La Rioja

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Etiqueta: haro
Una lágrima por el Suizo
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Jorge Alacid | 09-02-2017 | 16:56 |0

Publicidad antigua del Suizo de Haro

 

Que no se moleste nadie, pero si tengo que elegir una cabecera de comarca riojana donde tenga puesta mis complacencias siempre reconoceré mi devoción por Haro, destino de habituales incursiones festivo-hosteleras. Aparcar cerca del coqueto Cid Paternina, curiosear por la carnicería Mendoza (prueben sus morcillas, perdón, delgadillas: imperiales, oiga usted), descender admirándome de la elegante sucesión de edificios finiseculares (dotados de una delicada carpintería propia de orfebres) y detenerme en la plaza de la Paz… Observar entonces su bello templete, la armoniosa porticada, la esbelta torre de Santo Tomás allá al fondo, la prometedora Herradura, el Beethoven, el Chamonix y tantos otros… Y, sobre todo, la posibilidad de maravillarnos porque todavía sobrevive entre nosotros su benemérito Café Suizo, testigo majestuoso de otra época. De otra época, sí: de la época en que su terraza no dejaba que pasara el tiempo y sus veladores del interior rebosaban de un gentío ahora ausente.

Esa otra época en que su barra no ofrecía el lánguido (pero encantador) aspecto que hasta hoy te recibía. Una imagen ya borrosa, difusa. Porque la propiedad del

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Un bar con nombre de bollo
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Jorge Alacid | 21-03-2013 | 20:12 |0

Café Suizo de Haro, en la plaza de la Paz

El Suizo es ese café con nombre de bollo, un bar que comparte su denominación con la golosina homónima, desplegada por toda España, La Rioja incluida. En efecto, Logroño tuvo su Café Suizo, ya desaparecido, aunque muy presente en la memoria de sus ciudadanos más longevos. Se alzaba en la calle que hoy conocemos como avenida de La Rioja, en pleno Espolón, y ejercía según parece como imán vecinal, una de esas barras que pronto se convierten en referencia, sobre todo porque entonces escaseaban: así sucedía a principios del siglo XX, cuando el Suizo se ofrecía como el faro que iluminara el ocio logroñés, entonces una conquista todavía reciente.

En efecto, a todos los cafés suizos que se diseminaron por el solar patrio se debe la entronización no sólo del café, sino de la tertulia que surgía de modo natural, ese Parlamento oficioso que tanta literatura generó hasta hace no tanto. Lo cuenta el prestigioso historiador Antonio Bonet Correa en su imprescindible volumen ‘Los cafés históricos’, donde señala el año de 1881 como fecha fundacional de estos cafés, cuyo nacimiento sitúa en Bilbao. De ahí se fueron expandiendo por Madrid, Pamplona,

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