Hay 8 artículos con el tag universidad en el blog Mi madre no estará orgullosa. Otros artículos en La Rioja clasificados con universidad

Quedarse dormido en clase

Cada uno tiene una habilidad en clase. Algunos son capaces de atender a clase y no tener que abrir ni un libro para aprobar el examen. Otros son capaces de desesperar al resto de alumnos. Muchos no callan, no hablan, no hacen nada. Yo tengo la habilidad de quedarme dormido en clase. Ya sea en una clase teorica o práctica.

Todo empezó en la E.S.O. En clases de Literatura ponían unas láminas con el proyector y apagaban las luces del aula. Hasta ahí, todo bien. El problema es que no me daba cuenta cuando volvían a encender las luces y apagaban el proyector.

Da igual que haya dormido 12 horas seguidas, ponme en una clase en la que el profesor hable como una radio, que no pare de decir cosas y que sea un tostón de temática. Allá me verás dormido.

El proceso de quedarse dormido es muy angustioso. Empiezas a aburrirte de la clase y piensas ¿Para que cojones habré entrado en clase? Después de eso, buscas un punto de apoyo, la cabeza pesa y me la apoyo en un brazo. La visión se me empieza a nublar y no soy capaz de estar atento. Da igual que me ponga a cantar mentalmente y a gritar "Nooooooooooooooooooooooo te duermas" en el eco de mi conciencia. Los ojos me bailan y los parpados empiezan a caer. Y finalmente, llega la calma. Al rato, el brazo falla como punto de apoyo o un sonido te despierta y te das cuenta de que te has quedado sobado en clase. Eso sí, luego intentas dormir en casa y no hay forma.

La última vez que me quedé dormido fue este lunes en unas practicas en las que estaba delante del ordenador y fue inevitable quedarme dormido durante unos segundos.

A mi querid@ compañer@ de clase

Tí@, no se como te lo has montado. Por muchas clases que haya pisado y diferentes edificios hayan reflejado mi sombra, allí estabas.

Daba igual que no conociese a nadie en el aula. Cada año me tocaba renovar amigos de pupitre y no había problema. Por supuesto, allí estabas tú. También, esperando hacer lo de siempre. Te manifestabas como chico o chica pero siempre molest@.

No se como te lo montabas, guap@. Daba igual el profesor o la asignatura que tocase. Allá estabas con tus inquietudes en el último momento de clase mientras el resto de tus compañeros recogían la mesa y preparaban la mochila para salir. El profesor nunca decía "La clase ha terminado" pero todos sabemos apreciar cuando una clase va a acabar solo escuchando el timbre de voz del tutor de turno. Uno conseguía aprenderlo a modo de prueba y fallo, cuando pensabas tener razón, mirabas el reloj y aún quedaban 15 minutos, mierda. Tú nunca fallabas en eso.

La campana de clase suena y todo el mundo flexiona sus piernas para levantarse de la silla pero tú, como acto reflejo, levantas la mano como relámpago que aparece por el cielo con el dedo índice en formato vertical. Y allí teníamos que volver a sentarnos todos, cuando ya nos íbamos, cuando ya eramos libres. El profesor pedía paciencia y tu duda existencial era escuchada a la vez que nosotros pensábamos al unísono: Ya te callarás.

Y es que siempre ha sido igual. El notas de turno que cuando termina la clase le pregunta una duda al profesor y todo el mundo se tiene que quedar en clase a esperar a que la duda sea solventada. Con lo cómodo que es esperar a que se marche la gente y preguntarle en privado al profesor. O haber preguntado 50 minutos antes la duda.

Soy culpable de mi fracaso escolar

Ayer me ocurrió una anécdota perfecta para arrancar esta entrada. Aparecieron por mi casa una de mis tías con mi prima pequeña. Mi prima vino a saludarme y a enseñarme los juegos que se acababa de comprar esa tarde para su consola portátil. Pasado un rato, se puso a jugar a sus juegos y yo seguí a lo mio. Poco después, se me acerca con la consola en la mano y me pregunta: "Oye primo, ¿A cual de todas las banderas hay que darle para tener el juego en castellano?"

Los videojuegos europeos suelen venir en varios idiomas a la vez, así los fabricantes se ahorran costes de producción y le meten el juego con la misma carátula e instrucciones a la mayoría de europeos. El sistema de selección de idiomas es muy sencillo, aparecen las banderas de los países que usan un idioma especifico y tu seleccionas el idioma deseado.

Estamos hablando de una niña que ya cursa tercero de primaria. Creo que ya es hora de saber cual es la bandera del país en el que vives, por mucho que te guste o no la bandera.

Esto me lleva a pensar en mi fracaso escolar. Siempre he sido un estudiante mediocre, muy mediocre. Aprobando siempre justo para el cinco. Si no tenía esa suerte, esperaba a la recuperación y si en la recuperación no había suerte, mi buen comportamiento en clase me hacía aprobar la asignatura o pasar de curso. Los únicos dieces que he visto en mis notas, si alguna vez he tenido alguno, ha sido en Educación Física. Me iban mas los ceros y las comas.

La tarea diaria la hacía si la asignatura me gustaba. Cuando me ponía delante de un ejercicio de una materia que no me gustase (sobre todo si tenían números) y veía que en cinco minutos no tenía ni la mas remota idea de como abarcar el problema, cerraba el cuaderno y esperaba al día siguiente. Al día siguiente, todos estábamos en clase y el profesor/a estaba por llegar. Siempre andábamos, en esos momentos, un grupo de vagos buscando a alguien con la tarea hecha y copiando corriendo los resultados de los ejercicios. El profesor entraba por la puerta y todos los vagos ya estábamos sentados en nuestros sitios. Lo malo es cuando te preguntaban, siempre he sido de sudores fríos y nerviosismo. Me preguntaban por un ejercicio y yo respondía con la solución, si me preguntaban como lo había hecho...estaba perdido. Así me fueron fichando todos los profesores de primaria y mas tarde de secundaria. El grupo de vagos disminuía cada curso que avanzabas pero se suplía con nuevas altas que procedían de otros institutos o de repetir curso.

No he sido un estudiante de copiar. Como ya he dicho antes, soy un chaval bastante fácil de pillar. Recuerdo un compañero de clase al que le pillaron una chuleta en medio de un examen mientras el no la usaba, el tío intentaba quitarse el entuerto como podía, dando excusas y esas cosas pero el muy imbécil ¡había firmado la chuleta!. Sin embargo, allá por cuarto de la E.S.O. no había Dios que pudiese con la asignatura de Geografía. Era imposible que todos esos términos entrasen en mi cabeza, un día en el taller de Tecnología se me encendió la bombilla. Por aquel entonces intentábamos diseñar unos pequeños motores que por medio del magnetismo diesen luz a una pequeña bombilla. Al terminar la practica había que devolver todo el material utilizado en el proyecto. En el proyecto usábamos dos pequeños imanes que "accidentalmente" se perdieron por la sala del taller y no volvieron a su cajón del almacén. Sentado en mi silla de clase y sujetando los imanes con la mano me dí cuenta de que el plan era jodidamente bueno. Las patas de la mesa del pupitre eran de metal y los imanes se pegaban perfectamente. Durante el examen de Geografía utilicé los imanes como pisapapeles verticales que aguantaban en la pata de la mesa las chuletas. No se si aprobé por copiar o porque el profesor quiso que yo aprobase. Pensé en patentar ese método para copiar...

Con el paso de los años, iba ascendiendo en cursos y las asignaturas suspendidas iban en aumento hasta que en segundo de Bachillerato la cosa era insostenible. Llegué al verano con tres asignaturas pendientes. Historia, Física y Matemáticas. Durante todo el verano me tiré estudiando todos los días Física y Matemáticas. Me despertaba a las 7 de la mañana para ir al profesor particular y no aparecía por casa hasta la una de la tarde y así todo los meses del verano. Llegó la quincena anterior a exámenes y la Historia estaba sin tocar. Como no me daba tiempo a estudiar semejante pila de apuntes recogidos durante todo el año, decidí pedirle al amigo Epi la serie esa que hicieron sobre la Historia de España. Durante una semana y media sin descanso estuve viéndome una y otra vez la serie mencionada. Menuda paliza. Soñaba con reyes españoles y fechas exactas. Creo que ese verano fue la mayor panzada de estudio que me he pegado en mi vida y quizás la primera vez que estudié en serio. Pues bien, llegaron los resultados de los exámenes. Historia aprobada, Matemáticas suspendida y en Física un 1. Lo de Historia no me lo esperaba, pensaba que era la que iba a suspender por falta de tiempo para estudiarla. Las notas de las otras dos asignaturas fueron un palo para mi, como estudiante. No por el problema de repetir curso sino porque por una vez me lo había trabajado y tanto mi profesor particular como yo pensabamos que llevaba las materias de ciencias muy bien preparadas.. Supongo que fue un castigo por toda mi vida de vago, es normal que luego viniesen los lloros y la decepción conmigo mismo.

Al año siguiente me tocó repetir curso. "Segundo de Bachillerato, otra vez te veo, tan odiado como siempre". Estaba obligado a asistir a todas las clases a las que me iba a presentar en Selectividad y a hacer los exámenes de esas materias. Como todo eso era una putada, decidí que para listo, estaba yo. Los profesores me obligaban a acudir a clase para que no les rompiese la media de 100% de aprobados en Selectividad, una cosa de la que están muy orgullosos. Algo que les resultaba muy propagandístico pero que como formación estudiantil era una mierda. Como las notas de los exámenes de las asignaturas que ya tenía aprobadas no podían bajarles la nota del año pasado, me dediqué durante todo el curso a aparecer por el examen, saludar a mis compañeros de clase y a firmar el examen. El profesor de turno me miraba con cara de decirme que no sabía lo que me hacía a mi mismo pasando así de los estudios. Durante el curso pasé de ir a clases particulares, solo hacían que mis padres gastasen dinero que luego no veían su productividad. Solo abría los libros un día antes del examen. Terminó el curso y aprobé Física y me aprobaron Matemáticas. Mi madre se empeñó en que me presentase a Selectividad por si sonaba la flauta. Yo que quería hacer una FP, no me gustaba la idea. Cuando presenté la inscripción para presentarme a Selectividad ví el placer de un año de decepción en el rosto de mis profesores. Me los imaginé en su sala de profesores conspirando contra mi, pensando que les iba a romper la racha del 100% de aprobados y a mi eso me resultaba divertido. Recuerdo que incluso el rector del colegio me cogió por banda mas de una vez para impedir que me presentase a Selectividad, me daba motivos para no presentarme y yo, simplemente por ganas de incordiar, seguía con la idea de presentarme a Selectividad. Llegó Selectividad, no había tocado un libro de las otras materias en un año y para decepción mía y alegría de los profesores, aprobé la prueba de acceso a la Universidad.

Ya me habían jodido. Un chaval que iba a ser contento con hacer una FP y ponerse a trabajar, le aparece la oportunidad de acceder a la Universidad.

El Puntillas no conoce a Perro viejo

El Puntillas se sienta en el sitio mas cercano a la mirada del profesor. Nada mas entar por la puerta de clase, se acerca a su sitio con sus andares singulares que hacen botar su mochila. Se sienta en su sitio, mientras el resto de alumnos espera afuera de clase la llegada del profesor con la leve y pequeña esperanza de que el profesor no aparezca y la clase se de en el bar de abajo. Pero el profesor nunca falla, puntual, como mi sueño y ganas de ir a clase, aparece por el final del pasillo de camino al aula.

El Puntillas se alegra de que haya clase, para eso ha venido a clase, para aprender. Solo sale de casa para acudir a clase y cuando esta termina pone rumbo a su casa. El Puntillas tiene un amigo fiel, que aparece con la misma ilusión que el. Son almas gemelas que por fin se encuentran. Se saludan y no comentan nada del día anterior, hay que escuchar al profesor.

El profesor explica la lección del día pero El Puntillas desea despuntar entre la masa gris que esta sentada delante del profesor y no duda en levantar la mano para dialogar con el profesor. Con una pregunta ridícula de la que ya sabe la respuesta, inicia la conversación. La masa gris empieza a susurrar, "¡Otra vez El Puntillas!". Al Puntillas no le importa y empieza a hablar con el profesor, ofrece su punto de vista sobre el tema tratado en clase y así da a entender al profesor que sabe de lo que habla, que lleva la tarea al día y que le va a sacar una señora nota el día del examen.

Todos conocemos a un Puntillas. El Puntillas nunca conocerá a Perro viejo. Disfruta yendo a clase. No todos hemos acudido a la universidad para disfrutar de la misma manera. El Puntillas se alegra a su manera.

Perro viejo no pasa por clase

Esta semana se han iniciado las clases del segundo cuatrimestre. Los primeros días, el aula se llena de desconocidos que jamás volverás a ver hasta el día del examen. Son repetidores que solo se interesan por el temario de la asignatura que tienen suspendida. Saber si las practicas cambian a ser obligatorias o el examen va a ser diferente.

Un repetidor estaba sentado a pocas sillas de mí. El profesor de turno había pasado, a la mesa mas cercana a la pizarra, una hoja para que la gente se fuese inscribiendo en los grupos de practicas. Los mejores grupos de practicas siempre se acaban antes y si no eres rápido, afortunado o hábil puedes ir buscándote unas practicas con horarios dispares. El repetidor estaba tembloroso, nervioso. Su pierna derecha asomaba por el pasillo que separa las dos filas de mesas de clase. La pierna repetía un tic una y otra vez. Un movimiento continuo de agonía e inquietud similar a la pata de un perro. Este caniche miraba entre los alumnos que debían tener en ese momento la hoja de practicas. Contaba con la mirada la gente que quedaba por apuntarse y hacía unas pequeñas matemáticas para saber si se quedaría fuera de su grupo de practicas. Pero al perro viejo no le pasa eso...

Perro viejo no pasa por clase. Sabe perfectamente que clases siguen siendo igual y cuales cambian. Tiene a alguien en clase que le apuntará a las practicas que quiere, ya sea otro veterano o un novato. Perro viejo tiene los apuntes mas óptimos que existen. Las practicas hechas o a alguien que no le importa hacérselas. A Perro viejo no lo pueden echar de la universidad porque tiene los créditos necesarios para seguir matriculado en su carrera. Tiene un plan B para el día que tenga que cambiar de carrera. Perro viejo sale todos los jueves de fiesta, y los viernes, y los sábados. Sus padres no saben como le va en la carrera, ellos pagan la matrícula de Perro viejo y este acude a las clases que se ofrecen en el bar cercano a su facultad, a primera hora toca Desayuno, luego Mús, quizás leer las noticias del día sea la siguiente y finaliza el día con un futbolín. Perro viejo sabe que si la universidad se acaba algún día, papá tiene un trabajo no demasiado malo para el resto de su vida. Perro viejo no se estresa y tiene cientos de conocidos que no lo conocen del todo. En todas las carreras hay un Perro viejo...

Sobre este blog

Avatar de José Antonio Lázaro Espila

Mi madre no estará orgullosa

José Antonio Lázaro Espila. Nací y vivo en Logroño desde el 87. Estudio Ingeniería Técnica Informática en la Universidad de La Rioja, lo que me convierte en un chaval friki y me obliga a salir los jueves. Llevo pululando por internet desde hace tiempo. He creado varias comunidades virtuales que se hundieron como el Titanic (HispaMUGEN, Bitsunami..) y llevo "blogueando" unos cuantos años.

Vivo con papi y mami hasta que me peguen la patada o los precios de los pisos bajen. Busco ese negocio feliz que me haga dejar de estudiar. Hasta entonces, me pago los cubatas gracias a los derrochadores compradores compulsivos de eBay.

Mi correo: neokensou@hotmail.com

ver perfil »

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):