Hay ocasiones en que la famosa frase del Barón de Coubertain, “lo importante es participar”, no sabes muy bien cómo aplicarla. El Partido Riojano ha participado en estas elecciones generales convencido de que lo importante era participar. Nuestra máxima ilusión era recuperar presencia en el debate político nacional y que, en unas elecciones generales, lo riojanos tuvieran la oportunidad de elegir otra opción política distinta a las dos mayoritarias.
Desde ese punto de vista el objetivo lo hemos alcanzado con creces: hemos estado presentes en la campaña electoral, hemos participado activamente en la misma, hemos hecho una grán campaña, barata pero vistosa, sencilla y respetuosa y, sobre todo, hemos contribuído de forma indiscutible a regionalizar un poquito el discurso político, después de tanto Zapatero y Rajoy que estaban hasta en la sopa. En definitiva, hemos hecho una buena campaña.
Además hemos conseguido aprovechar estos días para hacer partido, para consolidar las bases de afiliación y para darnos unos baños de regionalismo que, internamente, no nos han sentado nada mal. Nos hemos divertido durante la campaña, y eso siempre está muy bien.
“Lo menos importante de estas elecciones para nosotros son los resultados. Lo importante es que, a pesar de todos los esfuerzos que han hecho para echarnos del cuadrilatero político, el Partido Riojano ha vuelto y está presente.” Me he cansado de repetir esto durante los quince días de campaña y alguno más y lo cierto es que ese era el principal objetivo en estas elecciones: estar presentes. Pero reconozco que, una vez que te metes en harina, una vez que empiezas a hacer campaña y compruebas que la gente en la calle, en los propios medios y, por supuesto, en el partido comparte tus planteamientos y te muestra su apoyo, pues acabas creyendo que es posible conseguirlo y, cuando la noche electoral te devuelve a la realidad, te cuesta un ratillo volver a tu sitio.
No sé, esto es un poco como cuando compras lotería en Navidad. Tú sabes perfectamente que es prácticamente imposible que te toque un buen premio, pero aun así juegas, y siempre juegas más de lo que quisieras. Luego, a medida de que se acerca el día del sorteo, incluso fantaseas un poco con la posibilidad de que te toque. El mismo día del sorteo compartes la ilusión con millones de personas, esperanzado que que caiga un buen pellizco y, finalmente, los niños de San Ildefonso te devuelven a la realidad y te quedas un poco descolocado hasta que al final vuelves a tu sitio y te dices a tí mismo que ya sabías de antemano que era prácticamente imposible que te tocara. Nada, este año ni una pedrea. Pero el año próximo volveremos a jugar.
Eso es lo que nos toca a nosotros. Hemos hecho todo lo que teníamos que hacer en estas elecciones y lo hemos hecho bien, con dignidad, con buen estilo, sin malos modos, con alegría y, sobre todo, con mucha ilusión. No hemos conseguido un escaño. Pero sabemos que para muchísimos riojanos hemos sido absolutamente imprescindibles.
Podremos hacer otras valoraciones políticas, pero en todas, honestamente, encuentro más signos positivos que negativos. Sé que han sido unas elecciones tremendamente polarizadas. El bipartidismo en España está ganando terreno a pasos agigantados y eso pasa una grave factura a todos los partidos pequeños. Los votantes han preferido ser pragmáticos. Yo creo que no es bueno que construyamos una España dividida en dos. Prefiero que existan otros matices y otras formas de entender y hacer la política que amortigüen los feroces desencuentros de los dos grandes bloques, pero parece que no se puede hacer nada contra esta tendencia imparable de volver a recuperar las dos españas. Me da pena y me asusta un poco el hecho de que la mayoría haya votado contra algo. España necesita que nos pongamos todos de acuerdo en algunas cosas fundamentales como la lucha antiterrorista, la educación o la asistencia sanitaria, por ejemplo. Me da miedo que votemos los unos contra los otros en lugar de hacerlo a favor de un proyecto, a favor de un País. Pero no puedo hacer otra cosa que respetarlo. Respetar la decisión de los españoles y por supuesto la de los españoles más cercanos a mí que son mis convecinos riojanos.
Pero me queda el derecho a seguir intentandolo, a defender las ideas en las que creo y el País al que amo.

