La Rioja
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Fecha: agosto, 2013
Nuestra Milán-San Remo
Jorge Alacid 02-08-2013 | 6:02 | 2

Mapa de la clásica ciclista

La primera vez que oí en mi vida, hace un par de glaciaciones, la clásica ciclista llamada Milán-San Remo quedé noqueado. No entendía nada. Milán y San Remo eran para mí entonces dos enclaves que, desde luego, no situaba en la lejana Italia, sino más cerca. Mucho más cerca: en Vara de Rey. Es decir, en Logroño. Porque Milán, además de dar nombre a las gomas de borrar a las que permanezco todavía fiel, para mí era un bar. Sólo un bar, el emplazado en la calle mentada. Y San Remo, otro tanto: un bar que, en su caso, añadía a sus encantos el de ejercer como restaurante, un clásico del Logroño de su época. Así que mientras los ciclistas tenían que sudar sobre el sillín cerca de 300 kilómetros antes de ver la pancarta de meta frente al Mediterráneo que baña San Remo, cualquier logroñés podía protagonizar su propia carrerita con sólo andar unos metros: poco más de una manzana, entre Gran Vía y avenida de España, bastaba para cubrir un itinerario muy pródigo en ricas experiencias hosteleras.

La clausurada puerta del Milán, en Vara de Rey

Yo conocí más bien poco aquellos bares en su época gloriosa. Cosas de la edad: me pillaron con pantalón corto. Sí recuerdo que cuando acompañaba a mis padres al Milán era una aventura gloriosa, porque era un local castizo y fetén, al que emparento lejanamente con el canon que desde Madrid emanaba Chicote. Barra profunda a la izquierda, unas mesitas al fondo a otra altura y una decoración propia de esas cafeterías a la americana que empezaron a ser comunes en España y que hoy apenas sobreviven. Aquel Milán que puso en pie Julián González Sarasa añadía a su oferta cierta condición bohemia, porque ejerció como faro para la ‘intelligentsia’ local entrada ya la década de los 70. Una especie de canto del cisne: con la llegada de la democracia, como curiosamente le ocurrió a otros bares, el Milán echó el cierre, incapaz tal vez de adaptarse a los nuevos tiempos. Me parece que su estilo inclasificable fue el mismo que la nueva propiedad quiso respetar cuando reabrió en los años 80, con parecido y amargo destino: el bar, que llegó a contar con una festiva e incondicional clientela, volvió a cerrar. Y hasta ahora. (Aunque el edificio está en rehabilitación y uno, que pasó allí sus buenos ratos en la segunda etapa, sueña con que alguna mano amiga e intrépida se anime a reabrirlo).

Rótulo del San Remo, en avenida de España con Vara de Rey

Del San Remo, que resiste con éxito ya sólo como bar, guardo todavía menos recuerdos, aunque sí uno muy vivo. Que lo llevaba un tal Boni y que allí se debía comer muy bien, porque su nombre se pronunciaba en casa con esa untuosidad que se concede a los establecimientos que hacen felices nuestros paladares y nos remueven los jugos gástricos. Así que le he preguntado a Eduardo Gómez sobre su propia experiencia como cliente de aquel local y matiza mis impresiones: “En realidad, Boni llevaba el bar y su mujer, que tenía muy buena mano para la cocina, se encargaba de los fogones, con gran éxito por cierto. Era una carta muy riojana, con un plato estrella llamado ‘El avión’ y que no era otra cosa que un gran solomillo, muy suculento por cierto”. Prohombres de aquel Logroño ocupaban sus mesas cada día para el almuerzo, convertido el San Remo en una cita tradicional del Logroño hostelero, con una fama creciente que se acreditaba por San Mateo: era el lugar elegido por los pelotaris que acudían al Adarraga para reponerse del esfuerzo de cada velada, según recuerda el propio Eduardo Gómez, quien sin embargo ignora si detrás de esa coincidencia de disponer de nuestra propia clásica Milán-San Remo se escondía algún mensaje oculto. Más bien piensa, como yo, que es una mágica coincidencia. Una de esas cosas que sólo pasan en Logroño.

Cerrado por vacaciones

P.D. Este blog se toma unas semanas de vacaciones. Aprovecha el verano para retomar fuerzas, idear nuevas rutas hosteleras y hacer algo de trabajo de campo. No obstante, como ocurre con nuestros bares, también acepta encargos: si alguien anda por ahí interesado en dedicar una entrada a su garito favorito, sólo tiene que pedirlo. Se hará lo que se pueda. Pero ya en septiembre.

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