La Rioja
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Fecha: febrero, 2015
Buena y digno
José Glera 28-02-2015 | 10:33 | 0

Buena calidad y precio digno. Primera valoración de la vendimia 2014. Corresponde a dos sindicatos, Asaja y UAGR. Hay más. Según el Consejo Regulador es mejor en cantidad y calidad que la de los años 2013 y 2012.
Para hablar de calidad hay que fijarse en la fecha del 9 de octubre. A partir de ese día la uva en el campo se pudría. Un porcentaje de la cosecha es muy malo.
Precio. Encantado de que haya contrato con cifras, aunque no se puede decir que sea una práctica generalizada.
Tercero. Es necesario hablar de déficit en vendimia. Se han producido más kilos de los permitidos (aunque el Consejo diga que no) y ese desfase se anota en el debe del agricultor. Producir más sólo trae problemas.
Más. No se puede consentir que una cooperativa/bodega cierre varios días porque dice que no hay grado. Castiga al que trabaja bien. Lo que hay que hacer es sancionar al que no cumple o no coger su uva. O que otra no funcione por una avería. Si exigimos el mejor fruto no podemos obstaculizar su recogida cuando está a punto. Y si yo arriesgo para cosechar la mejor uva no puede ser que la actuación de otro me arruine. Si la uva es mala me tiran el precio, pero es culpa mía. Si es buena y no la cogen por su decisión personal, ¿me indemnizarán?

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A una carta
José Glera 28-02-2015 | 10:30 | 0

La vendimia toca a su fin. Cuando llega septiembre, te la juegas a una carta. Justo o no. Real. La vendimia 2014 ha sido cruel para muchos agricultores. No será tan buena como se esperaba… y me da que en el precio, tampoco.
En esta vendimia hay múltiples vendimias. Una, hasta el miércoles 8 de octubre; a partir del jueves, 9, cosecha por día. La climatología ha sido dañina. Es un año extraño. Una semana antes, el grado alcohólico no llegaba a las pretensiones de aquel que busca calidad. Retrasas la vendimia y esperas que el sol haga presencia.
Tomar decisiones es complicado; acertar, más. Así fue. Cinco días después hubo viñas que igualaron grado, lo incrementaron más de 1.5 puntos y elevaron el ph. Gran uva. Al ataque tijeras en mano. Y en éstas, llegó la lluvia. Y la botritys, incompatible con la calidad y un lastre para el precio. Un día de diferencia marca la éxito o el fracaso económico.
Hay más factores, por supuesto, aunque hay alguno que no entiendo: cuando la vendimia se hace en estas condiciones, bodegas y cooperativas deben hacer un esfuerzo por recibir la uva. Y si es durante 24 horas, las 24. Quienes no toman esas decisiones no ven las caras de desesperación que generan los cupos en unos agricultores que en unos días pueden perder un año de trabajo.

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Sé sencillo, estúpido
José Glera 28-02-2015 | 10:27 | 0

Paul Wagner es uno de esos gurús del vino, del marketing, que hacen de la palabra un arte. De la palabra, no de las ventas. ¿Necesarios? Sí ¿Imprescindibles? No. Pasó por Figueras hace días y se puede estar de acuerdo con él o no, pero invita a la reflexión en un mundo marquista y de imagen. Resumo.
1. La calidad no importa. Vender, sí. El vino es un negocio, no un hobby.
2. ¿Por qué repetimos en un restaurante? Por relación personal.En el vino, el mensaje debe hacer que tengas ganas de repetir.
3. ¿Qué quiere el consumidor? Menos hablar entre profesionales y más con aquellos que compran vino
4. Mensaje a la mujer. La mujer suele comprar el vino para casa y decidir en el restaurante. El hombre compra para aumentar su colección, no para beber.
5. Eliminar al distribuidor de vino. Elige el vino que quiere vender según su criterio (igual que el camarero). No elige el consumidor, al que no le interesan los puntos Parker. Al vendedor, sí.
6. Marca. Menos jerga técnica. Pensar más en crear una historia que cale, que el consumidor recuerde.
El pensamiento de Paul Wagner se ampara en las siglas KISS (Keep it simple, stupid). Dicho de otra forma, «Que sea sencillo, estúpido». El mensaje. Eso sí, puestos a eliminar a Parker y distribuidores, por qué no eliminar también a gurús del marketing y liberar las mentes de los consumidores. Digo yo. Aunque coincida con Wagner en algunos puntos.

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Mejor hablar
José Glera 28-02-2015 | 10:24 | 0

Rioja toca a rebato. Suena la corneta. En unos días se quiere acabar con un mal de muchos años. Del blanco al negro sin pasar por el gris. No es extraño que más de uno ande descolocado.
Acostumbrados a coger muchos kilos, algunos, y a poner el precio que quieren y pagar cuando les da la gana, algunos, Rioja vive en una situación tan compleja que para más de uno resulta difícil de entender el éxito de esta denominación. Ahora, de repente, se hacen contratos entre bodegueros y productores y, para alterar los nervios, se pretende que el comprador pague en 30 días. Un cuento de hadas.
Si la uva es un producto perecedero o no es interpretativo. Lo que no es interpretativo es la calidad, el precio y el pago. Así que yo creo que lo mejor es hablar y llegar a acuerdos ahora que hay unas bases sobre las que se pueden iniciar la negociación.
Sinceramente, creo que no es obligatorio pagar en 30 días. Si se puede, mejor, claro. Pero había quien no pagaba en dos o tres años. O no pagaba. De todo hay. Cualquier viticultor que entregue la uva con precio (milagro) y liquide el cobro en un plazo de 120-150 días estará encantado de firmar compromisos a 1 euro el kilo. Un poco de cordura, que la vendimia hace aflorar los nervios.

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Para llorar
José Glera 28-02-2015 | 10:21 | 0

“No sabía que el Centro de la Cultura del Rioja tuviera cuatro plantas», espetó una mujer mientras lo recorría. «Normal, como siempre está cerrado», le contestó otra. Dos frases sencillas, pero de profundo sentido. Un edificio majestuoso, necesario para una ciudad en la que el vino es cultura. Sin embargo es un gigante al que los gobiernos municipales son incapaces de dar sentido. Después de recorrerlo desde sus calados hasta su techumbre no sé qué es más vergonzoso: si gastarse 12 millones de euros para tenerlo cerrado o abrirlo de vez en cuando para pequeños actos y ver cómo 12 millones de euros y un edificio simplemente espectacular carecen de sentido alguno por falta de criterio, dinero o exceso de envidias de quienes lo regentan.
No siento vergüenza por la idea ni por el edificio; la siento por quienes deciden sobre él y exportan una imagen tan pésima a aquellos que se acercan con el mapa en la mano y se dan con la puerta cerrada en las narices. O a quienes descubren su interior y no se explican por qué está cerrado.
Este grupo de políticos ha sido incapaz de haberlo convertido en el epicentro de la cultura vinícola en el último quinquenio. Al menos, está conservado y se pasa la mopa para que el polvo no se acumule. Consuelo mezquino en una ciudad más de palabra que de hechos.

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