La Rioja
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Fecha: febrero, 2018
El pasado siempre vuelve
Jorge Alacid 20-02-2018 | 12:22 | 0

Constitución de la nueva junta del PP de Logroño.

«El mejor profeta del futuro es el pasado» (Lord Byron)

 

El año 2015 fue el último en que Pedro Sanz ocupó el Palacete; en junio, luego de unos resultados electorales que le condenaban a gobernar sin mayoría absoluta, cedió la Presidencia a José Ignacio Ceniceros y se retiró al Senado, desde donde observa con prismáticos la política riojana. De modo que el informe de fiscalización del Gobierno riojano que el presidente del Tribunal de Cuentas presentó esta semana en el Congreso, relativo precisamente a ese año 2015, puede endosarse tanto al propio Sanz como a su sucesor: al menos en algo todavía siguen estando emparentados. Porque además las observaciones formuladas por Ramón María Álvarez de Miranda García, presidente del Tribunal, incurren en recordatorios expresos a cuestiones que han encallado en el debe gubernamental, así en la anterior etapa como en el presente.

Por ejemplo, la ADER. Mientras Javier Ureña se encarga de seleccionar al comité de expertos que en abril debería dictaminar el nuevo rumbo que tome la Agencia, ese departamento esencial para la política económica de La Rioja vuelve a reclamar su protagonismo periódico en el informe del Tribunal correspondiente al 2015. «La configuración como entidad pública empresarial de la Agencia de Desarrollo Económico de La Rioja resulta contradictoria con la actividad administrativa desarrollada por esta clase de entidades, así como con su régimen contable público y con su adscripción a la cuenta general del sector público administrativo», aceptó ante sus señorías Álvarez de Miranda. Un aviso que sonará de algo por la sede de la ADER, puesto que se trata de reparos que suelen aparecer en el informe del tribunal con puntualidad ferroviaria. También resultará conocida por La Rioja alguna otra recomendación del mismo tribunal, que su presidente volvió a mencionar durante su comparecencia en el Congreso: el mejorable control del gasto farmacéutico, que preocupa tanto a Álvarez de Miranda como para anunciar «un esfuerzo importante de fiscalización (…) de La Rioja, entre otras razones porque la propia Comunidad nos ha solicitado un volumen de fiscalizaciones muy completo que intentaremos atender integrado dentro del informe anual de la propia comunidad». ¿Resumen? Que casi tres años después del relevo al frente de la jefatura del Gobierno riojano hay algunos guadianas que se empeñan en reaparecer: la ADER y el gasto sanitario, como particulares monstruos del Lago Ness del ecosistema riojano. El pasado siempre vuelve.

¿De dónde nacen esas prevenciones del Tribunal de Cuentas, que en líneas generales no detecta graves irregularidades en su informe fiscalizador? Tal vez, de un ejercicio del poder demasiado largo. Demasiado proclive a la confusión. Durante el mandato de Sanz ocurrió lo habitual cuando se gobierna con mayoría absoluta: que el partido que apoya al Ejecutivo tiende a desaparecer y pierde una función esencial, controlar los excesos. Servir de dique, no sólo de parapeto. Esa noción de Gobierno y partido, entendido el uno como extensión del otro, resiste ahora dentro de esa embarullada melé que también Ceniceros ha heredado. Y como Sanz, se ha visto obligado a modificar sobre la marcha sus planes respecto a la convivencia entre el Ejecutivo que preside y las siglas que pilota. Lo cual genera un desgaste adicional, condensado en el dardo que lanza alguna voz del sector crítico: «En el Palacete nos dedican una cantidad de tiempo excesiva, la que deberían destinar a gobernar».

Pero se trata de un cometido, el de gobernar, nada sencillo en medio de tantas nieblas internas. Las bielas del engranaje popular chirrían, con una intensidad que hubiera parecido insospechada mediado aquel 2015, cuando se cocinó una solución destinada a contentar a todas las partes en liza. Un crucigrama que hubiera tenido sentido de haberse alcanzado la alineación entre Gobierno, partido y grupo parlamentario que hoy se aleja del ideal de perfección anunciado y alcanza momentos asombrosos, como los vividos a raíz de la denuncia de Concha Arruga contra sus propios jefes. A la exportavoz le acompañaron ante el tribunal dos miembros del grupo parlamentario, quienes confirmaron al juez su denuncia: a saber, que la democracia interna brilla por su ausencia en sus filas. Lo nunca visto. La justicia desestimó su recurso, lo cual no evita lo primordial. Que la grieta se va agrandando: son los fantasmas del pasado, que han regresado. Ese partido dividido que Sanz heredó, el cisma que siempre temió que le sucediera. Nada que no pueda empeorarse.

 

 
Un modelo de promoción vizcaína

«¿Quieres saber las grandes iniciativas que se están desarrollando en Bizkaia para convertirla en territorio para la inversión y el asentamiento de nuevos proyectos empresariales a nivel europeo? ¿Te gustaría conocer cómo se va a reforzar la competitividad de las empresas asentadas en Bizkaia?». A estas preguntas contestaron el jueves en Madrid dirigentes de la Diputación vizcaína: una modélica convocatoria donde les acompañó una representación de personalidades de esa provincia, como el cocinero Eneko Atxa. Su Francis Paniego.

Nombramientos en el PP: llega Moreno

El carrusel de cambios que distingue al grupo parlamentario del PP esta legislatura se sustanció el jueves con el ingreso en la Cámara de Esther Agustín y Cati Bastida, relevo de Raquel Sáenz y Regina Laorden, presentes ambas en la tribuna del hemiciclo en la hora del adiós. Las dos exparlamentarias no sólo dejan vacantes sus escaños: también deben ser relevadas como portavoces adjuntas. En el Parlamento se da como seguro el ascenso de Noelia Moreno, la diputada de Arnedo que en el último pleno se encargó de defender la posición de su grupo en el debate sobre la ILP taurina. Para el otro cargo hay más misterio; gana enteros la opción de Noemí Manzanos, alcaldesa de Rodezno.

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Las muñecas rusas
Jorge Alacid 19-02-2018 | 9:23 | 0

Concha Arruga y Pedro Sanz, durante el pleno del Parlamento del pasado jueves. Foto de Juan Marín

 

Noticia bomba en el Parlamento: el PSOE ya ni aplaude cuando sale aprobada alguna de sus propuestas. Señal de que va ganando. Gana a menudo por incomparecencia de sus rivales, señaladamente los del PP, empeñados esta legislatura en disponer sus escaños para el juego de las sillas musicales, con esos diputados que entran y salen y Ana Lourdes González como cuarto árbitro, esgrimiendo la pizarra con el dorsal que en cada sesión desvela quién viene y quién se va. Ciudadanos propone su propio pasatiempo: adivina con quién vota esta mañana. Es decir, si apoya al Gobierno que tanto le debe o si se transforma en oposición. Aunque la juerga máxima se vive en las bancadas de Podemos, una suerte de gran familia española, cuyos cuatro diputados ejercen de cuñados de sí mismos. De manera que los socialistas, quienes disponen por supuesto de sus propias contradicciones, al menos pueden alardear de que uno los encuentra allá donde los dejó.

Por el contrario, el grupo que apoya al Gobierno vive atenazado por las paradojas. Véase el caso del pleno de ayer. José Ignacio Ceniceros afeaba a la oposición que sacara a pasear por el Parlamento a la asombrosa juez Elósegui, puesto que la controversia que protagoniza entiende el presidente que casa mal con las características propias de un Legislativo regional, pero acto seguido incluye en el orden del día una discusión sobre la prisión permanente revisable, allá penas si su Gobierno carece de competencias en semejante material. Ser consecuente no se lleva mucho esta temporada por el antiguo convento de La Merced, donde la tendencia triunfante es el lío. El alboroto eterno, para estupefacción tal vez de las recién llegadas: por ejemplo, Cati Bastida, a quien acompañó un nutrido grupo de vecinos de Autol para verle jurar su cargo, aunque pronto se apresuraron a dejarla sola, aburrida en su escaño. Donde abría y abría los ojos, como preguntándose si había merecido la pena batallar para hacerse con el sitio que dejó vacante Regina Laorden, cuya retirada niega la teoría según la cual en la política se entra sólo por interés: también se puede ingresar, permanecer y marcharse a la ocupación privada con sentido de la elegancia.

Debe aceptarse que el estreno de Bastida y su flamante vecina de asiento, la reaparecida Esther Agustín, mereció la pena atendiendo a un acontecimiento que a ellas les sonaría novedoso: la enésima interpelación de la socialista Emilia Fernández al consejero de Educación de turno, un clásico como el concierto vienés de Año Nuevo o el arnedano Robo de los Santos. O el clímax: cuando Ceniceros anunció ayer una nueva ley, de nomenclatura encantadoramente soviética. La Ley de Simplificación y Mejora de la Regulación Económica, nada menos. La grandilocuencia al poder.

Así que mientras avanza la legislatura entre fuegos artificiales, juegos florales y una producción legislativa muy mejorable, cualquier asomo de dinamismo por el Parlamento siempre puede esperar. Para que triunfe habrá que aguardar a que se despeje la reforma del reglamento, que a su vez ayudará a que se reforme la ley electoral, requisito imprescindible para que se reforme el Estatuto. Las muñecas rusas, el espectáculo de moda.

Con permiso de Podemos.

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Misterios riojanos
Jorge Alacid 13-02-2018 | 5:24 | 0

Escaños del Grupo Popular y del Gobierno, en el Parlamento riojano. Foto de Sonia Tercero

«La realidad es un pozo de enigmas» (Carmen Martín Gaite)

 

Una semana en la vida pública de La Rioja siempre será pródiga en misterios, según impone la norma consagrada en el postsanzismo. Así como el anterior inquilino del Palacete tenía vetada toda posibilidad de sorpresa, con sus sucesores ocurre lo contrario. La política se ejerce como carrusel, tobogán, montaña rusa… Siempre hay alborotos.

Misterios luminosos. Luz, más luz. El lunes amanece bajo la tenebrosa iluminación que arrojan desde la Cámara de Comercio esos misteriosos seres que desde el anonimato se postulan en un correo electrónico sin firma (cuyo servidor se aloja ¡¡¡en California!!!) contra la pretensión de Jaime García-Calzada de ocupar el trono que dejará vacante José María Ruiz Alejos. Por la FER reaccionan con absoluta discreción, aunque hay quien deja caer que detrás de la maniobra podría encontrarse cierto empresario logroñés, habitual de los juzgados. Cuya ocupación principal parece residir en la defensa incondicional del actual presidente de la Cámara, puesto que tiende a enviar correos de esa naturaleza en su defensa con alguna asiduidad. En uno de ellos, no hace tanto, animaba a ciertos comerciantes a anunciarse en cierto medio de comunicación. Que por cierto no es éste. El aludido lo niega. ¿Quién juega por lo tanto a hacer el trabajo sucio en favor de quienes pretenden frenar el acceso de García-Calzada a la Cámara? Misterios. Pero alguna luz ya se ha hecho.

Misteriosos gloriosos. Avanza la semana. Más misterios: quién se sitúa detrás de la encuesta que días atrás preguntaba a los riojanos sobre sus preferencias en intención de voto. El CIS, receptor de alguna sospecha, desmiente su autoría: un portavoz de ese organismo recuerda que sondeos de esa naturaleza sólo se acometen, en su caso, cuando ya hay elecciones convocadas. «Cosa que ahora no sucede», avisa. ¿Solución al enigma? Confidencias de mediodía en un café de Logroño. Para quien comparte cavilaciones en esta mañana invernal, pretoriano de José Ignacio Ceniceros, la noticia suena a gloria bendita: porque esa encuesta no es del PP, al menos del sector oficial, donde por otro lado asegura que reinan la paz y la armonía. Un dichoso paisaje que atribuye a la condición de su jefe de candidato indiscutible a las regionales, mientras que por el Ayuntamiento no tienen tanta suerte: en el edificio de Moneo, alerta, aún no saben quién encabezará la lista municipal. ¿O sí? Más misterios.

Misterios dolorosos. «De verdad que esto ya duele», se confiesa un alto dirigente del PP, poco o nada fan de su actual dirección. «Este no es mi partido. O no es el partido que yo conocía», añade. ¿A qué se refiere? A que acaba de enterarse de otra deserción/destitución/o como se llame el adiós de Regina Laorden a su acta de parlamentaria. Si esto es la felicidad de que hablan los fieles de Ceniceros, qué será su contrario, viene a preguntarse en voz alta. La versión oficial sólo convence a los convencidos de antemano: para los críticos, el relevo de Laorden debe anotarse como otra muesca más en el balance de bajas que achacan al talante vengativo de sus dirigentes.

Misterios gozosos. En este valle de lágrimas, ningún actor político parece divertirse. Salvo Ciudadanos. Ahí sí que gozan. Gozan como saben hacerlo quienes tienen ante sí un futuro promisorio, repleto de bienes, desbordante de escaños, concejalías y altos cargos. Un porvenir inundado de afiliados, que tocan al timbre de la sede naranja con el mismo entusiasmo con que huyen a nivel nacional de las siglas del PP. ¿Sucede también este fenómeno a escala riojana? Con la sonrisa propia de quienes notan a favor el viento de la historia, los seguidores de Albert Rivera asienten. Sí, por La Rioja se anuncia trasvase de militantes; alguno, avisan, de cierto rango municipal.

¿Quién será?

Misterio. Pero misterio gozoso.

 

Diputados riojanos, muy cumplidores
El diario ABC publicó la semana pasada una alarmante estadística de inasistencia a los plenos de la carrera de San Jerónimo por parte de sus señorías. Una escandalosa relación de ausencias, donde, por el contrario, no figuraban los diputados por La Rioja. Según su recuento, los parlamentarios riojanos destacan por su elevado cumplimiento a las obligaciones de su cargo. Sólo uno de ellos, Emilio del Río, faltó a una sesión plenaria, la número 40. ¿Conclusión del rotativo madrileño? Que tanto Del Río como César Luena, Mar Cotelo y Sara Carreño se encuentran «entre los más aplicados de la Cámara, a bastante distancia».

El disputado voto de la ley D´Hondt
Llegó Pablo Simón y mandó parar: porque sólo si se detiene el perverso efecto de la ley D´Hondt, profetiza el politólogo arnedano, triunfará un panorama político en toda España dominado por una proporcionalidad más ecuánime. Así lo aseguró en Logroño durante la presentación de su nuevo libro sobre ‘El muro invisible’ que acecha a la generación milenial, un mensaje que prodigó por prensa, radio y televisión. ¿Qué alternativa ofrece Simón al imperio de monseiur Victor D´Hondt, jurista belga tan decisivo por la carrera de San Jerónimo y alrededores? Pues el modelo Sainte-Laguë, que garantiza a su juicio una correspondencia más cabal entre voto y representación parlamentaria. Y que obraría en La Rioja el milagro de que en una hipotética elección al Congreso, PP, PSOE, Ciudadanos y Podemos saldrían a un diputado cada uno.

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Un MIR para políticos
Jorge Alacid 06-02-2018 | 7:03 | 0

Martín, Maíllo, Ceniceros y Gamarra, al cierre del acto político del 29 de enero en Logroño. Foto de Juan Marín

 

«El aprendizaje nunca agota la mente» (Leonardo da Vinci)

Lunes invernal. Logroño, exterior noche. El PP insiste en cuanto puede que ha emprendido el camino de la renovación, pero a la entrada del acto que celebra en el Círculo recibe una escogida selección de dirigentes maduritos que hicieron su carrera bajo la alargada sombra de Pedro Sanz. Apenas el siempre sonriente Diego Bengoa se aparta de este sanedrín dominado por las canas. La imagen sirve muy bien como aviso de lo que aguarda dentro: otra función del sanzismo sin Sanz. Casualidad: el senador es el único gran dirigente ausente de un acto convocado (en teoría) para hablar del reto demográfico; en realidad, una excusa para ensayar la nueva estrategia del PP que se va a llevar mucho esta temporada: el único rival es Ciudadanos. Así que al ataque.

Y contra Ciudadanos descargarán sus baterías dialécticas los oradores, mediante ese mismo estilo que popularizó Sanz durante su largo reinado en La Rioja. Sin citarlo por su nombre. Al enemigo, ni agua. Todo muy adulto. Una estupenda manera de engrandecer al destinatario de tanto dardo, al que se pretende por el contrario empequeñecer. Curiosa estrategia. La propia de los días de confusión, ese tipo de atolondramiento que todos hemos atravesado alguna vez: cuando no entiendes lo que sucede a tu alrededor. Lo cual tiende a ocurrir en la adolescencia, pero no tanto en la etapa senior que hermana al conjunto de los presentes: se nota que la emergencia de Ciudadanos, su condición de partido más votado en Cataluña, ha pillado al PP con el pie cambiado. Y se resume en esas collejas que por turno le lanzan desde el atril. De Fernando Martínez Maíllo a José Ignacio Ceniceros, con similar energía: es decir, muy poca. Sin brío, como María Martín: «Nosotros somos coherentes. No como otros». Y no miro a nadie.

Aplausos desvaídos: en eso sí se nota que el PP ha cambiado. Antes era obligatorio cerrar cualquier nadería con una ovación estruendosa. Ahora, ni siquiera aprobar el Presupuesto arranca de sus dirigentes en el Parlamento unas humildes palmas. El resto del ecosistema popular recuerda por el contrario mucho a los días que parecían superados. Refractario a la realidad, el discurso se llena de topicazos. Evidencia de ese íntimo malestar que nace cuando se deja de controlar la agenda política: claman algunos actores principales del sector turístico contra la gestión gubernamental, pero sus responsables sólo detectan ahí una coartada para presumir de lo contrario. Plas, plas, plas. De compromiso. Y para arremeter contra la maniobra de aminorar el generoso sueldo de la compañera Ana Lourdes González como presidenta del Parlamento, la receta clásica: prietas las filas. Un atropello, según su jefe. Que sigue embarcado en la mixtificación de la historia.

Porque el orador, que antes también presidió esa misma Cámara, elige para definir su etapa al frente del Legislativo una palabra sorprendente: sacrificio. Presidir el Parlamento bajo la mayoría absoluta del PP, ejerciendo de brazo ejecutor del Palacete, fue eso. Un sacrificio. Y cercenar ahora la nómina de su máxima autoridad como acaba de acontecer, se traduce según Ceniceros en un ataque contra la dignidad parlamentaria. Más grave, por supuesto, que esos episodios regionales que los reunidos en el Círculo ya han olvidado. Como el envío del regionalismo al grupo mixto: un gesto de cortesía parlamentaria, se supone. La misma cortesía que recibió por ejemplo la socialista Inmaculada Ortega.

Avanza el mitin. No hay manera de elevar el ánimo del auditorio. Ni siquiera se borra el abúlico tono general con ese llamamiento a solidarizarse con la presidenta del Parlamento: se conoce que la pérdida de unos cuantos miles de euros, recién evaporados del bolsillo de González, sólo conmueve a la perjudicada. El alicaído volumen de los aplausos refleja con mayor precisión que cualquier otro dictamen la fría acogida que los discursos reciben de los reunidos. A los asistentes parece que todo les da un poco lo mismo. Igual que no van con ellos otras invocaciones, como el recordatorio que esgrime la alcaldesa: Cuca Gamarra presume de que su partido acaba de poner sobre la mesa un debate en torno a la conveniencia de perfeccionar la formación del profesorado. Esa especie de MIR docente: un programa de formación práctica tutorizada de dos años que se exigiría para impartir clases. Imposible no reparar cuántos de los presentes, o de los intervinientes, superarían un filtro semejante si hubiera un MIR para políticos.

Nunca tan necesario.

Bengoa tiene trabajo.

 

LA LETRA PEQUEÑA

Elecciones a la Cámara, a la espera
Aunque Jaime García-Calzada expresó su intención de concurrir a las elecciones a la Cámara de Comercio hace días, ese proceso avanza más despacio de lo que pudiera parecer. Porque la convocatoria de elecciones está en manos del Gobierno. Que todavía no se ha pronunciado, de modo que el relevo de José María Ruiz Alejos amenaza con demorarse si los plazos se alargan. La entidad al menos ya ha hecho su parte de los deberes: la exposición del censo de potenciales votantes, para su verificación. La pelota, en el lado del Gobierno.

Salud renueva el contrato de Del Ojo
José Luis del Ojo, el controvertido dirigente del PP granadino que aterrizó por sorpresa como médico de Cuzcurrita para retomar la profesión que abandonó hace tiempo por la política, tenía un contrato temporal con la Consejería de Salud que expiraba en diciembre. Sin embargo, no ha dejado su puesto: continúa en ese destino, como explican desde ese departamento del Gobierno riojano, porque le han renovado «al igual que sucede con el resto de eventuales apuntados en la bolsa de empleo». La contratación de Del Ojo obligó a comparecer en el Parlamento a la consejera María Martín, quien contó con el apoyo de su compañero de filas Félix Vadillo para justificar la medida entre la oposición.

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Que viene Bengoa
Jorge Alacid 02-02-2018 | 12:56 | 1

Diego Bengoa, primero por la izquierda, el lunes con la cúpula de su partido. Foto de Juan Marín

 

Desde el minuto siguiente a que María Martín asumiera la secretaría general del PP, desde su sede empezó a bombear la idea de que no estaría sola en semejante desempeño. Que, como era norma bajo el mandato de Sanz, al secretario general le saldría un brazo ejecutor que se ocupara de la letra pequeña de la agenda diaria. Lo cual, en aquellos tiempos, se justificaba por la desconfianza que empezaba a anidar en el entonces presidente respecto a Carlos Cuevas: mejor que José Luis Pérez Pastor, en consecuencia, vigilara de cerca los movimientos del hoy consejero de Fomento. Pero era algo que mantenía su lógica incluso en la etapa de José Ignacio Ceniceros: ser a la vez la jefa de la sala de máquinas del partido y consejera de Salud parecía una hazaña fuera del alcance de Martín.

Así que Diego Bengoa empezó a calentar la banda. Aunque sea a costa de prescindir de sus servicios en la Consejería, toda vez que además sus relaciones con el titular de esa casa parecen haber atravesado mejores días. Como medio PP vive pendiente del juego de tronos, con escaramuzas, emboscadas y camuflajes cada semana, la carambola que permite a Raquel Sáenz instalarse en el Palacete y devolver a Esther Agustín al Parlamento satisface unas cuantas ambiciones, a costa de que por el camino se quede mermada la credibilidad: por qué esperar medio año para tomar una decisión que se podía haber adoptado antes del verano.

Respuesta: tal vez porque Martín no sabía dónde se metía. Como relata un veterano dirigente socialista, buen conocedor de La Rioja interior, “en según qué ambientes, le van a hacer sufrir. Incluso sus propios seguidores”. Diagnóstico al que puede añadirse la creciente percepción, detectada en su entorno, de que la consejera necesitaba días con más de 24 horas. El aspecto alicaído con que alguna vez compareció ante el ojo público contribuía a fortalecer la idea de que su doble cometido quedaba lastrado por algún lado: probablemente, por la vertiente del cargo orgánico, que no atendía con el mismo celo. “Alguna vez ha tenido que ir al Parlamento con una gripe monumental”, relata algunos de sus colaboradores. “No le daba la vida”. Así que toque de centinela: nos atacan. Toca reorganizar las filas.

Y desde primera hora de este día de las Candelas del 2018 Bengoa empezó a recibir felicitaciones en el móvil, bastante antes de que Martín hiciera oficial el anuncio que anoche se distribuía ya entre los afines. Los críticos algo se maliciaban también: a fin de cuentas, esta es una región pequeña, una ciudad pequeña y un partido pequeño. Donde todo más o menos se acaba sabiendo. Lo cual justificaba también la decisión de poner a alguien que aún no peina canas en el ombligo del partido. Que tiene trabajo por delante: por ejemplo, hacer creíble un discurso de renovación protagonizado por aquellos que, como Sáenz o Agustín, se iniciaron en su carrera con Pedro Sanz.

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