Esta semana se han iniciado las clases del segundo cuatrimestre. Los primeros días, el aula se llena de desconocidos que jamás volverás a ver hasta el día del examen. Son repetidores que solo se interesan por el temario de la asignatura que tienen suspendida. Saber si las practicas cambian a ser obligatorias o el examen va a ser diferente.
Un repetidor estaba sentado a pocas sillas de mí. El profesor de turno había pasado, a la mesa mas cercana a la pizarra, una hoja para que la gente se fuese inscribiendo en los grupos de practicas. Los mejores grupos de practicas siempre se acaban antes y si no eres rápido, afortunado o hábil puedes ir buscándote unas practicas con horarios dispares. El repetidor estaba tembloroso, nervioso. Su pierna derecha asomaba por el pasillo que separa las dos filas de mesas de clase. La pierna repetía un tic una y otra vez. Un movimiento continuo de agonía e inquietud similar a la pata de un perro. Este caniche miraba entre los alumnos que debían tener en ese momento la hoja de practicas. Contaba con la mirada la gente que quedaba por apuntarse y hacía unas pequeñas matemáticas para saber si se quedaría fuera de su grupo de practicas. Pero al perro viejo no le pasa eso…
Perro viejo no pasa por clase. Sabe perfectamente que clases siguen siendo igual y cuales cambian. Tiene a alguien en clase que le apuntará a las practicas que quiere, ya sea otro veterano o un novato. Perro viejo tiene los apuntes mas óptimos que existen. Las practicas hechas o a alguien que no le importa hacérselas. A Perro viejo no lo pueden echar de la universidad porque tiene los créditos necesarios para seguir matriculado en su carrera. Tiene un plan B para el día que tenga que cambiar de carrera. Perro viejo sale todos los jueves de fiesta, y los viernes, y los sábados. Sus padres no saben como le va en la carrera, ellos pagan la matrícula de Perro viejo y este acude a las clases que se ofrecen en el bar cercano a su facultad, a primera hora toca Desayuno, luego Mús, quizás leer las noticias del día sea la siguiente y finaliza el día con un futbolín. Perro viejo sabe que si la universidad se acaba algún día, papá tiene un trabajo no demasiado malo para el resto de su vida. Perro viejo no se estresa y tiene cientos de conocidos que no lo conocen del todo. En todas las carreras hay un Perro viejo…

