Ganar al regreso

Es una evidencia ya a estas alturas que la crisis financiera mundial estructural, de sistema, ha causado unos daños en las economías reales, cuyo mayor impacto ha sido aumentar la desigualdad entre las distintas sociedades en el ámbito global, y también en el seno de las sociedades mismas. Las oportunidades han retrocedido y las expectativas individuales de prosperidad, progreso y futuro, protegidas en un marco más amplio (llamémosle país, Estado, comunidad, familia…etc.) han retrocedido con ellas. Por eso, a estas alturas podemos afirmar no sólo que el progreso no es permanente o inevitable, sino que el regreso le está ganando la batalla.

Tras la victoria de Trump y la extensión del uso y conocimiento de la posverdad, pareciera que hayamos despertado de repente en un mundo ajeno al que hemos construido. Y estamos construyendo. Aludía al inicio a la crisis, por ser la causa madre de cuantas se hallan en el origen del actual estado de cosas, y como nos enseña la historia, no debiéramos olvidar que las crisis no son solo una amenaza, también son una oportunidad.

La principal amenaza de la crisis la estamos sufriendo en forma de desigualdad y, por tanto, de regresión en las condiciones de vida, pero sobre todo en forma de crisis política que desgasta y erosiona el funcionamiento de la democracia y de las instituciones, y que arrincona al sistema de partidos bajo las peligrosas formas del populismo en sus distintas variantes y del nacionalismo. Así, populismo y nacionalismo, por separado o juntos, son una mezcla explosiva, como bien conocemos en la historia reciente de nuestras sociedades.

Entre los primeros tiempos donde se invocó la responsabilidad, los siguientes en los que el estupor y la tendencia a la espera paciente sustituyeron a la determinación necesaria, ha llegado el momento de la reacción definitiva. Porque la crisis política en la mayoría de las sociedades occidentales, por emplear un término homogéneo y suficientemente abarcador, necesita de una reacción, la oportunidad, que camine en la dirección que en el pasado han seguido las soluciones de progreso: una oferta social y política nueva que pueda ser comprendida y aceptada por la mayoría de la sociedad: las clases medias empobrecidas, las clases trabajadoras y las clases que están saliendo del sistema, empujadas por la crisis.

La socialdemocracia como producto político y el federalismo como sistema de convivencia (más allá de las formas políticas de los estados-nación) fueron las dos grandes palancas sobre las que se asentaron después el Estado del bienestar y el de derecho en su plenitud. En mi opinión, sobre las dos mismas palancas hemos de construir esa nueva oferta política y social.

Hoy, el regreso está ganando, y ni siquiera hay un empeño sólido (la candidatura de Clinton como último ejemplo palmario) de tomarnos en serio la necesidad de administrar un tiempo de reacción, que debe ser contundente, a la altura de la amenaza. Un tiempo para adaptar a la socialdemocracia y que así se reconcilie, empezando por la izquierda, con la mayoría social. Es la única forma de ganarle al regreso que, por ahora, recuerden, va ganando.

El italiano Renzi parece ir en esa dirección. El próximo domingo se libra una batalla muy importante en la guerra entre el progreso y el regreso. La pelota está en el tejado de los italianos esta vez. Ojalá el lunes podamos celebrar que el punto de inflexión en favor del progreso ha comenzado.

 

Artículo de opinión publicado el 02/12/2016 en el Huffington Post 

Unidos en la diversidad

Creo que casi todos los dirigentes del PSOE (cuantos han sido y serán) han recibido con muestras de sorpresa primero, y enfado después, alguna determinada decisión adoptada por el PSC en algún momento de nuestra historia. La compleja, y rica, relación que mantenemos los socialistas (entre el PSOE y el PSC) ha suministrado el escenario descrito, y sin duda lo suministrará en el futuro.

Esto es así por la historia de nuestras organizaciones y por la relación, también histórica, que mantenemos (espero que por mucho tiempo). En realidad, es así también dentro del propio PSOE, donde nuestro funcionamiento federal permite y garantiza este tipo de controversias. Recuerdo ahora las discrepancias, por poner un ejemplo, con el PSPV-PSOE acerca de su voluntad de concurrir con Compromís en las últimas elecciones, o la decisión, al margen del acuerdo del Comité federal del PSOE, de formar parte del gobierno de la ciudad de Valencia. Es decir, la diversidad supone en muchas ocasiones duros debates, flexibilidad en otras y unidad siempre.

Dos son las variables principales de la relación y colaboración entre el PSOE y el PSC. La política y la orgánica. En lo político, se sustancian en que el PSC mantiene un espacio propio de decisión en Cataluña, pactado -en lo principal- con el PSOE. En lo orgánico, se basan en la participación del PSC en el PSOE mediante una fórmula eficaz, justa y productiva para ambas organizaciones.

Estos días, como en otras ocasiones similares ha ocurrido, se debate acerca de qué manera pueden optimizarse esas relaciones. Creo que es un debate certero. Pero creo que no es ni el momento ni el contexto político adecuado para llevarlo a cabo. Justo después del desgarro que todavía sufre el PSOE por los acontecimientos pasados y por las decisiones adoptadas en las últimas semanas. Y justo antes de la celebración de un Congreso federal. Es tan evidente este último argumento que no emplearé más líneas en desarrollarlo.

Es mejor que lo empleemos en el fondo de la cuestión. Lo que se dirime es cómo preservar la autonomía organizativa del PSC como partido sin que ésta cause perjuicio alguno al PSOE o a sus intereses por un lado. Por otro, que el PSC sea un partido federalista, nunca soberanista, y que el PSOE profundice ese federalismo, sin escorarse: ni a un centralismo en retirada, ni a un confederalismo (en nuestro funcionamiento interno) muy peligroso. Y por último, se trata de que ambas organizaciones sigamos manteniendo una relación y una dinámica que permita forjar un espacio mayoritario reformista y de izquierdas en España, con el concurso central de Cataluña.

En mi opinión, eso es de lo que hablamos, y para debatir, pero bien, sobre esos puntos, tanto el PSC como el PSOE necesitamos un contexto adecuado y un momento oportuno: el propio Congreso federal o inmediatamente después del mismo. Si hacemos de nuestra relación una cadena de decisiones precipitadas y más pegadas a intereses orgánicos particulares y no generales, como a veces parece que quiere impulsar el órgano provisional y quienes lo sustentan, cometeremos (cometerán) un error cuya responsabilidad tendrá que ser asumida en el futuro.

Lo mejor para el socialismo, en mi opinión, reitero, es escoger primero los objetivos que debemos marcarnos para, después, en torno a ellos, perfilar y mejorar la relación y colaboración entre el PSOE y el PSC. Aporto tres de forma muy sucinta.

  • Uno. Discutir los fines e instrumentos de la socialdemocracia en España en el siglo XXI. Porque somos un proyecto mayoritario pensado para defender el progreso, el bienestar y las oportunidades, los derechos y las libertades.
  • Dos. Impulsar la reforma constitucional para alcanzar la España federal en una Europa federal. Dos pasos importantes se dieron bajo los mandatos de Rubalcaba (Granada, 6/7/2013) y Sánchez (Madrid, 28/10/2015). Demos el paso definitivo
  • Tres. Modernizar nuestras estructuras internas. Debemos adaptarlas al tiempo actual. Urge.

 

“Unida en la diversidad” es la divisa de la Unión Europea desde el año 2000. Bien podría servirnos de ejemplo y de estímulo para acometer el trabajo pendiente que nos espera al PSOE y al PSC. Puede ser una buena guía para fortalecer nuestros lazos y nuestra relación: unida en la diversidad.

 

Artículo publicado el 18/11/2016 en El Huffington Post

Hagamos de la necesidad virtud

Arranca una legislatura de muchas incógnitas y de muy pocas certezas. Todo está por hacer. Más que nunca en esta ocasión. Conocen bien los lectores mi posición y la de los socialistas riojanos en torno a la investidura de Rajoy. Pero permítanme una breve digresión inicial. El PSOE tiene una obligación, un reto: liderar la oposición, contundente y constructiva a la vez. Y tejer, al mismo tiempo, la alternativa a la derecha. Tengo confianza en que lograremos ese propósito, así se lo traslado a ustedes, pero a condición de que en breve un congreso federal del PSOE, y sucesivos congresos autonómicos, renueven y fortalezcan el proyecto del PSOE. No hay excusas, esa convocatoria es inaplazable. Proceso que debe ponerse en marcha ya, y que es compatible con un debate profundo y sereno. Siempre ha sido así.

Esas condiciones de novedad de las que hablaba al principio debemos trasladarlas también a La Rioja. Ni un segundo que perder, hagamos de la necesidad virtud. Tantas veces recordamos la indolencia con la que el PP trata, con la complicidad y sumisión de Ceniceros y Sanz, a La Rioja que la insistencia quizá haga perder la eficacia del mensaje mismo. Por eso hoy recurro a un dato: 16.1 %. Ese es el nivel de ejecución de los presupuestos de 2016 en nuestra Comunidad, el quinto más bajo de toda España. Dirán que, claro, porque el Gobierno estaba en funciones. Efectivamente, en funciones estaba para las otras 14 comunidades y ciudades autónomas que nos superan en nivel de gasto ejecutado. Luego indolencia.

Llegados a este punto, me pregunto si seremos capaces de afrontar y empezar a resolver el gran problema al que nos enfrentamos como colectivo, como sociedad, como región. Los socialistas creemos que sí. Y lo creemos porque el diagnóstico empieza a ser compartido por una mayoría de riojanos. Perdemos peso económico, industrial sobre todo, población, estamos fuera del mapa principal de infraestructuras de comunicación, sin ambición científica o cultural específica…etc., es decir: estamos a gusto en una cuesta abajo permanente que nos lleva a la decadencia y a la inercia, a la resignación, nuestro gran problema.

Aprovechemos esta legislatura, diputada de Podemos y miembros de Ciudadanos, para marcar el camino de las soluciones y de las iniciativas. En la inercia y en la indolencia poco vamos a encontrar de positivo. Por nuestra parte, los socialistas riojanos planteamos, grosso modo, los tres grandes campos de actuación para revertir el camino de la resignación en un camino de oportunidad y de avance.

Primero, la industrialización y el empleo. Urge una actuación concreta en nuestra tierra. Necesitamos empleo, empleo de calidad, y eso exige potenciar nuestro menguante tejido industrial, en una situación cada vez más crítica.

La Rioja tiene que ser un espacio en el que se pueda creer y donde se pueda volver a crecer. El futuro de nuestra Comunidad pasa por revitalizar una política industrial a la deriva que sabe más de cierres y abandono que de creación de empleo.

Segundo, las infraestructuras de comunicación. Debe ser la legislatura, por fin, de la alta velocidad: de su planificación definitiva y de la programación, razonable, de su puesta en marcha. Reitero aquí la necesidad de alcanzar un pacto social y político de región en esta materia. Y la legislatura que vea hecha realidad la ronda sur de Logroño, así como, al menos, las variantes principales de la duplicación de la Nacional 232. Se dan condiciones para que sea la legislatura que confirme al eje del Ebro como la zona de natural expansión y de plena realización de las potencialidades de la Comunidad.

Y tercero, la educación. Sobre todo la universitaria. Nuestras posibilidades son inmensas en este campo. Financiar el gasto corriente del campus no es suficiente. Es lo mínimo exigible. La ambición pasa por favorecer grandes proyectos de investigación, orientados a la especialización y a la internacionalización, que atraigan alumnado y profesorado y se conviertan en polos de innovación y conocimiento, en pilares de la nueva economía que nos está esperando.

Los socialistas no nos resignamos, sabemos que el futuro requiere empleos, industria y una educación de calidad como la que tiene que prestar la Universidad de La Rioja, que deber ser la punta de lanza de nuestro desarrollo en un futuro inmediato.

Es por tanto una legislatura para que las distintas fuerzas de la oposición riojana, estén o no en el Parlamento nacional, actuemos con sentido de responsabilidad regional, al margen de acuerdos suscritos, aquí o allí, o de estrategias previas, para resolver el gran problema que nos acecha desde hace tiempo: la mutación en una Comunidad con más pasado que futuro. Defendamos pues el futuro.

Artículo de opinión en Diario La Rioja el 06/11/2016

Acepto, pero no comparto. Sigo, para cambiar el PSOE

En marzo del año 2000 me afilié al Partido Socialista. Desde entonces milito en el que considero mejor espacio político para transformar la sociedad que ha existido nunca en España. También desde entonces, he participado en el partido para cambiarlo, para abrirlo, para mejorarlo, para hacer de él cada vez más un espacio político plenamente adaptado al siglo XXI y a la sociedad española actual. Es decir, más útil a la mayoría social de nuestro país. Ese ha sido siempre el sentido de mi militancia.

He ocupado, y ocupo todavía, puestos de responsabilidad en el PSOE. También candidaturas, y soy actualmente diputado por mi tierra, La Rioja. Tanto como militante como dirigente del partido he defendido, y defenderé, que el Partido Socialista debe tener como única referencia a la mayoría social de España, al interés general. Y he defendido, y defenderé, que la organización de nuestro partido y el cumplimiento de sus decisiones, adoptadas en los órganos legítimos, son la garantía de la eficacia y el éxito de nuestras políticas, proyectos y programas.

Como ya he escrito recientemente, creo que la decisión adoptada en el comité federal del pasado 23 de octubre es legítima. Incluso estando ciertamente deslegitimada al no haber consultado a la militancia, opción no obligada, pero lógica y necesaria, por cuanto estábamos cambiando, de forma indirecta, un compromiso electoral del partido. Y eso es así, porque nuestra abstención es dejar gobernar al PP y a Rajoy. No se les apoya, pero se les deja. Incumplimos nuestra palabra y desoímos a la militancia, en mi opinión, y además no le damos la oportunidad de opinar, como hubiera sido lo deseable.

El PSOE ha decidido pues que la mejor opción es la abstención, para desbloquear la situación política y evitar terceras elecciones. No lo comparto. Nada de ello. Me he opuesto a dicha decisión. Creo que mantener el no era lo mejor para el PSOE y para España. Pero me incumbe, pues la decisión adoptada en un comité federal es la decisión del partido, y repito que a pesar de no haber consultado a la militancia, gravísimo error cometido por el órgano provisional que dirige el partido y la mayoría del comité que le apoya, es la posición del partido. Torpemente, no han querido después aplicar esta decisión de una forma inteligente, para evitar más desgarro y división. Con la abstención del mínimo de diputados necesario hubiera bastado. Torpe y, quién sabe, interesada aplicación de la decisión.

En suma, creo que es un error. No comparto la decisión, posiblemente tampoco es compartida por la mayoría de los militantes y votantes del PSOE, pero acepto que es la decisión adoptada de acuerdo a la legalidad del partido, la misma que yo he defendido cuando he tenido responsabilidades cuando se quería violentar la misma (no hace mucho ante una avalancha de dimisiones de miembros de la CEF).

Durante los pasados días he pedido a la militancia que se quede, a los simpatizantes que se afilien y a los votantes que militen. Es el camino de la esperanza.

Tras el comité federal del uno de octubre y el viraje progresivo del partido hacia la abstención he dudado de si dar un paso atrás era lo más correcto en este momento. Lo he pensado. Y he concluido que lo correcto es lo contrario. Seguir y luchar para cambiar este partido y reforzar su papel en España.

Sí, hay que seguir. Militando y en las responsabilidades que cada uno tenga. Y hay que luchar. El PSOE debe preservar su autonomía, trastocada y desdibujada en las últimas semanas, debe profundizar su democratización (nunca más las bases pueden ser ignoradas en decisiones como la que hemos tomado), debe mejorar su funcionamiento federal y evitar una confederalización peligrosa, y, sobre todo, debe renovar sus cuadros dirigentes y adaptarse a la realidad española y a la sociedad española actual. Si no nos adaptamos a la España actual, no podemos servir a la España actual.

En breve habrá un congreso en el PSOE, que será una oportunidad. Todos debemos seguir y muchos tienen que venir para que sea el momento del verdadero cambio que necesita nuestro partido para ser más útil a los ciudadanos y, concretamente, a la mayoría social de izquierdas.

Pedro Sánchez acaba de anunciar que renuncia a su acta de diputado. Toma una decisión muy respetable en lo personal y muy responsable en lo político, tal como acaba de explicar.

Termino estas líneas con un agradecimiento por su trabajo y sobre todo por su compromiso, que permanece. Como dice Sabina, se va, pero se queda. Y esa es una buena noticia, la única buena noticia de hoy.

A los socialistas

Me dirijo a ti: militante, simpatizante, votante, socialista que dejaste de votar al PSOE hace un tiempo, ciudadano progresista y de izquierdas. Y lo hago como militante y dirigente de este partido, pero sobre todo lo hago como socialista como tú. Porque no es tan distinto lo que sentimos. Ni tan dispar lo que queremos para el futuro.

Lo primero de todo, perdón. Entre todos, algunos con más responsabilidades que otros, hemos ofrecido una imagen bochornosa, que no se corresponde ni con lo que somos ni con lo que defendemos. Por eso, perdón.

Sé que estos días, a muchos de vosotros, os recorre una imparable sensación de desilusión y desasosiego por la decisión que adoptó el comité federal del PSOE el pasado domingo. Sé también que muchos de vosotros estáis pensando en dejar de militar, muchos ya no lo haréis si estabais pensándolo y muchos pensáis en dejar de votarnos o en no hacerlo ya, aunque estabais pensándolo.

Os escribo para que no abandonéis. Para que sigáis y suméis. En momentos como el actual es normal que nos inunde un sentimiento de paso atrás, de dejar el compromiso aparte y abandonar. No lo hagáis, no lo hagamos.

El PSOE sigue siendo el mejor el espacio de participación y de fuerza para transformar la sociedad. La decisión adoptada, sin escucharos a muchos de vosotros, no es buena, pero no es irreversible ni definitiva. Hay un mañana. Y depende de vosotros, de nosotros.

A lo largo de nuestra historia hemos sufrido crisis profundas y dolorosas, pero nos hemos levantado y recuperado. Nuestra historia es nuestra identidad, y también la referencia que nos enseña a no desistir. Porque es vuestro partido, el nuestro.

Dentro de muy poco, un congreso, con la voz y voto de muchos de vosotros,  del partido decidirá el camino a seguir. De ti depende, de todos vosotros, que ese camino sea uno, o en cambio sea otro. Por eso os pido que os quedéis, que no os vayáis. Una mayoría de españoles os necesita, para que contribuyáis a cambiar y a adaptar al PSOE, de una vez por todas, a la realidad actual española, para que siga siendo el partido autónomo por excelencia en España, sin influencias en sus decisiones, para que siga siendo un partido federal y de los militantes, no confederal y de dirigentes.

No puedo garantizaros muchas cosas, pero sí en cambio una: lo que el PSOE deba ser será lo que la mayoría de vosotros decidáis. Este partido tiene mucho que aportar, tiene mucha vida, pero no lo podrá hacer sin la fuerza de vuestro compromiso y de vuestro apoyo.

Gracias por vuestra paciencia y por vuestra comprensión.

La responsabilidad es la coherencia: en defensa del No

Coherencia: actitud lógica y consecuente con los principios que se profesan.

¿Qué es la responsabilidad? La responsabilidad es la coherencia. Y desde la noche del 26 de junio, una mayoría amplísima del partido es consciente de que los votantes de izquierdas, socialistas y progresistas que optaron por la papeleta del PSOE lo hicieron para que el PSOE fuera la alternativa al PP, no para que gobernara con el PP o le dejara gobernar. Hablo del PP, no de Rajoy, del PP. Nuestro rechazo a la investidura de Rajoy es coherente con nuestras promesas, con nuestros principios y con nuestra palabra.

El PSOE debate pasado mañana si cambiar esta posición o mantenerla. Bien es cierto que el debate no se ha planteado nunca en estos términos, pues los partidarios de la abstención (con todo su derecho a defender esta posición) se han movido en términos de ambigüedad. Votaré mantener la posición del No (por responsabilidad y coherencia); eso sí, con la frustración de que no se haya consultado a la militancia sobre esta decisión tan trascendental para España y que traerá consecuencias para el PSOE (catastróficas en caso de virar a la abstención).

Aunque según nuestras normas esta decisión es competencia del Comité federal, hurtar la posibilidad de que las bases del partido se pronuncien (opción que ha rechazado el órgano provisional que dirige ahora el partido) conlleva un riesgo claro y muy peligroso: adoptar una decisión totalmente legítima en lo normativo, pero absolutamente deslegitimada por la militancia del PSOE.

El PSOE, como proyecto autónomo en sus 137 años de historia y trayectoria, ha aprendido (y forma parte de su cultura) que los intereses del partido y los de España son los mismos. Separarlos es un error de enfoque que pagaremos muy caro. Mantener esa coincidencia de intereses es la máxima responsabilidad que puede tener hoy mismo, con esta coyuntura, el partido.

Porque la responsabilidad no es dejar gobernar a Rajoy (para que no haya terceras elecciones se dice), sino que es continuar el proceso de reconciliación con un electorado de izquierdas que está esperando a ese PSOE que se adapte a la sociedad actual y ofrezca una alternativa renovada y moderna. Esa reconciliación es la que nos acerca a posiciones progresistas y de cambio de mayoría social. La abstención en cambio nos lleva al rincón del incumplimiento y a la irrelevancia, ni siquiera a una quiebra en nuestra credibilidad, sino a una pérdida absoluta de confianza por parte de nuestros votantes actuales y potenciales.

Por todo ello, defiendo el No a una nueva investidura de Rajoy y del PP. Y por todo ello, pido desde aquí a todos los militantes que se queden en el partido, y pido a votantes y simpatizantes descontentos con todo lo sucedido en las últimas semanas que se afilien y que hagan valer su voz y su voto en el próximo Congreso (que no puede demorarse nada más que lo imprescindible en lo organizativo) del PSOE. Tome la decisión que tome (legítima y estatutaria) el Comité federal del próximo domingo, serán los militantes quienes decidan el futuro del partido. Y por eso creo que hay todavía una oportunidad para la esperanza.

 

Artículo de opinión publicado el 21/10/2016 en el Huffington Post 

En defensa de los pensionistas y empleados públicos

Es el Gobierno el que está en funciones, no el país. La interinidad del Ejecutivo no es un parapeto para sus ministros, ni debe ser una excusa para la inacción, como parece interpretar Mariano Rajoy este paréntesis. El Parlamento está constituido y abierto a las propuestas de los Grupos Parlamentarios. Conscientes de ello, los socialistas hemos presentado hoy una iniciativa para que el Gobierno en funciones apruebe, en caso de prórroga presupuestaria, el incremento de las pensiones públicas y del personal al servicio de las administraciones públicas y del sector público.

El Gobierno de Mariano Rajoy puede y debe hacerlo.

Ambos colectivos, pensionistas y funcionarios, se han visto particularmente afectados por la crisis. El primero, porque se ha visto sometido a un progresivo empobrecimiento por culpa de las medidas regresivas del PP y el segundo porque ha comprobado cómo sus salarios se han devaluado y perdido poder adquisitivo de forma muy acusada en los últimos años.

Esta iniciativa, oportuna y necesaria, llega al Congreso de la mano del PSOE a la espera de la respuesta del resto de grupos políticos. Espero que sea positiva. Desde aquí, insto a las formaciones de La Rioja representadas en el Parlamento a defender los intereses de los 67.000 pensionistas riojanos y de todos los trabajadores públicos de nuestra Comunidad.

Es una iniciativa útil y justa que hace frente y planta cara a la amenaza –falsa, otra mentira del PP- de no actualizar pensiones y sueldos de funcionarios con la excusa de la interinidad del Gobierno. No es cierto. Puede y debe hacerse para que pensionistas y funcionarios recuperen parte de lo que es suyo y paliar las consecuencias de las malas políticas del PP, tan injustas como ineficaces.

Rajoy olvida a La Rioja

El AVE circula a 310 km/h. Es una velocidad considerable, pero menor a la rapidez con la que vuelan las promesas del PP dejando a su paso una estela de incumplimientos y mentiras. Para Mariano Rajoy, lo prometido nunca es deuda en La Rioja. La última demostración es el documento denominado “150 compromisos para mejorar España” firmado por el PP y Ciudadanos en vísperas de la sesión de investidura que se celebra mañana en el Congreso. No busquen La Rioja en este acuerdo. Para Rajoy, nuestra Comunidad no existe, es un vacío en el mapa de España.

El documento en cuestión ocupa 44 folios divididos en cinco bloques. El primero de ellos –‘Crecimiento económico, competitividad y empleo’- aborda el capítulo de infraestructuras recorriendo un mapa de inversiones que, una vez más, deja La Rioja al margen. El acuerdo reclama impulsar el Corredor Mediterráneo y el Atlántico y agilizar “los trabajos de ejecución de obras estratégicas como el AVE a Galicia y la variante de Pajares entre León y Asturias” por Alta Velocidad. Insisto, no busquen La Rioja; ni está ni se la espera mientras Rajoy esté al frente del Gobierno.

Tan cerca en el tiempo como lejos en sinceridad quedan las promesas del líder del PP en la pasada campaña electoral. “Si al final nuestro partido merece la confianza de los electores, la próxima será para La Rioja la legislatura de la Alta Velocidad”, dijo Rajoy en Logroño. El PP dice, pero nunca hace. La Rioja, en sus manos, es un territorio olvidado.

En muchas ocasiones he denunciado que La Rioja tiene un grave problema de abandono por parte del PP que aumenta año a año, con cada paso en falso, con cada iniciativa que relega a nuestra Comunidad a un segundo plano. La falta de compromiso del PP con nuestro territorio se ha materializado en aislamiento e incomunicación en un grado lacerante.

Ahora, al repasar detenidamente el contenido del acuerdo suscrito entre el PP y Ciudadanos, constatamos que La Rioja vuelve a perder el tren del futuro. Los riojanos, como la Penélope de Serrat, seguimos sentados en el andén esperando un progreso que, con el PP,  siempre pasa de largo.

Por eso, hoy quiero reafirmar nuestro compromiso, el de los socialistas, con la Alta Velocidad, con su paso por La Rioja. Reitero hoy la propuesta de los socialistas riojanos: un acuerdo social y político por el AVE. Será, seguro, la garantía para no quedar al margen del futuro como ayer nos dejaron con el acuerdo entre el PP y Ciudadanos.

Txiki Benegas, el legado vivo

Se cumple hoy un año de la muerte de Txiki Benegas, a quien los socialistas no olvidamos. Hace un año exacto que nos dejó una de las figuras con más amplia trayectoria en la historia reciente del PSOE. Pocos habrá que no sepan bien de quién hablo. Por si acaso, para resumir parte de su recorrido bastaría decir que este socialista vasco eligió siempre el lado del compromiso por difícil que resultara ejercerlo y que no hay nada que le frenara en su empeño de construir un país mejor y más justo. Bien es sabido que lo consiguió.

En una Euskadi ensombrecida por la violencia, Txiki tuvo que elegir a diario entre la libertad o la vida y eligió siempre la libertad. Al conocer la noticia de su muerte, el catedrático Juan José Solozábal, amigo del dirigente socialista desde la infancia, recordaba que nunca le escuchó quejarse de la dureza de su vida como político amenazado por el terrorismo ni le vio presumir de valentía; eso es algo que sólo pueden hacer los muy valientes.

Como he escrito en alguna ocasión, Txiki apostó por la paz y la palabra -con permiso de ese vasco universal que fue Blas de Otero- como herramientas para cambiar una realidad ahogada por la violencia y dejó una huella de paz que aún perdura. “No hay en Euskadi un avance, un impulso, una lucha en la que no esté su mano”, recordaba Patxi López al evocar su talla hace un año.

Artífice de una Euskadi en paz -no olvidemos el esfuerzo y el sacrificio de quienes la han construido-, Txiki Benegas derramó talento y capacidad en todas las responsabilidades públicas que desempeñó con generosidad e inteligencia. Desde la negociación del Estatuto de Gernika a su veteranía en el Congreso de los Diputados, Txiki fue ese político habilidoso capaz de desatar nudos aparentemente imposibles y de abrir puertas históricamente cerradas. Siempre lo recuerdo así. Era la definición de la buena política.

Se cumple hoy un año de su fallecimiento. Los socialistas miramos atrás, evocamos su figura, y miramos también al horizonte inmediato en el umbral de las elecciones vascas del próximo 25 de septiembre, a las que concurrimos como único partido que garantiza la pluralidad y la diversidad de Euskadi y políticas para todos y no sólo para una parte.

La democracia en España y la paz en Euskadi deben mucho a Txiki Benegas. También el PSOE; lejos de olvidar, atesoramos su legado.

Desde hoy, como siempre, traigo La Rioja al Congreso de los Diputados

Hoy se inicia formalmente la XII Legislatura. Comenzamos una nueva andadura y de nuevo tengo la responsabilidad de representar a La Rioja desde un escaño en el Congreso de los Diputados gracias a la confianza del Partido Socialista y de los ciudadanos de mi Comunidad. Es un honor que agradezco y al que intentaré corresponder siempre con exigencia, trabajo y altura de miras.

Ahora tenemos por delante el reto de convertir este nuevo tiempo político en un espacio capaz de encontrar soluciones y respuestas para las legítimas demandas de millones de ciudadanos que piden cambios, mejoras y transformación frente al modelo de injusticia, ineficacia y resignación que el PP ha convertido en su sello.

Desde la responsabilidad que nos corresponde, los socialistas nos comprometemos a no dar la espalda a los muchos retos que nuestro país tiene por delante –comenzando por la creación de empleo- y a mirar a los ojos a los ciudadanos que nos exigen soluciones. Los socialistas somos conscientes de que la negociación, el entendimiento y el diálogo son una demanda que los españoles han vuelto a reclamar en las urnas y sabremos estar a la altura de esta exigencia.

Desde hoy, como siempre, traigo La Rioja al Congreso de los Diputados. Mis primeras iniciativas parlamentarias verán pronto la luz con nuestro territorio  convertido en mi prioridad. Los socialistas seremos en esta Legislatura la punta de lanza de un frente contra el aislamiento, el abandono y la despoblación a la que el PP condena a nuestra Comunidad.

Ese es el compromiso en el que hoy me reafirmo: hacer de La Rioja un lugar donde se pueda volver a crecer y en el que se pueda creer.

La Rioja

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