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Jorge Alacid

Línea de puntos

Sus señorías detectives

José Ignacio Ceniceros y Cuca Gamarra, en primer plano durante la ofrenda del primer mosto el día de San Mateo en el Espolón; al fondo, Pedro Sanz. Foto de Díaz Uriel

«No juzguen y no se les juzgará. No condenen y no se les condenará. Perdonen y se les perdonará» Evangelio según San Lucas 6.37, Nuevo Testamento

 

Así como la anterior dirección del PP que pilotaba Mariano Rajoy procuró apartarse cuanto pudo del legado de su antecesor, José María Aznar, el actual equipo que dirige Pablo Casado ha optado por la fórmula contraria. No sólo se acerca a la doctrina aznarista, sino que se distingue por atender con mimo al expresidente, cuidando cada detalle. Que el abuelo no se sienta solo. Lo cual fue bien visible esta misma semana. El martes, cuando Aznar compareció en el Congreso para dar cuenta de sus responsabilidades en la trama de financiación ilegal que tiene a su partido de tribunal en tribunal, le acompañó en semejante trance el propio Casado, junto a la plana mayor del PP.

Su comparecencia guarda alguna analogía con la que se aproxima en el Parlamento de La Rioja. El próximo 4 de octubre está llamado a declarar ante la comisión que investiga la controversia en torno a su chalé de Villamediana otro expresidente, Pedro Sanz. Quien deberá explicar a sus señorías, convertidas en detectives de ocasión, los enredados barullos judiciales, urbanísticos y (también) políticos derivados de una polémica cuyas consecuencias, como le ocurría al PP de Rajoy respecto a Aznar, incomodan visible y comprensiblemente a sus sucesores en el partido donde Sanz lo fue todo durante más de 20 años. Porque ocurre que, bajo la coartada de calibrar qué grado de culpa tuvieron los anteriores gestores del Partido Popular sobre esto o aquello y revisar el pasado inmediato, la imagen de sus más altos exdignatarios sometidos a un tercer grado lo que en realidad desfigura es su estrategia presente. De hecho, los resultados finales de cada investigación en sede parlamentaria dan un poco lo mismo a sus promotores. Lo propio de toda comisión de esta índole es que no sirva para gran cosa. Que carezca de conclusiones efectivas, que evite derramar algún beneficio para los administrados. Sí que sirve para lo antedicho: atar al potro de tortura a quien proceda y ganarse de paso la foto de portada en función de la altura del mandatario llamado a declarar. Ajustar cuentas con la historia.

¿Utilidad práctica? Se ignora. Hay entre sus señorías quienes incluso confiesan en voz baja su fastidio por la pérdida de tiempo que supone dedicar sus energías a cuestiones que han acabado por encallar esta legislatura en el dique seco. Tal vez por la exagerada inflación de asuntos investigados. Obsérvese que en la Cámara regional ahora mismo siguen abiertas las siguientes comisiones: una, en torno a «cuál era la situación económica real de Caja Rioja en el momento de su integración en Bankia»; dos, para «aclarar la gestión económica de la Consejería de Presidencia desde el año 2003 al año 2015», es decir, el periodo en que era su titular el hoy diputado Emilio del Río, favorito entonces de su jefe Sanz; tres, la llamada ‘comisión Cibir’, que indaga «sobre los procedimientos, los términos y las condiciones en que se desarrollaron el contrato y/o los contratos relativos a la adjudicación de la gestión de los aparcamientos del Hospital San Pedro»; cuatro, la mencionada comisión en torno al chalé de Sanz, oficialmente denominada «comisión de investigación con el objetivo de aclarar la aprobación definitiva del Plan General Municipal de Villamediana de Iregua por la COTUR»; y cinco, otra que toca de cerca al expresidente: «comisión de investigación que investigue y, en su caso, determine la concurrencia de responsabilidades políticas por la presunta financiación ilegal del Partido Popular en La Rioja, y, en concreto, la existencia de diferentes redes de donaciones irregulares, adjudicaciones de contratos públicos y otros mecanismos de financiación irregular, el incumplimiento que de la existencia de esas prácticas se derivaría de la legislación sobre incompatibilidades, de financiación de partidos políticos y de campañas electorales».

Una prolija y grandilocuente nomenclatura que no evita en este último caso la misma sensación de frustración que acompaña a las pesquisas de sus otras cuatro hermanas: que la legislatura se dispone a acabar sin detectarse resultados concretos de los parlamentarios comisionados. Porque sus pesquisas sobre Bankia, la Consejería de Presidencia y el plan urbanístico de Villamediana siguen sin culminarse mientras que la comisión sobre el aparcamiento del San Pedro ha creado una ponencia que redactará su dictamen cualquier siglo de éstos y la impulsada sobre la financiación ilegal del PP aún da sus primeros pasos… De donde se deduce que este tipo de trámites parlamentarios, que deberían tener un cierto sentido de grandeza más allá de su provecho efectivo (por ejemplo, que ayudaran a detectar errores para evitar que de nuevo se incurriera en ellos en la gestión pública), invitan más bien a la melancolía. Animan a abandonarnos a la reflexión introspectiva, de carácter íntimo, sobre la idea del perdón o del arrepentimiento a lo largo de la historia de nuestra civilización. Es decir: averiguar si, durante su visita al Parlamento, alguno de los citados en esas cinco comisiones aprovechará para disculparse por posibles errores. O se las ahorrará como hizo Aznar.

Y otra pregunta, de tono menor, anecdótica. ¿Le acompañará a Sanz en su paseíllo por el Parlamento la cúpula del PP riojano o seguirá apartándose de él?

 

LA LETRA PEQUEÑA

Sin visitas de ningún ministro

Así como Pablo Casado se apresuró a visitar La Rioja a los pocos días de hacerse con el timón del PP, la región figura como la única (junto a la triste compañía de Ceuta y Melilla) que no han pisado ni Pedro Sánchez ni ninguno de sus ministros, que ya llevan cerca de cuatro meses en el ejercicio de su cargo. Recoge tal anomalía la agencia Efe en un teletipo, donde anota que por el contrario Andalucía, Cataluña y Cantabria son las tres autonomías que han merecido mayor atención de los miembros del Consejo de Ministros. Los más viajeros, los titulares de Cultura y Agricultura.

 

Escapada riojana de Álvarez Conde

El exdirector del Instituto de Derecho Público de la Universidad Rey Juan Carlos, Enrique Álvarez Conde, en el centro de la polémica a cuenta de los másters de Carmen Montón Cristina Cifuentes y Pablo Casado (los dos primeros, dimitidos), que concedía la entidad que dirigía, está siendo investigado también por una serie de gastos sin justificar que endosaba a una tarjeta ‘black’ y que incluía regalos a sus familiares y detalles de distinto tipo en restaurantes, tiendas y hoteles. Entre ellas, una escapada a La Rioja durante el último puente de la Constitución: visitó el hotel Marqués de Riscal (260 euros) y San Millán de la Cogolla, en cuya Hostería gastó 397,4 euros, según informa El País.

Temas

Aznar, Casado, Ceniceros, PP, Rajoy, Sanz

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Sobre el autor

Jorge Alacid López (Logroño, 1962) es periodista y autor de los blogs 'Logroño en sus bares' y 'Línea de puntos' en la web de Diario LA RIOJA, donde ocupa el cargo de coordinador de Ediciones. Doctor en Periodismo por la UPV.

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