Machos

Siempre dominantes, esos seres ultra perfectos recipientes de la eterna razón que les hace no equivocarse jamás. Genero masculino, o la sublimación de lo que es correcto. Un mundo creado bajo sus parámetros, en torno a sus directrices. Un mundo caótico y agonizante en el que todo ha sido desarrollado partiendo de omnipresente figura, en base a lo que única y exclusivamente el decía, pensaba o estimaba correcto o apropiado. Un mundo en el que la otra mitad de nuestra propia alma, de nuestra propia esencia, ha sido ninguneada y despreciada, limitándola siempre ha intentar aportar, a escondidas y sin reconocimiento, algunas de sus ideas a través de la influencia que han podido tener en los grandes arquitectos de la humanidad. En esas grandes figuras que eran sus parejas y que a lo largo de la historia han moldeado la vida.
Y ese es nuestro protagonista. Orgulloso, pecho henchido, lleno siempre de “la razón”, repleto de valores que defender, de guerras y batallas que librar. Duro, rocoso, firme. Faro y luz del resto. Líder. Omnipresente líder. Con la imperiosa idea incrustada en su cerebro, en sus genes, de que es un líder nato, de que siempre tiene qué aportar, de que las cosas funcionarían mejor “a su manera”. Demostrando, siempre demostrando. Con tantas cosas que demostrar.
Los que llevan hasta el punto de lo surrealista sus convicciones, los que son capaces de arruinarse, de arruinar vidas, por el simple hecho de defender un estupido honor, un territorio o cualquier cosa que sientan mancillada. Los que creen que el mundo gira a su alrededor, los que nunca son capaces de ver la vida como una paridad, como una suma de partes, si no mas bien como una eterna dicotomía, como una lucha de opuestos. Maniqueos. Los que se comportan de una manera que el resto de seres consideran estupida. Los que se encienden, cabrean y sulfuran por motivos que harían morir de risa a cualquiera. Los que están convencidos de que, de una u otra manera, en ultima instancia todas las hembras sienten su llamada, se sienten atraídas por ellos. Los que realizan los mas estrambóticos cortejos, los que se pavonean de manera risible y entupida intentando causar el mayor de los furores. Machos.
En ultima instancia, todos somos machos. Lo somos, es nuestro pasado animal, pero no debería ser asi. Los reyes se resignan a claudicar, a ceder su corona a un mundo mas racional, mas lógico, mas evolucionado. Es su propio orgullo precisamente el que no les deja. Una especie que debería estar extinta, que debería dejar de anquilosarse a su puesto y dar paso a seres mejor adaptados, mas evolucionados y que se hayan desprendido de lo que nuestros antecesores nos legaron. Incapaces de reconocerse que su tiempo paso, que aportaron muchas cosas grandes, que sirvieron de apoyo en los primeros pasos que este Super ser daba tras la adquisición de su conciencia y consciencia, pero que también aportaron y aportan mucho mal, mucho dolor. Incapaces de darse cuenta de que una gran parte de los problemas que asolan a la humanidad provienen de su inoperancia, de su brutalidad, de su inmadurez y desconocimiento. De su simpleza y su lastre.
A todos esos que nos dominan, a ese minúsculo resquicio que en mi interior habita también aun, a todos aquellos que, cual plaga del antiguo Egipto, salpican toda la superficie de La Tierra, a los que someten, a los que se pavonean, a los duros, a los jefes, a los hombres, a los reyes de la pista, a los veloces conductores, a los forzudos luchadores, a los inagotables bebedores, a los impulsivos consumidores de drogas, a los que se creen maquinas de hacer sexo, a los que pegan, a los que se ofenden, a los que combaten, a los que demuestran su valía, a los que ganan trofeos, a los que imponen, a los que asesinan, a los no-débiles, a los perfectos, a los maestros que es imposible nada enseñar, a los que todo lo saben, a los que de todo saben…..A todos ellos, a todos aquellos que han conseguido que un servidor sienta vergüenza ajena de su genero, les dedico esto.
Dejarnos evolucionar, librarnos de vuestro yugo y permitirnos continuar nuestro camino y disfrutar de senderos que vuestra mente abyecta y cerrada nos ha estado obstruyendo durante tantos siglos.
Lo siento, no sois los reyes. No lo series.

Escribe tu comentario


Si prefieres firmar con tu avatar, haz login

Sobre este blog

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):