La Rioja
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A mi niña, Candela
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Noemí Andrade | 25-04-2017 | 05:40

(…)
I was born
I was born to be with you
In this space and time
After that and ever after I haven’t had a clue
Only to break rhyme
This foolishness can leave a heart black and blueOnly love, only love can leave such a mark
But only love, only love can heal such a scarI was born
I was born to sing for you
I didn’t have a choice but to lift you up
And sing whatever song you wanted me to
I give you back my voice
From the womb my first cry, it was a joyful noise…
“Magnificent” U2
Me pasa cada vez que me pongo a escribir, me paso toda la semana pensando en cómo darle forma a las palabras y cuando me siento frente a mi ordenador ya no me acuerdo de nada, pero de nada y empiezo de cero. Lo sé, debería llevar algún tipo de libretita en el bolso o algo parecido y tirar de bolígrafo pero …no me da la vida, para que os voy a engañar…
La entrada de hoy es especial. Especial porque la protagonista no es otra que la niña de nuestros ojos, la que nos ilumina, mi niña Candela. Antes de empezar quiero matizar que todo lo que yo plasme en la entrada de hoy es un sentimiento compartido. Lo escribo en primera persona pero sé que su padre siente por ella lo mismo elevado a la enésima potencia que no es más ni menos de lo que yo la quiero sino diferente.
Candela vino al mundo “en un día gris del mes de febrero” tal y como reza su canción preferida, “Estrella de Mar” de Amaral. Últimamente le llamamos “la niña intensa” porque parece que se beba la vida sin apenas respirar pero saboreándola de poquito a poquito. Disfrutona como ella misma, pidona como cualquier otra pero sensible, protectora, cariñosa y …lo más grande. Lo mejor.
Hace ya muchos años, estando su padre y yo tomando un café en la Barcelona de mis amores, de repente escuchamos a una chica llamar a una niña a gritos “¡Candela!” ¿Candela? Nos miramos y lo tuvimos claro ” Si algún día somos padres y de una niña, ésta se llamará Candela” y dicho y hecho.

Candela

Candela es la HERMANA en mayúsculas, es la segunda mami, la pedagoga en funciones, la imprescindible. Y a lo largo de esta entrada iréis entendiendo el porqué.
Tenemos muy claro que Alejo ha ido a nacer en una familia que luchará por él hasta el infinito y más allá (una familia que por cierto, disfruta y celebra cada uno de sus logros por todo lo alto) pero encontrar una familia en la que además tu hermana es nuestra Candela, eso es lo más, os lo aseguro. Y no lo digo porque yo sea su madre, que también,  sino por lo valiente y fuerte que es mi hija y por la manera en la que está viviendo esta experiencia y por todo lo que nos está enseñando, que a veces pienso que es más de lo que nosotros le damos.
Me remonto a la mañana en la que yo rompí aguas. Candela estaba durmiendo y de repente le tuve que despertar para avisarle de que me tenía que ir al hospital porque su hermanito parecía que estaba queriendo salir. Increíble su saber estar, su comprensión y diligencia. Se fue al colegio y no la vimos hasta unos días después. Y nace Alejo (si queréis saber la historia desde el principio y todavía no habéis leído todas las entradas de “Los ojos de Alejo” os animo a descubrirlas) y Candela muere por verle y le ve pero le ve de otra manera, todo lleno de cables, en una cunita de un material transparente y con algún vendaje que otro. No lo olvidaré jamás, una pequeña y dulce lágrima se deslizó por sus suaves mejillas “Mi vida, este es tu hermanito, es super especial y lo vas a tener que cuidar mucho SIEMPRE”. Le abrazó y hasta hoy.

Candela y su hermano. Amor en estado puro

Ella sabe que su hermano tiene algo que se llama Síndrome de Down y sabe perfectamente también que todos somos diferentes y que a su hermano le costará más que a otros caminar y/o hablar pero que lo acabará consiguiendo y que por eso Alejo acude a sus “clases” semanales. Candela sabe que papá y mamá sufren y que  a veces lloran por él y ella se limita a abrazarnos y a decirnos que nos quiere. Candela bebe los vientos por su hermano hasta el punto de comentarle a un gran amigo suyo que si algún día quiere casarse con ella tendrá que aprender a querer a Alejo porque  si hay una cosa que tiene claro es que él vivirá con ella TODA LA VIDA.
ELLA es la que consigue que miremos el ahora pero también provoca que miremos el mañana, no lo podemos evitar. Ella y su responsabilidad, ella y su perfeccionismo, ella y su futuro junto con su hermano…Y he de confesar que desde que nació Alejo no hago más que pensar en el mañana, en el Alejo adulto…¿cómo será?, ¿hasta dónde conseguiremos que llegue si seguimos trabajando duro con él?,  ¿y su hermana? ¿qué pasa si faltamos nosotros? ¿es justo traspasarle a Candela tal responsabilidad? Sé muchas de las respuestas (aunque no las comparto todas, disculpadme) pero entenderéis que como madre sea lícito preocuparse por todo o ¿es que no buscamos siempre lo mejor para los nuestros? …
Poco a poco os iré contando más pero quiero que quede claro que hoy le dedico esta entrada a mi lucero, a mi todo, al pequeño pedacito de mi, a mi proyecto personal pero también a todos aquellos hermanos de niños, y no tan niños ya, con capacidades diferentes, porque ellos se lo merecen, a esas grandes personas a las que les exigimos más que a nadie porque sin darnos cuenta proyectamos sobre ellos lo que pensamos no podamos conseguir con sus hermanos con dificultades. Sin más, esto es para vosotros, sois unos valientes.

Candela cuidando de su hermano

Por cierto, ¡Hoy es el primer día de guardería de Alejito! como cariñosamente le llamamos en casa. En una situación diferente seguramente o hubiera empezado antes o quizás mucho más tarde pero ahora que llega el buen tiempo y que su sistema respiratorio parece estar un poquito más maduro (teniendo en cuenta que se trata de un bebé de 11 meses) hemos pensado que el bien que le puede reportar estar con otros niños es mayor a los virus que durante estas próximas semanas vaya a traer a casa. Esperemos que se vaya inmunizando poco a poco…ya os iremos contando.
Ahora si me lo permitís necesito darle el abrazo más grande del mundo a mi niña Candela y decirle que “la quiero más de lo que la quiero de tanto que la quiero“.
¡Qué tengáis un bonito día!

Sobre el autor Noemí Andrade
Madre a tiempo completo de dos increíbles niños, de 5 años y 9 meses. Compradora especialista en el terreno profesional. Primeriza en el mundo de las capacidades diferentes. Luchadora incansable de lo justo. Buscadora de la felicidad infinita.