La Rioja
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Que viene Bengoa
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Jorge Alacid | 02-02-2018 | 16:24

Diego Bengoa, primero por la izquierda, el lunes con la cúpula de su partido. Foto de Juan Marín

 

Desde el minuto siguiente a que María Martín asumiera la secretaría general del PP, desde su sede empezó a bombear la idea de que no estaría sola en semejante desempeño. Que, como era norma bajo el mandato de Sanz, al secretario general le saldría un brazo ejecutor que se ocupara de la letra pequeña de la agenda diaria. Lo cual, en aquellos tiempos, se justificaba por la desconfianza que empezaba a anidar en el entonces presidente respecto a Carlos Cuevas: mejor que José Luis Pérez Pastor, en consecuencia, vigilara de cerca los movimientos del hoy consejero de Fomento. Pero era algo que mantenía su lógica incluso en la etapa de José Ignacio Ceniceros: ser a la vez la jefa de la sala de máquinas del partido y consejera de Salud parecía una hazaña fuera del alcance de Martín.

Así que Diego Bengoa empezó a calentar la banda. Aunque sea a costa de prescindir de sus servicios en la Consejería, toda vez que además sus relaciones con el titular de esa casa parecen haber atravesado mejores días. Como medio PP vive pendiente del juego de tronos, con escaramuzas, emboscadas y camuflajes cada semana, la carambola que permite a Raquel Sáenz instalarse en el Palacete y devolver a Esther Agustín al Parlamento satisface unas cuantas ambiciones, a costa de que por el camino se quede mermada la credibilidad: por qué esperar medio año para tomar una decisión que se podía haber adoptado antes del verano.

Respuesta: tal vez porque Martín no sabía dónde se metía. Como relata un veterano dirigente socialista, buen conocedor de La Rioja interior, “en según qué ambientes, le van a hacer sufrir. Incluso sus propios seguidores”. Diagnóstico al que puede añadirse la creciente percepción, detectada en su entorno, de que la consejera necesitaba días con más de 24 horas. El aspecto alicaído con que alguna vez compareció ante el ojo público contribuía a fortalecer la idea de que su doble cometido quedaba lastrado por algún lado: probablemente, por la vertiente del cargo orgánico, que no atendía con el mismo celo. “Alguna vez ha tenido que ir al Parlamento con una gripe monumental”, relata algunos de sus colaboradores. “No le daba la vida”. Así que toque de centinela: nos atacan. Toca reorganizar las filas.

Y desde primera hora de este día de las Candelas del 2018 Bengoa empezó a recibir felicitaciones en el móvil, bastante antes de que Martín hiciera oficial el anuncio que anoche se distribuía ya entre los afines. Los críticos algo se maliciaban también: a fin de cuentas, esta es una región pequeña, una ciudad pequeña y un partido pequeño. Donde todo más o menos se acaba sabiendo. Lo cual justificaba también la decisión de poner a alguien que aún no peina canas en el ombligo del partido. Que tiene trabajo por delante: por ejemplo, hacer creíble un discurso de renovación protagonizado por aquellos que, como Sáenz o Agustín, se iniciaron en su carrera con Pedro Sanz.