dISCRIMINACION POSITIVA

Porque ya es hora, porque ya toca. Porque los guapos, los ricos, los poderosos, los enchufados, los prestigiosos, los aristocráticos, los burgueses, los “familiares de”, los que mandan por sus apellidos, los que se traspasan el poder y el conocimiento, los que han tenido oportunidades sin ganárselas, los saludables y hermosos, los esbeltos, los inmaculados, etc, han tenido el destino de la inmensa mayoría en sus manos. Y no es justo.
Haciendo un computo global de cualquier aspecto de la vida, encontramos que siempre ha girado esta en torno a ellos, que siempre ha sido gente alejada del olor de las calles, de la pobreza y el día a día quienes en mayor o menor medida han condicionado el destino de la humanidad, y quienes han tenido voz para expresarse. Tan solo en contadas ocasiones esto no ha sido así.
La mayoría de los pintores, la mayoría de los pensadores, la mayoría de los científicos, la mayoría de los escritores clásicos relevantes, la mayoría de los políticos, la mayoría de los filósofos, los artistas, los genios…y así en todos los aspectos notables de la vida. La gran mayoría de ellos han salido de un estrato que no se corresponde con la realidad palpable de ir a buscar el pan todos los días. La gran mayoría vivían o provenían de familias acomodadas, con un estatus y unos privilegios traspasados de generación en generación que los alejaban de la vida tal y como tu y yo podemos verla y vivirla. Y no es justo.
Ellos son quienes han tenido las oportunidades, quienes han tenido a lo largo de la historia la oportunidad de expresarse, de acceder a mecanismos y posibilidades vedadas para el resto de los mortales. Ellos son quienes han tenido voz, quienes le han puesto un rostro, una forma, actitud y personalidad a lo que el ser humano es hoy. El ser humano –la consciencia y la conciencia- nacieron desnudos, como un bebe, vacíos o semivacíos, y desde entonces es esta suerte de “casta” de personas extraterrenales quien ha ido moldeando y conformando nuestros designios. Salvo excepciones, en las que, a base de abrirse paso entre las inclemencias, la genialidad de alguno de los del pueblo llano consiguió dejar huella para la posteridad en ese superorganismo unitario que es el ser humano. Pero el porcentaje de estos, hasta hace apenas 50 o 100 años, era abrumadoramente insignificante. Y no es justo.
¿De quien es esto culpa? ¿Por qué se estableció así desde un principio? Gran parte de la responsabilidad se deberá a nuestro legado animal, que dictamina que los individuos mejor dotados son aquellos que sobreviven, y quizás nuestros antepasados mas remotos entregaron de manera inconsciente el cetro a quienes por uno u otro motivo destacaban o aportaban algún “plus” respecto a los demás. Hasta aquí todo bien, correcto y lógico; pura teoría evolutiva. Pero aquí entramos costroso, el ser humano. Estas reglas que para el resto de seres sirvieron, puede que para nosotros no. Puede que el ser humano, aplicando una de las cualidades que lo distingue del resto de seres, traspasase ese mando de manera arbitraria, escogiendo, quienes debían realizar ese traspaso, el destinatario en la siguiente generación, saltándose así aquello de “los mejor preparados”, “los mas aptos”, etc.
Es nuestra avaricia e instinto egoísta el que comenzó empujándonos a entregar ese cetro a aquellos descendientes cercanos o en su defecto a quienes estimasen ellos mas afines o, en definitiva, a quienes quisieran, de manera arbitraria. Y aquellos primeros pasos se han ido concatenando a lo largo de los siglos. Esa es una de las posibles y plausibles razones. Pero existen muchas. También pudo influir nuestro miedo y cobardía, que han hecho que no nos atreviéramos a cuestionar algunas cosas, entre ellas nuestra capacidad de aportar lo que esa “elite” si se atrevió –debido a su situación de privilegio-. Son muchos los factores, pero un hecho es innegable: el pueblo llano, la gente del reumatismo laboral, no ha tenido la oportunidad de contribuir con su granito de arena, de poner sus piezas en el puzzle. Este gran rompecabezas esta construido con partes que a la mayoría le son ajenas. Y eso no es justo.
Quiero ver a los feos en la televisión, reverenciados y admirados como lo es la gente “guapa”, quiero ver a los poco agraciados con las mismas oportunidades que aquellos que por su físico disponen de una voz que aportar y a los que por una simple cuestión estética se les tienes mas en cuenta que a nosotros. Quiero ver como la sociedad se predispone a dejar de lado a las bellezas esculturales, a los moldeados cuerpos, tal y como a lo largo de la historia ha venido haciendo con los tullidos, los feos y los que no cumplen los cánones de cada época. Quiero ver como los que hasta ahora tenían muchas puertas abiertas solo por su físico, tengan que sudar la misma tinta que costroso los olvidados tenemos que sudar para conseguir un mínimo de voz, para que se nos escuche. Quiero ver como la sociedad rinde pleitesía y hace reverencias ante los desheredados, como se les perdonan millones de faltas y como son mesurados bajo unas directrices mucho mas benevolentes que las que se utilizan para el resto de los mortales. Quiero ver como somos tan estupidos a la hora de encumbrar en la fama a un gordo al que le faltan tres dientes y un ojo, como lo somos ahora elevando unas tetas, unos músculos, una cara y unos preciosos ojos azules.
Es momento de que sean los indigentes, los faltos de recursos, la gente que trabaja 12 horas al día de sol a sol y tan solo tiene para malvivir, quienes tengan la oportunidad de expresar sus ideas, a quienes se les haga el mismo caso que a aquellos que, debido a la posición de su tradición familiar, han gozado de un elevado pulpito desde el que ser escuchados con admiración. Es momento de que toda alma que ahoga su existencia en la lucha por el pan y el agua, pueda y tenga la posibilidad de dar su teoría quántica, su cuadratura del circulo, su resolución de la fusión fría y toda aquella idea que divague su cerebro entre descanso y descanso en su inacabable jornada laboral. Que dibuje sus teorías, sus frases y postulados. Es momento de dar el poder a mi gente. A ti, a mi. Es momento de que los proyectos de los hijos de la tierra tengan el mismo trato jurídico, ético e igualitario que los que son presentados por reputadas personalidades que poseen un gran poder y peso social. Es momento de que los adinerados deban sufrir las mismas innumerables penurias que un recolector de hoja de la coca debe sufrir para acceder a un puesto universitario, para labrarse un hueco desde el que opinar. Es momento de que los escritos de la gente humilde, de los sin pan, vuelen de redacción en redacción, de critico en critico y de alabanza injustificada en alabanza injustificada, de la misma forma que lo hacen aquellos que poseen un apellido conocido o una familia bienhechora. Es momento de que, por el simple hecho d ese pobre, de no tener recursos, se me engrandezca de la misma forma que hasta ahora se ha sobrevalorado a quienes poseían toda clase de recursos, y que estos a su vez pasen a tener batallar tan solo para que nosotros los del pueblo levantemos la cabeza para míralos. Es momento.
Debe el mundo girar alrededor de quienes forman el grueso del pelotón, y no el grueso del pelotón en trono a unos pocos cabecillas. Deben establecerse los patrones, las normas, las éticas de conducta, la moralidad, la honestidad, la honradez, los cánones de todo tipo, lo establecido como bien y mal visto, etc, de acuerdo a lo que dictemos esa eternamente defenestrada inmensa minoría, y no en base a lo dictaminado para mantener los criterios –y la estructura misma- de una pequeña mayoría, como a lo largo de la historia ha venido sucediendo. Deben desecharse o al menos someterse a juicio esa estructura, basada en la polarización y desigualdad de la gente. Una desigualdad que, no solo no es errónea, si no que debe servirnos para avanzar. Debemos darnos cuenta de que no podemos dejarnos manejar para sustentar un mundo pensado para unos pocos, que el mundo es para todos y la mayoría es quien debe decidir su rumbo, no lo contrario. Debemos adquirir conciencia de que nosotros valemos tanto como ellos ,que tenemos cualidades que ellos no poseen y que el humano, debido a ello, aun no ha explotado. Debe el mundo creerse en condiciones y capacitado como para afrontar nuestro propio manejo. Debe el mundo –esa gran mayoría de olvidados por la historia- hacerle ver a quienes pretenden inculcarnos y guiarnos a lo largo de la evolución y el tiempo que ya no somos niños pequeños, que es posible que su ayuda fuese necesaria cuando el resto no éramos capaces, cuando no poseíamos las herramientas, pero que ese momento paso y es hora de que la elite se ponga a la cola y doble el espinazo en pos y servicio de nosotros los del color de la tierra, los manchados, sucios y harapientos. Debemos. El mundo debe.
Y así lo estimo yo. Esta es mi postura. Creo que la discriminación positiva es el único medio actual de darle un giro a este alocado sinsentido en el que se ha ido convirtiendo a lo largo de los siglos la humanidad en general. Porque no lo considero justo, porque no considero justo el beneficio y provecho de unos pocos en detrimento de unos mucho. Porque hay quien dice que así deben ser las cosas, que no existe remedio, que tampoco esta tan mal, que es la vida que nos ha tocado vivir y que poco remedio tiene salvo intentar pasarla lo mejor posible. Peor yo no comparto esa postura. Quien no lo pasa tan mal seguro que no le importa que las cosas sigan como hasta ahora, pero quien sufre durante toda su vida por llevarse un trozo de pan a la boca seguro que considera que tal vez se pueda intentar algo diferente.
Vuestro tiempo pasó. Pasó el tiempo de las desigualdades, de creer en la inmutabilidad del orden social establecido, y para ello, debemos discriminar positivamente. Acción mutante.

TheVirusOfLife

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

Chako

Chako dijo

Estoy contigo, es hora de reventarlo todo, de acabar con la sumisión de ser humano al libre mercado; es hora de acabar con las oligarquías y su grupos políticos títeres... Pero eso está en manos del pueblo obrero, y este se cree que gana dinero siendo clase media, pudiendo comprar teles de plasma, tirando partidas en la consola de moda e inviertiendo algún ahorrillo en bolsa...jajaja buen truco el del sístema, hacer creer a los pobres que ganan dinero, cuando lo que recogen son solo migajas.
Si alzaís el puño pero no estaís dispuestos a todo ya lo podeís bajar.
Me ha gustado tú escrito, aunque parecidos ya hay muchos, lo que hace falta es sentir el fuego de la hoguera.

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