La Rioja
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Fecha: enero, 2018
Retorno al 77
Jorge Alacid 30-01-2018 | 11:00 | 0

Álvaro Lapuerta y Javier Sáenz Cosculluela, en 1977. Foto Teo (Archivo Casa de la Imagen)

El pasado ya no es y el futuro no es todavía (San Agustín)

 

Vuelan las encuestas sobre el panorama político regional. Mejor dicho, vuelan sus estelas, como brujas gallegas. Nadie las ha visto, pero dicen que las hay. Fantasmales estimaciones demoscópicas con las urnas (del 2019) al fondo, para dicha de los analistas emboscados en el seno de cada partido, encerrados en sus respectivos cuartos oscuros de donde salen de repente con un papelito en las manos gritando eureka: compañeros, nos despeñamos. O su contrario: compañeros, vamos bien. A ninguno de los dos heraldos les harán gran caso sus conmilitantes: al portador de malas noticias, por cenizo. A quien proclame la buena nueva, por si acaso: porque los sondeos, y sus propagandistas, han conocido mejores tiempos. No conviene fiarse.

Lo cual no evita que en cada cocina, singularmente en el obrador del PP y en los fogones del PSOE, anide estos días una evidencia. Olisqueando el ecosistema parlamentario o extrapolando los datos de encuestas que van y vienen a escala nacional, se concluye que la escena política regresa a 1977, recién inaugurada la Transición. Aunque la sopa de siglas sea más contenida cuarenta años después, el panorama presenta severas analogías. A la derecha de toda la vida le ha salido un competidor más centrado (Ciudadanos sería para el PP la reencarnación de UCD) y el PSOE tiene que lidiar con un feroz competidor a su izquierda: al viejo PC de Carrillo le releva hoy el conglomerado de Podemos y sus filiales territoriales.

Un argumento que amenaza con verse confirmado cuando se desvele el contenido de ese misterioso sondeo que pregunta al potencial elector… desde una perspectiva regional. Quien descuelga el teléfono tropieza con que el encuestador le suelta nada menos que los nombres de José Ignacio Ceniceros y Cuca Gamarra. Luego pregunta por otra pareja célebre, aunque mejor avenida: Concha Andreu y Francisco Ocón. También se interesa el encuestador por saber a qué siglas concedería su apoyo su interlocutor si las elecciones autonómicas ocurrieran mañana, aunque hay quien se ofrece a hacerle ese trabajo por adelantado, sin cruce de datos ni estimaciones de margen de error: en efecto, tómese el mapa político del 77 y clónese. La radiografía resultante permite sentenciar que se avecinan días agitados. Turbulentos. Los propios de cuando reina la diversidad, que otros llamarán barullo.

Días que no tardarán en aterrizar entre nosotros. Sobre todo, si el PP se anima a cumplir las órdenes de Génova según las cuales procede designar cuanto antes a sus candidatos, de manera que se oponga al desafío naranja un elenco de potenciales aspirantes que revitalicen al alicaído militante popular. Quien también ha conocido días mejores. Observa ahora cómo su afiliación junior tiene puestas todas sus complacencias en Albert Rivera y compañía con un nivel de entusiasmo indetectable alrededor de las siglas propias. Quedaría por lo tanto consumado el vaticinio de quienes alertan de un movimiento demoscópico de dimensión telúrica: en las elecciones que vienen, se hará realidad que la marca de todo partido cotizará a la baja, salvo en el mentado caso de Ciudadanos. El resto de candidatos hará mejor en labrarse su particular prestigio; de lo contrario, se irá por el precipicio. Con su partido.

También hay quien alerta de que finalmente la suma de PP y Ciudadanos configuraría, así en La Rioja como en Logroño, la misma mayoría actual de centro-derecha, diagnóstico que tiende a equiparar a ambas fuerzas. Como si fueran iguales. Error. De las maniobras naranjas se deduce que, al menos en el Parlamento, reina ahora mayor complicidad entre Diego Ubis y los bancos socialistas, similar a la sintonía que antes distinguió sus relaciones con el PP. Salvo que el portavoz naranja esté disimulando, que nunca debe descartarse. Porque la política, ya se sabe, está llena de sorpresas: alguno de los entrevistados en este sondeo de intención de voto llega a la conclusión de que detrás de la encuesta se halla el PP, en efecto, pero no la organización en sí, sino la facción que lidera la alcaldesa de Logroño…

Una sospecha que surge por la insistencia de quienes preguntan por medir el grado de simpatía que despierta Gamarra, cuyos afines niegan ser los autores del encargo, desmentido que también hacen suyo PP y PSOE. Aunque en el lote de preguntas no falta nadie: ni los dirigentes socialistas ni otros nombres conocidos, de Julián San Martín a Diego Ubis, pasando por Gonzalo Peña o Kiko Garrido. Para despejar cualquier duda: que la encuesta dispone de un enfoque regional queda probado porque quienes preguntan se interesan incluso por las opciones del PR+ de volver al Parlamento.

Que sería el auténtico retorno. El eterno retorno.

(P.D. Por cierto, en las elecciones de 1977, La Rioja votó como sigue: ganó UCD, que envió a dos diputados a Madrid, por delante del PSOE (con Cosculluela al frente) y del PP (entonces, Alianza Popular) del hoy famoso Álvaro Lapuerta. Los comunistas de hace 40 años se quedaron lejos, muy lejos, de los tres grandes. Parece la única tendencia que hoy se mantiene).

La letra pequeña

El PP riojano, camino Soria

Los parlamentarios nacionales Emilio del Río y José Luis Pérez Pastor compartieron el pasado fin de semana reflexiones con sus compañeros del PP de Soria. Ambos participaron en la Escuela de Formación que los populares organizaron con sendas intervenciones en torno a la comunicación política y la retórica en la escena pública. Lo cual afianza las estrechas relaciones entre los dirigentes del partido de las provincias vecinas: también Pedro Sanz, en su condición de vicepresidente del Senado, presidió el almuerzo de Navidad del PP soriano. Por el contrario, Sanz se ausentó de la cena navideña del PP riojano, que presidió hasta abril.

El regreso de Juanjo Álvarez

Los últimos nombramientos internos desvelados por el PP han puesto de nuevo sobre el tapete público a Juanjo Álvarez, estrecho colaborador que fue de Marta Martínez cuando era alcaldesa de Nájera. Álvarez, concejal encargado de las competencias de Policía, tuvo que renunciar a su cargo tras dar positivo en un control de alcoholemia en el año 2012. Ahora, se incorpora como vocal del comité electoral del partido, que así lo comunicó al término de la ejecutiva regional. El nombramiento de Álvarez llega después de que se integrara entre los seguidores de Martínez (es decir, el sector afín a la dirección que encarna José Ignacio Ceniceros) en el duelo que la exalcaldesa perdió frente a Francisca Mendiola por la presidencia del PP en Nájera. Una derrota que provocó la división entre los populares de esa cabecera de comarca que aún perdura.

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