La Rioja

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La enfermedad crónica de Gran Vía
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Javier Campos | 14-05-2012 | 21:36

Julio del 2008, enero del 2009 y abril del 2012. Tres informes, tres (el primero de técnicos de la casa y los dos restantes de consultorías externas), para una misma conclusión: no era el material adecuado para ese uso, sobre todo si no se pensaba mantener como se tenía que mantener. Definitivamente, lo de dar tratamiento de carretera a una vía urbana pensada para ser ‘semipeatonal’ o acoger tráfico pacificado en el ‘peor’ de los casos no fue una buena idea.

 

“Este tipo de pavimento, apoyado en arena o mortero, funciona bien en zonas de tráficos muy ligeros, pero con cargas pesadas como el caso de la Gran Vía precisa siempre de un mantenimiento continuado”, concluye el último diagnóstico solicitado a Ciesm-Intevía, quien recomienda la retirada del adoquín y la colocación de pavimento de mezcla bituminosa con betún como la “única solución que ofrece garantías de una durabilidad adecuada”.

 

No es la primera vez que se habla de una solución tan tajante como supuestamente efectiva. De hecho, los dos informes anteriores ya ‘invitaban’ a adoptar una decisión como es la sustitución del adoquinado por asfalto a fin de poner freno al goteo de gastos en ‘parches’ de mayor o menor durabilidad. Lo aconsejaba el solicitado a Tecnoproyect, que proponía una serie de mejoras que de no dar resultado, como así ha sido, no dejaban otra posibilidad que la de levantar el firme de la céntrica vía. Y lo adelantaba el del jefe del Parque Municipal de Servicios, quien ya a los meses de ser inaugurada advertía de que las reparaciones serían “tónica habitual” de no hacerse cambios o reformas importantes habida cuenta de que el flujo diario de vehículos “no se podía frenar”.

 

Una reparación “latosa y costosa” en palabras de José María Velasco Pascual ya en el 2008, que han venido a confirmar las numerosas intervenciones y el casi millón de euros ‘invertido’ desde entonces… El informe de la casa, para más inri, dejaba en el aire una recomendación final que se ajusta perfectamente a la situación actual y que cuatro años después parece que se va a cumplir al pie de la letra: “Después de ir viendo lo que ha ocurrido hasta ahora, entiendo que previsiblemente habrá que cambiar el sistema constructivo seguido en las zonas más castigadas, tendiendo a que se vaya imponiendo la eficacia a la estética; en las zonas más afectadas por los efectos del tráfico, si realmente no lo soporta el sistema constructivo actual, se deberá ir pensando en sustituirlo por otros materiales o métodos constructivos que lo soporten mejor”. Y lo cierto es que se van a sustituir y en todas las zonas, si bien aplicando una “terminación estética” como es un desnudado para dejar el árido visto.

 

 

 

“Se debería ir pensando” entonces, se pensó, se piensa y se seguirá pensando… “Una de las razones del fallo del pavimento actual”, puede leerse en el informe de Ciesm-Intevía, es decir, el último y más reciente, “ha sido un mantenimiento inadecuado del resellado de juntas y especialmente del sistema de drenaje, por lo que en el pavimento rehabilitado se recomienda de manera especial que se cuide el mantenimiento de la rejilla y drenaje por parte de los servicios municipales”.

 

Al parecer queda probado que su no adecuado mantenimiento ha acelerado el deterioro del firme… “El tema, en el fondo, no es la construcción, sino el mantenimiento de la Gran Vía que ha venido costando 250.000 euros cada año, y para lo que se necesitaría un equipo del Parque Municipal de Servicios todos los días trabajando en la calle”, reconocía ayer mismo el portavoz de la oposición, Vicente Urquía.

 

Tres diagnósticos después y numerosos tratamientos fallidos dejan claro que Gran Vía padece una enfermedad, pero no cualquiera, sino crónica: es decir, de larga duración… cuyo fin o curación no puede preverse e incluso ni siquiera sabemos si sanará algún día. Lo cierto es que las “llamadas de atención” de la adjudicataria en forma de riesgos dentro de la asistencia técnica para la vigilancia e inspección de los trabajos ya daban pistas durante su propia ejecución: su rápida apertura al tráfico una vez selladas las juntas del adoquinado con mortero podría afectar al comportamiento de la losa; la colocación de un tubo de canalización de alumbrado bajo las baldosas de granito de los entrepaños en el eje de la calzada podría debilitar la sección; y las rampas de transición supondrían desde el principio zonas débiles exigiendo reparaciones continuas…

 

Ahora ya es tarde… y el tratamiento definitivo no curará porque sí: ya saben, la historia del fumador al que el médico le prohíbe incluso dar una calada bajo riesgo de… Y es que, en el caso de Gran Vía, el último informe técnico que a fin de cuentas será el que sirva para la rehabilitación integral que se avecina no viene solo, sino que llega con ‘observaciones’ y serias: “Aunque la rehabilitación del firme ofrecerá un pavimento lo suficientemente resistente para las ¿solicitaciones?, quedarán puntos débiles como la rejilla o los pavimentos de las intersecciones, por lo que se recomienda que se consideren restricciones de velocidades, cargas o servicios (carga y descarga)”.

 

Gran Vía parece condenada… condenada a vivir con una enfermedad crónica.

  • Pretextato

    Creo yo y mas gente como yo, que la Gran Vía nació con una tara. Nació enferma y ni el dr. House hubiera sido capaz de curarla.
    Y al final lo mas económico será desmontar todo el adoquinado de la zona rodada y al “galipó”.
    Lo sorprendente es que el actual equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Logroño, acuse al PSOE, del desbarajuste, aduciendo “venganza política”. INDIGNANTE.
    Ya no son responsables ni de lo que han hecho o mal hecho, ellos mismos.

 
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