La Rioja
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Etiqueta: Sebas
Camareros, vida y milagros
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Jorge Alacid | 03-11-2017 | 10:51 |0

Artículo de Belezos, Foto de Justo Rodríguez

 

 

Hace un tiempo, me animé a ir recopilando en formato entrevista las confesiones de algunos de los más acreditados camareros de Logroño con la idea de construir a partir de sus experiencias algo parecido a un mapa sentimental de nuestros bares favoritos. El relato de sus peripecias se fue publicando, a razón de un artículo por mes, en el suplemento Degusta que Diario LA RIOJA entrega cada sábado a sus lectores. Acto seguido, se publicaban también en este rincón, con un anexo que no figuraba en la versión de papel: los locales favoritos de todos ellos. Es decir, los bares entre los bares, aquellos donde estos maestros en el arte de la hostelería tenían puestas sus complacencias. Los bares hacia donde dirigían sus pasos cuando saltaban al otro lado de la barra.

Con aquellas aportaciones publiqué en junio un artículo que me supo a poco. Me parecía que reunir en una sola publicación el resumen de sus opiniones, anécdotas y reflexiones merecía la pena, porque alguno se ha jubilado ya, otros están a punto de bajar la persiana y en general disponían de un rico punto de vista, más o menos coincidente, que reflejaba de manera cabal no sólo el

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Pican, pican
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Jorge Alacid | 21-09-2017 | 09:28 |0

Bodegón riojano y picante. Foto de Justo Rodríguez

 

Bar de estreno en Logroño, nuevo en esta plaza. Maniobras de primerizo en torno a la pizarra, hasta acabar decantándome (hermoso verbo) por una prometedora cazuela: guacamole. Mientras aguardo sobre la mesa de renovada formica (formica contemporánea) y apeado a un taburete vintage a que llegue la comanda, me hago para mis adentros la pregunta tan reiterada, ese signo de interrogación que a menudo preside cada expedición a nuestras barras predilectas: ¿picará? ¿O no picará? Me respondo más o menos como siempre: que me da un poco lo mismo. Me conformo con que el bocado salga jugoso de los fogones (La Chispa Adecuada, por más señas) y justifique la visita, como rezan algunas guías de viaje.

En el presente caso, tengo suerte. Los hados de la cocina me son favorables y, en efecto, el platillo con guacamole se presenta perfecto de sabor. Y, además, picante. Pica lo justo. Un suave guiño juguetón allá al fondo del paladar, que se va difuminando a medida que ataco la ración. El culpable debe ser ese retrogusto alumbrado por leves trocitos de pimiento, un toque travieso que hace feliz la ingesta y se agradece especialmente cuando el frío del primer otoño

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Los bares añorados
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Jorge Alacid | 11-11-2016 | 08:52 |0

Dibujo de Néstor Santo Tomás

 

Hace un tiempo, un corresponsal de este blog me hizo llegar por correo el dibujo que decora estas líneas. Me enterneció: por ahí, por esa cuadrícula de bares logroñeses que festonean la calle Laurel y alrededores, debía andar yo en la lejana fecha en que el autor del croquis lo pintó, negro sobre blanco. Corría el año de 1984 y uno acababa de volver de la mili, con prisa por recuperar el tiempo perdido huérfano de sus barras predilectas. Como ahora compruebo, mientras tanto (en paralelo, sin yo saberlo), un paisano y compañero de quinta, Néstor Santo Tomás, se entretenía durante sus rondas por levantar este mapa que me sabe ahora a nostalgia, desde luego, pero también a vino negruzco servido en vasos, a los ajos del Florida y a la magia y la poesía depositadas en algunos locales que ya perecieron (ah, La Simpatía; ah, el Bambi) o en los que mudaron su piel. Y ya no: ya no son iguales.

Pero el dibujito también me despierta una emoción más profunda. Me desata el cariño. Hacia el Logroño que fue, hacia lo que nosotros fuimos. Así que mientras absuelvo a todos, a la ciudad y a las distintas generaciones que la han poblado, de nuestros innumerables

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En torno al casticismo
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Jorge Alacid | 02-10-2015 | 08:31 |0

Barrio Bar, en la calle Menéndez Pelayo de Logroño. Foto de Miguel Herreros para Diario LA RIOJA

 

San Mateo, exterior día. Intento ingresar (miedoso) en el renovado Perchas y… Y confirmo mis peores temores: el bar, ay, ya no es lo que era. Ojo, que me parece fetén: porque el caso es que, frente a lo sospechado, el garito ha vuelto a la vida luego de esos meses de actividad paralizada y cuenta con el favor de la parroquia, agolpada a sus puertas, llenando el escaso espacio disponible. Pero no es el mismo Perchas: aunque sus orejas célebres se dispongan en la barra al antiguo modo, la decoración ha cambiado de manera tan radical que al cliente conspicuo le resulta imposible reconocer al Perchas de toda la vida. Aquel bar con aspectos, ejem, mejorables, pero dotado de esa autenticidad tan castiza que confiere el paso de los años. Un factor, ese de la autenticidad, que juzgo en retroceso al menos en Laurel y aledaños, donde el progreso de la llamada ‘donostización‘ se va interiorizando en perjuicio de la tipología más bizarra.

¿Qué bares quedan que todavía profesen devoción a la imagen que de ellos tiene su clientela desde hace décadas? Los hay, los hay. El Soriano (desde luego), el Soldado (por supuesto), el Sebas (quién lo duda, incluido su misterioso

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Heredarás la barra
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Jorge Alacid | 28-03-2014 | 11:47 |0

Juan Francisco Bargondia, al frente del Sebas. Foto de Justo Rodríguez

Mañana de sábado, largo (larguísimo desayuno), la prensa sobre la mesa y héte aquí (me encanta esta expresión) que desde la contraportada del suplemento Degusta de Diario LA RIOJA me saluda la cara de Juan Francisco Bargondia, alma, corazón y vida del inmortal Sebas, cuya biografía está cincelada a la barra del popular bar de la calle Laurel (aunque en puridad se aloja en la calle Albornoz, con su misterioso ascensor incorporado). Le veo a él en la estupenda foto de Justo Rodríguez y veo entonces, por esos sugerentes meandros que depara la memoria, a su padre, a quien empecé a frecuentar en mis primeras andanzas por la mentada calle. Héte aquí toda una saga de camareros, concluyo mientras apuro el café con leche casero. Héte aquí toda una saga en una profesión muy bien dotada de ellas. Al menos, en Logroño.

Así que voy desandando mis pasos y tirando de esta madeja de recuerdos: cuántas de las barras logroñesas que más he visitado son la mejor herencia que recibieron quienes hoy las ocupan. Me sitúo al comienzo de la calle Laurel y voy repasando: no son tantas, la verdad, pero han dejado huella. Me parece que la generación de camareros ya jubilados no

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El mejor camarero de Logroño
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Jorge Alacid | 17-01-2014 | 08:45 |0

Invitación del Tastavín para Elena López Tamayo

Un anuncio reciente me invita a volver sobre mis pasos y recordar una entrada antigua, cuando confesaba mi predilección sobre quién era mi camarero favorito: Tío Pío. No era de verdad, sino de ficción: un actor, un figurante de enorme talla que se adueñaba a ratos de una de mis pelis más queridas, Gilda. El anuncio citado me informa de que comienzan las pruebas para elegir al mejor camarero de La Rioja; hay otro certamen similar en danza que emplea una palabra que juzgo desafortunada (barista) para lo mismo: para designar a ese hombre o esa mujer que nos guía desde el otro lado de la barra con diligencia, eficacia y cariño.

Digo cariño porque los clientes, pienso yo, exigimos una mano de afecto cuando ingresamos en cualquier bar. Idéntica ambición nos conduce cuando penetramos en un comercio: ser atendidos por alguien que interactúe con nosotros. Un poco de empatía. De lo contrario, bastaría un robot o una máquina expendedora. Eso sí: buscamos algo de afecto, pero sin pasarse. Que no somos de la familia. En particular, aborrezco ese tipo de camareros confianzudos, que parece que anoche cenaron con uno y yo sin enterarme. El tuteo es hoy una plaga tan

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El Rioja en tus bares
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Jorge Alacid | 13-12-2013 | 10:45 |0

Brindando con vino de Rioja en la calle Laurel. La foto es de Enrique del Río

 

Comentaba de pasada en una reciente entrada en este blog el caso de un negocio llamado Vinoteca que instaló en Juan XXIII allá por los años 80 un hijo del llorado Pepe Blanco. Fue la primera vez que oí esa palabra: vinoteca. Por entonces, esa enfermedad de la ignorancia que yo padecía (de la que uno nunca termina de sanar) era bastante común. Quiere decirse que el vino, incluso el servido en esta tierra que lo glorifica o precisamente por eso, era metódicamente maltratado en nuestros bares. El Rioja parecía un producto más valorado fuera que en casa. Como el vino de cosechero campaba a sus anchas por toda la región, y Logroño no era una excepción sino la regla, lo habitual era que se ofreciera en nuestros bares del siguiente modo, y que me perdonen los hosteleros más veteranos: lanzado más que depositado, preferiblemente en vaso (nunca en copa, que es conquista reciente) y según la ley del mejor postor. Es decir, cuanto más barato, mejor para quien lo expedía, puesto que la clientela se tomaba lo que le pusieran. Nulo nivel reivindicativo como bebedores de Rioja.

El resultado se ha comentado ya aquí en entradas anteriores: aquel vino de sabor más bien

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Laurel se empina (Bares dedicados IV)
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Jorge Alacid | 07-12-2012 | 09:07 |0

Bar Soriano de la calle Laurel de Logroño. La foto es de Justo Rodríguez

El amigo Justo Rodríguez me envía esta foto del Soriano por si acaso le reservo alguna entrada a nuestra calle más popular, la Laurel. Lo cual me recuerda un artículo que allá en el 2006 publiqué en Diario LA RIOJA y ahora  recupero, con dedicatoria para el caballero. Se titulaba ‘Laurel se empina’. Me temo que, aunque ha perdido vigencia en estos seis años (algún bar ha desaparecido, por ejemplo), ahora todavía se empina más. Ahí va.

Mi bar favorito de la calle Laurel es el Donosti. Le tengo un cariño que ha superado incluso las reformas contra él perpetradas, que acabaron por deteriorar su alma, de suyo tan castiza. En el Donosti vi el 12-1 de España a Malta, así que cada vez que oigo el gallo de José Ángel de la Casa cantando el gol de Señor lo asocio con su empinada barra, con su atmósfera muy familiar: el padre, Juanito, ejercía de capataz y su mujer dominaba la cocina, mientras los críos hacían los deberes en las mesas del fondo. El Donosti era un sorprendente bar cuesta arriba, que servía como metáfora de la calle donde se aloja: Laurel, la misma que sólo ciertos horteras o algún despistado osa denominar ‘La senda’, apelativo que los

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Lo que hay que echarle
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Jorge Alacid | 09-11-2012 | 11:38 |0

Huevos. Lo que hay que echarle son huevos. Batirlos bien, mezclarlos con la rica patata de la tierra y darle el toque personal, el detalle secreto que garantice que esta tortilla que ve usted en nuestra barra es única, es exquisita. No tiene rival. El pincho español por antonomasia siempre será la tortilla de patata, ese plato donde se une el alma de una nación que reconvirtió a su aire un plato traído de la vecina Galia: los españoles le echamos más huevos y, sobre todo, patatas, hasta hacer nuestra la omelette francesa. De paso, abrimos uno de esos debates que nos dividen a los celtíberos según nuestra mejor tradición cainita: a ver quién le echa más huevos. Es decir, qué tortilla es la mejor.

Pues de acuerdo: le echaremos huevos. O sea, que habrá que mojarse. Quien suscribe profesaba veneración por la que despachaba el Oslo de Doctores Castroviejo, prima hermana del Porto Novo antes de que el bar de Ciriaco Garrido se transformara en Vecchio. Hoy, en cualquiera de sus exitosas encarnaciones, Porto Vecchio garantiza un producto sabroso y muy bien presentado, que en su formato para llevar a casa nos ahorra de paso meternos en la cocina.

De un tiempo a esta

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