La Rioja

img
Retrato de logroñés con bar al fondo
img
Jorge Alacid | 22-01-2013 | 11:13

Eduardo Gómez, retratado en la Taberna de Mere de Logroño

Sirva esta entrada como homenaje a todos los hombres y mujeres de buena voluntad que tanto han hecho por los hosteleros riojanos. Toda esa clientela que a lo largo de la historia ha contribuido a pagar el colegio de los niños de sus camareros de confianza. La parroquia conspicua que se ha hecho cargo de la hipoteca del patrón de tal o cual local, mientras sellaba una alianza eterna con los productos de las bodegas riojanas y resto de empresas del sector y permitía, en fin, la proliferación de las distintas actividades empresariales ligadas al consumo de alcohol, incluida la industria de mondadientes. Con todos ustedes, como representante de todos nosotros, Eduardo Gómez.

Eduardo es un archivo viviente y andante de los bares de Logroño. Acumula en sus libretas el historial completo de cientos, miles de garitos, cuya fecha de inauguración atesora como otros guardan las reliquias de un santo. En esas fichas que actualiza casi a diario se encuentra depositada la historia de esta ciudad, o al menos la historia de su lado festivo y ocioso. Nuestro hombre refresca a menudo sus datos con la visita perenne a los bares de confianza y también explora las nuevas barras que conquistan los barrios emergentes; con el mismo afán del entomólogo anota las novedades que se concitan en cada bar y derrama alguna lágrima cuando toca informar del cierre de alguno que formaba parte de nuestra historia sentimental.
Cuando decidí convertir a Eduardo Gómez en protagonista de estas líneas, pensé en una entrada única donde vertiera su ingente memoria como cliente de los bares logroñeses. Apenas llevaba unos minutos charlando con él en la casa que nos cobija a ambos, Diario LA RIOJA, cuando caí en la cuenta de que necesitaría varias entradas para acoger tanta memoria, tanto dato, tanta anécdota. Así que esta entrega es sólo la primera de una serie. En este caso, limitada a su experiencia primeriza a este lado de la barra de unos cuantos locales logroñeses. Es decir, sus rondas como novato, miembro de una cuadrilla cuya relación recita como si fuera la alineación del equipo de sus amores: “Íbamos de chiquiteo Pedro Rábanos, Agustín Pinillos, mi hermano Eugenio Gómez, Elías Fernández, Santiago Pastor, Ricardo Segura y un servidor”.

-    ¿Qué edad tenías por entonces?
-    Dieciocho, veinte años. Una ronda típica era la de los domingos, después del fútbol. Quedábamos en el Negresco y de ahí, a la calle Mayor. Se empezaba por El España, que llevaba Terete, y luego cruzábamos Sagasta y entrábamos en el Juanito, famoso por sus sardinas, el Bilbao, primer bar de Logroño en poner televisión para seguir las etapas del Tour de Francia y muy famoso en Navidad por su espectacular Belén, y el de Pedro el Riojano. Luego venían el Cosecheros, que al fondo tenía un patio para jugar a la ranita, y el Cuatro Vientos, junto al negocio de guitarras de Paulino. De ahí seguíamos por la calle El Puente hacia Herrerías, donde se paraba en el bar de La Tita, y se acababa en el Royalti de Amós Salvador.
-    ¿Qué echas en falta de entonces?
-    Una costumbre que se ha perdido. Cuando una cuadrilla se juntaba con otra y charlabas de esto y aquello, casi siempre se terminaba por cantar alguna coplilla en plan de pique. Eran jotas, habaneras, bilbaínadas… Y en Navidad, se cantaban villancicos con letras alusivas a la actualidad, que solían concluir con la petición para que el dueño del bar nos invitara.
-    ¿Y os invitaba?
-    Casi nunca, que yo recuerde.

P.D. En fechas posteriores seguiré contando las andanzas de Eduardo a lo largo de los bares de la ciudad que nos vio nacer a ambos y todavía nos aguanta. De momento, aquí dejo una relación de sus preferencias en esta materia.
.- Tu bar favorito de Logroño.
.- Hombre, no quiero que se moleste nadie, porque en esto hay que tener en cuenta matices de simpatía, de amistad, pero tengo que responder que mi favorito es el Mere, porque es un campeón. El Mere es un auténtico campeón. (Justo después de esta charla, el bar echaba el cierre y dejaba un poco huérfana a su parroquia).
.- ¿Y cuál echas más de menos?
.- En eso no hay duda: el Negresco.
.- ¿Y tu favorito del resto de La Rioja?
.- El Nelson, de Haro.
.- ¿Y del resto de España?
.- Uno que ya no está abierto, el Korinto de Madrid.
(Continuarà)