Andrés Saborit

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Esta tarde he tenido la oportunidad de participar en unas Jornadas sobre la figura del socialista Andrés Saborit. Aquí os dejo unas líneas sobre un personaje imprescindible en la historia de nuestro partido. Porque con Saborit nos encontramos ante un dirigente precoz e integral en las organizaciones socialistas españolas.

Precoz, porque a punto de cumplir los 13 años, se hizo ya miembro de la Asociación del Arte de Imprimir. Con 17, accedió a una vocalía del comité de las Juventudes Socialistas en Madrid, con 19 ocupaba junto a otros la secretaría, y con 20 ya era el presidente. Estamos en el año 1909. Durante los años 1911 y 1912 fue secretario del Comité Nacional y resultó elegido presidente de la Federación de Juventudes Socialistas de España, FNJSE (también llamadas JSE), y director de Renovación en el III Congreso, en 1912, con 23 años, cargo que desempeñó hasta 1919.[1] Cuando Saborit no ha cumplido todavía los 28 años, será el miembro más joven del Comité de huelga de agosto de 1917, en representación del PSOE.[2]

E integral, puesto que Saborit es un hombre de partido y de sindicato, un hombre de organización. Perteneció a las direcciones del PSOE, de la UGT y de las Juventudes Socialistas entre 1909 y 1934, y dirigió los periódicos Renovación y El Socialista. Y fue también un hombre comprometido en las instituciones: concejal madrileño, diputado en las Cortes, director general de Aduanas del gobierno de la República.

En definitiva, estamos ante un dirigente socialista precoz e integral, integrante de “la más importante cohorte de los dirigentes del siglo XX”.[3]

Alguien, merecedor también de la biografía que Torralva Becci le dedicaba en 1918, en la obra Los Sucesos de Agosto ante el Parlamento:

Su  labor principal en el Partido ha sido la propaganda. Ha recorrido casi toda España predicando las ideas socialistas y combatiendo, no solo a la burguesía, sino a los elementos que bastardeaban el movimiento obrero. También ha escrito profusamente; ha dirigido Renovación, órgano de las Juventudes Socialistas, y Acción Socialista, revista de pasión y de lucha que dejó de publicarse al suspenderse las garantías en Agosto.

Su característica es la acometividad, y la cualidad sobresaliente de su actuación, una actividad febril. Es verdaderamente incansable. Cuando los años y el látigo de la vida vayan domando en él impulsividades e irreflexiones que están explicadas por su juventud y por lo prematuro de su ascensión a puestos directivos importantes, cuando haya completado su autoeducación y ampliado su cultura, que ya es grande, Saborit será uno de los elementos del socialismo que más provechosos frutos den a la causa de la libertad humana.[4]

 


[1] GONZÁLEZ QUINTANA, Antonio, MARTÍN NÁJERA, Aurelio y GÓMEZ BRAVO, Gutmaro: Juventudes Socialistas, 100 años, Protagonistas del cambio, Madrid, Fundación Tomás Meabe, 2006, pp. 143-144.

[2] SABORIT, Andrés, Pablo Iglesias y su tiempo. Apuntes históricos, edición a cargo de Abdón Mateos, Madrid, Editorial Pablo Iglesias, 2009, pp. 19-36 y 487-500 y MARTÍN NÁJERA, Aurelio: Diccionario Biográfico del Socialismo Español, Madrid, Fundación Pablo Iglesias, 2010.

[3] ARÓSTEGUI, Julio: Largo Caballero, el tesón y la quimera, Barcelona, Random House Mondadori, 2013, p. 68.

[4] TORRALVA BECCI y VIVERO, Augusto: Los sucesos de Agosto ante el Parlamento, Madrid, Editorial Tipografía Artística, 1918, p.48

 

La Rioja, en vías de emitir un SOS

Según los últimos datos publicados por el INE sobre la Contabilidad Regional de España, el Producto Interior Bruto nacional para el año 2016 creció un 3,2% de media. Fue Illes Balears la comunidad autónoma que registró en el año 2016 un mayor crecimiento de su PIB en términos de volumen (3,8%). Le siguieron la Comunidad de Madrid (3,7%), Canarias y Cataluña (3,5% ambas). Por el contrario, las regiones que obtuvieron los menores registros de crecimiento fueron La Rioja (1,5%), Principado de Asturias (1,9%) y Extremadura (2,0%).

No estaremos alejados de la realidad si señalamos que el verdadero crecimiento de la economía española en los últimos tiempos viene apuntalada por el empuje del sector turístico, el cual a su vez, independientemente de las buenas condiciones que el sector presenta en nuestro país, se ve favorecido por la «inseguridad» observada en parte de los países competidores de España.

Nuestra región, aun reconociendo el esfuerzo realizado por las autoridades y el conjunto de la iniciativa privada, no goza todavía como región de destino turístico al menos en el concepto conocido para gran parte de las comunidades costeras española.

Ahora bien, este dato no puede servir de justificación conformista a la hora del análisis.

Nuestro nivel de exportaciones –lo cual marca la competitividad de nuestra economía– ha crecido un 0,27% frente al 3,5% que lo ha hecho el conjunto nacional, y nuestro nivel de exportaciones no alcanza más que un 0,66% del conjunto nacional, que es bastante por debajo de lo que representa nuestro PIB en el conjunto del Estado. Reino Unido, cuyas ventas significan el 35% del total de exportaciones, en 2016 nos compró 34,4 millones de litros de vino, un 6,3% menos que en 2015. Ojo al ‘brexit’.

Por otro lado, no es el coste laboral el factor que nos impide ser menos competitivos, puesto que el coste salarial de los riojanos en el sector industrial es un 21% menos que el de nuestra vecina Navarra. Un 13% menos es en la construcción, y un 12% en el sector servicios.

Siempre habrá quien dirá que trabajamos más personas que la media nacional. Pero no es menos cierto que cobramos menos.

Y esto no solamente pasa a los trabajadores. A nuestros pensionistas les ocurre lo mismo. La pensión media en La Rioja se ha situado en 882,77 euros en el mes de noviembre de 2016, 26 euros por debajo de la media nacional, según los datos publicados por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Nuestros vecinos del País Vasco tienen la mayor pensión (1.127,69 euros mensuales), Navarra (1.041,70) y Aragón (954,01). Resumiendo, nos queda un largo tramo para igualarnos.

A modo de resumen, La Rioja está teniendo unos datos desde el punto de vista económico que nos obligan a reaccionar. Menor crecimiento, menores exportaciones que la media nacional, menores salarios y menores pensiones. En vías de emitir SOS.

Algunos pensarán que son datos que aducen en algún caso a problemas coyunturales. Y puede ser cierto en parte. Pero aun así, tenemos la necesidad de implementar políticas que palien estos problemas.

Por el contrario, lo más preocupante sin duda son las consecuencias que el propio sistema económico y el conjunto de políticas aplicadas en la última crisis están dejando en el conjunto de nuestra sociedad, que por cierto no son muy diferentes a las de otras partes de España y del mundo.

Nos ha de preocupar, en primer lugar, la tremenda desigualdad que se crea y que polariza a extremos inauditos la renta obtenida, sin olvidar la crisis de valores que generan los casos de corrupción del PP a los que nos enfrentamos. Frente al esfuerzo, el ahorro y el control de recursos al máximo de muchas familias humildes, aparecen los recientes casos de corrupción que deja a la sociedad en una profunda crisis de valores.

En segundo lugar, la polarización económica y la desigualdad traen como consecuencia nichos de pobreza que se observan en niños y mayores. Niños con escasos recursos de primera necesidad –comida, libros– y personas mayores en pobreza energética con pensiones mínimas que escasamente pueden satisfacer los mínimos vitales.

Nos ha de preocupar la sostenibilidad de la región y los temas medioambientales. Poco a poco en nuestra Comunidad venimos observando las consecuencias del cambio climático. En La Rioja, en materia vinícola y de frutales es donde más lo notamos. La falta de lluvia, los escasos caudales ecológicos de nuestros ríos, así como la tardanza en cerrar el conjunto de obras hidráulicas no ayudan para nada en su mejora. La despoblación y el envejecimiento de la Comunidad, tampoco.

Esta es, de manera resumida nuestra situación. Debemos reaccionar. Para movilizar nuestros recursos de suelo, de manera urgente y asequible, ayudar a que nuestra relación de inversión en I+D/ PIB se acerque al menos a la de nuestras regiones vecinas, que hoy escasamente se acerca a la mitad, tenemos que hacer más seguras y más competitivas nuestra redes de transporte, fundamentalmente las que dan soporte a las nuevas redes tecnológicas y debemos ganar dimensión y competitividad si queremos acercarnos a la media de participación del conjunto nacional en el comercio exterior.

Hasta ahora, hemos utilizado el conjunto de los presupuestos, más 1.400 millones de euros en deuda que pagaremos nosotros y las siguientes generaciones. Y los problemas están ahí.

Corregir la terrible desigualdad, bajar nuestra tasa de pobreza (12% en 2016) y garantizar a la vez nuestra sostenibilidad, es más una cuestión de principios e ideales que de volumen presupuestario.

P.S. Cuando termino de escribir este artículo, Gobierno y PNV están anunciando el acuerdo entre ambos que permite a Rajoy aprobar los presupuestos para este año 2017. A primera vista, negocio redondo para el PNV y Euskadi (que votó no en la investidura al PP, pero que en cambio se lleva la magra recompensa de las inversiones y de la corrección a su favor del cupo) y riesgo potencial, otro más, para nuestra Comunidad. Estaremos atentos para que la singularidad no derive en desigualdad. Pero lo hemos de estar todos. El aletargado y complaciente Ceniceros también.

 

Artículo de opinión publicado en Diario La Rioja el 07/05/2017

Presupuestos del Estado: peor todavía

El hecho de que uno no tenga demasiadas esperanzas puestas en algo no significa obligatoriamente que el resultado final que acontezca haya de ser deprimente o un fiasco. Pero lamentablemente es lo que nos ha pasado a los socialistas con el Presupuesto que el Gobierno ha presentado para el 2017. Nos encontramos con unas cuentas elaboradas desde la desidia burocrática y, que por tanto, olvidan lo principal: la orientación de la recuperación económica. Si la crisis ha generado desigualdad, el nuevo contexto tiene que permitir las políticas que favorezcan la cohesión social. Pero no es así con este presupuesto del PP. Ni inversiones, ni gasto social, ni aumento de salarios por ningún lado. Precariedad y recortes es lo que encontrarán en los mismos.

El PSOE se va a oponer a estas cuentas y presentará una alternativa en forma de enmienda a la totalidad. Siempre hemos defendido una reforma del sistema fiscal, máxime después de los regresivos años de Rajoy–Montoro, la bajada del IVA (también para la cultura), un pacto de rentas que no cargue en los trabajadores el coste –sí, todavía– de la crisis, la subida de las becas, la actualización de las pensiones de acuerdo con el IPC o el incremento las ayudas para atender a la dependencia.

Si los Presupuestos son un fiasco para el conjunto de la sociedad española, permítanme que los califique de fiasco chapucero para La Rioja. Un fiasco, porque confirma los temores sobre la escasa inversión que se esperaba para los proyectos estratégicos de nuestra región (y que se va extender, me temo, a toda la legislatura); y chapucero porque, sin rubor alguno, los alquimistas presupuestarios a sueldo de Montoro y De la Serna se han dedicado a consignar partidas sin ton ni son con el único objeto de no reducir aún más la inversión y hacer subir el porcentaje de por sí ya vergonzante de un 15 % de recorte (un 22 % si solo contamos las inversiones.

Les hablo de varias actuaciones en carreteras que figuran en la mente de estos alquimistas, pero, ¿figurarán en la realidad? Porque si ponen 10 millones de euros para la variante sur de Logroño pero luego votan en contra en el Congreso de los Diputados cuando los socialistas traemos una iniciativa para que esta obra se ponga en marcha ya y acabe el año que viene, ¿qué es lo que está pasando aquí? Por favor, ya que nos traen un Presupuesto deprimente, por lo menos no nos mientan. No vale poner cifras y luego no ejecutarlas (un ejemplo: la IGAE -Intervención General de la Administración del Estado– asegura que la ejecución en La Rioja a 30 de junio de 2016 era de un 16 %¡!), más aun sabiendo que ni siquiera piensan en adjudicar las obras de forma inmediata.

Pero para fiasco mayor, la alta velocidad. Un presupuesto, en su variable territorial y, además, por su carácter plurianual, recoge, o al menos debería hacerlo, los grandes proyectos y actuaciones que trascienden a las administraciones e incluso también a los planes de los gobierno de turno; son grandes infraestructuras que cohesionan el territorio en su conjunto y entre sí y que dependen de una apuesta inversora estatal para salir adelante.

En nuestro caso, ese proyecto es, sin menoscabo de otras inversiones también necesarias, la alta velocidad. De nuevo, ni está y ni se le espera. Reitero otra vez lo grave que esto es para los riojanos y para la conectividad y desarrollo socioeconómico de La Rioja. Y recuerden también: si España no apuesta por la alta velocidad en el corredor Cantábrico- Mediterráneo, la UE tampoco lo hará. Y seremos pasto del olvido.

En relación a la N-232, desaparece la duplicación y las tres variantes solo ‘las pintan’ con cantidades menores, como puestas por cumplir. Tanto la A-12 (conexión con Burgos) como la A-15 (conexión con Soria) permanecen ‘olvidadas’. De los cerca de 70 km. pendientes hasta Burgos, el único tramo presupuestado de la A-12 es el de Santo Domingo- Villamayor de 17 km. y tiene una previsión de ejecución que finaliza más allá del año 2021. El resto de los tramos tienen consignados 500.000 euros.

En cambio, y por decirlo todo, parece que por fin, y gracias en parte al trabajo del PSOE, de sus alcaldes reivindicativos en la zona y de sus representantes en los parlamentos regional y nacional, la presa de Enciso tiene partida suficiente como para ser finalizada este año, algo que las Cortes Generales le pidieron al Gobierno a finales del año pasado a iniciativa del PSOE. Estaremos vigilantes. Como lo estaremos con la presa de Terroba, en los Cameros, que estando prevista su finalización para 2016 ha pasado a tener unos imprevistos por monto de casi 12 millones de euros, consignados hasta 2020.

Especialmente grave también, por terminar este rápido repaso, es el abandono de las infraestructuras de seguridad como los cuarteles de la Guardia Civil. Nada de nada. Al igual que en lo referente a la rehabilitación urbanística o de bienes culturales.

En conclusión, un Presupuesto de muy poco fuste para una legislatura de la que nada debemos esperar. Lo que si pueden esperar es el trabajo de los socialistas para enderezarlo y que así contengan no los cálculos irreales de Hacienda, sino partidas inversoras para el futuro de La Rioja.

 

Artículo de opinión publicado el 06/04/2017 en Diario La Rioja

Eficacia y reformas para los CIES

Hace algunas semanas, a finales de diciembre, y en calidad de vocal de la Comisión Mixta de Relaciones con el Defensor del Pueblo, tomé parte en un debate con la Defensora del Pueblo en el seno de dicha Comisión de las Cortes Generales acerca de la situación de los centros de internamiento de extranjeros, los conocidos como CIES. El debate venía propiciado por los sucesos ocurridos en el CIE de Aluche, en Madrid, durante el mes de octubre de 2016, y el informe que la Defensora hizo de los mismos. El día anterior al debate, visité el centro, y si es cierto que solo puedo hablar bien de las autoridades y personal que me atendió, también lo es que confirmó las conclusiones a las que estábamos llegando, después de estudiar a fondo el asunto en el seno del Grupo Socialista, en torno a la situación de estas instalaciones, de sus carencias y de las disfunciones del sistema actual, conclusiones que recojo en este artículo.

Siendo la principal de estas la seguridad, tanto la de los internos como la de quienes les custodian. La ausencia de medios policiales, la disminución de las plantillas (recortes y más recortes) constatan el descontrol que se ha instaurado en la gestión de los CIES, gestión que resulta además opaca y conduce a los mismos a una situación insostenible, dicho sea de paso. Le sigue el abandono al que estos centros están sometidos por quienes debieran ser los máximos interesados en luchar contra el mismo: los responsables de su gestión, es decir, el Ministerio del Interior a través de la Dirección General de Policía.

Así pues, descontrol, abandono y opacidad son las categorías con las que podríamos definir la situación real que se da en estos centros. Y ante la misma, ¿qué hacer?: desde luego que no se puede carecer de los mismos, suprimirlos, pero tampoco emprender una política que tienda a su privatización, como a veces parece pretender el Gobierno. El camino es otro, debe ser otro: mejorar su gestión y reformar su funcionamiento para que sean eficaces.

Eficaces en relación con las instalaciones, y aquí quiero advertir una cuestión trascendental: la ley deja claro que los CIES no tienen carácter penitenciario. Pues bien, si no lo tienen, no pueden tener ni condiciones ni apariencia penitenciaria, y en ocasiones las tienen y así lo parece.

Y eficaces también en la propia entidad de los centros y su uso. El carácter dual, básicamente, de los internos de estos centros (según sean personas con delitos penales o con una simple infracción administrativa) merece que se ofrezcan alternativas para el segundo grupo (puesto que la coexistencia de los dos grupos es uno de los problemas también), tales como la comparecencia diaria, la localización electrónica o los pisos tutelados.

Una política adecuada para los CIES, actual y comprometida con los derechos humanos, necesita reformas profundas, como una evaluación de la situación real existente entre los centros de internamiento de extranjeros, que cuente con la participación de todos los agentes con competencia en la materia y con las organizaciones sociales, necesita que se garanticen las condiciones de vida digna, especialmente la asistencia sanitaria, jurídica, social y familiar, y necesita, sobre todo, una financiación suficiente para adecuar los CIES a las exigencias del Estado de derecho (hoy no lo están en muchos aspectos) y a las que se derivan de nuestros compromisos internacionales, empezando por algo elemental: que el ingreso en un centro de internamiento para extranjeros nunca comporte limitaciones o privaciones de derechos.

Por todo ello, los socialistas tenemos registrada una iniciativa en la Cámara para asegurar que los centros son utilizados con el propósito exclusivo que deben ser utilizados, como un lugar de tránsito y de estancia temporal muy limitada. Para que se cumpla, es necesario que el Gobierno dicte instrucciones precisas para que no se solicite el internamiento, excepto cuando el mismo se estime indispensable para una repatriación y no existan otras medidas cautelares menos restrictivas de derechos, es necesario que facilite el ejercicio de los derechos del interno previstos en la legislación en vigor y que esto se haga de manera que dicho ejercicio sea real y efectivo, y, por último, es imperativo que revierta de manera urgente el estado de abandono y descontrol de los centros de internamiento de extranjeros, merecedores de una atención a la altura de la dimensión de la realidad que soportan cada día. Las reformas y la eficacia han de llegar a los CIES. Esperamos que no sea, en algunos casos, demasiado tarde.

Artículo de opinión publicado en Diario La Rioja el 03/03/2017

Recuerdo de una generación desengañada

La casualidad ha hecho coincidir la publicación de la última novela de Javier Cercas, El monarca de las sombras, con el estreno en Madrid, en el teatro María Guerrero, de la obra La quinta del biberón. In memoriam. Ambas obras guardan una relación entre sí: las dos habla de una generación (o quinta) desengañada.

La quinta del biberón. In memoriam

La quinta del biberón. In memoriam

Creo que la gran frustración de nuestra historia que es la guerra civil, está lo suficientemente estudiada, analizada y lo más importante para una sociedad, comprendida. El gran historiador británico Hobsbawm defendía siempre la categoría de la comprensión en el análisis histórico. Y eso es lo que a mi entender aportan tanto la obra de Pasqual como la novela de Cercas: comprensión. O un esfuerzo de comprensión.

Y esto es así porque en las dos se nos muestra a los lectores y a los espectadores la historia de unos jóvenes, en el caso de Pasqual, y de un joven, en el caso de Cercas, que sonde alguna forma engañados o forzados para que se incorporen al frente. Tanto los jóvenes catalanes (casi todos) como el protagonista de Cercas (Manuel Mena) encontrarán la muerte en la escabechina que fue la batalla del Ebro.

Pero, ¿por qué engañados o forzados? Las razones las dan Pasqual y Cercas. Para el primero, porque no sabían adónde iban ni en qué (pésimas) condiciones, y apenas lo que defendían, aunque sí que creían en ello. Pronto repudiaron y maldijeron su participación en la guerra. Para el segundo porque Mena fue envenenado y forzado (no obligado) por las ideas falangistas y, aunque creía en ello también, también al final, de haber podido elegir, hubiera abandonado el frente y la guerra.

Manuel Mena

Los protagonistas de la obra de Pasqual son la famosa quinta del biberón, nacieron entre 1920 y 1921, y reforzaron al bando republicano aportando 30.000 hombres. El protagonista de la novela de Cercas es un oficial falangista, Manuel Mena, que nació en 1919.

La historia, más allá de revisionistas fatuos, ha dictado ya una sentencia lo suficientemente solvente y ecuánime sobre el golpe, la guerra y la dictadura, sobre sus causas y consecuencias también. Pasqual y Cercas, el teatro y la literatura, arrojan elementos de comprensión comunes a una generación (o quinta) de españoles ideologizados y que lucharon de acuerdo a sus ideas y a su concepto de sociedad, una generación que compartió un desengaño: el de comprender, estando ya irremediablemente tocando la puerta de la muerte, que no había nada más importante que la (propia) vida.

Los riesgos que debe evitar el PSOE: una reflexión

Escribí en este mismo medio con motivo de la celebración del comité federal del 23 de octubre, y que finalmente aprobó la decisión de abstenerse ante la segunda investidura de Rajoy. Entonces defendí que la responsabilidad es la coherencia y defendí el voto contrario a la investidura a Rajoy.

Pero el PSOE se abstuvo, Rajoy gobierna y toca no sólo hacer oposición, sino ejercerla con liderazgo y constituirse en la alternativa a la derecha desde la izquierda.

También he defendido en varios artículos la necesidad de que el PSOE tenga cuanto antes un debate congresual que elija una nueva dirección, reconstruya nuestro proyecto y orientación política y actualice, para fortalecerla, nuestra relación con los socialistas catalanes, con el PSC.

Hoy quiero dedicar unas líneas reflexivas sobre los riesgos que corre el PSOE si transita demasiadas veces entre una oposición dura y contundente, que sume y obligue al gobierno, y otra pactista, aún exigente, reivindicativa y útil, con el gobierno del PP. Un ejemplo es la negociación del techo de gasto y objetivos de déficit, acompañada de la gran noticia de la subida del salario mínimo.

En todo caso, el enfoque estratégico del ejercicio de la oposición parece adecuado y correcto. Consiste en articular mayorías que obliguen al gobierno a reaccionar en los distintos temas que de momento han protagonizado las sesiones parlamentarias y la agenda política. La educación, la seguridad ciudadana, la violencia de género y el debate previo presupuestario. En este último caso, con una medida magnífica auspiciada por el PSOE, como es la subida del SMI de un 8 %, aunque quizá poco compartida con los sindicatos, nuestros aliados de referencia en la oposición social.

Desde luego que la oposición que ha de ejercerse tiene que ser pragmática y muy posibilista, pensada y ejecutada desde las prioridades nacionales, y debe tener un componente claramente diferenciador con la derecha.

Va a ser un tiempo de diálogo, consenso y pactos. Debe serlo y el PSOE debe estar. Eso es la centralidad. Pero debe forjarse también una posición clara y tajante como alternativa a la derecha, que el juego de exigencias y logros (pactadas) del PSOE con respecto al gobierno puede, aunque parezca paradójico en ocasiones, colocar en una posición dudosa al partido ante el electorado de izquierda, ya de por sí disgustado con el PSOE, como están indicando todos los datos demoscópicos disponibles.

Así, la pregunta a resolver, los riesgos a superar, desembocan en una decisión de fondo, sobre la posición en la que el partido puede ser percibido por el electorado, una parte muy importante, si percibe que las maneras, más allá del denominado nuevo tiempo pluripartidista, pueden tornarse en un adelanto, ensayo o versión suave de la llamada gran coalición. Es decir, y hablo siempre de posibles percepciones, el dilema puede plantearse acerca de si la línea de oposición del partido, útil y pactista en ocasiones, hace que para una parte del electorado a recuperar (en la abstención grosso modo) para ser mayoritarios de nuevo, deje de percibir al PSOE como esa alternativa de izquierdas con fuerza, capacidad y proyecto autónomo y diferenciado para sustituir y ganar en las urnas a la derecha.

No tengo elementos para decir ahora que esto esté siendo así, o que vaya a ser así. Pero sí me atrevo a adelantar este dilema como nuclear en las próximas decisiones de fondo, a largo plazo, que adopte el PSOE, sobre todo en el órgano y proceso que corresponde, su congreso federal y la elección mediante sufragio universal de los militantes de su secretario general. Es un dilema que puede plantearse en forma de riesgos. Que la derecha y otros grupos a la izquierda (su electorado al menos) del PSOE confronten, diluyéndose la autoría de muchas mejoras y progresos impulsados por el PSOE, y que nuestra útil oposición convierta en inútil el esfuerzo por ser percibidos por la mayoría social como aquello que motivó nuestra fundación como partido en 1879: una alternativa a la derecha.

En mi opinión, la oposición debe ser contundente y alejada de pactos como norma. No es nuestro papel. Las decisiones es mejor que vengan de la mano de la exigencia parlamentaria y de la soledad del gobierno, que de la ocupación de un espacio de entendimiento y gestión con el gobierno del PP que no corresponde al PSOE como norma, porque la centralidad que nos otorga es un vano espejismo en términos de rendimiento electoral posterior. Porque la utilidad puede ejercerse desde la oposición sin que pueda percibirse como otra cosa, que tampoco será buena para el funcionamiento general del sistema por otro lado.

Termino. Debemos ser decisivos y sacar partido de la conformación de la cámara, pero en nuestro sitio. Y ya se sabe que en esto, además de serlo, hay que parecerlo.

 

Artículo de opinión publicado en El Huffington Post el 14/12/2016

Ganar al regreso

Es una evidencia ya a estas alturas que la crisis financiera mundial estructural, de sistema, ha causado unos daños en las economías reales, cuyo mayor impacto ha sido aumentar la desigualdad entre las distintas sociedades en el ámbito global, y también en el seno de las sociedades mismas. Las oportunidades han retrocedido y las expectativas individuales de prosperidad, progreso y futuro, protegidas en un marco más amplio (llamémosle país, Estado, comunidad, familia…etc.) han retrocedido con ellas. Por eso, a estas alturas podemos afirmar no sólo que el progreso no es permanente o inevitable, sino que el regreso le está ganando la batalla.

Tras la victoria de Trump y la extensión del uso y conocimiento de la posverdad, pareciera que hayamos despertado de repente en un mundo ajeno al que hemos construido. Y estamos construyendo. Aludía al inicio a la crisis, por ser la causa madre de cuantas se hallan en el origen del actual estado de cosas, y como nos enseña la historia, no debiéramos olvidar que las crisis no son solo una amenaza, también son una oportunidad.

La principal amenaza de la crisis la estamos sufriendo en forma de desigualdad y, por tanto, de regresión en las condiciones de vida, pero sobre todo en forma de crisis política que desgasta y erosiona el funcionamiento de la democracia y de las instituciones, y que arrincona al sistema de partidos bajo las peligrosas formas del populismo en sus distintas variantes y del nacionalismo. Así, populismo y nacionalismo, por separado o juntos, son una mezcla explosiva, como bien conocemos en la historia reciente de nuestras sociedades.

Entre los primeros tiempos donde se invocó la responsabilidad, los siguientes en los que el estupor y la tendencia a la espera paciente sustituyeron a la determinación necesaria, ha llegado el momento de la reacción definitiva. Porque la crisis política en la mayoría de las sociedades occidentales, por emplear un término homogéneo y suficientemente abarcador, necesita de una reacción, la oportunidad, que camine en la dirección que en el pasado han seguido las soluciones de progreso: una oferta social y política nueva que pueda ser comprendida y aceptada por la mayoría de la sociedad: las clases medias empobrecidas, las clases trabajadoras y las clases que están saliendo del sistema, empujadas por la crisis.

La socialdemocracia como producto político y el federalismo como sistema de convivencia (más allá de las formas políticas de los estados-nación) fueron las dos grandes palancas sobre las que se asentaron después el Estado del bienestar y el de derecho en su plenitud. En mi opinión, sobre las dos mismas palancas hemos de construir esa nueva oferta política y social.

Hoy, el regreso está ganando, y ni siquiera hay un empeño sólido (la candidatura de Clinton como último ejemplo palmario) de tomarnos en serio la necesidad de administrar un tiempo de reacción, que debe ser contundente, a la altura de la amenaza. Un tiempo para adaptar a la socialdemocracia y que así se reconcilie, empezando por la izquierda, con la mayoría social. Es la única forma de ganarle al regreso que, por ahora, recuerden, va ganando.

El italiano Renzi parece ir en esa dirección. El próximo domingo se libra una batalla muy importante en la guerra entre el progreso y el regreso. La pelota está en el tejado de los italianos esta vez. Ojalá el lunes podamos celebrar que el punto de inflexión en favor del progreso ha comenzado.

 

Artículo de opinión publicado el 02/12/2016 en el Huffington Post 

Unidos en la diversidad

Creo que casi todos los dirigentes del PSOE (cuantos han sido y serán) han recibido con muestras de sorpresa primero, y enfado después, alguna determinada decisión adoptada por el PSC en algún momento de nuestra historia. La compleja, y rica, relación que mantenemos los socialistas (entre el PSOE y el PSC) ha suministrado el escenario descrito, y sin duda lo suministrará en el futuro.

Esto es así por la historia de nuestras organizaciones y por la relación, también histórica, que mantenemos (espero que por mucho tiempo). En realidad, es así también dentro del propio PSOE, donde nuestro funcionamiento federal permite y garantiza este tipo de controversias. Recuerdo ahora las discrepancias, por poner un ejemplo, con el PSPV-PSOE acerca de su voluntad de concurrir con Compromís en las últimas elecciones, o la decisión, al margen del acuerdo del Comité federal del PSOE, de formar parte del gobierno de la ciudad de Valencia. Es decir, la diversidad supone en muchas ocasiones duros debates, flexibilidad en otras y unidad siempre.

Dos son las variables principales de la relación y colaboración entre el PSOE y el PSC. La política y la orgánica. En lo político, se sustancian en que el PSC mantiene un espacio propio de decisión en Cataluña, pactado -en lo principal- con el PSOE. En lo orgánico, se basan en la participación del PSC en el PSOE mediante una fórmula eficaz, justa y productiva para ambas organizaciones.

Estos días, como en otras ocasiones similares ha ocurrido, se debate acerca de qué manera pueden optimizarse esas relaciones. Creo que es un debate certero. Pero creo que no es ni el momento ni el contexto político adecuado para llevarlo a cabo. Justo después del desgarro que todavía sufre el PSOE por los acontecimientos pasados y por las decisiones adoptadas en las últimas semanas. Y justo antes de la celebración de un Congreso federal. Es tan evidente este último argumento que no emplearé más líneas en desarrollarlo.

Es mejor que lo empleemos en el fondo de la cuestión. Lo que se dirime es cómo preservar la autonomía organizativa del PSC como partido sin que ésta cause perjuicio alguno al PSOE o a sus intereses por un lado. Por otro, que el PSC sea un partido federalista, nunca soberanista, y que el PSOE profundice ese federalismo, sin escorarse: ni a un centralismo en retirada, ni a un confederalismo (en nuestro funcionamiento interno) muy peligroso. Y por último, se trata de que ambas organizaciones sigamos manteniendo una relación y una dinámica que permita forjar un espacio mayoritario reformista y de izquierdas en España, con el concurso central de Cataluña.

En mi opinión, eso es de lo que hablamos, y para debatir, pero bien, sobre esos puntos, tanto el PSC como el PSOE necesitamos un contexto adecuado y un momento oportuno: el propio Congreso federal o inmediatamente después del mismo. Si hacemos de nuestra relación una cadena de decisiones precipitadas y más pegadas a intereses orgánicos particulares y no generales, como a veces parece que quiere impulsar el órgano provisional y quienes lo sustentan, cometeremos (cometerán) un error cuya responsabilidad tendrá que ser asumida en el futuro.

Lo mejor para el socialismo, en mi opinión, reitero, es escoger primero los objetivos que debemos marcarnos para, después, en torno a ellos, perfilar y mejorar la relación y colaboración entre el PSOE y el PSC. Aporto tres de forma muy sucinta.

  • Uno. Discutir los fines e instrumentos de la socialdemocracia en España en el siglo XXI. Porque somos un proyecto mayoritario pensado para defender el progreso, el bienestar y las oportunidades, los derechos y las libertades.
  • Dos. Impulsar la reforma constitucional para alcanzar la España federal en una Europa federal. Dos pasos importantes se dieron bajo los mandatos de Rubalcaba (Granada, 6/7/2013) y Sánchez (Madrid, 28/10/2015). Demos el paso definitivo
  • Tres. Modernizar nuestras estructuras internas. Debemos adaptarlas al tiempo actual. Urge.

 

“Unida en la diversidad” es la divisa de la Unión Europea desde el año 2000. Bien podría servirnos de ejemplo y de estímulo para acometer el trabajo pendiente que nos espera al PSOE y al PSC. Puede ser una buena guía para fortalecer nuestros lazos y nuestra relación: unida en la diversidad.

 

Artículo publicado el 18/11/2016 en El Huffington Post

Hagamos de la necesidad virtud

Arranca una legislatura de muchas incógnitas y de muy pocas certezas. Todo está por hacer. Más que nunca en esta ocasión. Conocen bien los lectores mi posición y la de los socialistas riojanos en torno a la investidura de Rajoy. Pero permítanme una breve digresión inicial. El PSOE tiene una obligación, un reto: liderar la oposición, contundente y constructiva a la vez. Y tejer, al mismo tiempo, la alternativa a la derecha. Tengo confianza en que lograremos ese propósito, así se lo traslado a ustedes, pero a condición de que en breve un congreso federal del PSOE, y sucesivos congresos autonómicos, renueven y fortalezcan el proyecto del PSOE. No hay excusas, esa convocatoria es inaplazable. Proceso que debe ponerse en marcha ya, y que es compatible con un debate profundo y sereno. Siempre ha sido así.

Esas condiciones de novedad de las que hablaba al principio debemos trasladarlas también a La Rioja. Ni un segundo que perder, hagamos de la necesidad virtud. Tantas veces recordamos la indolencia con la que el PP trata, con la complicidad y sumisión de Ceniceros y Sanz, a La Rioja que la insistencia quizá haga perder la eficacia del mensaje mismo. Por eso hoy recurro a un dato: 16.1 %. Ese es el nivel de ejecución de los presupuestos de 2016 en nuestra Comunidad, el quinto más bajo de toda España. Dirán que, claro, porque el Gobierno estaba en funciones. Efectivamente, en funciones estaba para las otras 14 comunidades y ciudades autónomas que nos superan en nivel de gasto ejecutado. Luego indolencia.

Llegados a este punto, me pregunto si seremos capaces de afrontar y empezar a resolver el gran problema al que nos enfrentamos como colectivo, como sociedad, como región. Los socialistas creemos que sí. Y lo creemos porque el diagnóstico empieza a ser compartido por una mayoría de riojanos. Perdemos peso económico, industrial sobre todo, población, estamos fuera del mapa principal de infraestructuras de comunicación, sin ambición científica o cultural específica…etc., es decir: estamos a gusto en una cuesta abajo permanente que nos lleva a la decadencia y a la inercia, a la resignación, nuestro gran problema.

Aprovechemos esta legislatura, diputada de Podemos y miembros de Ciudadanos, para marcar el camino de las soluciones y de las iniciativas. En la inercia y en la indolencia poco vamos a encontrar de positivo. Por nuestra parte, los socialistas riojanos planteamos, grosso modo, los tres grandes campos de actuación para revertir el camino de la resignación en un camino de oportunidad y de avance.

Primero, la industrialización y el empleo. Urge una actuación concreta en nuestra tierra. Necesitamos empleo, empleo de calidad, y eso exige potenciar nuestro menguante tejido industrial, en una situación cada vez más crítica.

La Rioja tiene que ser un espacio en el que se pueda creer y donde se pueda volver a crecer. El futuro de nuestra Comunidad pasa por revitalizar una política industrial a la deriva que sabe más de cierres y abandono que de creación de empleo.

Segundo, las infraestructuras de comunicación. Debe ser la legislatura, por fin, de la alta velocidad: de su planificación definitiva y de la programación, razonable, de su puesta en marcha. Reitero aquí la necesidad de alcanzar un pacto social y político de región en esta materia. Y la legislatura que vea hecha realidad la ronda sur de Logroño, así como, al menos, las variantes principales de la duplicación de la Nacional 232. Se dan condiciones para que sea la legislatura que confirme al eje del Ebro como la zona de natural expansión y de plena realización de las potencialidades de la Comunidad.

Y tercero, la educación. Sobre todo la universitaria. Nuestras posibilidades son inmensas en este campo. Financiar el gasto corriente del campus no es suficiente. Es lo mínimo exigible. La ambición pasa por favorecer grandes proyectos de investigación, orientados a la especialización y a la internacionalización, que atraigan alumnado y profesorado y se conviertan en polos de innovación y conocimiento, en pilares de la nueva economía que nos está esperando.

Los socialistas no nos resignamos, sabemos que el futuro requiere empleos, industria y una educación de calidad como la que tiene que prestar la Universidad de La Rioja, que deber ser la punta de lanza de nuestro desarrollo en un futuro inmediato.

Es por tanto una legislatura para que las distintas fuerzas de la oposición riojana, estén o no en el Parlamento nacional, actuemos con sentido de responsabilidad regional, al margen de acuerdos suscritos, aquí o allí, o de estrategias previas, para resolver el gran problema que nos acecha desde hace tiempo: la mutación en una Comunidad con más pasado que futuro. Defendamos pues el futuro.

Artículo de opinión en Diario La Rioja el 06/11/2016

Acepto, pero no comparto. Sigo, para cambiar el PSOE

En marzo del año 2000 me afilié al Partido Socialista. Desde entonces milito en el que considero mejor espacio político para transformar la sociedad que ha existido nunca en España. También desde entonces, he participado en el partido para cambiarlo, para abrirlo, para mejorarlo, para hacer de él cada vez más un espacio político plenamente adaptado al siglo XXI y a la sociedad española actual. Es decir, más útil a la mayoría social de nuestro país. Ese ha sido siempre el sentido de mi militancia.

He ocupado, y ocupo todavía, puestos de responsabilidad en el PSOE. También candidaturas, y soy actualmente diputado por mi tierra, La Rioja. Tanto como militante como dirigente del partido he defendido, y defenderé, que el Partido Socialista debe tener como única referencia a la mayoría social de España, al interés general. Y he defendido, y defenderé, que la organización de nuestro partido y el cumplimiento de sus decisiones, adoptadas en los órganos legítimos, son la garantía de la eficacia y el éxito de nuestras políticas, proyectos y programas.

Como ya he escrito recientemente, creo que la decisión adoptada en el comité federal del pasado 23 de octubre es legítima. Incluso estando ciertamente deslegitimada al no haber consultado a la militancia, opción no obligada, pero lógica y necesaria, por cuanto estábamos cambiando, de forma indirecta, un compromiso electoral del partido. Y eso es así, porque nuestra abstención es dejar gobernar al PP y a Rajoy. No se les apoya, pero se les deja. Incumplimos nuestra palabra y desoímos a la militancia, en mi opinión, y además no le damos la oportunidad de opinar, como hubiera sido lo deseable.

El PSOE ha decidido pues que la mejor opción es la abstención, para desbloquear la situación política y evitar terceras elecciones. No lo comparto. Nada de ello. Me he opuesto a dicha decisión. Creo que mantener el no era lo mejor para el PSOE y para España. Pero me incumbe, pues la decisión adoptada en un comité federal es la decisión del partido, y repito que a pesar de no haber consultado a la militancia, gravísimo error cometido por el órgano provisional que dirige el partido y la mayoría del comité que le apoya, es la posición del partido. Torpemente, no han querido después aplicar esta decisión de una forma inteligente, para evitar más desgarro y división. Con la abstención del mínimo de diputados necesario hubiera bastado. Torpe y, quién sabe, interesada aplicación de la decisión.

En suma, creo que es un error. No comparto la decisión, posiblemente tampoco es compartida por la mayoría de los militantes y votantes del PSOE, pero acepto que es la decisión adoptada de acuerdo a la legalidad del partido, la misma que yo he defendido cuando he tenido responsabilidades cuando se quería violentar la misma (no hace mucho ante una avalancha de dimisiones de miembros de la CEF).

Durante los pasados días he pedido a la militancia que se quede, a los simpatizantes que se afilien y a los votantes que militen. Es el camino de la esperanza.

Tras el comité federal del uno de octubre y el viraje progresivo del partido hacia la abstención he dudado de si dar un paso atrás era lo más correcto en este momento. Lo he pensado. Y he concluido que lo correcto es lo contrario. Seguir y luchar para cambiar este partido y reforzar su papel en España.

Sí, hay que seguir. Militando y en las responsabilidades que cada uno tenga. Y hay que luchar. El PSOE debe preservar su autonomía, trastocada y desdibujada en las últimas semanas, debe profundizar su democratización (nunca más las bases pueden ser ignoradas en decisiones como la que hemos tomado), debe mejorar su funcionamiento federal y evitar una confederalización peligrosa, y, sobre todo, debe renovar sus cuadros dirigentes y adaptarse a la realidad española y a la sociedad española actual. Si no nos adaptamos a la España actual, no podemos servir a la España actual.

En breve habrá un congreso en el PSOE, que será una oportunidad. Todos debemos seguir y muchos tienen que venir para que sea el momento del verdadero cambio que necesita nuestro partido para ser más útil a los ciudadanos y, concretamente, a la mayoría social de izquierdas.

Pedro Sánchez acaba de anunciar que renuncia a su acta de diputado. Toma una decisión muy respetable en lo personal y muy responsable en lo político, tal como acaba de explicar.

Termino estas líneas con un agradecimiento por su trabajo y sobre todo por su compromiso, que permanece. Como dice Sabina, se va, pero se queda. Y esa es una buena noticia, la única buena noticia de hoy.

La Rioja

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