La Rioja
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Las mejores bravas de Logroño son…
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Jorge Alacid | 11-07-2017 | 17:08

Premio para el Jubera

 

No hubo sorpresas. Preguntaba en este blog semanas atrás cuáles eran las patatas bravas favoritas de los logroñeses y la respuesta recogida roza la unanimidad. Casi por aclamación, las cazuelitas que sirven con semejante bocado en el Jubera de la calle Laurel (La Mejillonera en su anterior encarnación) se han llevado por delante a cuantas alternativas iban surgiendo. Todas ellas, por cierto, a partir de las aportaciones de los improbables lectores. Que se manifestaron en el propio blog, en la cuenta de facebook de quien esto firma y en la propia de la web de Diario LA RIOJA. Así que enhorabuena a los agraciados. Esa ejemplar familia que lleva unos cuantos años haciendo felices a nuestros paladares

Aunque debe advertirse que, aunque su victoria fue amplia, llegó tras un intenso debate: no tanto para dilucidar al ganador, como para discutir si las bravas son o no un plato de raíz madrileña. Y si, en consecuencia, el resto de cazuelitas con tal golosina repartidas por toda España son o no vulgares copias, tristes remedos del plato madre, o versiones que mejoran el original. Porque terció en el debate un corresponsal madrileño, que no se limitó a elogiar el bocado patrio, sino que añadió feas palabras sobre las bravas logroñesas. Y amigo, eso no. Con el Jubera y resto de bares hermanados por esa cazuelita fetén hemos topado.

De modo que hubo quien defendió con ardor semejante al lector madrileño las bravas indígenas y se armó una zapatiesta, como diría el personaje de algún tebeo añejo. Lo cual no impide que la fotografía final que ofrecen las aportaciones de tantos y tantos lectores con quienes mantengo deuda de gratitud. Incluidos los que me critican. Incluidos los que me critican porque entendían que sentía predilección por el Jubera. Lo cual es tan cierto como que dejaba este espacio libre para que quien tuviera una alternativa mejor nos convenciera.

Cosa que no currió. El Jubera acumuló treinta y cinco votos. Lejos, muy lejos, del segundo clasificado, un local alojado en la misma calle: la Taberna del Laurel, un clásico del Logroño castizo, se llevó ocho nominaciones. Al imaginario podio se subió para recoger la imaginaria medalla de bronce el Perejil, bar donde por cierto también tengo el gusto de haber catado sus bravas: me sumo a las felicitaciones. Son estupendas: gran producto (de El Villar de Torre, aseguran en un cartelito) y bien jugosas de picante.

Pero hubo más. Tantas entradas que dan para una especie de ruta logroñesa de las bravas. Anótese usted el Sella, el Gargonich y Los Ángeles, por ejemplo. O el Tramuntana de la calle San Juan. Y piense en ese mullido bocado que aguarda en cada uno de esos destinos, la patata crujiente en su exterior y jugosa por dentro. La cazuela que aguarda la mano amiga que agregue un toque de salsa de tomate y otro de mayonesa para que, por precios tarifados módicamente, nos aseguren un momento memorable en esas barras de confianza. Las barras bravas.

Bravo por las bravas.

 

 

Cazuelita del Jubera

 

P. D. En sus aportaciones a esta encuesta, los amigos lectores no se conformaron con incluir las lejanas tierras madrileñas como ejemplo de manufactura modélica de las queridas patatas bravas, aunque nadie se animó a dar alguna pista más concreta. Hubo quien añadió alguna opción más cercana: por ejemplo, en Arnedo, donde se asegura que el bar Numancia las elabora fetén. Y cerquita, sin salir de La Rioja Baja, en Rincón de Olivedo se aloja el bar Jorpe, donde otro lector sugiere catar sus ricas cazuelitas. Anotado queda.