Nací y vivo en el Logroño que nuestros gobernantes están modernizando para mayor gloria y caja de empresarios constructores y promotores. Viviré en un Logroño que cada vez conozco menos y que se sigue desplazando hacia al sur para que los herederos de las clases medias nos desarrollemos en un entorno amable y verde (en la mayoría de los casos siempre que pintes de ese color la valla del vecino).
Mientras nuestro alcalde se ha empeñado en hallar el tesoro del capitan Flint en el subsuelo de la ciudad -el primer mapa de John Silver el largo situaba la fortuna del legendario pirata de Stevenson en el capital de España-, los descendientes de los logroñeses vendemos o alquilamos los pisos del centro de la ciudad -que luego se subarriendan a media o una docena de inmigrantes- para encontrar nuestro espacio vital cuanto más lejos mejor.
Si los colegios, como Maristas, pegan el pelotazo terrenal y se desplazan a la periferia; si los centros comerciales -con aquella supuesta gran estrategia disuasoria que se tradujo en si no quieres taza, señor comerciante, toma taza y media, pero con la caja municipal llena…- se instalan también en las afueras (atención a la nueva propuesta de Pradoviejo); si nuestras instituciones (Cámara de Comercio, Federación de Empresarios de La Rioja o Club de Marketing) se marchan al esplendoroso parque digital (por cierto, planificado en la otra punta de la ciudad que el pomposo Centro Tecnológico de La Rioja…) para qué vamos a vivir en Logroño.
Entonces uno se da un paseo por el casco antiguo y se encuentra con que el único comercio que abre son bazares chinos y bares, mientras que en el supuesto cogollo (Espolón, Gran Vía…) sólo se instalan inmobiliarias y entidades bancarias que nos prestan el dinero para irnos a vivir a Lardero.
Eso sí. La actividad cultural de nuestro casco antiguo está como nunca. Al concejal de distrito le encanta programar actividades, especialmente en la Plaza del Mercado. Bien temprano, a poder ser de mañanita, ya que a los vecinos que allí viven les hemos jodido hasta bien de madrugada los de la periferia que, por el momento, no tenemos otro sitio donde tomar las copas.
Vosotros, los logroñeses, ahí os quedáis, en el gran geriátrico abierto del centro o en los espacios ejemplares de convivencia multicultural/racial de los alrededores, hasta que el fin de semana volvamos a animar las calles de vuestra/nuestra querida ciudad -muerta de lunes a jueves-; pero, eso sí, peatonal todos los días para que quien viva allí y sea propietario de un coche tenga que aparcarlo en la periferia.
PUBLICADO EN EL DIARIO LA RIOJA EL DÍA 5 DE JUNIO DE 2006