucial que se cumple a la hora de coordinar a los votantes estratégicos en este juego: la información perfecta. Como los votantes saben exactamente qué candidato/a a es más viable que salga elegido/a, pueden tender a votar más a la opción con más votos en detrimento de aquellos que están lejos. Los votantes estratégicos siempre votarán a los más candidatos/as en cabeza y, al disponer de información perfecta en el contador de votos, saben exactamente cuales son.

En la ciencia política la asunción de la información perfecta es recurrente para explicar las razones del voto estratégico en elecciones. En la vida real, para hacerse a la idea de cómo van mister/miss partido los votantes emplean dos mecanismos: las encuestas publicadas en los medios y si en las anteriores elecciones los votos se fueron o no a la basura (sirvieron para que el partido sacara escaño). Fijaros lo curioso de este juego ¡Para elegir al guapo/a de La Rioja tenemos información perfecta sobre quien está mejor situado para ganar! Por lo tanto es comprensible que la brecha entre candidatos se haga cada vez mayor porque, si de verdad te interesa este tema, hay muchos que se preguntan legítimamente: ¿Por qué voy a votar por el perdedor?

PD1: Propongo un experimento cuasi-natural. Que cierren la visión de los votos que lleva cada candidato y veamos el efecto. Mi intución es que, aunque no significativamente, la brecha entre los más y los menos votados se reduciría en el acto.

PD2: Hay quien me ha comentado que sistemáticamente vota por el/la más feo/a por lástima. Bueno, esto es lo que llamamos “underdog effect”. Lo señalo aquí solo para no enredar más la entrada, pero también existe, que conste.

Cada día más viejos

Acaba de llegar a mis manos, por casualidad, una nota de prensa del Instituto Nacional de Estadística que sólo puede calificarse de preocupante. En el marco del estudio “Proyección de la Población Española a Corto Plazo 2010-2020” se revela que la población española crecerá un 2,7% la próxima década frente al 14,8% de la década anterior. Y, lo que es de verdad preocupante es como parejo a este lento crecimiento de la población española se producirá un todavía mayor envejecimiento de la población española, cuya esperanza de vida se incrementará en 1,6 años.

Por supuesto, estas alertas no son nuevas, pero antes teníamos a nuestro favor el fenómeno migratorio, que había aumentado la natalidad. Los sociólogos ya nos han alertado que, por supuesto, la inmigración es una solución en el corto plazo al envejecimiento porque los de segunda generación tienden a adaptarse a las dinámicas reproductivas de los autóctonos. Pero ni eso nos salva en un contexto como el actual. En 2010 entraron en España 460.000 inmigrantes, menos de la mitad del millón que entraron el año pasado. Y mientras el panorama económico sea tan sombrío, las previsiones más negativas tienen visos de acentuarse

Y por presentar un último dato que ilustre lo alarmante de la situación, en 2008 con 48,6 millones de habitantes tuvimos unos 518.000 nacimientos, los mismos que tuvimos en 1981 con 37,6 millones. Por lo tanto, todo apunta a que, inexorablemente, nos vamos a convertir en una residencia de ancianos gigante (quizá, el futuro a largo plazo de toda Europa) con el riesgo de colapso que ello implica para nuestro propio modelo de Estado de bienestar. Cosa que será especialmente traumático cuando llegue la jubilación de los babby boomers de los 60, la generación de mis padres. Lo que yo me pregunto es, vista la situación, cuales están siendo las políticas emprendidas para cambiar esta tendencia. Y parece que no se está haciendo mucho.

¿Podemos hacer políticas? Yo creo que sí. Para ser muy sintético, me centraré sólo en dos condiciones necesarias pero no suficientes para la reproducción: la emancipación y una provisión apropiada de recursos. Es decir, ser capaz de vivir fuera del hogar familiar y establecerte con tu pareja con un mínimo de  estabilidad que permita traer a tus hijos al mundo con  garantías. Y como sabemos, con la gente joven saliendo del hogar familiar a los 32 años, con lo desorbitado precio de la vivienda, lo precario del empleo y lo bajo de los salarios, difícilmente se puede emprender la aventura de traer un ser al mundo.

O al menos, sin retrasarlo a espera de mejores tiempos. En todo caso, esta situación se puede revertir si se aplican políticas apropiadas. Por ejemplo, generando un parqué de vivienda en alquiler lo suficientemente barato para que los jóvenes puedan abandonar su hogar, aunque sea con unos recursos limitados (Ley del alquiler rigurosa, se pone en circulación la vivienda parada, se facilita el desahucio o se construye VPO de alquiler). Pero este es sólo un paso, porque con la política de guarderías se puede dar otro giro de tuerca.

Aumentando la población femenina empleada y minimizando su interrupción de la carrera profesional (que, por desgracia, le lastra laboralmente), se reducen los costes de tener hijos. La familia los puede externalizar en el Estado. Y esto, por supuesto, también genera empleo (cosa que no nos viene mal, si aceptamos pagar el precio fiscal que implica) y de paso forma y desarrolla cognitivamente a nuestros capital humano a futuro. Y esto es por plantear sólo algunas propuestas.

Una cosa es evidente, con la proyección actual estamos en serios aprietos en nuestro desarrollo como país y en la sostenibilidad de nuestro modelo de cohesión social. Si no nos dedicamos a poner remedio de inmediato a lo que se está gestando, quizá cuando nos pongamos a ello sea demasiado tarde.

Pd: Mirad entero este corto precioso, que resume todo lo anterior perfectamente.

29-M: Hacia la Huelga General

Finalmente se ha optado por la vía de la Huelga General. CCOO y UGT, tras pensárselo bastante y tomar la temperatura de la calle hace unas pocas semanas, la han convocado siguiendo la estela que habían marcado los sindicatos vascos. La fecha es el 29 de marzo. Ahora empieza el bombardeo de reproches cruzados: volveremos a ver a sindicalistas de cañas en un lado, los excesos verbales contra el gobierno del otro. Aunque pueda parecer lo contario, lo cierto es que la conflictividad social está siendo relativamente baja en España los últimos dos años si lo compramos con otros contextos como fueron la espiral de huelgas contra las reformas de Sarkozy o el casi Estado de Excepción que hay en Grecia.

Nadie puede negar la legitimidad del instrumento de la huelga como herramienta de presión. Ahora, en esta vorágine de descalificaciones ad hominem entre gobierno y sindicatos también es legítimo preguntarse: 1) El fondo: La idoneidad de las razones para la Huelga, 2) El instrumento: si de verdad vale la pena intentar cambiar la reforma. Argumentos tan poco sofisticados como que las huelgas no crean puestos de trabajo simplemente merecen por réplica que, como el propio gobierno ha reconocido, esta reforma laboral tampoco los crea. Vamos a intentar volar un poquito más alto.

Sobre el fondo, he argumentado aquí que me parece que esta reforma laboral es muy poco ambiciosa y que no ataca de raíz los problemas de dualidad de nuestro mercado de trabajo. Creo sinceramente que es una mala reforma en global, aunque tenga algunos puntos positivos (por ejemplo, la formación) y sigo defendiendo, junto a otros colegas, que otras opciones como el contrato único con mochila austriaca pueden ser mucho más eficaces. Por lo tanto, si miramos el fondo, hay buenas razones para el rechazo a la reforma.

Ahora, si miramos el instrumento, aquí hay que ver a los actores implicados. Los sindicatos vienen de un relato complejo durante los últimos años y han perdido crédito, especialmente, entre jóvenes y parados. No se en qué medida están seguros de sus propias fuerzas, pero creo que esta Huelga General será el mayor de sus desafíos. Si logran una movilización decente salvarán los platos pero como no lo logren serán literalmente barridos como interlocutores sociales. No, no lo digo en broma. Si en la Huelga contra el PSOE movilizaron al 30% de los ocupados… ¿Lograrán mejorar la marca con un PP recién ungido por las urnas?

Los sindicatos han querido convocar la Huelga el día antes de la presentación de los Presupuestos para ver si los rumores de recortes les aportan combustible. ¿Lograrán hacer que el Gobierno se avenga a negociar? No lo creo. En la Huelga contra Aznar tuvieron éxito, pero el contexto no tiene nada que ver. La ciencia política apunta que la movilización laboral, paradójicamente, suele ser más efectiva en tiempos de bonanza que de crisis. Tienen hasta el 29 para calentar motores.

¿Y el Gobierno? Probablemente con el concurso de CiU introducirá modificaciones en la legislación laboral y suavizará/ modificará algunos aspectos. Ese pacto ya se puede dar por manido de ante mano. Sin embargo, dudo mucho que se vaya a volver a sentar con los sindicatos disponiendo de un mandato tan claro en las urnas y mas cuando tienen pendiente la conquista de, como poco, Andalucía. Ahora bien, que no se diga que en esto de la huelga Rajoy no ha cumplido su palabra.

Una embajada en Bruselas

Quizá porque la mayoría de los riojanos desconocía su propia existencia, la noticia ha pasado desapercibida. La Oficina de La Rioja en la UE (las que algunos denominan como “embajadas de las CCAA”) ha firmado un protocolo para integrarse en la Embajada de España a partir de abril. No he podido encontrar los detalles sobre el acuerdo entre el Ministerio de Exteriores y la Comunidad pero este gesto tiene algo de simbólico: Se liquida nuestra presencia autónoma en Bruselas, que arrancó en 1986. Los argumentos manejados han sido, principalmente, la garantía de una mayor eficiencia y coordinación en el exterior frente al de mayor autogobierno que pesó en su momento.  Los pocos que he visto que han comentado la noticia directamente planteaba si hace falta que tengamos una oficina allí.

Desde que nos integramos en la Unión Europea, las CCAA han tendido a establecer oficinas comerciales en puntos estratégicos del globo. Por ejemplo, La Rioja (bajo la autoridad de la Consejería de Presidencia)  tiene abiertas oficinas en Varsovia, México D.F., París o Casablanca, además de Bruselas. La principal tarea de estas instituciones es la promoción de los intereses comerciales y exportadores de las empresas riojanas, se supone, mediante el abaratamiento de los costes de entrada de nuestras empresas en estos mercados. En el caso de la Unión Europea, además, nuestra oficina ha tenido una especial importancia ya que muchas de nuestras competencias regionales entran en colisión directa con la normativa europea. Por lo tanto, nuestra función tanto de recogida de información como de lobby en las instituciones comunitarias tiene una importancia capital.

Según ha trascendido la noticia (insisto, rectifico si alguien me hace llegar el convenio), el acuerdo de integración ha consistido básicamente en el desplazamiento físico de nuestros encargados a la embajada española. El ahorro está cifrado por ello en los 45.000 euros anuales que nos costaba el alquiler de la actual oficina. No varía la estructura, no varían las funciones… La embajada realmente no se cierra y de verdad espero que así sea. Los intereses de nuestra comunidad no tienen por qué ser coincidentes con los del conjunto del Estado en los que se refiere, pongamos, a producción vitivinícola o textil, y tener una voz propia ante la UE puede ser capital. Todos conocemos la polémica sobre “Viñedos de España”.

Que nadie piense que lo de tener oficinas regionales en las capitales europeas es algo exclusivo de España ya que la mayoría de países descentralizados desarrollan de una forma u otra una acción exterior. No se trata de embajadas a la usanza de los estados-nación (no declaramos guerras y esas cosas) sino que operan más bien lobbies políticos que, designados por las autoridades regionales y en connivencia con el empresariado local, buscan fomentar intereses de negocio. Ya plantee aquí que estas son dinámicas propias de los estados descentralizados pero también de la globalización, donde la autoridad es cada vez más multi-nivel, la integración económica más importante y las ventajas comparativas de los tejidos productivos regionales, menor.

En general creo que nadie estará en contra de todo lo que sea coordinar esfuerzos y aumentar la eficiencia del Estado en su conjunto. Ahora bien, que no se nos vaya a olvidar que lo que tenemos que hacer es proteger nuestros intereses en Bruselas, dentro o fuera del edificio de la embajada española. A ver si vamos a ser la única comunidad que, por ahorrarse un alquiler, va a dejar de hacerlo.

La Rioja

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