15 Mar 2010

Todos amamos a Escassi

En esta época de crisis, como aconseja acertadamente el PP, hay que mirar muy bien en lo que gastamos el dinero. El Gobierno de La Rioja, dispuesto a darnos una lección de austeridad tras otra, decidió patrocinar (dice que por 2.000 euros) el programa de Telecinco 'I Love Escassi'. Como corresponde a un programa cultural, la emisión cosechó una cifra de audiencia triste (un 9 por ciento), pero así de cazurra e iletrada es nuestra sociedad.

El tal Escassi –les recuerdo– es un jinete de muchas yeguas, al que se le ponen a tiro varias mujeres de incuestionable altura moral. Debe elegir qué hembra le encaja mejor; una decisión ardua, que el otro día desencadenó una cruel batalla intelectual entre las candidatas. Una de ellas, picada seguramente por alguna discusión sobre la obra lírica de Berceo, optó de repente por quitarse la ropa y masajearse las tetas entre exabruptos. Luego, se palmeó el culo con torería.

Para resolver su duda cartesiana, Escassi se las llevó a La Rioja, donde cataron vinos, montaron en globo y retozaron como conejitos rijosos. Por debajo, se deslizaba la publicidad institucional de nuestra comunidad: tan delicada, tan exquisita, tan chic. El jinete y su elegida tuvieron finalmente el privilegio de magrearse a gusto en un hotel de Casalarreina. No sé si el amigo Escassi llegó a sacar el estoque de matar. Cambié de canal. A mí, que soy un poco burro, estos documentales en plan National Geographic siempre me han aburrido. Pero me parece bien que el Gobierno de La Rioja, que siempre persigue la excelencia, se gaste nuestro dinero en patrocinar estos programas culturales, tan educativos, tan provechosos y que tanto hacen por atraer un turismo de alto nivel.

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15 Feb 2010

Árbol casi caído

Veo a Zapatero, hundido en sus reflexiones, azotado sin cuartel por el Financial Times y por el Economist y por las bolsas mundiales y por la Unión Europea y hasta por nuestro amigo Obama, y casi siento lástima.

Me lo imagino en estas larguísimas noches invernales, sentado en su despacho de La Moncloa, leyendo el Deuteronomio, tratando de encontrar una plegaria contra la crisis, llamando a la niña Leire para que le diga, con ese tonito de empollona que se sabe la lección de rechupete, que es un titán planetario y un estadista del copón, y buscando luego el teléfono de Jordi Sevilla para ciscarse en su madre y, sobre todo, para reclamarle el dinero que le pagó por esas dos tardes que no le han servido para nada.

Me lo imagino inclinado sobre su acreditada chistera, por fin exhausta, arañando el fondo para ver si le queda algún conejo: dónde están los 400 euros, dónde los 2.500 por bebé, qué fue del ‘aquí no hay crisis’, qué se hizo del ‘saldremos a la vez que los demás’... Ah, ya no hay nada. De su chistera exánime sólo brota una mínima vocecilla, casi rota de angustia, que dice ‘no somos Grecia’ y él se agarra a ese mensaje con la desesperación del condenado al que le están ardiendo todos los clavos.

Y casi, digo, siento lástima. Casi. Si no fuera porque ahora quizá se vea obligado a tomar medidas no ya impopulares sino abiertamente cabronas, que tal vez habrían sido más benévolas si hubiera agarrado el toro por los cuernos y no se hubiera gastado el dinero en chorradas cuando algunos (a los que llamaba agoreros) ya avisaban de que venían nubarrones muy serios.

Y, mientras tanto, veo a Almunia exiliado en Bruselas y pienso: qué tontos hemos sido.

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01 Feb 2010

Soletes míos

Les voy a contar un cuento. Quizá saquen ustedes alguna moraleja. O quizá no. Es un cuento aburrido y algo fúnebre: no hay hadas ni magos ni corceles blancos ni caballeros andantes. En realidad, en este cuento, todos son ranas. Ranas a las que hemos besado con mucha fruición, a las que hemos llegado casi a morrear, y que, pese a nuestros ímpetus amatorios, han seguido siendo ranas, incluso, si me apuran, más verdes y viscosillas que al principio.
Este cuento tan triste empieza con una rueda de prensa. El 1 de marzo del año 2008, los periodistas, ingenuos y pizpiretos, acudimos en tropel al Palacete del Gobierno de La Rioja. Tres oradores de mucho postín ocupaban la mesa: Pedro Sanz, presidente; Javier Erro, consejero de Economía; y Enrique Díaz Tejeiro, presidente de Solaria y mirlo blanco en funciones.
Cuentan las crónicas que Sanz empezó diciendo: «No sabría cómo explicarles las ganas que tenía yo de dar esta rueda de prensa». Y que luego echó unas merecidas flores al consejero Erro, «el hombre que tantas noches ha estado sin dormir» para solucionar el plantón de Electrolux, aquel duendecillo sueco tan puñetero. Después habló nuestro amable salvador, el Príncipe Encantado don Díaz Tejeiro: Solaria -dijo- estará a pleno rendimiento en Fuenmayor a principios del 2010, fecha en la que ya habrá creado 700 puestos de trabajo.
Estamos a principios del 2010. El Príncipe Encantado dimitió hace ocho meses y Solaria acaba de presentar un expediente de regulación de empleo en La Rioja que afecta a 34 de sus 39 empleados. Para decir esto último, no se convocó ninguna rueda de prensa. Sirvió con una nota remitida a no sé qué organismo.
Croac.

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18 Ene 2010

18 de enero, San Volusiano

Les informo a todos ustedes de que hoy, lunes, 18 de enero, celebramos el día de San Volusiano. El Ayuntamiento de Logroño, dirigido por esa terrible coalición ateomahometana, ha ocultado alevosamente en su calendario la celebración de este magnífico santo, cuyas heroicas virtudes merecen al menos un nombre bajo la fecha.

Sepa usted, señor Santos (vergüenza le debería dar deshonrar así su propio apellido), que Volusiano fue obispo de Tours hasta que los malvados godos invadieron la Galia y lo condenaron al destierro. En la villa de Foix, haciendo gala de su proverbial paciencia, entregó su alma a Dios en el año 498. Los devotos de San Volusiano, que en La Rioja somos legión, nos sentimos íntimamente ultrajados por el olvido culpable de nuestro Ayuntamiento y anhelamos el momento de ver a doña Cuca Gamarra, martillo de herejes y luz de Trento, con el bastón de mando.

Sé que algunos piensan que la oposición municipal debería dedicarse a cosas más prosaicas, como ese carril bici surrealista que han plantado en Víctor Pradera, pero yo creo que nada hay más honorable, urgente y necesario que dirimir estas discusiones teológicas tan imprescindibles para la vida cotidiana de nuestra ciudad.

Por eso, desde ahora reclamaría el voto para la señora Gamarra, si no fuera por un matiz que, la verdad, me preocupa bastante: ¿Por qué le llaman a usted Cuca, que es un nombre ficticio y como de broma, y no le dicen doña Inmaculada Concepción? ¿Acaso intenta usted, con ese apodo juguetón, borrar las evidentes raíces cristianocatólicas de nuestra civilización logroñesa? Los seguidores de San Volusiano, obispo, esperamos ansiosos su respuesta para saber si debemos votarle o no.

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14 Dic 2009

No sé

No sé si admiro a Aminatu Haidar. La veo tumbada en el suelo del aeropuerto de Lanzarote, (casi) muerta de hambre, hermosa y terrible en su obstinación, adorada como una santa por una confusa cohorte de actores, políticos e intelectuales, capaz con su solo y humilde gesto de poner en jaque a varios gobiernos, pero no sé si admiro a Haidar.

Conozco su lucha, la creo esencialmente justa y confieso que España tiene alguna responsabilidad sobre ese pedazo de desierto que una vez ocupó y que luego desocupó a la carrera, sin preocuparse de casi nada que no fuera salvar el pellejo, pero no sé si admiro a Haidar.

Creo que el imperialismo español del siglo XX fue un imperialismo triste y bastante cutre, un imperialismo de segunda división, del que sacamos más vergüenza que dinero, y que ni siquiera sirvió para, cuando al fin nos fuimos, dejar las colonias en una situación digna: Marruecos se lanzó como un lobo sobre el Sahara y los Macías/Obiang empezaron a saquear Guinea con la ansiedad de los cleptómanos. Pero no sé si admiro a Haidar.

Veo a la activista saharaui, tan firme en su coherencia de cemento, dejándose morir por una causa olvidada, rechazando cualquier posible solución (un pasaporte español, un pasaporte argelino, lo que sea) hasta que Marruecos ceda; y también veo al amigo Mohamed, destinatario final de su mensaje, cada vez más dictatorial y hostil a toda opinión diferente, cada vez menos demócrata; y veo finalmente a la familia de Aminatu, a sus hijos adolescentes a punto de quedarse sin madre por una bandera, una palabra y un pedazo de arena y lo siento, pero no sé si admiro a Haidar.

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30 Nov 2009

Contra los pueblos

Leo que todos los periódicos catalanes se han puesto de acuerdo en publicar un mismo editorial, titulado ‘La dignidad de Cataluña’. En él atacan por si acaso al Tribunal Constitucional, no vaya a ser que a los magistrados (en el improbable caso de que se pongan a trabajar) les dé por censurar algunos puntos del Estatut.

A mí las unanimidades siempre me han parecido sospechosas, aunque reconozco que lo del Constitucional clama al cielo: es un órgano que con cada renovación echa una paletada de tierra a la tumba de Montesquieu y que, para colmo, se toma los asuntos con tanta calma que sus miembros parecen atacados por súbitos accesos de narcolepsia.

Pero hay algo que me revienta todavía más. Creo, con perdón, que Cataluña no tiene dignidad. Y no lo digo por prurito anticatalán: también pienso que La Rioja no tiene dignidad, que España no tiene dignidad, y que incluso mi barrio no tiene dignidad. Me molesta esta consideración de los ‘pueblos’ como criaturas monolíticas, que marchan como un ejército en pos de una victoria común.

Y no, oiga: me rebelo contra ese camelo nacionalista que llevamos oyendo desde Hitler a Otegi, desde Franco a Carod Rovira, y que va calando hasta en las cabezas más responsables. Los pueblos son diversos, variopintos, heterogéneos. Hay gente que piensa así y gente que piensa asá. Hay mayorías que mandan, pero también minorías respetables. Hay ortodoxos y heterodoxos; apocalípticos e integrados; militantes y disidentes. Y la dignidad, como los derechos o los deberes, es patrimonio de cada ciudadano.Los ‘pueblos’, en realidad, no existen. Y, si existen, no tienen dignidad. Sólo tienen habitantes.

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16 Nov 2009

Robert y los parkercitos

Ha venido Robert Parker a La Rioja y no creo que si resucitara en Logroño Nuestro Señor Jesucristo fuera tan agasajado: lo recibió el rey, el presidente autónomico, el mandamás del Consejo Regulador... sólo me extraña que el Vaticano no haya mandado al cardenal Somalo para asperjar un litro de agua bendita sobre el gurú más gurú de todos los gurús.

Como los análisis sesudos no se me dan bien y además me aburren cantidad, únicamente se me ocurren dos razones para gastarnos un pastón en invitar a Parker: a) sufrimos síndrome de estocolmo; b) queremos ver si sobándole mucho la chepa logramos que deje de tener esa tirria tan manifiesta a los vinos clásicos de Rioja: esos vinos que tan poco le gustan al amigo don Roberto y que, sin embargo, han hecho que todavía seamos la denominación de origen más famosa de España y la única (ni Ribera ni Priorato ni historias) que se pasea por el extranjero con un poco de nombre.

Como suele suceder con todos los gurús, el problema de Parker no es tanto él, sino sus seguidores. A don Roberto le van esas bombas tánicas que tienen más grado que el anís del mono y que dejan la copa manchada de tinta china. Qué le vamos a hacer. El problema es que haya tantos parkercitos que, como no tienen ni idea y se quieren dar el pisto, se guíen por sus puntuaciones y tantos bodegueros que crean que, si hacen el vino como le gusta a Parker, van a vender botellas y botellas a doblón.

Y quizá sea verdad, pero yo, que soy bastante tozudo, estoy a punto de montar con tres o cuatro guerrilleros más una célula de resistencia para gritar bien alto: a mí me va el Rioja de siempre. Y si a don Parker no le gusta, peor para él.

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02 Nov 2009

Maneras de suicidarse

LOS periódicos, que somos como las madres, no solemos publicar noticias de suicidios para no dar ideas. Alguna razón hay, porque matarse a uno mismo es casi como bostezar. Así está pasando, por ejemplo, en France Telecom, empresa cuyos trabajadores le han cogido gusto a quitarse del medio: una medida irremediable y un poco tremendista, cierto, pero mucho menos trabajosa que ponerse en huelga o discutir con un jefe productivista, neoliberal y maxiborde. Y otro tanto le ocurrió al torero Juan Belmonte: cuando Hemingway se suicidó, alguien se lo comentó al matador, que remachó: «¡Bien hecho!». Poco tiempo después, Belmonte se pegaba un tiro en su cortijo.
Normalmente, el suicida es un tipo depresivo y pesimista al que las cosas le van mal. Pero en estos tiempos tan convulsos estamos asistiendo a un suicidio extraño y contracorriente: un autoasesinato inaudito, sin apenas parangón en toda la historia natural. Ya atisbó Camus que el suicidio era el único problema filosóficamente serio, pero realmente no sabía cuánto: ni siquiera podía imaginar la novísima forma de matarse que está ensayando el PP. Cuando el Gobierno está siendo devorado por la crisis, cuando a Zetapé se le acaban los conejos de la chistera, cuando el paro trepa por encima de los cuatro millones, cuando la oposición debería estar ya acariciando la posibilidad de volver a la Moncloa... al PP le da por suicidarse: La Espe contra el Alberto y su teniente Cobo, el Camps con/contra el Correa y su amiguito el Bigotes, la Cospe contra Costa... y el Mariano, a punto de morir de pereza. Fíjense si será un suicidio raro que hasta los periódicos lo estamos publicando.

Escrito por: piogarcia 0 comentarios 02 Nov 2009 URL Permanente Compartir

19 Oct 2009

Alineación planetaria

Tal vez ustedes no se hayan dado cuenta de la semana tan rara que hemos vivido; una semana extraña y surrealista, que quizá sí haya venido determinada por alguna alineación planetaria insospechada y mágica, sólo atisbada por astrónomos pelotas como la doctora Pajín.

Primero, se nos fue Zetapé de viaje y consiguió por fin entrar, seis años después y sin ganzúa ni butrón, en la Casa Blanca. En el Despacho Oval le recibió, con su acostumbrada sonrisa, nuestro admirado don Obama, tan solidario, tan negro, tan familiar, tan buen padre, tan líder, tan crisóstomo, tan deportista, tan nobel, tan carismático. Tras morrearse a gusto con el líder del mundo, Zetapé enganchó otro avión y viajó a la Tierra Media, donde también se hizo amigo inseparable de los sirios, de los israelíes, de los palestinos, de los jordanos, de los árabes todos, de los judíos todos, de la humanidad en general y de las civilizaciones en particular.

Mientras tanto, en España, la crisis seguía torturándonos, pero ya no nos importaba demasiado. Para entretenernos, teníamos al Pepé. Un tal Ricardo Costa (ya sabemos cómo es el Ricky) dimitía, pero no dimitía, encargaba al Bigotes un megacoche con tapicería negra, pero no lo encargaba, amenazaba con tirar de la manta, pero no amenazaba, hacía el Camino de Santiago, pero no lo hacía... Así que Camps lo destituía, pero no lo destituía y luego Rajoy... ¿Rajoy? Mariano se pasaba las horas escondidito en el desván, asustado, jugando a las cartas con el niño ese que viajó en globo, pero no viajó.

Y para colmo de días raros, se falla el Premio Planeta y no se lo dan a Obama. Habrase visto desaire semejante.

Escrito por: piogarcia 0 comentarios 19 Oct 2009 URL Permanente Compartir

05 Oct 2009

Dios, patria y fueros

Andan los vecinos de arriba un poco moscas y muy retadores con lo del Concierto Vasco: los tribunales han dicho que ese apaño huele bastante mal, como a ventajismo y a competencia desleal y, a despecho de siglas políticas, ya está el lío armado.

El PP, que en La Rioja se muestra muy bullidor en contra del Concierto, en el País Vasco defiende esa pingüe peculiaridad; y el PSOE, que nunca ha estado muy conforme con él, ahora no ve con malos ojos su blindaje, para que la nave de Zetapé pueda ganar algo de tranquilidad en plena galerna. Y, a todo esto, el PNV se lo pasa pipa, por primera vez desde que está en la oposición, al encontrar por fin un territorio fetén para ondear la ikurriña: dios, patria y fueros, sí, pero sobre todo dinerito.

Tampoco entiendo muy bien por qué nos metemos tanto con las provincias vascongadas y olvidamos a los navarros, que también tienen privilegios locales bastante extemporáneos y que incluso se permiten la humorada de llamar a su Estatuto ‘Ley de amejoramiento del fuero’, con ese regustillo a novela histórica en plan Navarro Villoslada.

Los fueros de cualquier tipo son una cosa medieval y absurda: papelajos de cuando reinaba Carolo que, en un estado democrático, racional y equitativo, deberían haber ardido en la pira de la igualdad. Bastante difícil es empastar un sistema con diecisiete comunidades autónomas como para, encima, tener que aguntar que un señor de Pamplona y otro de Llodio tengan privilegios con base en no sé qué pactos centenarios e hidalguías universales de sus tatarabuelos. Aunque lo ponga en la Constitución, en el Talmud o en el Antiguo Testamento.

Escrito por: piogarcia 2 comentarios 05 Oct 2009 URL Permanente Compartir

Sobre este blog

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Loco por incordiar

Pío García Tricio es periodista y Jefe de Deportes de Diario La Rioja

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