La Rioja
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Etiqueta: Ollerías
Regreso a la calle Ollerías
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Jorge Alacid | 13-04-2017 | 08:42 |0

Vista de la calle Ollerías, con Marqués de Vallejo al fondo. Foto de Justo Rodríguez

 

Alguna mañana debía ingresar quien esto escribe en territorio vetado: Ollerías. Ya curioseé cierta vez por sus alrededores, puesto que resulta difícil evitar una calle tan castiza, alojada como está en el corazón de Logroño y sus bares. Tan cercana a la San Juan por ejemplo, calle que ha merecido aquí alguna mención que otra. Fronteriza también con el querido Pachuca, cuyo deteriorado rótulo decora el frontispicio de este blog. Y Ollerías aparecía también de vez en cuando si poníamos en marcha la moviola: unos cuantos veteranos de las barras logroñesas se iniciaron en la profesión en aquellos bares que festoneaban la acera de los impares, porque la otra se limita a ejercer de trasera de los inmuebles de Muro de la Mata. Y no: en esa mano no hay otro bar que la puerta de servicio del ejemplar Tondeluna, más o menos donde antaño estuvo la del Aéreo Club. Enfrente, sólo habita ahora mismo el local llamado In vino veritas, emigrado de la San Juan. No tengo el gusto. Me resisto a ingresar entre sus muros, tal vez como un pueril tributo que rindo a la memoria de aquel Logroño que sí tuvo esta calle entre las más fetén para eso tan nuestro: ir de

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Quisimos tanto al Baden
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Jorge Alacid | 09-12-2016 | 08:48 |0

Obras en el edificio del Baden. Foto de Justo Rodríguez

 

Todo empezaba en el Mere. Una generación de logroñeses que hoy peinan alguna cana se acodaba por entonces en los preciosos y magros metros cuadrados disponibles, engullía el bocadillo como si fuera la última cena y observaba curioso el exterior, donde otra multitud demandaba su ración puertas afuera y se admiraba por la pericia magnífica con que los defensores de tan castiza barra liquidaban las peticiones de la clientela. Los tiempos en que desde la cocina se facturaba la riquísima tortilla con un engranaje laboral manchesteriano. Un espectáculo.

Pero aquel circo gastronómico-festivo tenía más pistas. Porque la calle San Juan (la calle en sí: el Mere ahora medio resurrecto formaba parte de la Travesía, que no es lo mismo pero se parece) ofrecía un amplio abanico de posibilidades: un parque temático a la logroñesa para devotos del chiquiteo y de las ricas raciones de cocina casera. Cuya segunda estación podía ser cualquiera de los bares que en ambos manos custodiaban el legado eterno de las rondas interminables, la ruta que siempre conducía al Baden. Que ahora también amenaza con resucitar: bendito sea el dios de los bares.

Porque para unas cuantas

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Interés (personal) en la Laurel
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Jorge Alacid | 02-05-2014 | 16:30 |0

Entrada a la calle Laurel, vista por Justo Rodríguez

La madre de todas las calles para los bares de Logroño está de enhorabuena: es de interés. De interés turístico, lo cual es como descubrir América: así lo acaban de sancionar las autoridades competentes (riojanas, por supuesto) pero así lo sabía ya el pueblo soberano, tanto indígena como forastero. Bajo esa apabullante distinción de oscuro sentido se oculta sin embargo algo serio: una suerte de compromiso generalizado en defensa del corazón de Logroño, puesto que el sello de calidad obliga no sólo a la mentada calle, sino a la adyacente San Agustín y a la muy vecina San Juan. Y porque no sólo exige un esfuerzo al cliente, que hará muy bien en observar una cierta cortesía en su conducta como parroquiano, sino que sobre todo reclama más dedicación, gusto por los detalles e imaginación a los dueños de los bares, los más directos beneficiarios del título recién adquirido.

Quiere decirse que si el Gobierno regional proclama que el itinerario turístico-gastronómico que forman las tres calles queda declarado de interés turístico regional, deberá en consecuencia preservarse la calidad de los ingredientes que se sirven en los bares allí alojados, así

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Si no me ves sonreír
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Jorge Alacid | 01-02-2013 | 18:03 |0

Placa de acceso a la calle San Juan de Logroño

En marzo del año 2007 publiqué en Diario LA RIOJA un artículo sobre la calle San Juan, centrado no sólo en su oferta hostelera (que también), sino en su condición de arteria revitalizadora del corazón de Logroño. Aunque el paso del tiempo deje algún detalle desfasado (cerró el Mere y cerró también la singular tienda de ultramarinos, por ejemplo), releyendo estas líneas me parece que tiene bastante sentido traerlas aquí, como homenaje a tan simpático rincón de la ciudad, a su rica oferta de bares y su legendaria población de camareros y clientes. Ahí va.

“Me inicié en la calle San Juan el día en que empecé a acompañar a su casa a mi amigo Dani cuando salíamos de clase. Para mí, aquella calle se limitaba hasta entonces a unos escasos metros, que además nisiquiera estaban situados en ella, sino en la adyacente travesía: el espacio que ocupaba (y ocupa) el bar Mere, con sus legendarios bocadillos de tortilla que alguna vez fueron mi cena y que hoy sigue despachando milagrosamente desde una cocina minúscula.

Porque la San Juan, como su hermana la calle Laurel, es una y trina: las venas que surcan la arteria principal (calle del Carmen, travesía de

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