La Rioja
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Autor: piogarcia
Risibles
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piogarcia | 02-08-2017 | 8:36| 0

Cada vez hay menos gente que escribe sonriendo. Ha caído sobre nosotros una lluvia de odio y reproches mutuos y todo el mundo de repente se siente agraviado. Mucha gente se asoma a Twitter o a Facebook con el rifle verbal cargado, y la red resulta una pintoresca amalgama de frasecillas de Paulo Coelho, fotos de amaneceres, feroces diatribas e insultos descarnados. Es como si el tiempo de la inteligencia se hubiese esfumado y uno ya solo pudiese elegir entre ser tonto o ser malo (y que conste que yo prefiero ser tonto).

Empiezo a sentir un rencor profundo hacia los rencorosos, hacia las personas enfermas de importancia que reparten mandobles en las redes, como si solo ellos pudiesen sacar el cedazo para determinar quiénes son buenos y quiénes malos. La inquisición ha vuelto pero ahora adopta formas múltiples e insidiosas: cuando uno escribe, tiene la incómoda sensación de andar por un campo minado. Cada adjetivo puede de pronto engendrar una pavorosa tormenta porque alguien se ha sentido ofendido, gravemente ofendido, insoportablemente ofendido, y se cree entonces con bula para descargar insultos y amenazas.

En esta época oscura para la libertad de expresión (en la que reina una censura fantasmal y ubicua), me permito defender la ironía. La ironía, a veces divertida y a veces triste, exige siempre una mirada fría y distante, escéptica. Una mirada que nos recuerde que todos los humanos (españoles, catalanes, riojanos, gais, heteros, animalistas, taurinos, feministas, machistas, musulmanes, peritos agrónomos, periodistas, opusianos, ateos, peperos, podemitas, islamófobos, obreros) somos gente insignificante; gente risible.

(*) En la fotografía, de Juan Marín, aparecemos usted y yo dentro de unos años.

EL CORTIJO CEMENTERIO JUAN MARIN 01.11.2016

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Inútil
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piogarcia | 25-06-2017 | 4:56| 0

Me gustan los saberes inútiles y extraños, de los que uno no sacará nunca un provecho contable. Siento predilección por esas materias que siempre están bajo sospecha y que malviven en el sistema educativo como enfermos desahuciados y esqueléticos que reclaman a gritos la eutanasia: el latín, la filosofía, el griego clásico.

Muchos padres se felicitan por su desparición de los planes de estudios y aún irían más lejos. Quitarían de un plumazo la literatura, las ciencias sociales, la historia e incluso la ortografía. ¡No sirven para nada! ¡Los ordenadores ya tienen correctores!, braman. Y sueñan con un futuro telemático y sin bibliotecas, o con las aulas llenas de ordenadores y de tablets: el triunfo final de las matemáticas aplicadas, de la física, de la economía, de la robótica, de esos conocimientos que abrirán a sus hijos las puertas de un mercado laboral cada vez más angosto donde todo hierve en inglés: las start-up, el big data, el management.

Viéndose atacados y en situación precaria, los profesores de latín o de filosofía caen en el error de justificarse defendiendo que sus disciplinas sí sirven para algo. No se dan cuenta de que, al recoger el argumento utilitarista de sus oponentes, dan por perdida la batalla y asumen su inferioridad. Para un cerebro de cajero automático, Sócrates y Virgilio jamás serán otra cosa que humo decorativo, ecos de un triste y polvoriento pasado sin inteligencia artificial.

Yo no discuto con ellos, pero los miro con algo de pena: nunca probarán el placer de estudiar cosas hermosas e inútiles, esas vagas excursiones del espíritu que, al final, son las que nos diferencian de los robots.

© JUAN MARN

© JUAN MARN

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Apocalipsis zombi
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piogarcia | 15-05-2017 | 5:28| 0

A veces pontifico. Digo cosas tremendas, irrebatibles, severas, equivocadas.

Digo, por ejemplo, que Pedro Sánchez y Susana Díaz están acabados.

Eso dije, recuerdo ahora, en el programa ‘La Lupa’, de TVR, después de los ominosos sucesos que condujeron a la creación de la comisión gestora del PSOE. Lo dije porque me parecía imposible que alguien se atreviese a resucitar dos cadáveres políticos que habían cavado con tanto ahínco su propia tumba: Sánchez y Díaz, Díaz y Sánchez. Y ahora, sin embargo, debo tragarme mis palabras. Ahí los tienen ustedes, tan orondos: uno de los dos se convertirá esta semana en secretario general del Partido Socialista.

A Sánchez, que lleva once meses disfrazado de rojo y convertido en un eslogan, sus seguidores le han perdonado ya sus pavorosas derrotas electorales y sus repentinos vaivenes ideológicos. Es como si, por puro instinto de supervivencia, el Sancho Panza que siempre fue hubiese asumido la personalidad soñadora, alunada y temeraria de Don Quijote.

A doña Susana, que maneja todos los aparatos con ademanes de sultana, sus secuaces le disculpan que fuera ella (¡ella!) quien encumbrara a Sánchez –entonces un blando liberal, un Macron grisáceo– porque no se atrevía a dar el paso y Madina le parecía demasiado peligroso, que lleve años mareándonos con el irritante minué del me-presento/no-me-presento, que acabara clavándole el puñal definitivo a Sánchez entre la furia y los gritos airados de sus peones (¡la autoridad soy yo!).

Sí. Estaba equivocado. O quizá no. Tal vez Pedro y Susana solo sean dos zombis que se están sacando los ojos sin saber que ambos llevan ya un año muertos, pero mal enterrados, y que se están disputando los tristes despojos de un partido ensimismado, hecho añicos, fantasmal.

(*) En la foto, de la Agencia Efe, un fotograma de la película ‘Apocalipsis Zombi’. En medio hay un señor que se ha colado.

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Contra el bilingüismo
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piogarcia | 23-04-2017 | 1:00| 0

Dice el PP riojano que quiere extender el bilingüismo en la educación. Propone que un tercio de las horas lectivas se impartan en inglés y que haya asignaturas (naturales, sociales) que se expliquen en ese idioma. Con algo de pena compruebo que Lengua Española seguirá impartiéndose en castellano, con lo que se convertirá en la asignatura menos glamurosa y trendy; apenas una maría polvorienta en esta fulgurante época de algoritmos y robots.

Yo, sin embargo, rezo para que esta ambiciosa revolución tropiece en algún escollo administrativo y que de este modo mi chaval, que ahora está en Tercero de Primaria, logre acabar la educación obligatoria sin que ningún esforzado profesor con el C1 –o incluso el B2– aprobado a duras penas en la Escuela de Idiomas le torture con la lista de los huesos del cuerpo humano en inglés (pronunciados un poco a la brava, como pronunciamos aquí las cosas).

Por desgracia, los padres tendemos a ser ingenuos –con una ingenuidad un poco gárrula, como de película de Paco Martínez Soria– y pensamos que nuestros retoños ya saben inglés porque han aprendido en el cole cómo dicen en Manchester peristilo, crisálida, monocotiledóneo y otras palabras igualmente útiles. Luego nos llevamos una dolorosa sorpresa cuando, acabada la ESO, aterrizan en Londres y ni entienden nada ni saben pedir un bonobús.

En lugar de arruinarles asignaturas enteras, quizá bastaría con que, en las horas que ya tienen de inglés, haya profesores bien preparados, con un nivel muy alto del idioma, con una pronunciación elegante (¡se necesitan más nativos!) y que, en lugar de tratarles como filólogos alevines, esclavos desilusionados de la gramática y de las listas de vocabulario, les propongan situaciones comunicativas reales.

 

(*) Hala, después de estudiarse este gráfico,
un chaval ya sabe inglés nivel traumatólogo.

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Boxeo tailandés
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piogarcia | 30-03-2017 | 8:17| 0

Hay algo surrealista en esta guerra sin cuartel que libran José Igancio Ceniceros, presidente de La Rioja, y Cuca Gamarra, alcaldesa de Logroño. Doña Cuca se nos presenta como renovadora y en la foto de su campaña aparece sonriente, con vaqueros, subida en un sofá, descalza, con las piernas cruzadas a lo indio, como si ya la hubiera invitado Bertín a su casa y estuviesen hablando de juergas universitarias y novietes adolescentes.

Hay, sin embargo, un toque de impostura en  este esforzado aire millenial que desprende la candidata. Los mismos apoyos que la sostienen enturbian la sinceridad de su mensaje. ¡Resulta tan difícil hacerse la indómita cuando una viene ungida por el santo padre de Igea y es la predilecta de todos los aparatos posibles (con la tirria que dan los aparatos)!

Claro que su oponente, José Ignacio Ceniceros, se ha convertido en el candidato outsider más improbable de la historia. Tiene 61 años, ha sido presidente del Parlamento durante una eternidad y a veces parece necesitar con urgencia una transfusión (o al menos un par de cafés). Ese carácter hipotenso, un poco plúmbeo y de poco lucimiento en los mítines, lo convierte sin embargo en un político apacible y dialogante, en las antípodas de su antecesor. Da la impresión de que a José Ignacio Ceniceros lo puso Pedro Sanz para que le calentara un ratito la silla a Cuca Gamarra y ahora se ha venido arriba, como si se acabara de tomar un redbull y de repente le hubieran brotado las alitas.

Lo bueno del próximo congreso del PP es que al menos no nos aburren con debates de ideas y esas chorradas. Aquí solo hay un entretenido combate de boxeo tailandés entre una renovadora de laboratorio y un candidato emergente que lleva treinta años emergido.

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