La Rioja
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Donde la música te lleve
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Noemí Andrade | 16-05-2017 | 06:15

“It’s a little bit funny this feeling inside
I’m not one of those 
Who can easily hide
I don’t have much money but boy if I did
I’d buy a big house where we both could live

(…)

And you can tell everybody this is your song
It may be quite simple but now that it’s done
I hope you don’t mind
I hope you don’t mind that I put down in words
How wonderful life is while you’re in the world. (…)”

Your Song. Elton John

Hay días buenos y otro días que son menos buenos. Cuando en la pareja uno de los dos flaqueamos el otro tiene dos opciones, o bien, se deja envolver y la, no felicidad, digámoslo así, nos apodera a ambos, o bien, el más optimista es el que “rescata” de las preocupaciones al más pesimista.

Parece por muchos de vuestros comentarios que me van llegando al escribir este blog, que pensáis que somos una familia fuerte, valiente, luchadora,…pues he de confesar que a veces sí y a veces no (hoy gana el no). Más o menos lo vengo diciendo desde el principio. Está claro que esta situación ha sobrevenido de repente y esa perdida de control sobre nuestras vidas nos está dejando huella.

Sin ir más lejos, este sábado pasado, estuvimos en uno de los mercados, dicen,  más “cool” que existen actualmente en la capital, está ubicado en el Museo del Ferrocarril y se llama, Mercado de Motores. Una experiencia muy actual en la que, entre vagones y locomotoras (que forman parte del Museo),  puedes comprar comida orgánica, ropa, zapatos artesanos, decoración vintage, … de todo y muy original. Además ha coincidido que este fin de semana con motivo de San Isidro había un ambientito muy castizo.  He llegado a leer incluso por ahí que este mercado no tiene nada que envidiar al Camden londinense y la verdad es que, salvando las distancias, a nosotros al menos nos pareció un plan muy chulo. Pues bien, en los alrededores del museo habían creado un Street Food en toda regla, con todo tipo de “Food Trucks” (para los que no saben muy bien qué significan estos anglicismos os explicaré que se trata de vehículos históricos restaurados y furgonetas emblemáticas que se convierten en puestos de comida rápida callejera) y de espacios para conciertos de grupos muy diferentes entre sí pero con una calidad de sonido increíble. Una de esas músicas nos atrapó. Entramos en una especie de almacén que antaño pudo estar dedicado a taller, queríamos cotillear y ahí nos encontramos a un grupo muy simpático tocando unas canciones muy envolventes. Sentada, embobada escuchándoles, no pude más que pensar en Alejo (No hay segundo de mi vida en el que no piense en él). Esos chicos, tan alternativos…Mi hijo no podrá ser el chico de moda de la universidad, el guaperas del “Insti”, no podrá formar parte de un grupo alternativo de rock (bueno, sí, pero no como yo lo entiendo),…No quiero emocionarme, de verdad, pero no lo puedo evitar. Es así, es Alejo.

Candela y yo espectadoras de un concierto en el Mercado de Motores

Es inevitable, cada paso que damos nos hace pensar en cómo va a ser nuestra nueva vida con él. Ni mejor ni peor, nuestra nueva vida.

Y ya que os he hablado de la música, yo creo que hoy el hilo conductor debe ser ese, la MÚSICA. A nosotros en casa nos apasiona la música, de todo tipo. Nos gusta estar al día a pesar de que desde que nació Candela nuestro repertorio se ha limitado mucho a los Cantajuegos, los Pica Pica, y a esas canciones muy marchosas que a Candela le “chiflan” (tipo “La Bicicleta” de Shakira que la puede bailar continuamente y cada vez con más intensidad y pasión si cabe). No obstante, siempre tenemos nuestros huecos para escuchar lo que nos gusta y al final estamos consiguiendo que a ellos también les guste.

El hospital en el que dimos a luz a Alejo es uno de esos hospitales que defienden lo que llaman un “parto respetado“. Elegimos ese hospital por varios motivos pero uno era ese. Candela había nacido por cesárea y a mi me apetecía no volver a pasar por una intervención quirúrgica o al menos evitarla en la medida de lo posible (cosa que no pudo ser). Pues bien, en este hospital te permiten llevar tu música para que la escuches y la utilices como método analgésico no farmacológico y así aliviar el dolor. Es más, te recomiendan que lleves la música que hayas escuchado durante el embarazo para crear un ambiente lo más relajado posible…Como cualquier padre, a punto de serlo por primera vez o no, si nos dicen que hagamos el “pino puente” para facilitar el parto, pues lo hacemos, así que fuimos muy obedientes y hemos de decir que la idea nos pareció estupenda. Así que allí nos plantamos con nuestra lista de canciones ya creada de Spotify. Música relajante, preciosa, todo pensado para que la llegada de Alejo fuera lo más precioso del mundo. Esas canciones ya no las podemos escuchar, yo al menos me emociono, me transportan a un momento de ilusión que luego se convirtió en otra cosa totalmente opuesta y ya no puedo ni tan siquiera pensar que existen. No me apetece. Las he borrado de mi mente.

Es curioso, al final, nos damos cuenta de que muchos momentos de la vida están marcados por la música. Quién no recuerda la primera canción con tu primer amor, esa música que marca momentos importantes de la vida como las primeras vacaciones, la música de aquella fiesta universitaria cuando acabaste la carrera, el día que estrenaste aquel coche…en fin, la música es eso, una parte más de nuestras vidas. Candela tiene su canción, Alejo la suya (espero que le guste). José Pablo y yo las nuestras también, por supuesto.

Y desde que nació Alejo no hemos parado de envolverle con música, a todas horas. Por algún lado leímos que la música en niños con necesidades especiales podía beneficiarles en las áreas del lenguaje y aprendizaje así como en su socialización, así que, …”a tope” con ella. En concreto, desde que tenía pocos días de vida, venimos escuchando una selección de música clásica de piano que nos tiene a todos enamorados. Para dormir, para la siesta, para el momento del baño,…Solemos ponernos esa lista de canciones que nos hace sentir livianos, como libres de cualquier peso o preocupación. Ahora bien, cualquier canción de cualquier tipo sigue siendo la excusa perfecta para su hermana, para demostrar sus dotes de bailarina y hacer de Alejito su mejor espectador (y lo que él lo disfruta).

La semillita de la pasión por la música ya está sembrada en Candela. Ya veremos en Alejo si lo conseguimos también. Y esperemos que con la ayuda de esas clases que de momento a Candela le encantan, Alejo pueda estar siempre en contacto con buena música, aquella que su hermana le dedique, aquella que nazca directamente desde su corazón y para su mejor oyente, su hermano.

Como diría Bono, el cantante de uno de mis grupos de música favorita, U2 “La música puede cambiar el mundo porque puede cambiar a las personas”

Nuestro chulapo preferido

¡Feliz martes!

Sobre el autor Noemí Andrade
Madre a tiempo completo de dos increíbles niños, de 5 años y 9 meses. Compradora especialista en el terreno profesional. Primeriza en el mundo de las capacidades diferentes. Luchadora incansable de lo justo. Buscadora de la felicidad infinita.