Hoy hemos lanzado desde Politikon, un grupo de análisis independiente sobre política, economía y sociedad la campaña “Un contrato para emplearlos a todos”. Nuestro objetivo es promover un contrato indefinido único contra la dualidad del mercado de trabajo y la precariedad en el empleo.
Como es bien conocido, el desempleo es uno de los dramas más importantes que tiene este país. Una de las razones estructurales de ese desempleo es la existencia de una estructura dual, donde hay contratos indefinidos (muy protegidos) y contratos temporales (poco protegidos). Excepcional en el caso Europeo, ello genera una clara división entre trabajadores de primera y de segunda. Estos últimos, los que están peor, se forman por colectivos muy concretos y vulnerables: mujeres, jóvenes, inmigrantes y parados de más de 45 años (entre el 20 y el 30% de los trabajadores).
Esta situación nos aboca a una importante volatilidad en el desempleo y erosiona nuestra productividad global. La consecuencia es que nos formamos menos, hay más rotación en el empleo y es más fácil despedir a los trabajadores productivos desprotegidos que a los menos productivos protegidos.
Con el contrato único indefinido todos los contratos serían del mismo tipo estableciendo una indemnización creciente con la antigüedad. La protección media sería la misma y se mitigaría la dualidad. Además, proponemos la “mochila austriaca”: el empleador aporta dinero a una cuenta del empleado, que en caso de despido, podría rescatar (si lo necesita) como subsidio de desempleo. Y si no la necesita, se incorporaría a su pensión, con lo que se incentiva a la rápida búsqueda de empleo.
Sus ventajas son claras. Beneficia a los colectivos desprotegidos, que hoy tienen un coste de despido cero (la no renovación) y a quienes tienen contratos temporales. Generaría menos fluctuación en el empleo y nuestra economía, en el medio plazo, sería más productiva, con un impacto positivo sobre salarios y recaudación. Es más, ayudaría a la transición a un modelo productivo menos dependiente de construcción y turismo al premiarse la estabilidad frente a la rotación temporal.
Es cierto que también tendría costes. Los primeros serían los trabajadores con más antigüedad en la empresa a título individual, aunque tendrían los beneficios globales de la mejora de la productividad. Y los segundos, se perjudicaría a ETTs, gestorías y bufetes laboralistas. Los intermediarios desaparecerían en el corto plazo mejorando nuestra productividad en el medio.
Es obvio que ninguna receta es milagrosa y que hasta que la economía no empiece a crecer no se empezará a crear empleo. Ahora bien, lo que sí podemos hacer es sentar las bases para evitar que tengamos un paro estructural en nuestro país tan anormalmente alto. Y el contrato único indefinido es la medida que consideramos más justa y eficiente para nuestro país.
Si te interesa el tema puedes conseguir más información en esta página web: http://uncontratoparaemplearlosatodos.es

