Adiós a Lola Compairé

Las palabras que sembraste son las mejores flores que se te pueden ofrecer.

Escrito por: lope-de-aguirre 51 comentarios 11 Abr 2008 URL Permanente Tags:

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Enfad

Enfad dijo

Sin querer, buscando otra cosa, me topo con esta desagradable noticia.

¿Qué decir ante quién nunca le faltó una palabra y nos enseñó a hablar y comprender? ¿Qué decir, en un momento como este, de quién dio tanta vida durante ese tiempo en que tuvimos el privilegio de poder disfrutar de sus enseñanzas, aunque estas fueran escasas horas? Con Lola Compairé, el tiermpo se detenía para poder paladearlo de forma más intensa, para en un escaso segundo poder absorver tantas indelebles lecciones, psra recordar. .. Esta noticia me asalta de forma imprevista y, entre otros, me llena de pena por todos aquellos que no tendrán la suerte que en su momento yo tuve de poder participar de sus enseñanzas.

Son más de las 6:00 de una larga jornada. El cansancio, hace unas horas, comenzó a hacer mella en mi. No es el mejor momento para intertar "escribir· algo, ni siquiera para "juntar unas letras" sobre cualquier tema. Sin embargo, Querida Lola, no puedo evitar despedirme de ti con un GRACIAS y hasta algún día; hasta algún día porque quiero creer que podré volver a aprender de ti y otras más podrán hacerlo. Lola, prometeme que, estés donde estés, no dejaras que esa llama vital que te rodeaba se apague y que, de igual manera, seguirás regalando tu saabiduría a quién se cruce contigo en el camino. De verdad, prométemelo, ya que sería tremendamente duro tener que renunciar a "ti".

paz

paz dijo

Hoy parece que el mundo es mucho más pequeño. Querida Lola, tuve la suerte de ser tu alumna durante 4 años, hace ya más de 20; la suerte de descubrir de tu mano, de la mano de tu voz y de tus gestos, el valor de las utopías y de los sueños; y tuve la suerte de poderte decir hace muy poco tiempo todo lo que habías significado en esa parte de mi corazón que me juré no perder nunca. Gracias

Fede

Fede dijo

Adiós, profesora.

Mamen

Mamen dijo

Querida Lola, por desgracia no he tenido el placer de conocerte, pero por alguien muy cercano a ti sabia mucho de tu persona, tu energía y tu pasión por la vida.Y yo me pregunto... porque siempre se van los buenos, la buena gente que tanto tiene para dar y enseñar?. La vida es así de injusta y mas que la vida la muerte, que llega tan sigilosa.
Desde donde estés te mando un beso a ti y a todos los que te querían tanto, que se han quedado sin esa antorcha que tanta luz les daba. Lola ... ahora te voy a pedir una cosa, porfi ,sigue enviando tu energía, para que los tuyos puedan salir de la angustia que les provoca tu falta.
Muchas gracias y otro beso.

José Luis Pérez Pastor

José Luis Pérez Pastor dijo

Muchos de los mejores monumentos son los de la espontaneidad.

Esta mañana mucha gente ha tenido a Lola en el recuerdo. Todo el mundo tenía varias anécdotas de su amabilidad, de su magisterio, de su rompe y rasga.

De Lola pocas cosas se pueden decir más bonitas que las que abren el post de este blog. Ella ayudó a dar voz a muchos pensamientos.

Hasta otra.

maria jose pelayo

maria jose pelayo dijo

Apareciste un dia por Albelda, al grupo de lectura. Ya no te dejamos marchar más. Gustabas llamarnos a cada una con nuestro nombre sin apenas conocernos al principio, La boca se te llenaba diciendo, Mª Jesús, Concha, Amparo, Maribel, Angelines, Mª Bueyo, Ana, Mª Jose, Aurora, Oliva, Yolanda, Elena, Cheli, Blanca, Alicia..., nuestro corazón sonreía con tu ternura, con tu alegria, con tu grandeza.
Un fuerte abrazo de este grupo de lectura de Albelda allá donde estés Lola.

javier

javier dijo

lola qué grande fuiste. esos cuatro años en los marianistas y siempre a tu lado, pues era de los que no podía estar quieto y tenías que tenerme cerca. nunca te olvidaré.

MARISA SOBRON

MARISA SOBRON dijo

LOLA has sido grande en todos los aspectos; como profesora despertando en mí una pasión increíble por un idioma que apenas conocía, como era el francés y como persona dando siempre tus mejores sonrisas, tus mejores consejos......
Me bastaron 4 años en Marianistas , hace ya más de 20, para admirarte y quererte. GRACIAS LOLA HAS DEJADO HUELLA.

Anónimo

Anónimo dijo

¿Alguien sabe si hay algún funeral donde poder acudir a reunirnos todos para rezar por ella?

DESDE SEVILLA

DESDE SEVILLA dijo

Adiós Lola. Los que que te conocimos en tu salsa, con esa visión siempre buena de las cosas, con esa filosofía de vida, de mujer de bien, de profesora como la copa de un pino, solo nos queda gritarte que ¡¡¡NUNCA TE OLVIDAREMOS!!!, que contigo aprendimos a comunicarnos mejor, a relacionarnos mejor, a entendernos mejor y que con todo esto lo único que te podemos decir es que GRACIAS POR TODO, y un FUERTE ABRAZO ALLÁ DONDE ESTÉS.

Amigos

Amigos dijo

Publicado en la prensa el día de la muerte de Lola Compairé:

“A mi amada familia, a mis queridísimas amigas y amigos,
a mis alumnos (maestros para mí de tantas cosas),
a todos los que habéis dado sentido a mi vida:

Os he fallado esta vez
pero estoy segura de que sabréis perdonármelo.
Posiblemente, viajo ahora en dirección a las estrellas.
Y os aseguro que es hermoso sentir
tan cerca vuestra compañía.
Sé que cometo una redundancia
si os digo una vez más
que os quiero con todo mi corazón.
Esté donde esté. Pase lo que pase.
Todavía siempre.

Lola Compairé
10 de abril de 2008

Carcha

Carcha dijo

Se que me voy a acordar de ti todos los dias de mi vida Lola, hemos tenido la desgracia de perderte pero tuve la suerte de ser tu alumna y sobre todo tu vecina. Como me encantaba encontrarme contigo en el portal, siempre tenias algo interesante que decirme, o simplemente la tipica conversacion de ascensor de "hace frio eh?" era en tu boca como poesia a la monotonia del trayecto haste el 3º. Lo echaré de menos.
Nunca te olvidaremos, gracias por todo

Juan Carlos

Juan Carlos dijo

Juan Carlos — 14-04-2008 - 11:41:23 GMT 1
Durante tres cursos tuve la suerte de ser tu alumno, Lola. Recuerdo que en el primero me hipnotizaste, no sólo por esa manera de comunicar y de enseñar en la que eras única, lo que más me gustó de ti fue tu humanidad, tu capacidad de empatizar con cualquiera de nosotros, tus alumnos, de hacernos vibrar, de hacernos sentir capaces de cosas maravillosas. Como alumno jamas sentí una admiración tan grande hacia ningún profesor y como persona me encandilabas. He sentido mucho tu muerte, esperaba poder seguir aprendiendo de ti. Hasta siempre Lola.

Belinda

Belinda dijo

Belinda 11-04-2008
Lola Compaire,se nos ha ido una gran profesional y mejor persona, Mi mas sentido pesame a sus familiares y amigos

Prensa

Prensa dijo

La sala de lectura que próximamente se inaugurará en la Casa de los Periodistas (sede de la Asociación de la Prensa de La Rioja) llevará el nombre de la recién fallecida Lola Compairé, según informó ayer la entidad en una nota. Compairé falleció el miércoles en Logroño.

Para la Asociación de la Prensa de La Rioja, la fallecida «es una figura irremplazable». «Ha sido la mejor maestra, la más oportuna correctora, la asesora siempre dispuesta y, sobre todo, la perfecta amiga», señala el comunicado, en alusión a los cursos que ofrecía con frecuencia para los periodistas asociados. «Sus irrepetibles cursos», recuerda la Asociación de la Prensa de La Rioja, «han ayudado a nuestro colectivo a mejorar el uso de nuestra lengua, esa herramienta que los periodistas empleamos para hacer nuestro trabajo». «Con ella», prosigue la nota, «los periodistas riojanos han aprendido a escribir y a expresarse evitando los vicios del lenguaje periodístico, a moderar debates, a imaginarse ante un gran auditorio sin sentir el inevitable pánico escénico». Desde la Casa de los Periodistas se resalta también unas palabras de la desaparecida profesora: «Lo importante es tener algo que decir».

Por ello, la Junta Directiva de la Asociación de la Prensa anuncia que pondrá el nombre de Lola Compairé a la nueva sala de lectura de la Casa de los Periodistas.

El Correo Digital

El Correo Digital dijo

FALLECE LOLA COMPAIRÉ, UNA DE LAS MEJORES PROFESORAS DE ORATORIA DE ESPAÑA.

La muerte de la logroñesa Lola Compairé ha conmocionado a quienes la trataron con asiduidad, fueron sus alumnos y, especialmente, al mundo de la cultura riojana. Y hay una tristeza colectiva en el seno de los periodistas, a los que ayudó a mejorar su lenguaje, enterrar los tópicos y hablar con cierta propiedad. Lola era una de las mejores profesoras de Oratoria de España y viajó por todo el país para impartir cursos personalizados a colectivos de políticos, jueces, abogados, médicos, o funcionarios.

Licenciada en Filología Francesa, enriqueció el lenguaje de muchos, mejoró la dicción de otros y la ortofonía de quien pedía ayuda profesional. A veces, se instalaba con los periodistas en una casa rural camerana y, como si fuera un juego, usaba métodos eficaces para la mejora del lenguaje, intentando siempre que los participantes se desinhibieran.

La Junta Directiva de la Asociación de La Prensa de La Rioja, en nombre de sus asociados y de todos los alumnos que han compartido sus cursos, ha querido que Lola Compairé continúe con nosotros, en el lugar donde mejor se encontraba, rodeada de sus libros, de sus manuales de estilo, de sus diccionarios. ... Por esa razón, la sala de lectura que próximamente se inaugurará en la tercera planta de la Casa de los Periodistas, llevará el nombre de Lola Compairé.

Hace apenas un mes ofreció una charla, que sería la última. en un centro cultural. ¿De qué? De lo suyo, de los vicios del lenguaje, ante lo cuales siempre estaba vigilante. Descanse en paz.

Diario La Rioja

Diario La Rioja dijo

Amiga
A Lola Compairé

Cuando era joven, si veía que alguien lloraba por la calle, pensaba: “que mal lo está pasando: un amor le hace sufrir”.
Ahora a mi edad, después de tantos sueños deslucidos y de tantos amores vividos, cuando veo a alguien que llora por la calle también imagino otros dolores punzantes, otras pérdidas.
Porque, cerca de ti aprendí que hay otros amores -fuera de los afectos familiares- que nada tienen que ver con el enamoramiento: relaciones profundas y sabrosas pero desprovistas de todas esas interferencias, celos y chaladuras que acompañan a los amores en los que interviene el sexo.
Las dos hemos tenido la suerte de gozar de este tipo de relación: una comunicación profunda, una cómplice hermandad vivida con los ojos abiertos: “amor asexuado, incondicional” sería el título perfecto para una amistad como la nuestra.
Porque vivimos un sincero acercamiento, encuentros en los que la mentira fue innecesaria: casi todo lo sabíamos. Y lo que no se sabía, las dos lo intuíamos. Y lo que no éramos lo suficientemente listas para intuir, nos lo preguntábamos.
Y tus respuestas, amiga, unas veces hicieron temblar lugares que creía ya pacificados, y otras me sacudían los hombros y me sacaban de cualquier marasmo. Y las respuestas, que otras veces tú me pedías, procuraban también espabilarte sin daño (aunque sé que últimamente mis palabras o mis gestos insinuaban mi falta de esperanza ante tu enfermedad).
Y ahora, después de tanto querernos, amiga, tendré que aprender a vivir sin tu compañía. Tendré que aceptar que te quedes para siempre en ese otro lugar que, nos avisabas, estabas empezando a visitar. En otro lado, decías. Otro lado al que no podía acompañarte.
Y hace unos días, tu silencio –hablando desde ese lejano lugar- me enseñó el significado del consuelo: al estar a tu lado sentí perfumes delicados que apaciguan la pena de la pérdida.
Y aspiré contagiada por tu luz. Y sentí una atmósfera cálida que intenté explicarte cómo la sentía, para que percibieras aún con mayor claridad tu fragancia iluminada.
Y también te hablé de la gran actividad de toda tu vida: profesora de las mejores palabras, ayudando a tantos a dar a luz; a darse luz, te dije.
Y en ese momento, por delante de la ventana de la habitación del hospital, pasó una cigüeña –metáfora cultural del nacimiento- dando realismo a mi voz.
Y después de nuestro último encuentro, querida amiga; después de estar a tu lado sintiéndote tan cerca y tan serena, creo que ya sabré cómo atrapar el viento que se escapaba entre tus manos.
Y hoy, alégrate, he aprendido a traspasar tu piel para recoger esa tu fuerza, siempre puesta a disposición de los demás.

Mª Luisa Balda

CAM

CAM dijo

Lola, maestra, amiga:

Somos muchos los alumnos que te esperábamos este año en Madrid y sé que también en Valencia, en Logroño, en Alicante, en Sevilla… En otros sitios ( Pontevedra, Zaragoza, Pamplona, Vitoria, Ávila, Málaga, Murcia, Tenerife, Lanzarote, Barcelona…) te esperaban en los próximos años, porque no podías atendernos a tantos que queríamos aprender y disfrutar de tus enseñanzas. Ahora nos hemos quedado si ti, sin tu sabiduría. Es un día triste para la enseñanza en España, tan necesitada de savia viva y limpia como la tuya. Descansa en paz, Lola Compairé.

Rafael Castillo

Rafael Castillo dijo

Es paradójico que cuando he sabido de la noticia, me haya quedado sin palabras, Perdóname Lola, tú que fuieste la maestra del verbo y que me hiciste divertirme tanto con la oratoria. Tenías el poder de darlo todo sin esfuerzo, ese don que solo las personas celestiales tienen. Ahora te imagino corrigiendo hasta al propio Dios. Tu paso por Málaga dejó una estela que ahora otros estarán disfrutando .....que suerte. TE ECHAREMOS DE MENOS CON TODAS Y CADA UNA DE LAS PALABRAS.

Asociación de la Prensa de La Rioja

Asociación de la Prensa de La Rioja dijo

La sala de lectura que próximamente se inaugurará en la Casa de los Periodistas llevará el nombre de Lola Compairé
Jueves, 10 de abril

-. Lola Compairé era una de las mejores profesoras de Oratoria de nuestro país. Licenciada en Filología Francesa por la Universidad de Zaragoza, su nombre está vinculado dentro y fuera de La Rioja a una intensa y dilatada carrera en la formación de alumnos en Comunicación Oral y Escrita

La noticia de la profesionalidad y originalidad de los cursos de Lola Compairé se extendió rápidamente por toda la geografía nacional. Durante años ha ayudado a hablar, a escribir y a expresarse correctamente a colectivos y profesionales de todos los sectores a lo largo y ancho de toda España: políticos, jueces, abogados, médicos, funcionarios, profesores, administrativos y a muchos periodistas.

Para la Asociación de la Prensa de La Rioja Lola Compairé es una figura irreemplazable. Ha sido la mejor maestra, la más oportuna correctora, la asesora siempre dispuesta y, sobre todo, la perfecta amiga. Sus irrepetibles cursos han ayudado a nuestro colectivo a mejorar el uso de nuestra lengua, esa herramienta que los periodistas empleamos cada día para hacer nuestro trabajo: informar. Con ella, los periodistas riojanos han aprendido a escribir y a expresarse evitando los vicios del lenguaje periodístico, a moderar debates, a imaginarse ante un gran auditorio sin sentir el inevitable pánico escénico, a disimular los inevitables miedos de todo aquel que se enfrenta con responsabilidad al público y sobre todo a tener siempre claro el mensaje: “lo importante, repetía, es tener algo que decir”.

La Junta Directiva de la Asociación de la Prensa de La Rioja, en nombre de sus asociados y de todos los alumnos que han compartido sus cursos, quiere que Lola Compairé continúe entre nosotros en el lugar donde mejor se encontraba, rodeada de sus libros, de sus manuales de estilo, de sus diccionarios…. Por esa razón, la Sala de Lectura que próximamente se inaugurará en la tercera planta de la Casa de los Periodistas llevará el nombre de Lola Compairé.

Asociación de la Prensa de La Rioja

Salvador Navas Rueda

Salvador Navas Rueda dijo

Mi querida Lola... te voy a echar mucho de menos. Tuve la gran fortuna de conocerte, de aprender de ti, de compartir confidencias, risas y lágrimas... como dos buenos amigos. Fuiste un regalo para mí... En las estrellas volveremos a vernos y a charlar y a reir... Hasta siempre Lola! Salva_

Paz Manso de Zúñiga

Paz Manso de Zúñiga dijo

Querida Lola.

Hoy parece que el mundo es mucho más pequeño. Querida Lola, tuve la suerte de ser tu alumna durante cuatro años, hace ya más de veinte; la suerte de descubrir de tu mano, de la mano de tu voz y de tus gestos, el valor de las utopías y de los sueños; y tuve la suerte de poderte decir hace muy poco tiempo todo lo que habías significado para esa parte de mi corazón que me juré no perder nunca. Por eso sé que contigo el tiempo y la ausencia no pueden, porque siempre te he llevado dentro. Gracias.

Paz Manso de Zúñiga.

Mª. Jesús Torralba Díaz de Cerio

Mª. Jesús Torralba Díaz de Cerio dijo

El valor de la palabra

La palabra lo es todo; el principio y el fin.
Ondea en nuestro pecho como símbolo fiel al ser humano.
La razón es la guía más segura para surcar sin miedo sus veredas.
Así nuestra existencia se sustenta y se rige en la palabra.
Comenzamos la vida con un llanto que anuncia nuestra débil esencia.
Organizamos luego nuestro mundo jugando a construirlo con palabras.
Medimos cuanto vamos aprendiendo por el uso apropiado de miles de vocablos. Pretendemos saberlo casi todo nutriéndonos con infinitas voces.
Aprendemos a amar con el más persuasivo de todos los lenguajes.
Inadecuadamente nos herimos con términos que, faltos de cordura, envenenamos.
Recordamos mejor si prenden los recuerdos de aquello que dijimos o que otros nos dijeron.
Esperamos al fin que a nuestra muerte sobreviva el vigor de la palabra.

A Lola Compairé, que me confirmó el valor de la palabra.

Mª. Jesús Torralba Díaz de Cerio

Charo Fernández Manzanal

Charo Fernández Manzanal dijo

Carta a Lola.

Amiga mía: Aunque llevabas enferma unos meses, tu muerte me ha pillado desprevenida y en estos momentos de certeza del “nunca más” sólo puedo rellenar este vacío con algunas frases de agradecimiento.
Agradezco tu valentía para encarar la enfermedad con la que has luchado cada día. Todo lo has hecho fácil. Incluso en los últimos momentos, tu nobleza nos ha permitido afrontarlos como una de tantas despedidas, a la espera del próximo encuentro.
Agradezco tu compañía con la que siempre he contado a pesar de los vaivenes de nuestras vidas. Te doy las gracias por tu infinita generosidad para estar con la ayuda justa en el momento adecuado. Cualquier problema siempre tenía alguna solución con tu apoyo.
Me siento privilegiada por haberte conocido y por los `paseos y charlas interminables que me han acompañado en tantas ocasiones. Agradezco tu risa que servía para desbaratar el dramatismo exagerado de lo cotidiano (ja,ja,ja) y que siempre acompañabas de sabios consejos. Te veré siempre como una compañera valiente, inteligente, guapa, con una vitalidad desbordante y, sobre todo, gran amiga. Y ahora, tus amigas tendremos que aprender a soportar el inmenso hueco que dejas en nuestras vidas.
Allí donde has pasado has cambiado algo de nuestro entorno. Como los genios perduran, y tú lo eres, seguro que sabremos reconocerlo y reconocerte en muchos rincones de esta ciudad y a lo largo de nuestras vidas.
Querida amiga, hasta siempre.

Charo Fernández Manzanal

Almudena Álvarez

Almudena Álvarez dijo

Almudena Álvarez 16-04-2008
Mi más sentido pésar por el fallecimiento de Lola. Tuve el privilegio de asistir a dos de sus cursos y fue un auténtico placer. La opinión fue siempre unánime: era genial como profesora y más aún como persona. Estoy segura de que nos acompañará desde las estrellas.

Videos

Videos dijo

Descanse En Paz, la seguimos recordando de por vida

Publicado en el diario La Rioja (11-4-2008)

Publicado en el diario La Rioja (11-4-2008) dijo

La expresión

POR BERNARDO SÁNCHEZ

Lola Compairé era –es, porque Lola no se apaga- la expresión. Yo no he conocido a nadie que haya utilizado con más luz las palabras. Al principio fue el verbo, pero luego se hizo carne en Lola. Hablo de las palabras en toda su extensión.. Las palabras como las llenaba y las contagiaba ella. Como Lola las convertía en otra cosa: en una de las pocas energías renovables que nos mueven de verdad. Lola era siempre ese concierto en vivo. En Lola, las palabras funcionaban, cosa que no podemos afirmar todos los que hablamos o escribimos. La mayoría sólo utilizamos las palabras, pero Lola las transformaba en aquello para lo que un día fueron alumbradas: una invitación, una seducción, una fiesta de humor y de conocimiento. Las palabras eran para Lola – y en Lola- lo único que nos hacía falta para ser, estar y divertirnos. Aunque una copa de vino nunca sobraba. Además, Lola era el mejor altavoz de sus propias palabras, y muchas veces de las nuestras. Porque la mayoría sólo decimos o escribimos las palabras, pero Lola las ponía en escena. Para cada palabra su teatro. El escenario podía ser grande o de bolsillo, un jardín de verano o el velador de una cafetería. Los llenaba por igual. Lola era el principal escenario. Y no se podía mirar hacia otro lado. Podían ser veinte los espectadores o tú solo. Jugaba, pautaba, dirigía, convirtiendo un encuentro que –en manos de cualquier otro locutor- hubiera pasado por un acto ligero y prescindible en una pieza completa de tres actos. Tres actos de Molière, porque Lola fue una de sus mujeres más sabias. En cuanto a la voz la administraba con un virtuosismo aplicado al efecto, y las circunstancias. Una dulce gravedad en el aparte discreto; una ironía y un genio indestructibles en la opinión pública, una docencia deliciosa en sus clases, una coquetería elegante en el paseo hablado y un festival a los postres, ayunque con Lola eran todo postres. La mayoría nos servimos de palabras huecas, o si no las ahuecamos, pero en Lola no había ni una palabra hueca ni una pregunta retórica. Todo era miga de pan y cuestiones palpitantes. Conocía las palabras por delante, por detrás y por dentro. Pero, además, es que en Lola las palabras no trabajaban para ella, sino para quien le acompañaba. Lola lograba que te conocieras mejor y que supieras que alguien se interesaba realmente por ti.
Nuestra cátedra, nuestra madrina, nuestra oradora. Nuestra amiga Lola. Te guardaremos un amor bimilenario.
Y empiezo a escribir esto –para que no me pille el momento en el que no me salga ni una palabra- en un día como para ti: escandalosamente bueno.

Amigas

Amigas dijo

Lola Compairé Jaime

Vives en :

Pachi
Juana
María
María José
Mariví
Reyes
Mercedes

La Escuela Universitaría de Turismo de La Rioja

La Escuela Universitaría de Turismo de La Rioja dijo

Lola Compairé Jaime

Te fuiste el 10 de abril de 2008

La Escuela Universitaria de Turismo de La Rioja no olvidará nunca tus palabras y tus clases de oratoria. Gracias Lola, por haber participado durante tantos años en nuestro proyecto de formación.

Biografía

Biografía dijo

LOLA COMPAIRÉ

Considerada como una de las mejores expertas en Oratoria de nuestro país, natural de Huesca, falleció en Logroño el 10 de abril de 2008.

ESTUDIOS

Licenciada en Filología Francesa por la Universidad de Zaragoza. Estudió Antropología y Lógica y se especializó en Oratoria.

HISTORIA Y VIDA

Muy vinculada con el mundo de la comunicación recorrió España impartiendo cursos de Oratoria a distintos estamentos profesionales, jueces, abogados, políticos, periodistas, ayudando a perder la timidez, mejorar el lenguaje, la dicción y la ortofonía. El Colegio de Periodistas de Logroño, ciudad en la que residía, impondrá su nombre a una sala de lectura en su nuevo edificio. Colaboradora en Radio Rioja, fue considerada como una de las mayores expertas en el arte de la Oratoria. Sus restos han sido incinerados en Logroño.

maria jose moral

maria jose moral dijo

tia no pude despedirme de ti pero te escribo todos los dias como si estuvieras ami lado te hecho mucho demenos tu icistes k mi sonrisa se alzara y cada vez se esta apagando por k no estas amilado pero se ke tengo k ser fuerte pr que arriba tu me estas cuidando ojalaz llegara eser lo mismo k tu y no una fracasada k es lo k pienso k voy aser ojalaz mis sueños se me cumplieran se k me alludaras tia te kiero mucho bss

Publicado en la prensa

Publicado en la prensa dijo

Atentamente, Lola
POR ANTONIO MORAL *

Algunos piensan que el alma, si existiera, sería algo así como el recuerdo o la impronta que deja cualquier persona en la memoria de quienes le han conocido. Lola Compairé, Lola, no rechazaba esta idea, y para quienes compartimos con ella algunos momentos de su vida es un pensamiento que nos aporta un cierto consuelo dentro del dolor y la rabia que su prematura marcha nos ha dejado.
Cuesta aceptar que un torrente de vitalidad y energía como el que Lola exhibía se haya podido apagar. Todavía en esta última campaña electoral que acaba de terminar, y desde la propia habitación del hospital donde ya se encontraba, tuvo su última intervención radiofónica para hablar sobre oratoria, el arte de expresar las ideas con corrección (en este caso aplicado al lenguaje de los políticos), su oficio y su gran pasión de estos últimos años, que le llevaron a impartir cursos por toda España.
Amiga de sus amigos, conversadora inteligente y apasionada, de verbo brillante, hace unos meses aún se le podía escuchar compartiendo espacio y reflexiones sobre el lenguaje con Juan José Millas, en La Ventana de la SER, o debatiendo sobre la irrupción de las nuevas tecnologías en el mundo de la información en el espacio de noticias Veinticuatro Horas de RNE. Haciendo de la necesidad virtud, Lola había logrado hacerse un hueco a su medida en la enseñanza del uso profesional del lenguaje. De sus cursos solía decir que una cosa era cómo empezaban y otra muy distinta cómo terminaban. En medio no es difícil imaginarse su secreto: esa capacidad de seducción/ persuasión que tan bien sabía ejercer.
Antes de esto, Lola había ejercido esa misma capacidad en el mundo de la televisión, y había demostrado que los conceptos de televisión y cultura no tienen que ser necesariamente opuestos o mal avenidos. Para muchos riojanos, Lola se dio a conocer en su tierra, en la década de los noventa, a través de varios programas de Televisión Española “El cascabel del gato” y “Atentamente” fueron la marca de dos formatos de éxito para una programación cultural arriesgada en un canal autonómico de televisión. No era un proyecto fácil aunque ella hiciera que lo pareciese.
Nos queda su imagen y su recuerdo. Nos quedará siempre su palabra. Un trozo de su alma vivirá entre nosotros mientras seamos capaces de recordarla. Atentamente.

*Ex director de TVE en La Rioja

Publicado en la prensa

Publicado en la prensa dijo

Lola
POR ROBERTYO HOYA

Lola Compairé ha muerto. No digo se ha muerto. Que nadie piense que voy a dibujar una imagen pretendidamente edulcorada, ni de de ella, ni de la existencia: Lola era una mujer meridiana, diáfana hasta los pilares de su condición. Fue profesora de oratoria, la mejor de estos tiempos, lo dicen los expertos. Quienes tuvieron la suerte de ser sus alumnos –en organismos públicos y privados de todas las comunidades autónomas– pueden atestiguarlo. En la última década del siglo pasado, creó su espacio en Televisión Española en La Rioja; fueron programas de contenido fértil y de estilo propio en los que mostró su facultad para llegar al telespectador. Por capacidad y conocimientos pudo estar entre los “grandes”, pero tenía sus propios principios. Llevaba el sentido crítico a flor de piel, fue una gran polemista y lo demostró públicamente, tanto en sus intervenciones esporádicas en la radio como en sus conferencias. Siempre defensora de la igualdad de la mujer y beligerante ante el sectarismo político y económico.

Era una mujer elegante en el fondo, que es la mejor forma de ser elegante en las formas. Era exuberante, de una riqueza construida con la solidez de la sencillez. Pocos dirían que podía vivir con lo justo y, en eso, fue una perfecta embaucadora; como todos, no era perfecta. Al despertarse, necesitaba tanto del café, como del teléfono. Luego, su planning dibujado con pinturas de colores. El lila era su color más distinguido y el blanco, una intuición conceptual. Su regalo: unas flores de campo. Los zapatos: siempre de tacón. El único objeto, el único material que despertó en ella una verdadera pasión fueron las telas: el entretejido, la textura de los hilos, la armonía de los matices... Disfrutaba con la música que conseguía tocar sus sentimientos; admiraba la creación literaria, su libro: El extranjero. Su luz: la del ocaso. Su mejor arma: el lenguaje. Su salvación: la conversación al caer la tarde, siempre con un vaso de vino de La Rioja. “¿Cómo me visto? ¿Qué hago con las manos?” le preguntaban presentadores de televisión, políticos de todos los colores o aspirantes a un puesto de trabajo en el que la imagen y la comunicación verbal forman un papel determinante. Ella les trasladaba el secreto del buen orador, que no es otro –contaba– que el de ser honesto. Lo aprendió de Quintiliano: “No sólo exigimos de él (el orador) la eximia dádiva de hablar, sino todas las virtudes del alma”. Alma: su palabra preferida; que no está nada mal para quien pensaba que todo lo que somos se reduce a la química.

Ella sabía del peso de la existencia, de lo azaroso que es vivir. Conocía el sabor de sentirse a merced de la nada, la desolación de admitir que nadie mira la vida. Por eso creó su propio mundo, una especie de paraíso nihilista en el que nos acogía y nos hacía sentirnos al abrigo de los sin sabores de los días. Incluso, encargó el diseño de una residencia de ancianos para que, en el futuro, los más cercanos estuviésemos juntos hasta el final y, rizando el rizo, cuando intuyó su devenir, nos asignó a cada uno un cuidador o cuidadora que procurara aliviar el dolor de la ausencia. No es ninguna metáfora, de esta manera era Lola: generosa, protectora, infinitamente maternal. Infinito, es una palabra íntima que pronunció frecuentemente, porque no fue una mujer de medias tintas, quiso cuestionarlo todo para saber y vivió rebasando los límites convencionales.

Lola tenía cáncer. Así me describía su estado al principio de la enfermedad: “A ratos la piel me queda lejos del cuerpo, unos milímetros apenas. Se cuela entonces una corriente de polvo helado que no me deja calentarme. Es un estado entre físico y gaseoso: es anímico”. Desde la ventana del hospital donde sufrió, y mucho, los últimos meses, a lo lejos se advertía el horizonte de El León Dormido, se lo dije, ella no podía verlo. Me contestó: “Ya no es lo mismo ¿verdad?”. La vida es cuestión de personas, no de lugares. Por eso, para nosotros, París, su luz, ya no será lo mismo, se ha convertido en un frío y distópico Alphaville. Sin ella ya no será lo mismo Niza, ni Londres, ni Sevilla, ni San Remo, ni Madrid… ni tantos sitios. La ausencia nos invade, su pérdida nos causa, a los que fuimos suyos, un dolor que nos estrangula la respiración; pero no hubiéramos aprendido nada de ella si nos dejáramos arrastrar. La felicidad existe, la desolación también y ninguna de las dos suele durar siempre. El vacío es grande, el legado de ella es inmenso. No molestar, no ser motivo de dolor es lo que siempre procuró. “Ya tengo bastante con llamarme Dolores” –decía. Por eso, ante su muerte debemos hacer frente a la amargura con todas nuestras fuerzas. El descreimiento, la búsqueda del conocimiento, la lucha contra las iniquidades, los quehaceres cotidianos, el empeño en encontrar sosiego, en ser felices y hacer felices, –ella afirmaba que es lo mismo– todo sirve… incluso la fe y quien tenga esa suerte, que la aproveche; les envidiaré y les respetaré, conviene tener amigos hasta en el cielo. Este invento de nacer es así, el tiempo siempre nos alcanza, no hay que dulcificar nada y, a la vez, todo.

En los últimos días Lola se halló entre dos estados anímicos bien diferentes. Primero estuvo constantemente interrogando sobre el estado de su enfermedad y, ante las dudas, se debatió entre “algún pensamiento negro” y la esperanza de volver a la vida, la que fluía más allá de las paredes de su habitación. Cuando al fin supo que el destino la iba a excluir definitivamente, entonces se despreocupó de su cuerpo y sabedora de que todo estaba hecho y dicho, encontró la armonía. Sólo expresó un deseo: que el desenlace fuera cuanto antes. Hasta el último momento estuvo clarividente, imaginativa, recibiendo compañía de los suyos y, a la vez, dándosela, ideando apoyos para el futuro de cada uno, como fue siempre. No le falto la sonrisa, junto a alguna lágrima, “sólo de emoción”, confesó. El ingenio, fuerte, perseverante hasta el final. A su sobrino le dijo: “A ver si me voy a morir ahora, así, delante de ti. ¡Qué vergüenza!”.

Escribo esto a borbotones, que no es una manera decente de escribir, pido perdón por ello. Y termino aquí. Lo hago dirigiéndome a ella, al estilo de las necrológicas de paños calientes, como si me escuchara, como si fuera: Lola, gracias por todo lo que nos enseñaste, lo guardaremos, pasaremos el testigo. Lola, siempre estarás con nosotros. Siempre y nunca.

reyes

reyes dijo

Querida Lola:
Conocerte y no quererte era una auténtica contradicción. Asistí a tus clases en Marianistas de igual manera que muchos adolescentes persiguen a sus fans. Me encantaba tu personalidad arrolladora, tu manera de hablar, no sólo con la voz sino también con las manos, con tus ojos, con todo tu ser. Eras menuda pero... ¡menuda eras!, Lola. Ensañabas utilizando el juego haciendo que todo fuera más sencillo.Gracias, maestra

J y R

J y R dijo

Cerrar podrá mis ojos la postrera
Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora, a su afán ansioso lisonjera;

Mas no de esotra parte en la ribera
Dejará la memoria, en donde ardía:
Nadar sabe mi llama el agua fría,
Y perder el respeto a ley severa.

Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,
Venas, que humor a tanto fuego han dado,
Médulas, que han gloriosamente ardido,

Su cuerpo dejará, no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado.

Publicado en la prensa

Publicado en la prensa dijo

Todavía siempre

VENTANA A LA CALLE
RICARDO ROMANOS

Me alegra la vida el haberte conocido, Lola, todavía siempre, como escribiste en estas páginas en tu guiño, en tu hasta luego, ya nos veremos. Claro que desde siempre ha sido una alegría tenerte por convecina, y mira que llevamos tiempos coincidiendo: que si en Castroviejo portal con portal –no te olvides- casi media vida; que si en Calvo Sotelo saludándonos con la mano de ventana a ventana, otra mitad. Y por medio la calle, siempre el barrio deseable, la vida, el trajín de sus recuerdos, tantos, tantos recuerdos, esas imágenes ya oxidadas donde anidan los ecos de aquellos niños revoltosos y deslumbrados que fuimos, ay, ay, que hemos seguido siendo… Así que no te enfades conmigo y permíteme el dolor, perdona esta desangelada tristeza mía, déjame llorarte aunque sea también otra redundancia. Todavía siempre, sí: esas maravillosas cosas, esos núcleos compactados, esas estrellas de neutrones y palabras donde guardamos la felicidad, el amor y el sentimiento. Allí donde has dicho que es posible que estés ahora, en un titile alejado: noventa mil millones de kilogramos de amor pujando por romper el corazón de una supernova: toda vida siempre, ese camino galáctico, esa nebulosa. Pero no estás, no estarás, hermosa mía, nuestra. Y eso, dios mío, es un horror. Lírico, sí pero un horror: Tú nunca para siempre es otro verso que hace más grande este mi humano purgatorio. Me queda la entereza, ya lo sé, ya nos lo habíamos contado alguna vez mirando el trasluz del vino. La entereza, ya ves, ese ir diciendo adiós con dos cojones, con estilo digno y gayo, a todo lo que se ama, a tanta hermosura finita de la rosa contando uno a uno los pétalos caídos. Pero no hay caballero romano que pueda librarse del abatimiento, ese polvo oscuro, esa cicuta, y en medio de este abril, de esta primavera tumefacta y húmeda para nada, me regala tu muerte con otro vacío más, otra aspereza. No hay derecho, no; no hay derecho más torcido. Ya digo: déjame que te llore, amiga mía, amor. Déjame sentir esta agria melancolía y, diga lo que diga Ángel Compairé, déjame que compre helados hasta envenenarme para que no existan los recuerdos, por favor. No, qué va: no obstante, aún, sin embargo, siempre los recuerdos. Esa luz para siempre, ese remedio sin remedio. Eso sí, tú ahí, tan guapa desde siempre y alegrándome la vida. Aunque jamás te perdonaré que me hayas dejado plantado antes de tiempo. No me pidas comprensión, una esquela es una esquela. Adiós, hasta luego Lolita. ¿Qué tal estás? Hace tiempo que no veo a Gala. A Alain lo vi el otro día. Sí, ya me contaron sus ojos franceses, qué le vamos a hacer. Un beso, un beso, Dolores Compairé. Y llegue a ti, fiel y entero, con un taconazo de los míos. De todos los míos, esos tan nuestros: Calvo Sotelo arriba, Doctores Castroviejo abajo, vecina. El barrio, la vida, ay…

Marcelino Izquierdo

Marcelino Izquierdo dijo

Lola del "alma"

Quizás no haya sido casualidad que Lola Compairé nos dejara precisamente mientras el recién nacido Congreso de los Diputados celebraba el Debate de Investidura. Porque, si bien dominaba con humilde sabiduría el idioma de Cervantes -y también el de Molière-, era una enorme apasionada, como profesional de la palabra, del proceloso lenguaje de los políticos.

Solía argumentar Lola Compairé que, si bien los padres de la patria «conocen y utilizan el discurso persuasivo con el fin de impactar, de emocionar y, con demasiada frecuencia, de manipular a los electores», adolecen de «reflexión, hondura, inteligencia, belleza, claridad y, sobre todo, de mucha sinceridad». Y no le faltaba razón.

Alumna aventajada del gran Marco Fabio Quintiliano -pese a que aseguraba que nunca le llegaría al retórico calagurritano ni a la altura de la sandalia-, era consciente de que comunicar con elocuencia nacía de un don natural, de una capacidad congénita, aunque también precisaba de estudio, de reflexión y de técnica. Como instrumento de poder, abogaba por una oratoria democrática garante de la igualdad entre personas.

Profesora y contertulia ra-diofónica, guionista y presentadora de televisión, oradora y escritora, lingüista y traductora, Lola pasaba por ser una mujer singular e irrepetible, de esas personas que parecen tocadas por un halo de magia, iluminada por un aura de sincera cordialidad.

Porque entre los miles de vocablos que el español o castellano ha alumbrado desde que Per Abbat garabateara sus glosas en los márgenes del emilianense Códice 60, el que más le gustaba a Lola Compairé era el de «alma». Del alma le brotaba esa sonrisa cómplice, ese verbo fluido y hasta lenguaraz, esa carcajada estentórea, esa bonhomía sin impostura, esa vitalidad que desbordaba pasión por todo lo que concernía al ser humano.

Ese alma que siempre permanecerá entre nosotros.

Mª Jesús Gimeno Navarro

Mª Jesús Gimeno Navarro dijo

No era consciente de la admiración que sentía hacia Lola hasta que hoy, leyendo La Rioja en El Moderno, me he enterado de su falta. En fracción de segundo, he pasado de la estupefacción al llanto. Desde mi punto de vista y mis sentimientos, es irrepetible como persona y como profesora. Es una gran pérdida para todos. Un abrazo muy fuerte para todos los que la querían.

Candelas

Candelas dijo

Mi recuerdo de Yoyes es justo del Bachillerato, En muchas clases ocupábamos en el mismo pupitre de dos plazas. Apuntaba maneras: simpática a raudales y un don de gentes increíble. El Señor te acoja en su seno, Yoyes

Publicado en "La Rioja" (22-4-2008)

Publicado en "La Rioja" (22-4-2008) dijo

ESCENARIO COMPAIRÉ
JULIA CIBRIÁN

Era una moceta rellenita y descarada que administraba ademanes, palabras y silencios con la autoridad de quien, con contundencia y astucia, defiende su patrimonio. Su patrimonio era en aquel momento una obra de teatro que en el recuerdo emparento con «Llama un inspector». La mocetilla era 'La Compairé', imagen germinal de una mujer que se abría paso en la vida firmemente asentada en un escenario.

Amiga de mi hermana pequeña desde que llegamos de Burgos, su frecuente presencia llevaba adherido el componente de lo insólito, era un divertido y exclusivo espectáculo. Exclusivamente suyo y mamado de su madre, doña Amalia, y de su incontestable imposición de las buenas maneras y la mejor apariencia, el obligado detalle en el rostro o en el vestir que es la firma física de una persona. Suyo y mamado de la antigua y señorial ironía de don Luis, su padre, y su seria búsqueda de fábulas. Suyo, y compartido con sus hermanos en el piso de Doctores Castroviejo, donde se procedía meticulosamente a la reconversión de cada día en una fiesta.

El Libro de Familia de aquella familia era un asombroso cuento de intriga, que sin aparente orden, con el orden que impone la voluntad de jugar, desplegaba ante los ojos de quien se asomaba capítulos desveladores de todas las fórmulas posibles de la imaginación, la invención y la escenificación. ¿Para qué es la vida, sino para disfrutar de sus recovecos más risueños y atractivos?

'La Compairé' se fue haciendo Lola creyendo que el mundo era la habitación de al lado de su placentaria salita de estar. Lo era en la medida que ella impuso que lo fuera y el mundo se dejó hacer. Hace unos veinte años aceptó un proyecto formativo de la EOI sobre comunicación oral y escrita que a mí me habían encargado y que me llenaba de desgana. Intuía que era lo suyo, aunque yo sólo quería quitármelo de encima. Fue un favor mutuo. Lola descubrió que podía desarrollar a lo grande sus dotes didácticas y dramáticas, gozosamente tocadas por la alquimia de Quintiliano.

Hubo problemas que ella no vio, por tanto, no existieron, porque quedaban al otro lado del espejo, al lado que no refleja: luchas con directivos que, cercanos a la letra con sangre entra, no entendían, y en alguno casos no admitían, el parentesco entre docencia y artes escénicas. Tras muchos bolos por administraciones públicas y entidades financieras de media España, con capitalidad muy especial en Levante, sus alumnos la impusieron, ellos aliviaron el papeleo, hasta el punto de que Lola no necesitó avales de empresas para estar allí, ella era su empresa, ella era el aula, ella era las clases, y cada clase era el personal escenario de su propia representación.

Una obra de teatro paradójica, inaudita: contaba con una indiscutible primera actriz y ni un solo personaje secundario, todos los participantes eran protagonistas de una aventura conjunta, la del aprendizaje. Volvía a casa más exultante que exhausta, incluso cuando decidió compartir el escenario con la quimio, a puro huevo con dos claras, ese color que tan bien le sentaba en el cabello, la firma física del detalle al que ni renunció en la despedida ni creo que haya renunciado ahora que el mutis impuesto -cruel y prematuramente- en el mejor momento de su vida le garantiza esa eternidad posible que es la memoria.

María A.

María A. dijo

No conocí a Lola Compairé, pero después de leer lo que de ella escribe Roberto Hoya, sin saberlo he sido su amiga.

Personal del NH Plaza de Armas

Personal del NH Plaza de Armas dijo

Nos gustaría trasladar a todos sus allegados nuestro más sentido pésame por tan importante perdida.

En las multiples ocasiones que tuvimos la suerte de contar con su presencia entre nuestros clientes siempre se caracterizó por su sencillez y amabilidad con todos nosotros, y eso deja huella a los que estamos acostumbrados a trabajar cara al público.

Publicado en el periódico

Publicado en el periódico dijo

Inventario de préstamos
POR BRUNO GARCÍA DOBARCO*

Siempre creí que no iba a poder devolverte todo lo que me dabas. Y no porque hubiera ya entonces sentencia del tiempo contra ti, querida Lola, sino porque tú solías prestarlo todo, inventando si era preciso lo que no tenías. Ahora me lo has puesto muy difícil, cariño, como hubieras dicho tú. Por eso he decidido escribirlo, para que no se me olvide, para que sepas que lo sé, para que quede constancia – la que nunca tuvimos – para descubrir, aunque tú ya lo supieras, que todos tus préstamos conmigo eran a fondo perdido.
El primer préstamo, sin embargo, no me lo hiciste tú, sino mi madre. Ella supo desde el principio lo caras que estaban las Lolas en el mercadillo de la vida, pero me vio necesitado de brillo y de consejo y decidió compartirte conmigo. Le he dado las gracias muchas veces, pero ahora se las escribo para que a ella tampoco se le olvide lo que le debo. Después vinieron tus préstamos. Lecciones de psicología para opositores a la carrera diplomática; infinitas conversaciones telefónicas, una noche de vinos en la calle Ferraz antes de encontrar la suerte de Valencia; una maleta de ilusión y dignidad para el camino; tus trucos de maga para derrotar a Gracián y a su prudencia en aquel comentario de texto; los árboles que tu talaste para que yo pudiera ver el bosque; la cerveza con fresas en aquel café de Logroño que ya cerraron; tus horribles emparedados, aunque fueran solo de zanahoria rallada; un buen traje bien llevado para el día de autos; dos mil mensajes de móvil en el minuto anterior al examen; tu talento, tu corazón y tu brillo encerrados en tres palabras.
Luego llegaron los demás. Lola, todos los que tú quisiste compartir conmigo. Un hermano a tiempo parcial para que yo pudiera volver a andar entre abrazos y risas; los ojos de las que te adoran desde siempre para que pudiera verlos y aprender; el resto de una familia con nombres que dicen tanto; los cuadros, los libros, la voz; Tu auditorio de febrero en la Gran Vía. Tus medias y tus zapatos.
Tantas cosas, Lola, que casi da vergüenza escribirlas. Y en unos pocos años, porque ya sabes que yo sólo soy un recién llegado a tu nombre. Pero este despacho de ministerio que no pude prestarte se empeña hoy en recordarme hasta dónde me llevaron tus esquemas, hasta dónde empujaron tus palabras, hasta donde me trajeron tus ideas, incluso cuando todo estaba perdido y olvidado. Una parte de este diplomático que hoy te escribe es tuya. Por eso te quiero pedir un último préstamo, también a fondo perdido, para lo que nos queda de viaje: tu voz, Lola, tu nombre.

* Diplomático

Diputación de Alicante

Diputación de Alicante dijo

[14/04/2008]
Prensa y Acontecimientos

Lola Compairé
A lo largo de los 18 años de vida del departamento de formación muchos han sido los profesores que con su colaboración nos han ayudado a formar a los empleados públicos de nuestra provincia.
Muchos de ellos lo han hecho de forma continuada, aportando no sólo sus conocimientos sino su ilusión y su compromiso con la formación y con la función pública. Entre estos últimos queremos destacar a nuestra amiga Lola Compairé que falleció el pasado jueves 10 de abril.
Desde 1999, impartió 31 ediciones de cursos, por lo que han sido 560, los alumnos de nuestra provincia que han tenido la suerte de compartir con ella su pasión por las letras y las buenas formas. Siempre dispuesta, siempre atenta.
Queremos desde aquí rendirle este pequeño homenaje de recuerdo y reconocimiento. Gracias, Lola.

P.S. Como veréis en el siguiente link, la noticia ha conmocionado a todos los que la conocíamos. También tendrás oportunidad de dejar tu mensaje si así lo deseas...
http://blogs.larioja.com/lugares/2008/4/11/adios-lola-compaire

Para más información : Departamento de Formación y Calidad / Departament de Formació i Qualitat

M. Blanco

M. Blanco dijo

Lola Compairé murió el día 10 de abril, el 13 de febrero impartió su última conferencia que tituló “LA ORATORIA IMPOSIBLE”. La sala estaba abarrotada de espectadores, un monitor en el exterior facilitaba la imagen y el sonido a los que no podían entrar. Se trataba de una conferencia pero, por el número y el entusiasmo de quienes asistimos, parecía un espectáculo, un verdadero espectáculo, una fiesta para la inteligencia y para los sentidos. Ya había ocurrido otras veces en otros lugares, “ORATORIA, DEMOCRACIA Y OTROS CUENTOS” fue el título de otra conferencia en la que Lola levantó parecida admiración. En esta última ocasión, la oradora apareció sentada en una silla de ruedas, mostrando esa imagen simpática, cariñosa, exuberante y seductora que tubo siempre. Parecía que el hecho de no andar tuviera que ver con un pequeño esguince o algo parecido, nada hacía presagiar que iba a morir tan pronto, porque la energía, la clarividencia, la ironía, el brío, el ímpetu, la perspicacia, la sonrisa, las muchas sonrisas y el mucho saber nos mantuvo a todos, durante dos horas, pegados a nuestro asiento o en el rincón en el que habíamos conseguido hacernos un hueco.

Con la desaparición de esta mujer tan excepcional hemos perdido mucho. Decir mucho es poco. Este el resumen que anunciaba aquella conferencia irrepetible:

“LA ORATORIA IMPOSIBLE”
Lola Compairé, profesora de Oratoria.
La Oratoria es una disciplina, una técnica y un arte unido al concepto de democracia. Nacida en la polis ateniense como la expresión máxima del pensamiento y la razón humana, ha representado también el intento, casi siempre fallido, de equiparar la voz de todas las personas; la posibilidad –aún utópica– de intercambiar ideas en pie de igualdad.
Como vertiente difuminadora de las diferencias sociales –incluido el juego de poderes entre naciones– y con el objetivo supremo de sustituir por diálogo, la beligerancia y la confrontación violenta, la Oratoria tiene la virtud de ser una materia de vertebración personal, de ensanchamiento intelectual y moral.
A partir de estos supuestos que cimentan la verdadera Oratoria, Lola Compairé se cuestiona en esta charla hasta qué punto naufragan en la actualidad estos nobles objetivos, en qué grado las sociedades democráticas auspician o escamotean la información y el razonamiento de sus ciudadanos.
Basándose en su experiencia como profesora de Oratoria –a cuyos cursos han acudido miles de alumnos en toda España–, y en la observación de los procesos de comunicación social, la ponente compartirá con los asistentes sus dudas, su denuncia de algunas perversiones retóricas, su sospecha de que la práctica real de la Oratoria en tanto que arte para hablar bella, sabia y virtuosamente sea, simplemente, imposible.
Lola Compairé Jaime cursó estudios universitarios de Filología Francesa en la Universidad de Zaragoza, y de Antropología y Lógica en la UNED. Su nombre está vinculado, dentro y fuera de La Rioja, a una intensa y dilatada carrera al servicio de la formación en Comunicación Oral y Escrita de profesionales de todos los ámbitos (hombres y mujeres funcionarios, jueces, abogados, médicos, periodistas…).

Edu

Edu dijo

Descubriste en mi persona lugares y modos que no conocía y que ahora, siempre conscientes, me acompañarán en el devenir de mis días. Tan solo en escasas horas sacaste de mi vida algún miedo que, como persona y profesional, ahora reluce en forma de naturalidad y esencia de mi ser.

Es un placer que me permitas ahora muerta expresar unas pequeñas palabras de desahogo.

Sin necesidad de pena, pero con infinito agradecimiento me acompañarás de por vida.

Becq

Becq dijo

Siempre hay personas que marcan más que otras... ayer me enteré, con gran sorpresa, que había fallecido una de esas personas, que a pesar de haber pasado poco tiempo con ella, me marcó de una forma muy especial. Adiós Lola Compairé.

Desde que yo era muy pequeña, siempre he sentido gran admiración por la gente que "sabía hablar", por esa gente que era dueña de sus palabras y con ellas era capaz de crear un aura de expectación allá donde fuese. Creía que era algo poderoso (y lo sigo creyendo) y que era un don reservado única y exclusivamente para algunos afortunados.

Haciendo, el año pasado, el curso de habilitación de guía turístico, vino a darnos unas clases magistrales Lola Compairé. Yo había oido hablar de ella y estaba deseando que llegasen esos días, con nervios pero también con miedo, puesto que me habían dicho que te hacía hablar en público, algo que me corta bastante. Pero os puedo asegurar que nada de lo que pasó podría haberlo previsto.

Lola, provocativa (en su significado más positivo) en cuanto a la palabra, el gesto y la vestimenta... sencillamente, alucinante.... tenía la facilidad de crear un universo en torno a ella y de dejar boquiabierto a cualquiera... Debo afirmar que me sentí abrumada por su forma de hablar, su facilidad para cambiar de registro y de reirse de sí misma. Pero, sobre todo, lo que más debo resaltar de aquellos días es que consiguió hacernos ver que todas éramos capaces de ser unas buenas oradoras si nos cultivábamos en cuanto a la forma y el gesto. Lógicamente, esto no se puede hacer en un mes, pero sí que consiguió que en nuestro interior creciese un impulso por intentar cambiar muchas cosas de nuestra forma de expresarnos: las muletillas, los gestos, la entonación, la voz.... había tantas cosas por corregir...

Yo sigo en la búsqueda de seguir mejorando mi "oratoria", y no sólo por mi faceta profesional, sino también personal; porque me di cuenta que hay muchas formas de habar, y la palabra es tan sólo una de ellas, y ni ésa, que es la más conocida, la sé llevar...

Adiós, Lola, nos has dejado físicamente, pero en nuestro interior seguirás recordándonos esas "normas" para llegar a ser grandes comunicadores. Muchas gracias, Lola Compairé.

Mar y Luis

Mar y Luis dijo

Lola, hoy hace un mes que emprendiste el vuelo y queremos dejarte aquí este bolero para que hagas un alto en el camino y lo escuches de parte de todos los que te recordamos.

CONTIGO APRENDÍ
QUE EXISTEN NUEVAS
Y MEJORES EMOCIONES
CONTIGO APRENDÍ
A CONOCER UN MUNDO NUEVO
DE ILUSIONES

APRENDÍ QUE LA SEMANA TIENE MÁS DE SIETE DÍAS
HACER MAYORES MIS CONTADAS ALEGRÍAS
Y A SER DICHOSO YO CONTIGO LO APRENDÍ
CONTIGO APRENDÍ
A VER LA LUZ DEL OTRO LADO DE LA LUNA
CONTIGO APRENDÍ
QUE TU PRESENCIA NO LA CAMBIO
POR NINGUNA
APRENDÍ QUE PUEDE UN BESO SER MÁS
DULCE Y MÁS PROFUNDO
QUE PUEDO IRME MAÑANA MISMO
DE ESTE MUNDO
LAS COSAS BUENAS YO CONTIGO LAS VIVÍ
Y CONTIGO APRENDÍ
QUE YO NACÍ EL DÍA QUE TE CONOCÍ

Esther Novalgos

Esther Novalgos dijo

Las palabras que figuran a continuación las dejó escritas Lola para que fueran publicadas cuando ya no estuviera entre nosotros. Son un reflejo exacto del comportamiento peculiar que ella sostuvo en vida.
Porque claramente le avalan, me permito difundirlas como sentido homenaje a su memoria.

A mi amada familia,
A mis queridísimas amigas y amigos,
A mis alumnos (maestros para mí de tantas cosas)
A todos los que habéis dado sentido a mi vida.

Os he fallado esta vez
Pero estoy segura de que sabréis perdonármelo.
Posiblemente, viajo ahora en dirección a las estrellas.
Y os aseguro que es hermoso sentir
Tan cercana vuestra compañía.
Sé que cometo una redundancia
Si os digo una vez más
Que os quiero con todo mi corazón.
Esté donde esté. Pase lo que pase.
Todavía siempre.

LOLA COMPAIRÉ
10 de abril de 2008

Pili

Pili dijo

Lola Compairé tenía una personalidad extraordinaria, se veía en su forma de vestir y se sentía al oír sus palabras. Su vida fue el guión perfecto para una gran película. A ver si Luchino Visconti, Orson Welles, Stanley Kubrick o Howard Hawks hacen algo.

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Lugares que no existen

Este blog es fruto de una pequeña traición. Tengo un amigo algo mayor que escribe desde la noche de los tiempos poemas de vez en cuando que a los amigos nos gusta escuchar. Aunque se lo hemos dicho mil veces, él no quiere hacer un libro con ellos. Dice que ya no está para trotes así. Por eso he decidido (con su permiso, pues es tímido y costó convencerlo pero entra en razones) dar a conocer algunos poemas suyos a través de este blog, en el que también reproduciré otras poesías que a mí me gustan de otros autores, citando siempre la procedencia. Todos los textos de mi amigo están convenientemente registrados en la propiedad intelectual.
Contacto: lope_de_aguirre@hotmail.com

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