La Rioja
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Aburrimiento
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piogarcia | 11-09-2016 | 11:38

En el verano, los niños de antes nos aburríamos. No había ludotecas ni campus de fútbol ni actividades extraescolares ni animadores infantiles. Por las tardes, tumbados en el sofá, veíamos esas primeras etapas del Tour de Francia, largas como una penitencia, en las que nunca pasaba nada, salvo alguna caída multitudinaria en una rotonda, mientras afuera el sol atizaba despiadadamente y se abatía sobre nosotros un sopor colosal, un sopor implacable y espeso, que nos hundía en unas siestas oscuras de las que uno emergía dos horas después aturdido y desmelenado, sudoroso, como quien acaba de superar un virus terrible.

En aquellas tardes de verano, el tiempo se dilataba como en las teorías de Einstein o en los cuadros de Dalí y los minutos se estiraban y las horas languidecían y no había, en fin, nada que hacer.

Aquel era un aburrimiento profundo, un aburrimiento de cuarenta grados a la sombra, un aburrimiento silencioso que, a veces, inesperadamente, engendraba torbellinos. Acuciado por el tedio, de pronto a uno se le ocurrían ideas abominables, como agarrar una carabina y pegar cuatro tiros a los pajarillos o hacer locuras con la bicicross para acabar descalabrado en alguna acequia. En otras ocasiones, sin embargo, el hastío invitaba a coger un libro y a leerse de una sentada Los tres mosqueteros o El conde de Montecristo, o a inventarse apasionantes aventuras que convertían el pueblo en el río Amazonas o en la Siberia rusa, según uno quisiera ser De la Quadra Salcedo o Miguel Strogoff.

Pienso ahora en aquellos veranos y me da un poco de lástima que los chavales de hoy, sometidos a tantos y tan frenéticos estímulos, estén perdiendo –¡también en verano!– esa sensación de aburrirse, de no saber qué hacer, de no tener nada previsto ni organizado. El aburrimiento, bien mirado, suele ser fecundo.

 

(*) En la fotografía, de Efe, el pelotón ciclista pasa por un campo de girasoles en una etapa larga y llana del Tour de Francia. Me está entrando sueño solo de escribirlo.

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