Confieso que la primera vez que me asomé a las páginas de ‘El Giro’ lo hice con la extrañeza de quien encuentra un insecto raro en un lugar inapropiado. Me pareció un ensayo con argumento insólito. Trata, según informan aplicadamente sus solapas, del hallazgo, hace quinientos años y en un remoto monasterio alemán, de un poema latino (‘De rerum natura’) escrito por Tito Lucrecio Caro.
Un libro así, en teoría, tendría que estar destinado a una circulación muy restringida: apenas un puñado de ejemplares para satisfacer la curiosidad de unos pocos eruditos especializados; ejemplares que indefectiblemente acabarían engordando los ácaros de tres o cuatro bibliotecas universitarias. Nada más.
Y, sin embargo, ahí me lo encontré, tan pimpante, en una librería de Logroño y con varios ejemplares apilados formando una torrecita, como si estuviéramos ante un nuevo best-seller de Arturo Pérez-Reverte o de Eduardo Punset. La intriga continuó cuando cogí uno de aquellos libros, bellamente editados, y descubrí que este ensayo, elaborado sobre un motivo en apariencia tan estrecho, había ganado varios premios notables y de amplia difusión, entre ellos el Pulitzer del 2012. Así que al editor español (Crítica) no se le había ido la olla: en este tomo tenía que haber algo más que la simple narración del hallazgo, hace quinientos años, de un poema latino.
Lo hay, en efecto.
Vayamos al meollo: Poggio Bracciolini fue un amanuense toscano que llegó a ser secretario privado del Papa Juan XXIII (1410-1415), un tipo que finalmente fue depuesto de su cargo, encarcelado y acusado de asesinato, sodomía y otros pecados tremebundos. Su nombre, para colmo, fue borrado de la lista oficial de pontífices. Poggio tenía dos virtudes y una obsesión: una cultura vastísima, una letra maravillosa y una pasión desenfrenada por las reliquias del mundo antiguo. Había heredado el gusto humanista de Petrarca y su mayor entretenimiento era bucear en las bibliotecas monásticas a la caza de manuscritos olvidados. En uno de sus viajes, en 1417, descubrió una copia del poema ‘De rerum natura’, de Lucrecio, escrito en el siglo I antes de Cristo y del que, hasta entonces, solo se conocían fragmentos inconexos. Aquel hermoso texto latino demostró ser un veneno muy potente por su carga filosófica: su moral epicúrea, su ateísmo radical y su inocente atomismo removieron los cimientos de un mundo acartonado.
El autor, profesor de Humanidades en la Universidad de Harvard y especialista en Shakespeare, aprovecha esta anécdota, tan llena de recovecos sugerentes, para componer una singular obra de historia cultural. Como en aquellos libros infantiles en los que el niño va levantando pestañitas para descubrir emocionado qué pone debajo, Greenblatt aprovecha la excursión de Poggio por los monasterios alemanes para hablarnos de Epicuro, de Lucrecio, de la filosofía griega, del Papado medieval, de los primeros humanistas, de la vida de aquellos amanuenses de hermosa letra, del momento, en fin, en que el mundo encontró en el pasado grecorromano la inspiración para derribar unos muros que le estaban oprimiendo hasta la asfixia.
Libro: ‘El Giro’
Autor: Stephen Greenblatt
Editorial: Crítica
Precio: 25,90 euros
Páginas: 228, más 90 de notas y bibliografía.











