La Rioja

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Bienvenida Realidad
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Noemí Andrade | 17-04-2017 | 20:11

” (…) Tú me has hecho mejor, mejor de lo que era
Y entregaría mi voz a cambio de una vida entera
Tú me has hecho entender
Que aquí nada es eterno
Pero tu piel y mi piel
Pueden detener el tiempo. (…)”

Pablo Alborán. Por fin

Después de escribir las primeras entradas de este blog y aprovechando algunos días de desconexión con motivo de la Semana Santa, decidí descansar de recuerdos para poder volver con más fuerza después (he de confesar que cada entrada que escribo acerca de Alejo me provoca sacar algo que tengo muy dentro y que solo las palabras están sabiendo rescatar).

Seguimos entonces.

Hoy quiero hablaros de la vuelta a casa con Alejo después de haber vivido unos momentos de hospital, duros. De haber pasado las noches durmiendo sin dormir, de estar sin estar, de querer sin querer. Nos dan el alta.

Todo y cuando digo todo quiero decir TODO a partir de este momento, es un antes y un después. Un antes porque antes de entrar en el hospital estábamos esperando la llegada de un Alejo y un después porque todo lo que planeamos cambió por completo.

Y llegamos a casa…cruzar esa puerta, aquella que cerramos con una emoción y que en ese instante abríamos derrotados y agotados. No, ese no era el plan que teníamos tan suavemente perfilado. No puedo dejar de llorar. Y así durante semanas.

No me doy cuenta y aunque a nivel social intento aparentar fortaleza, no es “oro todo lo que reluce” y sin quererlo dejo de pensar en Alejo (A eso le llaman “rechazo”, lo he entendido después y he leído que es una fase más dentro de todas las emociones que ya os conté que sentimos).  Esta parte de mi vida es muy sincera pero quiero compartirla con vosotros para que nunca jamás le vuelva a ocurrir a nadie en una situación semejante. Me bloqueo. Ni siento ni padezco, simplemente existo. Y algo me dijo que no podía seguir mirando a mi hijo a los ojos y no hacerle sentir. Él no se lo merece.

El parque era el peor de los escenarios en el que me podía mover. Sólo veía familias aparentemente perfectas, ideales, con hijos preciosos y fuertes y…me hundía poco a poco, día a día,…La tristeza no me dejaba ver lo bonito de la vida, mi hijo Alejo.

Pero un día, de repente, Alejo y yo, solos, nos miramos (Alejo desde muy pequeño ha sido un bebé muy observador) y me di cuenta “Noe, ¿qué haces? habrá que luchar y hacer de tu hijo lo mejor del mundo, así que, cambia el chip, mírale, háblale, estimúlale, hazle masajes, ríete con él,…pero hazlo ya. Él te necesita. Deja de ser tan sumamente egoísta, ¿no te das cuenta de que sólo estás pensando en ti y en tu tristeza por no encajar adecuadamente este cambio de rumbo?”. Dicho y hecho.

Alejo y papá.

Al día siguiente, llegó a casa “Un mundo de sensaciones”, un libro que detalla la experiencia emotiva de un bebé de 0 a 6 meses pero a través del juego (Si a alguien le interesa saber más detalles del libro puede ponerse en contacto conmigo a título personal). Estimulación, esa es una de las primeras palabras que nos empiezan a transmitir como claves para el desarrollo de Alejo. Y a por todas.

Y así empezaron a pasar los días, entre visitas, familia, amigos, burocracia (interminable) y mi libro.

Intentamos poner en práctica casi todo lo que leíamos y leíamos mucho, muchísimo, teníamos esa necesidad imperiosa de saber en qué vida nos estábamos moviendo y qué es lo que nos esperaba.

Recuerdo una llamada de una persona que fue clave también en nuestra manera de ver en esos momentos la vida. Mónica Bartuilli, Graduada en Logopedia. Licenciada en Psicología. Experta en Terapia Orofacial y Miofuncional. Y especialista en Atención Temprana. En una simple llamada fue capaz de transmitirnos la tranquilidad que necesitábamos. Y a partir de ella ya vino todo lo demás. Atención Temprana, Estimulación, Fisioterapia, seguir con la lactancia materna, …¡Increíble! qué mundo tan vírgen para nosotros pero tan necesario para todos, no sólo para aquellos que tengamos un familiar con capacidades diferentes.

Y siguieron pasando los días. Candela seguía en el cole y eso nos ayudaba a poder estar más tranquilos en casa con el peque y a hacer vida “normal” además de trámites burocráticos y visitas de hospital para diferentes pruebas.

En la siguiente entrada os hablaré del pilar más importante de nuestras vidas, Candela. La más fuerte y la que supo en lo peores momentos sacar la fuerza que nunca imaginamos que tendríamos.

Hace unos días pensé lo bonito que será cuando Alejo tenga capacidad para entender estas letras y lea todo esto que estoy escribiendo. Espero que no se entristezca por pensar que yo haya sido tan transparente y haya llegado a  publicar mis emociones más secretas.  Creo que desde que soy madre no he dejado de decir “te quiero” a mis hijos ni un solo día. Y es que…no se puede querer más.

Alejo y mamá

Y antes de terminar hoy quería contaros algo que tanto a su padre como a mí nos hace latir el corazón a la velocidad del rayo pero en el más estricto silencio. Alejo ha empezado a decir “ma-ma“, “pa-pa“, “ba-ba“. ¡Qué tontería! ¿verdad? Quien me entienda seguro que sabrá lo que se siente. Hace tiempo que nos hicimos a la idea de que todo iría llegando más lento pero que llegaría y …sí, llega y cuando llega te mueres de amor porque te sientes tan orgulloso de tener los hijos más impresionantes del mundo. Lo más. Y te acuestas con la emoción de que mañana será un nuevo día y un nuevo reto. Alejo, eres un campeón.

¡Hasta la semana que viene!

Sobre el autor Noemí Andrade
Madre a tiempo completo de dos increíbles niños, de 5 años y 9 meses. Compradora especialista en el terreno profesional. Primeriza en el mundo de las capacidades diferentes. Luchadora incansable de lo justo. Buscadora de la felicidad infinita.

Alejo

Superdotado Emocionalmente

“Bienvenida a casa, Pequeña gran revolución, Que con tus pasos marcas un nuevo rumbo en dirección a nuevas montañas que parecen menos altas” Izal. Copacabana     Hoy 21 de marzo, Día Mundial del Síndrome de Down, me estreno en estas lides. Nunca me imaginé que podría estar escribiendo estas letras, que podría estar celebrando
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