La Rioja
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Autor: Jorge Alacid
Espléndido aislamiento
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Jorge Alacid | 02-03-2018 | 12:06| 0

Sanz, Manzanos, Bastida y Arruga, durante el pleno del jueves. Foto de Díaz Uriel

 

No por casualidad el poeta John Donne, el autor de la estrofa célebre según la cual «ningún hombre es una isla», nació en Gran Bretaña, país tan paradójicamente orgulloso de su condición insular. Donde se acuñó hace largo tiempo esa idea de «espléndido aislamiento» para justificar su desdén hacia las cosas del continente. Una noción que sobrevoló el pleno del Parlamento, cuyo orden del día se estrenó con los dardos lanzados hacia los bancos del Gobierno, convertido su presidente, de acuerdo con la oposición, en una suerte de jefe de la famosa aldea gala: Abraracurcix, aquel que se paseaba sobre el escudo portado a hombros por sus subalternos para evitar que pisara el suelo. Aquel que sólo temía una cosa: que el cielo cayera sobre su cabeza.

Una metáfora pertinente para dibujar el aislamiento, nada espléndido sin embargo, que atenaza al Gobierno cada vez que se somete a este tipo de sesiones, un potro de tortura si sirvieran para algo. José Ignacio Ceniceros ya sólo tiene palabras de elogio para los suyos. Ahora alaba sin rubor a su propio portavoz, nada menos, una vez que ha decidido por su cuenta qué preocupa y qué no a los riojanos, lejanos los días en que masajeaba el ego de Ciudadanos viniera o no a cuento. No ignora el presidente lo que percibe cualquiera: que desde que firmó el Presupuesto, Diego Ubis se postula como jefe de la oposición. Olvida que lidera en realidad al grupo sin cuyo apoyo no habría Gobierno. Ni presidente Ceniceros.

Es lo único que olvida Ubis. Por el contrario, siempre recuerda exigir su cuota de protagonismo (ayer, a cuenta de los libros de texto: gratis total, como es tendencia en esta preocupante hora). Siempre que puede suma sus votos a los de PSOE y Podemos (ayer, a propósito de un nuevo instituto para Logroño: no lo verán sus ojos). Y siempre que sube al atril menciona su obsesión favorita: la ADER, por supuesto. Que ahí sigue, con su gerente al timón. Porque tampoco olvida Ubis que el Parlamento es liturgia. Escenificación, pose, teatro. Ojalá fuera teatro del bueno. Porque las expectativas languidecen a tal rapidez que esta legislatura, que iba a ser la del cambio, debe ya leerse en términos más comedidos. Ambiciones, las justas.

Así que toca conformarse. Resignarse a que brille alguna gema entre tanta nadería, como cuando la doctora María Martín recetó a la diputada Nuria Del Río una dosis de sonrisas, luego de que le afeara esa doble ocupación (consejera y secretaria general del PP) que tanto le reprochan sus queridos rivales del interior del PP. O la ironía del consejero Alfonso Domínguez («No sé qué contestarle porque no sé qué me ha preguntado», repuso al diputado Martínez Flaño) o las perlas habituales de Germán Cantabrana, portavoz de nuevo de Podemos al menos durante los próximos diez minutos. «Ser gilipollas no está penado por ley», clamó. Como si pensara que ya estamos tardando.

Flaño venía de desatar cierta inquietud entre sus señorías con su elíptica cita al difunto dúo Amistades Peligrosas. «Hoy voy a ir al grano», amenazó. Pero hubo suerte. No cumplió su intención, como es norma: aquí se amaga pero casi nunca se remata. Es lo que sucede si los partidos se convierten en islas, espléndidamente aisladas entre sí. O si se desprecia el consejo lanzado desde el Palacete en esa peculiar campaña para festejar el 8M recién retirada: «Antes de hablar, piensa».

El lema que debería figurar en el frontispicio del Parlamento.

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Los que se avecinan
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Jorge Alacid | 26-02-2018 | 6:48| 0

José Ignacio Ceniceros saluda a Uxue Barkos, durante una reunión en Logroño. Foto de  Sonia Tercero

«Toma problemas prestados, si te lo dicta tu naturaleza, pero no los prestes a tus vecinos» (Rudyard Kipling)

 

El martes llegó por fin al Parlamento de La Rioja la voz ciudadana, aunque no hay de qué preocuparse: no, no fueron sus señorías quienes se subieron al atril junto a la presidencia para atacar el micrófono y protagonizar la plúmbea liturgia habitual. Quien se aposentó ante su hermosa puerta fue un grupo de ciudadanos. Miembros de eso que llaman Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado; vulgo, policías y guardias civiles, que llevan bastante tiempo siendo realistas: piden lo posible. Es decir, que alguna vez España demuestre que es (de verdad) un país donde la igualdad prevalece en la misma medida que otros atributos supremos.

Un país, donde, por ejemplo, a igual trabajo, igual salario. Donde un policía cobre más o menos lo mismo, allá penas qué uniforme viste o qué territorio custodia. Se trata de una reclamación que excede el ámbito laboral. Extiende su influencia en el maléfico modelo triunfante, denominado Estado autonómico, destinado a consagrar el equilibrio entre regiones pero convertido más bien en el imperio de la deslealtad. Donde los salarios o la fiscalidad deberían constituir un valioso botín, con el que un país moderno jamás debería jugar, salvo que quiera volver a la Edad Media o sus dirigentes añoren el carlismo. Donde el principio de equidad debería presidir otro universo muy sensible para la ciudadanía, como su acceso al mercado laboral mediante esa vía tan cara para un español: las oposiciones.

Porque la pretensión de ser funcionario igualmente perjudica a quienes presenten su candidatura allí donde triunfa la perversa cooficialidad entre idiomas. Un diabólico enredo que viene a garantizar lo siguiente, visto con los ojos de quien habita a este lado del Ebro: un riojano compite (también en esto) en desigualdad de condiciones. Rara vez podrá aspirar a trabajar en el sistema vasco de salud o en la red escolar de la región vecina, salvo que aprenda euskera. Por el contrario, los centenares de miles de ciudadanos vascos que por supuesto desconocen su lengua vernácula pueden muy bien apuntarse a las oposiciones que convoque la Administración riojana: sólo les pide que se expresen en el idioma nacido en San Millán más o menos correctamente. Y, sobre todo, que acrediten el magisterio que se les supone en el cuerpo de funcionarios donde aspiran a trabajar.

Así que dentro de unos meses, cuando salgan a la luz los nombres de candidatos a funcionarios de la Comunidad Autónoma de La Rioja, se repetirá esa tradición según la cual decenas de apellidos de raíz vascuence poblarán cada listado. Un milagro que no ocurre en el sentido opuesto: la España de las autonomías olvida el sentido común, como puede observarse estos días en otras regiones. Incluida Navarra, territorio también vecino, cuyo Gobierno se apunta a la pujante moda. Qué importan los méritos que adornen el currículum de un aspirante a médico en Tudela, al lado de lo trascendente de verdad: que sepa decir 33 en euskera. País Vasco, Navarra, Cataluña (cómo no), Baleares… Mientras todas estas aberraciones se estrellan contra el espejo de la actualidad, la mayoría de partidos tiende a ponerse de perfil. Los mayoritarios, porque prefieren no inmiscuirse en arenas movedizas, listas siempre sus redes para captar el voto nacionalista que, a cambio de las regalías de rigor, consolide su frágil mayoría en las Cortes, en la coyuntura actual o en la futura. Y Podemos, porque sus dirigentes militan en esa clase de izquierda que rinde diario tributo al aldeanismo más casposo: les parece que el virus nacionalista inocula modernidad, aunque la historia demuestre lo contrario.

De modo que mientras sesudos politólogos se turnan para explicar el auge de Ciudadanos, a menudo olvidan lo esencial: que le ha quitado al PP esa bandera de ser el único partido capaz de mantener un idéntico discurso en todo rincón de España. El mismo PP que negó a Podemos su apoyo en el Parlamento riojano para equiparar los salarios policiales, pero luego se apresura a ponerse para la foto. También el PSOE dispone de su propia cuota de pecados. Sus dirigentes posaban el martes muy ufanos ante el Parlamento, junto a la pancarta policial: esa equiparación salarial sí que cuenta con su apoyo. Y además se observa el sello socialista en unas cuantas medidas, saludables todas ellas, que persiguen ese ideal nunca alcanzado: el ideal de igualdad. Acabar con la brecha salarial en cuestión de género o garantizar que nadie pueda ser excluido por razón de sexo, raza o religión forman un catálogo de estupendas iniciativas. Tan estupendas que nadie se atreve a negar su respaldo. Pero para combatir esta otra desigualdad, la bendecida por la deslealtad permanente entre regiones, sobran pancartas: faltan manos. Hoy, sólo Ciudadanos acepta asumir el sacrificio en votos que encierra en Navarra o País Vasco mantener la misma tesis que en La Rioja: que la verdadera igualdad comienza por la igualdad entre territorios. Qué casualidad que ese discurso sea el más votado nada menos que en otra región de España muy desafecta, Cataluña. O tal vez no sea casual: tal vez sucede que el elector está harto de ocurrencias. Y que ser consecuente sigue siendo la mejor manera de recaudar votos.

 

Día de La Rioja 2019 sin elecciones

La sala de máquinas de cada partido riojano contuvo durante un tiempo la respiración mientras se temía lo peor: un escenario electoral en el 2019 diabólico. No sólo por la triple concurrencia de urnas municipales, regionales y europeas, sino porque hubo un momento en que pareció posible tener que votar nada menos que el Día de La Rioja. La convocatoria de comicios a escala continental, en el caso de decantarse por el 9 de junio, hubiera obligado a celebrar las elecciones locales y autonómicas ese mismo día. En medio de los actos de la región que acoge San Millán, nada menos. Y en medio del puente que deja Logroño casi vacío. Pero no hubo tal. Las elecciones serán el último domingo de mayo.

La ausencia de Ceniceros en León

La cumbre de presidentes autonómicos celebrada el lunes en León contó con la ausencia de José Ignacio Ceniceros, quien no pudo sumar la voz riojana a las allí congregadas: las de sus pares de Asturias, Galicia, Aragón y Castilla y León. En el Palacete se admitió que Ceniceros no había sido convocado, pero el portavoz parlamentario del PP, Jesús Ángel Garrido, ofreció su propia versión: la inasistencia debía justificarse por problemas de agenda. Desde la Junta de Castilla y León, organizadora de la cita, se da por buena la primera versión: Ceniceros, en efecto, no fue invitado. Lo cual no debe interpretarse, según su portavoz, como descortesía: «No fue una cumbre excluyente, ni hacia La Rioja ni hacia ninguna otra región: fue una reunión fruto del trabajo habitual que llevan estas cuatro regiones».

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El pasado siempre vuelve
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Jorge Alacid | 20-02-2018 | 12:22| 0

Constitución de la nueva junta del PP de Logroño.

«El mejor profeta del futuro es el pasado» (Lord Byron)

 

El año 2015 fue el último en que Pedro Sanz ocupó el Palacete; en junio, luego de unos resultados electorales que le condenaban a gobernar sin mayoría absoluta, cedió la Presidencia a José Ignacio Ceniceros y se retiró al Senado, desde donde observa con prismáticos la política riojana. De modo que el informe de fiscalización del Gobierno riojano que el presidente del Tribunal de Cuentas presentó esta semana en el Congreso, relativo precisamente a ese año 2015, puede endosarse tanto al propio Sanz como a su sucesor: al menos en algo todavía siguen estando emparentados. Porque además las observaciones formuladas por Ramón María Álvarez de Miranda García, presidente del Tribunal, incurren en recordatorios expresos a cuestiones que han encallado en el debe gubernamental, así en la anterior etapa como en el presente.

Por ejemplo, la ADER. Mientras Javier Ureña se encarga de seleccionar al comité de expertos que en abril debería dictaminar el nuevo rumbo que tome la Agencia, ese departamento esencial para la política económica de La Rioja vuelve a reclamar su protagonismo periódico en el informe del Tribunal correspondiente al 2015. «La configuración como entidad pública empresarial de la Agencia de Desarrollo Económico de La Rioja resulta contradictoria con la actividad administrativa desarrollada por esta clase de entidades, así como con su régimen contable público y con su adscripción a la cuenta general del sector público administrativo», aceptó ante sus señorías Álvarez de Miranda. Un aviso que sonará de algo por la sede de la ADER, puesto que se trata de reparos que suelen aparecer en el informe del tribunal con puntualidad ferroviaria. También resultará conocida por La Rioja alguna otra recomendación del mismo tribunal, que su presidente volvió a mencionar durante su comparecencia en el Congreso: el mejorable control del gasto farmacéutico, que preocupa tanto a Álvarez de Miranda como para anunciar «un esfuerzo importante de fiscalización (…) de La Rioja, entre otras razones porque la propia Comunidad nos ha solicitado un volumen de fiscalizaciones muy completo que intentaremos atender integrado dentro del informe anual de la propia comunidad». ¿Resumen? Que casi tres años después del relevo al frente de la jefatura del Gobierno riojano hay algunos guadianas que se empeñan en reaparecer: la ADER y el gasto sanitario, como particulares monstruos del Lago Ness del ecosistema riojano. El pasado siempre vuelve.

¿De dónde nacen esas prevenciones del Tribunal de Cuentas, que en líneas generales no detecta graves irregularidades en su informe fiscalizador? Tal vez, de un ejercicio del poder demasiado largo. Demasiado proclive a la confusión. Durante el mandato de Sanz ocurrió lo habitual cuando se gobierna con mayoría absoluta: que el partido que apoya al Ejecutivo tiende a desaparecer y pierde una función esencial, controlar los excesos. Servir de dique, no sólo de parapeto. Esa noción de Gobierno y partido, entendido el uno como extensión del otro, resiste ahora dentro de esa embarullada melé que también Ceniceros ha heredado. Y como Sanz, se ha visto obligado a modificar sobre la marcha sus planes respecto a la convivencia entre el Ejecutivo que preside y las siglas que pilota. Lo cual genera un desgaste adicional, condensado en el dardo que lanza alguna voz del sector crítico: «En el Palacete nos dedican una cantidad de tiempo excesiva, la que deberían destinar a gobernar».

Pero se trata de un cometido, el de gobernar, nada sencillo en medio de tantas nieblas internas. Las bielas del engranaje popular chirrían, con una intensidad que hubiera parecido insospechada mediado aquel 2015, cuando se cocinó una solución destinada a contentar a todas las partes en liza. Un crucigrama que hubiera tenido sentido de haberse alcanzado la alineación entre Gobierno, partido y grupo parlamentario que hoy se aleja del ideal de perfección anunciado y alcanza momentos asombrosos, como los vividos a raíz de la denuncia de Concha Arruga contra sus propios jefes. A la exportavoz le acompañaron ante el tribunal dos miembros del grupo parlamentario, quienes confirmaron al juez su denuncia: a saber, que la democracia interna brilla por su ausencia en sus filas. Lo nunca visto. La justicia desestimó su recurso, lo cual no evita lo primordial. Que la grieta se va agrandando: son los fantasmas del pasado, que han regresado. Ese partido dividido que Sanz heredó, el cisma que siempre temió que le sucediera. Nada que no pueda empeorarse.

 

 
Un modelo de promoción vizcaína

«¿Quieres saber las grandes iniciativas que se están desarrollando en Bizkaia para convertirla en territorio para la inversión y el asentamiento de nuevos proyectos empresariales a nivel europeo? ¿Te gustaría conocer cómo se va a reforzar la competitividad de las empresas asentadas en Bizkaia?». A estas preguntas contestaron el jueves en Madrid dirigentes de la Diputación vizcaína: una modélica convocatoria donde les acompañó una representación de personalidades de esa provincia, como el cocinero Eneko Atxa. Su Francis Paniego.

Nombramientos en el PP: llega Moreno

El carrusel de cambios que distingue al grupo parlamentario del PP esta legislatura se sustanció el jueves con el ingreso en la Cámara de Esther Agustín y Cati Bastida, relevo de Raquel Sáenz y Regina Laorden, presentes ambas en la tribuna del hemiciclo en la hora del adiós. Las dos exparlamentarias no sólo dejan vacantes sus escaños: también deben ser relevadas como portavoces adjuntas. En el Parlamento se da como seguro el ascenso de Noelia Moreno, la diputada de Arnedo que en el último pleno se encargó de defender la posición de su grupo en el debate sobre la ILP taurina. Para el otro cargo hay más misterio; gana enteros la opción de Noemí Manzanos, alcaldesa de Rodezno.

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Las muñecas rusas
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Jorge Alacid | 19-02-2018 | 9:23| 0

Concha Arruga y Pedro Sanz, durante el pleno del Parlamento del pasado jueves. Foto de Juan Marín

 

Noticia bomba en el Parlamento: el PSOE ya ni aplaude cuando sale aprobada alguna de sus propuestas. Señal de que va ganando. Gana a menudo por incomparecencia de sus rivales, señaladamente los del PP, empeñados esta legislatura en disponer sus escaños para el juego de las sillas musicales, con esos diputados que entran y salen y Ana Lourdes González como cuarto árbitro, esgrimiendo la pizarra con el dorsal que en cada sesión desvela quién viene y quién se va. Ciudadanos propone su propio pasatiempo: adivina con quién vota esta mañana. Es decir, si apoya al Gobierno que tanto le debe o si se transforma en oposición. Aunque la juerga máxima se vive en las bancadas de Podemos, una suerte de gran familia española, cuyos cuatro diputados ejercen de cuñados de sí mismos. De manera que los socialistas, quienes disponen por supuesto de sus propias contradicciones, al menos pueden alardear de que uno los encuentra allá donde los dejó.

Por el contrario, el grupo que apoya al Gobierno vive atenazado por las paradojas. Véase el caso del pleno de ayer. José Ignacio Ceniceros afeaba a la oposición que sacara a pasear por el Parlamento a la asombrosa juez Elósegui, puesto que la controversia que protagoniza entiende el presidente que casa mal con las características propias de un Legislativo regional, pero acto seguido incluye en el orden del día una discusión sobre la prisión permanente revisable, allá penas si su Gobierno carece de competencias en semejante material. Ser consecuente no se lleva mucho esta temporada por el antiguo convento de La Merced, donde la tendencia triunfante es el lío. El alboroto eterno, para estupefacción tal vez de las recién llegadas: por ejemplo, Cati Bastida, a quien acompañó un nutrido grupo de vecinos de Autol para verle jurar su cargo, aunque pronto se apresuraron a dejarla sola, aburrida en su escaño. Donde abría y abría los ojos, como preguntándose si había merecido la pena batallar para hacerse con el sitio que dejó vacante Regina Laorden, cuya retirada niega la teoría según la cual en la política se entra sólo por interés: también se puede ingresar, permanecer y marcharse a la ocupación privada con sentido de la elegancia.

Debe aceptarse que el estreno de Bastida y su flamante vecina de asiento, la reaparecida Esther Agustín, mereció la pena atendiendo a un acontecimiento que a ellas les sonaría novedoso: la enésima interpelación de la socialista Emilia Fernández al consejero de Educación de turno, un clásico como el concierto vienés de Año Nuevo o el arnedano Robo de los Santos. O el clímax: cuando Ceniceros anunció ayer una nueva ley, de nomenclatura encantadoramente soviética. La Ley de Simplificación y Mejora de la Regulación Económica, nada menos. La grandilocuencia al poder.

Así que mientras avanza la legislatura entre fuegos artificiales, juegos florales y una producción legislativa muy mejorable, cualquier asomo de dinamismo por el Parlamento siempre puede esperar. Para que triunfe habrá que aguardar a que se despeje la reforma del reglamento, que a su vez ayudará a que se reforme la ley electoral, requisito imprescindible para que se reforme el Estatuto. Las muñecas rusas, el espectáculo de moda.

Con permiso de Podemos.

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Misterios riojanos
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Jorge Alacid | 13-02-2018 | 5:24| 0

Escaños del Grupo Popular y del Gobierno, en el Parlamento riojano. Foto de Sonia Tercero

«La realidad es un pozo de enigmas» (Carmen Martín Gaite)

 

Una semana en la vida pública de La Rioja siempre será pródiga en misterios, según impone la norma consagrada en el postsanzismo. Así como el anterior inquilino del Palacete tenía vetada toda posibilidad de sorpresa, con sus sucesores ocurre lo contrario. La política se ejerce como carrusel, tobogán, montaña rusa… Siempre hay alborotos.

Misterios luminosos. Luz, más luz. El lunes amanece bajo la tenebrosa iluminación que arrojan desde la Cámara de Comercio esos misteriosos seres que desde el anonimato se postulan en un correo electrónico sin firma (cuyo servidor se aloja ¡¡¡en California!!!) contra la pretensión de Jaime García-Calzada de ocupar el trono que dejará vacante José María Ruiz Alejos. Por la FER reaccionan con absoluta discreción, aunque hay quien deja caer que detrás de la maniobra podría encontrarse cierto empresario logroñés, habitual de los juzgados. Cuya ocupación principal parece residir en la defensa incondicional del actual presidente de la Cámara, puesto que tiende a enviar correos de esa naturaleza en su defensa con alguna asiduidad. En uno de ellos, no hace tanto, animaba a ciertos comerciantes a anunciarse en cierto medio de comunicación. Que por cierto no es éste. El aludido lo niega. ¿Quién juega por lo tanto a hacer el trabajo sucio en favor de quienes pretenden frenar el acceso de García-Calzada a la Cámara? Misterios. Pero alguna luz ya se ha hecho.

Misteriosos gloriosos. Avanza la semana. Más misterios: quién se sitúa detrás de la encuesta que días atrás preguntaba a los riojanos sobre sus preferencias en intención de voto. El CIS, receptor de alguna sospecha, desmiente su autoría: un portavoz de ese organismo recuerda que sondeos de esa naturaleza sólo se acometen, en su caso, cuando ya hay elecciones convocadas. «Cosa que ahora no sucede», avisa. ¿Solución al enigma? Confidencias de mediodía en un café de Logroño. Para quien comparte cavilaciones en esta mañana invernal, pretoriano de José Ignacio Ceniceros, la noticia suena a gloria bendita: porque esa encuesta no es del PP, al menos del sector oficial, donde por otro lado asegura que reinan la paz y la armonía. Un dichoso paisaje que atribuye a la condición de su jefe de candidato indiscutible a las regionales, mientras que por el Ayuntamiento no tienen tanta suerte: en el edificio de Moneo, alerta, aún no saben quién encabezará la lista municipal. ¿O sí? Más misterios.

Misterios dolorosos. «De verdad que esto ya duele», se confiesa un alto dirigente del PP, poco o nada fan de su actual dirección. «Este no es mi partido. O no es el partido que yo conocía», añade. ¿A qué se refiere? A que acaba de enterarse de otra deserción/destitución/o como se llame el adiós de Regina Laorden a su acta de parlamentaria. Si esto es la felicidad de que hablan los fieles de Ceniceros, qué será su contrario, viene a preguntarse en voz alta. La versión oficial sólo convence a los convencidos de antemano: para los críticos, el relevo de Laorden debe anotarse como otra muesca más en el balance de bajas que achacan al talante vengativo de sus dirigentes.

Misterios gozosos. En este valle de lágrimas, ningún actor político parece divertirse. Salvo Ciudadanos. Ahí sí que gozan. Gozan como saben hacerlo quienes tienen ante sí un futuro promisorio, repleto de bienes, desbordante de escaños, concejalías y altos cargos. Un porvenir inundado de afiliados, que tocan al timbre de la sede naranja con el mismo entusiasmo con que huyen a nivel nacional de las siglas del PP. ¿Sucede también este fenómeno a escala riojana? Con la sonrisa propia de quienes notan a favor el viento de la historia, los seguidores de Albert Rivera asienten. Sí, por La Rioja se anuncia trasvase de militantes; alguno, avisan, de cierto rango municipal.

¿Quién será?

Misterio. Pero misterio gozoso.

 

Diputados riojanos, muy cumplidores
El diario ABC publicó la semana pasada una alarmante estadística de inasistencia a los plenos de la carrera de San Jerónimo por parte de sus señorías. Una escandalosa relación de ausencias, donde, por el contrario, no figuraban los diputados por La Rioja. Según su recuento, los parlamentarios riojanos destacan por su elevado cumplimiento a las obligaciones de su cargo. Sólo uno de ellos, Emilio del Río, faltó a una sesión plenaria, la número 40. ¿Conclusión del rotativo madrileño? Que tanto Del Río como César Luena, Mar Cotelo y Sara Carreño se encuentran «entre los más aplicados de la Cámara, a bastante distancia».

El disputado voto de la ley D´Hondt
Llegó Pablo Simón y mandó parar: porque sólo si se detiene el perverso efecto de la ley D´Hondt, profetiza el politólogo arnedano, triunfará un panorama político en toda España dominado por una proporcionalidad más ecuánime. Así lo aseguró en Logroño durante la presentación de su nuevo libro sobre ‘El muro invisible’ que acecha a la generación milenial, un mensaje que prodigó por prensa, radio y televisión. ¿Qué alternativa ofrece Simón al imperio de monseiur Victor D´Hondt, jurista belga tan decisivo por la carrera de San Jerónimo y alrededores? Pues el modelo Sainte-Laguë, que garantiza a su juicio una correspondencia más cabal entre voto y representación parlamentaria. Y que obraría en La Rioja el milagro de que en una hipotética elección al Congreso, PP, PSOE, Ciudadanos y Podemos saldrían a un diputado cada uno.

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